Quito y La Habana (PL).- Es necesario establecer reglas morales internacionales por encima de las políticas nacionales para proteger al planeta y a las futuras generaciones, y construir una sociedad-mundo cuyos límites sean únicamente los del planeta Tierra, proponen destacados ambientalistas, sociólogos, juristas, investigadores y activistas reunidos en Quito.

Sequías en África, inundaciones en Europa, huracanes en el Caribe, tifones en Asia, escasez de nieve en los Alpes, deshielo en el Himalaya y los polos. Estas son algunas de las consecuencias del calentamiento global que sufre hoy el planeta.

A lo largo de los años, la quema de combustibles fósiles y otras actividades -humanas y también naturales- liberaron grandes cantidades de gases a la atmósfera, emisiones que provocaron un aumento de temperatura en la superficie de la Tierra, y que los océanos absorbieran alrededor del 80% de ese calor.

Este hecho, sumado al agua liberada de glaciares y capas de hielo erosionadas provocaron un incremento del nivel del mar, lo que ha sido demostrado mediante observaciones directas e investigaciones realizadas a través de registros de mareógrafos y más recientemente con mediciones satelitales, que confirman un aumento anual de más de tres milímetros por año, superiores incluso en algunas regiones del mundo.

Para identificar en qué medida se acelera este proceso, considerado uno de los indicadores más importantes del cambio global, investigadores trabajan desde hace casi dos décadas con altímetros situados en satélites que miden la altura de la superficie del mar, proporcionando una visión general de su evolución en tiempo real y permitiendo conformar un mapa de tendencias de aguas oceánicas.

En el estudio, recientemente presentado en Venecia, Italia, en un simposio que conmemora los “20 Años de Progreso en Altimetría de Radar”, se logró determinar los cambios existentes en el almacenamiento de calor. Estos datos de alta resolución y con un nivel de detalle sin precedentes, permitirá a los científicos comprender mejor las tendencias regionales y las variaciones interanuales, de vital importancia para la supervivencia de la humanidad.

Cuando el nivel del mar se eleva, incluso un pequeño aumento puede tener consecuencias devastadoras en los hábitat costeros. Temporales de mayor tamaño e intensidad, penetraciones del mar a zonas cada vez más alejadas de la costa, lo cual puede generar erosión, inundaciones de humedales, contaminación de acuíferos y de suelo agrícola, pérdida del hábitat de peces, pájaros y plantas.

El panorama es preocupante y en algunas zonas ya es desolador. Especialistas advierten que si no se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero de forma rápida y sustancial, la crecida del mar afectará a cientos de millones de personas que viven en zonas cada vez serán más vulnerables al riesgo de inundaciones. Las islas de poca altitud quedarían completamente sumergidas.

Y es que, según la previsión más optimista, la subida de las aguas para 2100 no sería menor de 50 centímetros. El último informe del Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU, estimó que la crecida sería de entre 18 y 50 centímetros, aunque no incluyó en sus cálculos todos los factores, como la reacción de las masas de hielo de Groenlandia y la Antártida a las alteraciones climáticas. (1)

Se necesitan soluciones inminentes para mantener la integridad ambiental, aplicando estrategias encaminadas a reducir el impacto del cambio climático, así como diseñar y aplicar otras para la adaptación y gestión de riesgo.

El Protocolo de Montreal constituye un caso particular de éxito en acuerdos multilaterales sobre medio ambiente, sin embargo se necesitan avances similares en el área de cambio climático, aseguró Gabriel Labate, oficial a cargo de la Oficina Regional del Programa de Naciones Unidas para Medio Ambiente (PNUMA), y advirtió que de no lograrse esos avances, el impacto del calentamiento global sobre los sistemas de producción de alimentos, de salud y desastres serán sustantivos.

Según las tendencias actuales, podemos predecir que para 2050 la capa de ozono puede estar recuperada, pero se necesita continuar progresando en el cumplimiento de las metas del convenio, aseveró Labate. La situación ambiental de la región de América Latina y el Caribe se acerca a un momento crítico, por lo que cada ciudadano a nivel particular, y la sociedad en su conjunto, deben instaurar la temática en su agenda de trabajo.

El desarrollo económico es importante pero hay que calcular el precio, en catástrofes, problemas de salud, supervivencia humana, manifestó. Estamos a tiempo de cambiar el rumbo en aspectos ambientales, pero la participación de la gente es vital para ello, acotó.

Por su parte, Eduardo Ganem, de la Secretaría del Fondo Multilateral, destacó que los próximos meses serán de suma importancia para el futuro del Protocolo de Montreal y su mecanismo finaciero. Ahora vendrán los desafíos reales, primero iniciar la aplicación de actividades y estrategias para cumplir el objetivo de congelar en 2013 el consumo de hidroclorofluorocarbonos (HCFC), enfrentando una gran demanda de esas sustancias.

Se requierirá asegurar la acción participativa de todos los actores involucrados para que sus gobiernos mantengan las obligaciones con el tratado, explicó. Habrá también que introducir tecnologías alternativas, teniendo en cuenta que las mismas podrían ser muy rentables, manifestó Ganem.

Urge proteger el clima

Ambientalistas, sociólogos, juristas, investigadores y activistas analizan desde el 10 de octubre en Quito temas que den continuidad a la reciente Cumbre Río+20. Repensar el mundo y reafirmar los derechos humanos y los de la naturaleza son los objetivos del foro, según declaró en conferencia de prensa María Fernanda Espinosa, ministra ecuatoriana coordinadora del Patrimonio.

La titular señaló que después del reciente foro brasileño, al que asistieron 45 mil personas y 75 jefes de Estado, es preciso evaluar cuál es el resultado y cómo hacer para resolver las problemáticas fundamentales de la humanidad este siglo XXI. A su juicio, estos temas pasan básicamente por una decisión política de alto nivel que guarda relación con el compromiso de los gobiernos y los Estados con la sociedad, a partir del interés general y en ningún caso articular. Estas discusiones, apuntó, ya no son exclusivas de los defensores del medio ambiente, ni admiten visiones desde una perspectiva sectorializada, porque pasan por la voluntad de los políticos.

En este evento las disertaciones giran en torno a cuáles son las vías de acción para un planeta vivible, cuya respuesta intentarán encontrar una veintena de personalidades de renombre mundial ocupadas en resolver enigmas y cambiar prácticas dañinas con el medio ambiente.

El senador brasileño Cristovam Buarque, el académico francés Alfredo Pena-Vega, el especialista ecuatoriano en interculturalidad Germán Muenala, el investigador ecólogo mexicano Enrique Leff y el ambientalista indio Joss Brooks, prestigian, entre otros, esta cita quiteña.

Los paneles están repartidos en temáticas relacionadas con la Declaración Universal de los Derechos de la Naturaleza, impulsada desde Ecuador, la iniciativa de un Tribunal Internacional para juzgar crímenes contra el futuro de la humanidad y nuevos indicadores para el desarrollo sostenible.

En este contexto se examinarán eventuales políticas para estimular la innovación energética y la protección de la naturaleza, la llamada sociedad del bioconocimiento y la definición de estrategias después de Río+20. El comité organizador llamó a los participantes a promover el debate en las sociedades relativo a los asuntos que ponen en peligro la vida en la tierra y las perspectivas de evolución a nivel planetario.

“El conjunto de esta nueva visión del mundo busca una política de civilización económicamente solidaria, socialmente equitativa, ecológicamente sustentable y éticamente responsable, respetuosa de los patrimonios culturales y naturales”, señala la convocatoria.

¿Por qué no defendemos el futuro?

Establecer reglas morales internacionales por encima de las políticas nacionales para poner límites a lo que hace cada país es hoy necesario en el mundo para proteger a las futuras generaciones, aseguró Cristovam Buarque en una entrevista con Prensa Latina al exponer sus consideraciones respecto a los desafíos medioambientales que afronta la humanidad.

“¿Por qué no cuidamos el futuro?”, cuestionó Buarque y señaló que al no existir un gobierno planetario, no ve otra solución como el accionar de ciertos órganos con fuerza moral y capacidad para marcar los límites de actuación de cada uno de los países.

Precisó que no se trata concretamente de crear instituciones, sino nuevas políticas, perfectamente dentro del mismo sistema de las Naciones Unidas, en el que se alcancen consensos en torno a políticas y valores establecidos a nivel internacional.

“¿Por qué no defendemos la vida incluso de quienes no nacieron aún?”, reflexionó el también miembro del Instituto de Educación del Fondo de la ONU para la Ciencia, la Cultura y la Educación (Unesco) y del Consejo de la Universidad de ese organismo internacional. Buarque expuso que así como existen acuerdos en torno a que ningún país tiene derecho a herir los derechos humanos de sus habitantes, es preciso proteger a los nuevos ciudadanos del planeta. (2)

Preguntado en torno al papel del Tribunal Moral Internacional del cual él formará parte en noviembre aquí, convocado por la Fundación Guayasamín, señaló que este podrá ser un espacio factible para poner en práctica esa propuesta suya. En su opinión, se precisan tres pasos importantes con miras al futuro de la humanidad, uno de los cuales es cambiar el propósito del desarrollo, que no sea exclusivamente el del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB).

También señaló la urgencia de definir reglas internacionales -hecha por todos, no por Estados Unidos ni por los países ricos-, y la creación de un tribunal para juzgar los crímenes con fuerza moral, que no arrestará ni prohibirá, pero sancionará desde ese punto de vista.

Buarque, quien presidió la Comisión Preparatoria Río+20 del Senado brasilero, disertará durante esta jornada en Quito en el panel sobre los derechos de las futuras generaciones, organizado en el contexto del Simposio Internacional para dar continuidad a la reciente Cumbre de la Tierra.

Sociólogo italiano propone construcción de sociedad-mundo

Construir una sociedad-mundo, cuyos límites son únicamente los del planeta Tierra es la propuesta del sociólogo italiano Sergio Manghi para enfrentar hoy la problemática medioambiental a nivel global. Siempre hemos vivido en comunidades cerradas, ya sean regionales o nacionales, pero es preciso reflexionar para encontrar soluciones sobre un nuevo tipo de sociedad única mundial necesaria, señaló a Prensa Latina.

Manghi argumentó su criterio al señalar que los Estados y naciones deben concentrar sus esfuerzos en asuntos prioritarios que atañen a todos para salvar la humanidad y alejar los peligros que la acechan. Consideró que la llamada Cumbre de la Tierra, realizada en junio pasado en Brasil, fue importante porque por primera vez en la historia de estos foros acudieron más de 100 Jefes de Estados.

Sin embargo, reconoció, no fue fácil intentar una visión común global sobre los grandes problemas económicos, sociales y ambientales, debido a los intereses particulares de cada uno de los países representados. Por eso, consideró Manghi, es importante la realización de este evento impulsado por Ecuador como un intento por dirigir los pensamientos en una dirección más precisa, en un momento en que se ha comprobado que las recetas del pasado no marchan.

“Somos el comienzo de un mundo nuevo, que no fue imaginado por la humanidad y es real, en donde todos somos cada vez más ciudadanos de una misma sociedad”, apuntó. Expuso que como son muchos y diferentes los países, no es fácil concentrarse sobre las mismas vías, por lo cual urgen alianzas para abogar por intereses de grupos a fin de alcanzar consensos en la agenda común.

Comunidades andinas dan pistas para sobrevivencia de civilización

Las iniciativas y proyectos en marcha hoy en países andinos dan pistas para la sobrevivencia de la civilización, afirmó el prestigioso ambientalista indio Joss Brooks. “Una de las cosas más emocionantes en el planeta es lo que hacen las comunidades andinas a la luz de problemas enormes”, aseveró en una entrevista con Prensa Latina.

Brooks aludió a los reclamos de las naciones de la región porque se proclame una Declaración Universal de los Derechos de la Naturaleza y los derechos a la Pacha Mama (Madre Tierra) concedidos en las Constituciones de Bolivia y Ecuador, entre otros proyectos. El ecologista, premiado recientemente por la restauración ambiental en el estado indio de Tamil Nadu, opinó que no se sabe si los seres humanos sobrevivirán a los cambios climáticos, pero las señales son contrarias, por lo cual se requieren ideas renovadoras.

“No podemos resolver los problemas de la civilización actual con el mismo pensamiento tangencial de siempre”, apuntó. Sobre qué hacer para sobrevivir sobre la faz de la tierra, señaló que un consejo para asumir la emergencia es ver lo que atenta contra la vida y hacer todo lo contrario, con un cambio de conciencia desde el individuo. (3)

Puso el ejemplo del exlíder indio Mahatma Ghandi, quien frente al imperio más fuerte del planeta, llegó semidesnudo a sus conferencias en Londres acompañado de su oveja para tomar su leche, y así, con sus ideas de paz y no violencia, derrotó a los ingleses. Brooks afirmó que la transformación ha sido su clave para llevar a cabo su experiencia ecológica en una zona desertificada de un bosque tropical en la localidad india de Pitchandikulam, donde fundó un Centro de Recursos Bío.

Creemos que podemos cambiar con estas “islas modelos”, señaló quien vive hace 40 años en una comunidad ecologista fundada por un profesor indio y un francés-egipcio con el sueño de alcanzar un lugar sin dueños, a donde llegaron personas de 46 países a trabajar y vivir en paz. El ambientalista indio intervendrá en un panel del Simposio organizado en Ecuador, relativo a las discusiones en torno a una Declaración Universal de los Derechos de la Naturaleza, promovida desde este país.

Notas:

1. El presidente de Cuba Raúl Castro alertó que el aumento de la temperatura global pondrá en riesgo, en primer lugar, la integridad y existencia física de numerosos países insulares y producirá graves consecuencias en naciones del Tercer Mundo. “A pesar del hito que significó la Convención de Naciones Unidas sobre Cambio Climático, las emisiones de dióxido de carbono se incrementaron en un 38% entre 1990 y el 2009”, apuntó al intervenir en la sesión plenaria de la Cumbre de la Conferencia de Naciones Unidas sobre Desarrollo Sostenible, Río+20.

Refirió que un profundo y detallado estudio realizado durante los últimos cinco años por instituciones científicas cubanas coincide en lo fundamental con los informes del Panel Intergubernamental Sobre Cambio Climático y confirma que en el presente siglo, de mantenerse las actuales tendencias, se producirá una paulatina y considerable elevación del nivel medio del mar en el archipiélago cubano. Dicha previsión incluye la intensificación de los eventos meteorológicos extremos, como los ciclones tropicales, y el aumento de la salinización de las aguas subterráneas.

2. En la cumbre de Río de Janeiro, el presidente de Uruguay José Mujica aseguró que “el gran desafío es que la gran crisis no es ecológica, es política”, razón por la cual es necesario darse cuenta de que el problema del agua y la agresión al medioambiente implica revisar la manera de vivir y dejar de estar inmersos en la sociedad de consumo y en la cultura del uso y tire. “Pobre no es el que tiene poco, pobre es el que necesita infinitamente mucho y desea más y más, es una clave de carácter cultural. El primer elemento del medio ambiente es la felicidad humana”, dijo el mandatario. Al referirse al desarrollo sustentable, cuestionó: ¿qué es lo que aletea realmente en nuestras cabezas?, en referencia al modelo de desarrollo y de consumo imperante en las actuales sociedades ricas. Si todas las familias indias tuvieran autos ¿cuánto oxígeno quedaría en el mundo para poder respirar?, agregó.

Dijo que el mundo no tiene los elementos materiales para que las personas vivan en el despilfarro de las sociedades occidentales: “¿o acaso tendremos que darnos otro tipo de discusión?”. Según el mandatario, es imposible hablar de solidaridad en economías que compiten de forma despiadada. Criticó el hiperconsumismo el cual lleva a que los objetos en general tengan poca duración y a la existencia de un gran recambio en el mercado.Enfatizó que todos son problemas de carácter político y es necesario plantearnos luchar con otra cultura, que no sea gobernada por el mercado.

3. Venezuela impulsa un modelo productivo eco-socialista basado en una relación armónica entre el hombre y la naturaleza, aseveró el director de la Oficina Nacional de la Diversidad Biológica Jesús Manzanilla, y refirió que el objetivo de esa política reside en garantizar el uso y el aprovechamiento racional, óptimo y sostenible de los recursos naturales, respetando los procesos y ciclos de la naturaleza. También establece la protección de la soberanía del Estado sobre los recursos naturales, para beneficio de los habitantes de este país, así como del patrimonio histórico y cultural. De acuerdo con Manzanilla, esas líneas de trabajo se insertan en el segundo Plan Socialista de la Nación (2013-2019), en el cual se plantea, entre otros elementos, contribuir con la preservación de la vida en el planeta y la salvación de la especie humana. Aludió a la necesidad de cambiar los modelos productivos y enfrentar la opción que interactúa con el medio ambiente a través de la depredación y explota al ser humano para acumular capitales. “El mismo hecho de trabajar en función del socialismo ya es trabajar por la vida”.

* Periodistas de Prensa Latina.