(Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático).- “En los últimos años en América del Sur, por el alto precio de las materias primas, por la demanda sostenida de los países asiáticos en especial, entre otros factores, ha proliferado el extractivismo minero, el extractivismo petrolero y un tipo de extractivismo agrícola, basado en el monocultivo de soya. El volumen de producción ha aumentado, más ha aumentado la participación de los recursos naturales en el total que exporta la región. Son cifras altísimas en los países andinos y son altas en países del cono sur”, detalla el especialista en ecología social Eduardo Gudynas.

Eduardo Gudynas y Gerardo Honty, del Centro Latinoamericano de Ecología Social (CLAES) de Uruguay, participan del foro público “Críticas al desarrollo contemporáneo y alternativas” que se celebra en Bolivia. En el Centro de Documentación e Investigación de Bolivia (CEDIB), en la calle Calama de la ciudad de Cochabamba, debatieron todo el lunes y martes con integrantes de organizaciones de la sociedad civil.

Gudynas dio datos sobre las actividades extractivas en la región. Para él, el extractivismo puede ser minero, hidrocarburífero o agroindustrial. Y explicó que gran parte del excedente generado es destinado por los gobiernos progresistas de la región a financiar bonos, como el Juancito Pinto, el Juana Azurduy o la Renta Dignidad en Bolivia.

“Hay una discusión bastante importante en la región acerca del papel del extractivismo en las economías de casi todos los países de Sudamérica. En vista de los impactos que este tipo de actividad está teniendo, se está pensado en alternativas para abandonarlo y pasar a otro tipo de actividad”, dijo Honty, sociólogo especializado en medio ambiente y cambio climático.

En los países de la región existe la ilusión de que se alcanzará una calidad de vida similar a la de países desarrollados si venden compulsivamente sus recursos naturales. Gudynas se encargó de deshacer el mito de que existen las industrias extractivas. “El extractivismo no es ninguna industria, porque no tiene valor agregado. Piedra picada, molida, mandada al extranjero no es industria. Un poroto de soya no es industria. Se le dice “industrias extractivas” para generar el imaginario de que es una industria que fabrica, que genera empleo y produce valor agregado. Eso no es cierto”, afirmó.

Según los investigadores del CLAES, es imposible para los países de América Latina llegar hoy al nivel de desarrollo de, por ejemplo, algunos integrantes de la Unión Europea. “Lo que muestra la historia de países desarrollados persiguiendo esas metas es que resulta bastante difícil -por no decir imposible- que toda las capas sociales puedan acceder a esos grados de desarrollo. Si miramos los grandes problemas ambientales globales, el cambio climático, por nombrar el más notorio, queda bastante en evidencia que la utopía de un desarrollo del estilo de otros países desarrollados, que alcance a todo el mundo, es físicamente imposible en los términos de las capacidades planetarias”, expuso Honty.

“La salida del extractivismo en nuestros países está muy atada a esta discusión de ¿cuál es el objetivo de desarrollo? Se deben pensar alternativas al extractivismo, alternativas al propio pensamiento de desarrollo. Algunos conceptos del Buen Vivir se asocian con estas alternativas sobre desarrollo. El Buen Vivir entendido como una situación en la que todas las personas puedan tener acceso a una vida digna, bastante más igualitaria para todos, en una cierta armonía con la naturaleza que nos asegure la permanencia de los recursos, de los ecosistemas, de la sanidad del agua, del suelo”, consideró Honty.

Este lunes y martes estuvieron en el Centro de Documentación e Investigación de Bolivia (CEDIB), en la ciudad de Cochabamba, donde dieron un taller a integrantes de organizaciones sociales y de la sociedad civil. “Vimos muchas experiencias de minería en las que ya se ve el notorio deterioro en las comunidades, los problemas graves de contaminación de agua, de alimentos. Al final, queda claro que aquella persecución de una mejor calidad de vida termina siendo un deterioro de la calidad de vida ¡en términos mayores!”, dijo Honty.

“Un poco la parte nuestra aquí es intercambiar ideas, debatir, buscar alternativas en todos estos temas. Algo similar vamos a hacer en La Paz en los próximos días”, comentó el sociólogo.

En el caso de Bolivia, Honty evaluó que a pesar de la implementación de algunas reformas, no terminan por diferenciarse de los gobiernos neoliberales de años anteriores. “Hay algunas diferencias en muchos de los gobiernos progresistas de la región con relación a las formas de extracción previa. Durante los gobiernos neoliberales la presencia del Estado era menor, las regalías eran menores. Los gobiernos progresistas en algún sentido han tomado un poco más los destinos de la minería. Han utilizado muchos beneficios de las regalías para mejorar ciertas condiciones de emergencia de los sectores más desfavorecidos. O para poder solventar el sistema de bonos, que hay en Bolivia y en muchos gobiernos progresistas de la región con actividad minera”, declaró.

“El problema está en la forma en que se hace minería. Los impactos que tiene la minería y los destinos del producto minero siguen siendo iguales que en la época anterior. Se toman los recursos mineros para exportarlos como materia prima, ahora hay una demanda exterior mayor, por lo cual se exacerba el extractivismo”, dijo Honty.

“Si bien hay diferencias, conceptuales, políticas, administrativas con respecto al manejo de la minería, desde el punto de vista de los territorios, de los impactos ambientales en la salud, no hay diferencia con respecto a los anteriores gobiernos. Hay muchas cosas para corregir, sobre todo pensar un poco si hay pues también alguna salida, porque se va a terminar el recurso minero. Es decir ¿qué pasa una vez que ese recurso se agote? ¿A qué nos vamos a dedicar? Ese tipo de cosas vale la pena pensar y discutir en el contexto de estos nuevos gobiernos progresistas de la región”, agregó.

Gudynas: “Muchos emprendimientos extractivos generan más problemas que beneficios”

El especialista en Ecología Social Eduardo Gudynas está en Bolivia para participar este martes por la noche en el foro público “Críticas al desarrollo contemporáneo y alternativas”, en la ciudad de Cochabamba, además de otros encuentros en la ciudad de La Paz para debatir sobre el Vivir Bien.

“Estamos en Bolivia con estos talleres que son parte de un esfuerzo que hay en el continente para abordar alternativas de salida al estilo de desarrollo actuales y, en especial, a los estilos de desarrollo que giran alrededor del extractivismo. En estos talleres se debate, se discute, se proponen alternativas para salir de eso y se analiza cómo construir una alternativa a ese tipo de desarrollo”, dijo el uruguayo Gudynas.

“En los últimos años en América del Sur, por el alto precio de las materias primas, por la demanda sostenida de los países asiáticos en especial, entre otros factores, el extractivismo minero, el extractivismo petrolero y un tipo de extractivismo agrícola, basado en el monocultivo de soya, por ejemplo, ha proliferado en todo el continente. El volumen de producción ha aumentado, más ha aumentado la participación de los recursos naturales en el total que exporta la región. Son cifras altísimas en los países andinos y son altas en países del cono sur”, dijo Gudynas.

P. Sorprendieron los datos que ofreció en su exposición sobre Brasil, donde en la última década aumentó la explotación minera en un porcentaje muy alto…

R. Brasil ha aumentado en valor más del 500% la explotación minera en los últimos años. Ha aumentado el volumen total medido en toneladas de recursos minerales que exporta y se ha convertido en el país minero más grande de América latina.

P. ¿Y en Bolivia cómo está la situación?

R. Es parte de esa tendencia. La situación boliviana es parte de este fuerte énfasis extractivista, apego a la exportación de recursos naturales. Parte de esas ganancias se usan para mantener en funcionamiento al país, al Estado, y los excedentes que se pueden lograr se utilizan para planes de asistencia social que se han vuelto muy importantes en los países de gobiernos progresistas. Son distintos tipos de pagos mensuales de bonos a sectores en mayor riesgo o en situación de marginalidad, de pobreza extrema.

P. En su exposición también propuso alternativas para salir del extractivismo…

R. Las alternativas que nosotros analizamos son alternativas en una primera instancia de emergencia, para poder superar los casos de emprendimientos petroleros, mineros, agroindustriales que generan impactos muy agudos con niveles de deterioro ambiental importante o afectación de la salud pública o incluso violación de derechos humanos. Estas medidas de emergencia van por un lado en la aplicación seria de los controles ambientales y sociales, en reformas tributarias para poder aplicar tributos legítimos, apropiados a la actividad extractiva, tener balances territoriales, coordinación con países vecinos para acordar políticas comunes que enfrenten circunstancias globales y así sucesivamente. En realidad, una parte de estas alternativas son ejemplos de pequeños casos exitosos en marcha en varios países: tomemos esos casos exitosos, tomemos ejemplo del pasado reciente de nuestros países y apliquemos a mayor escala y en serio.

P. Hace un rato nos comentaba que algunos años atrás nadie venía a este tipo de encuentro a escucharlos a ustedes porque no había interés en la población. Pero eso ahora ha cambiado, dice usted…

R. Ha cambiado porque en la época inicial de los gobiernos progresistas, este nexo entre extractivismo y programas sociales era muy importante. Y es comprensible, está bien que así fuera, porque pudo sacar a muchos millones de personas de situaciones de pobreza. Pero el problema es que ese ciclo de cambios y transformaciones se detuvo ahí. Es necesario nuevos cambios, porque muchos de estos emprendimientos extractivos ahora generan más problemas que beneficios.

P. Esta noche participará de un foro público en la Universidad de San Simón.

R. Esta noche (de 19 a 21 en el Aula Magna de la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Mayor de San Simón) estaremos en una mesa redonda con Gerardo Honty para repasar las críticas al desarrollo contemporáneo. El jueves y viernes estaremos en un seminario en La Paz (en el Auditorium, en Sopocachi). Va a ser un poco distinto a lo que discutimos aquí en Cochabamba. En La Paz nos vamos a centrar más en las alternativas y en la discusión sobre el Vivir Bien, que está en marcha en países andinos y en el resto de América del Sur.

En sus exposiciones, Gudynas hace gala de su chispa montevideana para mantener a la asistencia atenta e interesada. Rápido se aprende el nombre de quienes van a sus talleres y cada tanto pone un punto y aparte con algún chiste.

P. ¿Cómo estuvo la participación de las y los locales en las exposiciones que dio hasta ahora?

R. Aquí el taller en el CEDIB estuvo muy animado, hubo mucha participación y un número muy importante de participantes. Las discusiones fueron muy activas y pasionales a veces. Eso es lo bueno para mantener el cambio en marcha.

El foro público “Críticas al desarrollo contemporáneo y alternativas” es organizado por CEDIB, CLAES, Agua Sustentable, la Plataforma Boliviana Frente al Cambio Climático, el Centro de Comunicación y Desarrollo Andino (CENDA) y la Universidad Mayor de San Simón, entre otros.