Mientras estaba vivo, el Almirante Cristóbal Colón, Virrey, y Gobernador General de las Indias al servicio de la Corona de Castilla, fue denigrado y abandonado a su triste destino. Después de muerto lo han vuelto a valorar al punto que españoles y portugueses han puesto en dudad su orígen genovés.

Hace poco ha sido publicado un libro en Lisboa, escrito por un ingeniero, que dice de saber con absoluta convición que Colón no era Colón, era un noble portugués llamado Pedro Ataíde obligado a cambiar nombre para escapar de la ira del rey Joao II, contra el cual había conspirado. El ingeniero, autor del libro, ha elencado 63 coincidencias entre la histografia colombiana y el gentilhombre luso. Factores como la edad y la descendencia están entre las coincidencias que el autor de la obra relaciona el descubridor y Pedro Astaríde. La Academia de Historia de Portugal ha aprobado el estudio. Sin embargo, una fecha no coincide y pone en duda en estudio del ingeniero, Ataíde habría muerto en 1476 combatiendo en la batalla de San Vicente, mientras que para los históricos portugueses viajó hasta 1504, muriendo en Mozambico. Ahora el ingeniero busca pruebas definitivas, y desearía confrontar el DNA entre los familiares de Ataíde y los descendientes de Colón.

Sea como sea, o italiano, español, judío o portugués, una fecha, 1492, es el inicio de un cambiamento epocal en el mundo. Una fecha importantísima por dos razones principales: una, Cristóbal Colón desembarca en un “nuevo continente”. Se puede discutir si fue el primero o no en pisar esa tierra y si sea “políticamente correcto” hablar de decubrimiento, como si los aborígenes de esas tierras estuviesen esperando la llegada del navegante para reconocer su propia identidad. Seguramente para Europa esa fecha es el inicio de una visión del mundo muy distinta, un aumento de los espacios fisicos y nuevas relaciones políticas y económicas en el entero continente y la segunda razón fue la reconquista de la corona de Castilla con la expulsión de los moros de España.