Madrid y Londres (PL).- El 53% de los escoceses votaría en contra de la independencia y solo un 28% estaría a favor de la separación de Reino Unido, revela una reciente encuesta. Por otro lado, el 74,1% de los catalanes está de acuerdo con la convocatoria a una consulta popular sobre la separación de Cataluña de España. Esa autonomía española celebrará elecciones anticipadas el próximo 25 de noviembre.

Hace 13 días el Parlamento catalán aprobó una resolución a favor de la realización de un referendo sobre la eventual secesión de España de esa comunidad autónoma, una de las más ricas de la nación ibérica. Sin embargo, el Ejecutivo del Partido Popular (PP) advirtió que utilizará todos los mecanismos legales a su alcance para impedirlo.

El 13 de septiembre, el presidente de la comunidad autónoma española de Cataluña Artur Mas se pronunció por la celebración del referendo para conocer si la mayoría de los catalanes quiere la separación. En su criterio, Cataluña ha fracasado en su esfuerzo de décadas por transformar el Estado español en un “Estado amable en el que Cataluña pudiera encajar bien”.

El proceso para la transición ya está en marcha, como lo estuvo en España hace 30 años, y no se puede negar lo que es un clamor en la calle, precisó Mas en referencia a la multitudinaria manifestación que dos días antes reclamó en Barcelona la independencia catalana.

Bajo el lema Cataluña, nuevo Estado de Europa, un millón y medio de personas colapsaron las principales arterias de la ciudad Condal el 11 de septiembre, exigiendo al gobierno conservador de Mariano Rajoy un pacto fiscal más justo para esa región del noreste español. En Barcelona, cientos de miles de catalanes salieron a las calles para reclamar su independencia de España, con motivo de la celebración de la Diada, fiesta nacional de esa comunidad autónoma.

Aunque fue convocada por la plataforma independentista Asamblea Nacional Catalana, la marcha fue alentada desde el ejecutivo regional, dirigido por el partido Convergencia y Unión (CyU, derecha nacionalista). Con el argumento de que Cataluña aporta al Estado español 16 mil millones de euros más de lo que recibe -cifra que otros analistas rebajan a 12 mil millones-, el CyU demanda a Rajoy un nuevo pacto fiscal para la región más rica de España en términos de PIB per cápita.

El 20 de septiembre, el presidente del Gobierno español Mariano Rajoy rechazó cualquier negociación con Cataluña que conlleve a conceder a esa región una mayor autonomía en materia fiscal, por considerar la demanda incompatible con la Constitución. El Ejecutivo marcó así su posición luego de una reunión con el presidente de la Generalitat.

A cambio de la propuesta catalana, el también líder del PP ofreció a Mas revisar en esta legislatura el sistema de financiación de las 17 comunidades autónomas españolas, con el fin de abordar los indudables problemas que presenta ese modelo. Argumentó que utilizar fórmulas para mejorar la financiación que cuestionen el marco constitucional sólo pueden ser decididas por el conjunto del pueblo español representado en las Cortes Generales (Parlamento bicameral).

Rajoy recordó que el actual sistema de subvención fue promovido y aprobado en 2009 por la Generalitat, aunque reconoció que son bastantes las regiones de este país que están denunciando los defectos de su diseño.

El jefe del Gobierno central recalcó su convicción de que la grave situación actual se superará desde la corresponsabilidad y la cohesión, nunca desde la división o la inestabilidad institucional. A su juicio, la inestabilidad que suscitan determinadas iniciativas políticas -en clara alusión a las reivindicaciones secesionistas de Cataluña- es un factor muy negativo a la hora de recuperar la confianza que exige la salida de la crisis.

Tras la negativa de Rajoy a cualquier negociación sobre un pacto fiscal para su comunidad, Mas consideró que todas las alternativas están “abiertas”. Si el pacto no tiene recorrido de negociación, entonces hemos llegado a un punto de inflexión, advirtió, tras abogar por que se permita a Cataluña emprender un proyecto de futuro.

Según una encuesta del Centro de Estudios de Opinión (CEO) basada en 800 entrevistas telefónicas realizadas del 28 de septiembre al 3 de octubre de 2012, tres de cada cuatro personas defendió la realización de un referendo “para que el pueblo decida si Cataluña se convierte en un nuevo Estado de Europa”. En tanto, el 19,9% de las respuestas fueron contrarias a esa iniciativa y un 6% se mostró indeciso.

La pesquisa del CEO, adscrito a la Generalitat, desglosa el apoyo a la celebración de la consulta por partidos políticos, con un respaldo casi total de los votantes de CyU (83,4%), Esquerra Republicana de Cataluña (92%) e Iniciativa por Cataluña Verdes (96,1%). El 26,3% del electorado catalán del gobernante PP defiende el referéndum, aunque lo rechaza una clara mayoría (65,8%), mientras en el Partido Socialista hay poco más de un tercio (35,7%) que tampoco lo avalaría.

La mayoría de los escoceses votaría contra la independencia de Inglaterra

Con la firma del Acta de Unión, en 1707, Escocia pasó a formar parte de Reino Unido, lo que no supuso la alteración de su sistema legal propio, que desde entonces ha sido distinto del de Gales, Inglaterra e Irlanda del Norte. Durante casi tres décadas, Irlanda del Norte fue escenario de enfrentamientos entre unionistas (protestantes en su mayoría) que quieren seguir integrados al Reino Unido, y republicanos (la mayoría católicos) que desean la independencia de la provincia británica.

A fines de junio de este año se registraron disturbios significativos en el este de Belfast durante dos noches consecutivas, con saldo de decenas de heridos, entre manifestantes y policías. Según Colm McKevitt, miembro del Parlamento regional por el Partido Nacionalista Irlandés, esos sucesos fueron los más violentos de la última década, luego de varios años de tranquilidad.

El 2 de julio al menos seis personas resultaron heridas y otras siete arrestadas luego de violentos disturbios protagonizados por grupos nacionalistas y unionistas al este de Belfast, en un área cercana al enclave católico de Short Strand, luego de la celebración de una marcha anual de protestantes.

El gobierno escocés liderado por el nacionalista Alex Samond anunció en enero de este año la realización de un referendo para el otoño de 2014, con la pregunta de “¿Está de acuerdo en que Escocia sea un país independiente?”. La viceministra principal de Escocia Nicola Sturgeon y el ministro británico para la región Michael Moore sostuvieron conversaciones sobre la introducción de una tercera opción que plantearía la posibilidad de permanecer en Reino Unido, pero asumiendo desde Edimburgo más competencias, a lo que se unió la propuesta del jefe de Gobierno escocés de rebajar la edad de voto de los 18 a los 16 años.

Tras una etapa de fuertes tensiones entre el Gobierno británico y el ejecutivo autónomo escocés, encabezado por Salmond, el 9 de octubre Londres y Edimburgo concertaron un acuerdo sobre el referendo de independencia de Escocia, a partir del cual la consulta constará de una sola pregunta y la edad para votar se fija en 16 años, informó la cadena BBC.

El gobernante Partido Nacionalista Escocés (SNP) aceptó una sola pregunta en el referendo, con lo que se elimina la que plantearía la posibilidad de permanecer en el Reino Unido, pero asumiendo más competencias. Por su parte, el Gobierno del conservador David Cameron retiró su oposición a rebajar la edad de voto desde los 18 hasta los 17 años, como reclamaba Edimburgo.

Hace poco más de un año el apoyo a la independencia estaba algo por delante en la batalla por el futuro de Escocia, pero desde entonces se ha producido un cambio significativo en la opinión pública, reveló el diario Herald Scotland el 8 de octubre, al publicar una encuesta que indica que el 53% de los escoceses votaría en contra de la independencia, mientras que solo un 28% estaría a favor de la separación de Reino Unido.

La encuesta, que se realizó entre 995 individuos, sitúa a los partidarios de la independencia 16 puntos por debajo de enero, cuando la apoyaba el 44%, mientras que la opción de mantenerse dentro del Reino Unido ha aumentado ocho puntos. El número de indecisos ha fluctuado en este año entre el 25% y el 19%.