(Diario Unidad Revista Pensamiento del Sur/CEPRID).- Por su misma naturaleza parasitaria, Estados Unidos ha pasado de acumular más del 60% del PIB mundial, al treinta y tantos por ciento. Y todo eso en unos cuarenta años si tomamos por arranque aquel dato inicial de “alerta roja” (1971-73) que supuso el temporal boicot europeo a continuar jugando a la valorización artificial del dólar, cabriola con que los Estados Unidos se lo montaban -y aún se lo montan- para importar “barato”.

Veremos cómo a esta treta de subterfugio le pueda afectar la entrada de los BRICS en más de un organismo “internacional” hasta ahora de propiedad yankie, y desde donde el Tío Sam ha venido interviniendo sobre el precio del dinero y sobre las paridades monetarias específicas que tocan más de lleno a su balanza de intercambios.

A este proceso se le junta el debilitamiento del influjo hechiceril emitido por los brujos de New York, desde que Venezuela e Irán abrieran los ojos a otras naciones en lo que se refiere a no ceder por más tiempo al espectral conjuro del Petro-dólar. Roto el maleficio, se abren grietas en aquel poder que había atrapado a la virtual totalidad de transacciones petroleras en su telaraña petro-monetaria. Dicho poder transfería luego esa fortaleza oleosa a un dólar hipertrofiado tanto por su propio respaldo, como también por el respaldo que le ofrecía el monopolio propietario y gestor yankie sobre los mecanismos de transferencia y de flujo de crudo y refinados.

Estoy hablando, por ejemplo, de la consabida estandarización en Petro-dólares de los pagos a los países vendedores-exportadores, que podían ser atesorados o convertidos a la moneda propia pasando obligadamente por NY y así padeciendo la deducción de una Tasa a las conversiones.

Paralelamente, y ligado con todo lo anterior, la pérdida de valor del dólar puede incitar a algunos países vendedores de mercancías a USA (por ejemplo Japón o México), a reeditar el episodio de los setenta, cuando varios Estados europeos le exigieron a la Super-potencia empezar a ser pagados, por sus exportaciones, en petróleo (o en Petro-dólares directamente canjeables).

Pero resulta que el Petro-dólar también va perdiendo valor al ritmo en que entre los exportadores de petróleo proliferan las disidencias a continuar pasando sus cobros por la intermediación del Petro-dólar y luego por caja de cambio monetario. Enfrentar este panorama en despliegue es un elemento no de menor importancia a la hora de explicar la gran bulimia estadounidense por acaparar la propiedad real sobre el crudo, ampliando así su reserva con que abonar importaciones o al menos con la que mantener a flote el valor del Petro-dólar. Lo expolian “a las maduras” (manejos con Arabia Saudí, con Qatar…), pero también “a las duras”, como desgraciadamente saben los iraquíes, los sudaneses o los libios. Qué casualidad, Venezuela e Irán figuran en “lista de prioridades”.

Una colosal contradicción a la que se enfrentan hoy los Estados Unidos les viene dada por la misma naturaleza parasitaria del hegemonismo: los Estados Unidos se barajan con un diferencial ancho y cada vez mayor entre Producto Interior Bruto (dato en origen concebido sin agregaciones procedentes del exterior) y Producto Nacional Bruto (PIB + actividad de gasto, de inversión, de captaciones y de rendimientos en el exterior). En efecto, el PIB USA es mucho menor que el PNB USA, tal y como les corresponde a los yankies debido a su rapaz actividad económica substancial de “exportación” de capitales/subyugación internacional a ellos, y sumando a eso el monumental expolio por extracciones mundiales de capitales circulantes. Es decir, los Estados Unidos centralizan mucho más Valor del que producen al interior de sus fronteras políticas y por ende de sus fronteras poblacionales.

Como por término medio -y en una situación “económica pura” ideal políticamente inexistente referida a ausencia de intervenciones y de dispositivos “de corrección” o de distorsión aplicados sobre el Valor-, resulta que la masa monetaria circulante en un país traduciría el PIB de ese país -el Valor gastado + el Valor invertido + el Valor producido-, de ello se deduce una masa monetaria “ideal” circulante en USA muy por debajo tanto de las “necesidades de consumo” (compra) como de las “necesidades de mercado” (venta).

Eso sería así porque el total de las mercancías para el consumo ingresadas al país suma mucho más Valor que aquel Valor producido por la industria USA que se traduce en una masa monetaria que encarna la función de “medio de cambio” dirigida a dineralizar la plusvalía producida; es decir, la función encaminada a consumar esa otra función dineraria -la principal y definitoria en el capitalismo- consistente en permitir la acumulación de masa de plusvalía y expresarla materialmente.

Obviamente, esta situación de “desabastecimiento dinerario” a la que conduciría el “puro funcionamiento económico” no ocurre en realidad, porque para eso está la Reserva Federal, organismo que evita un descalabro de “subconsumo relativo” que hubiera de venir ya determinado por falta de dinero en circulación. Fabricar moneda y papel-moneda es su antídoto interpuesto. Sabido es que esta dinámica de emisión se traduce en devaluación monetaria.

Con lo ya dicho, se deducirá la contradicción: los Estados Unidos basan su política de mercado en el déficit comercial -hecho que traduce a un nivel superficial la División Internacional del Trabajo característica del Hegemonismo, donde el epicentro hegemonista expansiona, en aceleración exponencial, sus propios capitales especulativos/redes de saqueo mientras consume masas de mercancías producidas desde los contextos dominados. Esa descompensación es inasumible sin procurarse artificialmente (políticamente) una moneda “fuerte” funcional al peso otorgado a las importaciones. Pero, simultáneamente, dar salida de compra en el mercado interior a esas mercancías importadas exige crear cantidades de dinero inconexas con el Valor real del PIB, práctica que tarde o temprano devalúa el $; ése mismo dólar cuya virtualidad de servir a la compra exterior depende de su “fortaleza”.

El “resultado” (siempre inconcluso) de esta contradicción presentada, adopta en Economía forma de círculo vicioso o de pendiente degenerativa: el saldo de la correlación de fuerzas importación/exportación acentúa su condición de desfavorable, en la medida en que no se puede imprimir al dólar la fortaleza precisada. Y esa problemática de balanza hay que irla compensando estimulando el consumo, algo que sólo puede hacerse imprimiendo e imprimiendo más dólares a fin de incrementar la “liquidez sociológica”. Esta última práctica, al devaluar la moneda, acaba por mermar el poder adquisitivo y eso llama a más devaluaciones sucesivas para compensar la pérdida de poder adquisitivo introduciendo mayor liquidez, operación cuyos efectos recaen y vuelven a recaer sobre la capacidad de mantener el volumen de importaciones (ya que se debilita a la moneda). Y vuelta a empezar con el mismo ciclo; léase éste las veces que se quiera.

¿Qué conclusión han generado prácticamente setenta años de este devenir, que va volviendo a empezar pero siempre agravado varios grados adicionales a cada inicio? Las sucesivas Administraciones han ido endeudando el Estado con objeto de poder afrontar con éxito el reto marcado por su propio parasitismo funcional; parasitismo insostenible de no ser por medio de cuantiosos bombeos extra, tanto a las importaciones como a los créditos al consumo. A esto súmesele una hipertrofia militar/diplomática/de “inteligencia”/de espionaje/de “alcantarillado” imperialista…, de magnitudes en aceleración a lo largo de las décadas, y determinada por la necesidad de reanudar agresivamente aquellos cabos económicos de cuyo amordazamiento los cuellos de la vieja dependencia internacional van ahora tomando aire.

Total: 15 billones de dólares en deuda USA

Paralelamente, a Francia la han echado del Mundo en cualidad de Gran Potencia Imperialista -Argelia, Egipto, Oriente Medio, África Negra, Asia/Pacífico, Sudeste asiático, Canadá totalmente “unificada” tras la Union Jack presidiendo la Commonwealth…- y refugia sus proyectos de crecimiento de su PNB asediando el sistema financiero español a través del BNP Paribas. Pero los galos “siempre” serán ya trompeteros y serenos, no ya de los Jefes, sino de sus Comisarios Regionales europeos alemanes.

Sabemos del “desarrollo desigual” en el imperialismo también en lo que se refiere a su celeridad: la caída de la Tasa de Ganancia pesa más en los capitalismos que ya se hallan con sobre-acumulación de Capital Fijo no rendible, respecto de lo que pesa entre los capitalismos con gran demanda interna de incorporar más y más capitales a la producción (BRICS y otros). El problema es que esa lógica evolutiva económica, que, por fuerza de procesos de acumulación más recientes, deja K.O. a estos grandes Hegemonistas con el pasar del tiempo, es una lógica intervenida por la Política.

Política: dominio en cuyo terreno sí están fuertes los anglosajones, aunque también con sus contradicciones: los propios países vasallos del pacífico, como Filipinas, piden mayor soberanía política a cambio de tomar parte militar potencial junto a USA, y eso contra-resta también este proceso de avasallamiento político.

Sea como fuere, ya exponía que USA ha basado su hegemonía financiera en un valor monetario artificialmente engordado de la mano de su rectoría sobre los organismos “internacionales”. Pero ahora incluso la propia hegemonía sobre el FMI, el BM, etc., se revela como territorio en disputa: quienes se liberaron de su yugo, como Brasil, hoy van a su asalto, gracias a su capacidad para convertirse en prestamistas de esos prestamistas, y así indirectamente ahogar más a USA, suficientemente ahogada por la devaluación de un dólar que es reflejo de la disminución de su PIB/PIB total mundial. Porque ese Cociente en reducción -junto con otros procesos mencionados- también devalúa la moneda, de modo que el sistema yankie parasitario de vivir de importaciones de mercancías y compensar el congénito déficit comercial, con exportación de capitales, da al traste. Y llueve sobre mojado cuando es la propia Reserva Federal quien devalúa a base de monetarismo, con objeto de paliar la relativa insolvencia de mercado interno: unos 50 millones de estadounidenses no poseen liquidez diaria para cubrir las necesidades auto-reproductivas básicas y las de su prole.

La ideología y la política destruccionistas a escena, pero Rusia y China van “a su propio ritmo”

Vuelvo a lo de antes: precisamente por eso, USA y con-sociados sí van a la guerra (el Programa Obama en la sombra es la 3ª guerra mundial), igual que el del mormón Romney. Tratan de ir a La Redención (de su desfalleciente capitalismo nacional) de un modo racional y oportunista, pero en ese trayecto belicista confluyen con los irracionales neo-mesiánicos proféticos del judaísmo, a quienes da igual 8 que 80 en concepto de auto-destrucción, y quienes ya tienen prisa.

En USA, los social-sionistas de la Costa Oeste (California) junto a la intelectualidad judía “liberal” y “leftist” neoyorquina, se baten en duelo con los sionistas mesiánicos de Washington, del Departamento de Estado, de la Bolsa de NY y en general de la Costa Este. Pero este grupo segundo posee la ventaja de que ya está asentado en la médula del Capital financiero militarizado USA, mientras que los “liberal” son “sólo” un potente lobby que actúa sobre personas, pero sin disponer de “magnates” mandando sobre esas personas (cosa que sí atesoran los sionistas “derechistas”).

Ni siquiera las “palomas” israelíes “realistas” y pragmáticas), por ancho poder que tengan en la Tsahal y en el Sin Beth, podrán evitar la deriva “confrontacionista”, puesto que esa super-judería poderosa está fuera de Israel en sus vértices, y si hace falta, sacrifica a Israel (cosa que por otro lado debe hacer y le es “inevitable” si tales neo-mesiánicos se pliegan a la creencia de seguir los supuestos “derroteros” históricos ya profetizados e “inevitables”).

Veremos pues; porque estoy convencido de que el antídoto a esta deriva no saldrá de los competidores imperialistas. Saldrá de decenas de Revoluciones nacionales y populares que dejarán inevitablemente a USA sin territorio físico para consumar la Doctrina Clinton (Look towards Asia) y la doctrina Obama (US Marines estacionados globalmente para la guerra global). El futuro se juega en India, Filipinas, Turquía y en demás países donde el pueblo politizado en Guerra Popular pugna por demoler el Estado seguidista del Imperialismo, fundando Nuevo Poder hacia su estatización como Nueva Democracia. Hoy más que nunca, socialismo (hacia el comunismo) o muerte.

Efectivamente, el Bloque belicista está DETERMINADO a la guerra (tanto material como ideológicamente), y a Siria va a acabar entrando tarde o temprano. ¿Qué harán en última instancia los rivales rusos y chinos? Estoy seguro de que “al máximo punto de agudización” estos no van a entrar al trapo, y que la tercera guerra mundial se iniciará por ataque estadounidense DIRECTO a esos rivales, y no por reacción a una invasión de Siria.

Ellos se cuidan cautelosamente de no entrar en el juego USA, porque, por la vía de la guerra económica, ellos ganan, así que si tienen que ver la caída de Siria, la verán desde la barrera, armando y asesorando todo lo que puedan, eso sí, a la Resistencia nacional (ya lo están haciendo y continuarán). Lo que Rusia y China necesitan, en su propia óptica de juego competitivo mundial, es “mano izquierda” para evitar enrolarse en el juego anglo-yankie-mesiánico de la colisión directa. Su necesidad es la antítesis de la necesidad que determina los pasos de los declinantes.

Rusia y China saben que si ellos continúan “mordiéndose los nudillos”, “contando hasta 100” y aguantando sin responder a la provocación del belicismo, tarde o temprano el hegemonismo USA cae. Las contradicciones exteriores se le vuelven interiores: el 80% de la recaudación fiscal USA va ya íntegramente a gasto militar y civil táctico, Think Tanks, “Fundaciones” entrantes en países, “diplomático” y de “inteligencia”; caudal que exige más expolio político-militar, pero expolio que demanda de más caudal… Lo que, a fin de cuentas, significa: auto-expolio que va dejando seca a la estructura económica productiva y a su eficiencia -por no hablar de la estructura social asistencial-; lluvia de meteoritos del NWO que golpea frontalmente a una población estadounidense que en el fondo tampoco es de piedra, como quizás demostrará.

Más importante todavía, así Rusia y China ganan cada vez más en la correlación de fuerzas internacionales, en lo que se refiere a alcanzar la Hegemonía ideológica sobre “el Mundo político”. En otras palabras: muestran a los países -a sus gobernantes, políticos, militares y decisores en materia estratégica- el espejo fiel de los estragos yankies, y dicen a los países: “Comprended: si seguís sin cortar amarras con USA, tarde o temprano os toca el turno y esto es lo que os pasa. Pero también corréis riesgo si deriváis a la no-alineación en soledad e indefensión. Tenéis que venir a nosotros”. Se lo ofrecía Putin al rey de España en su reunión de hace semanas en Moscú: “Seguís bailando entorno a esos losers, y son vuestra ruina, precipitándoos al abismo para atemperar y retardar su propia caída discrecional. Tenéis que hacer un cambio en vuestras relaciones”.

Y así hacen muchos países, que se vuelven hacia China, la que a su vez sufraga desarrollo sembrando así hornadas futuras de productores que trabajarán para sus empresas en “multi-localización”. Si para ofrecer ante el mundo político este panorama (real) de barbarie western WASP, rusos y chinos han de “nadar y guardar la ropa” y “permitir” más Libias y Sirias que les sirvan en el muestrario y ejemplo gráfico, lo harán sin remordimiento aunque con rabia por perder posiciones tácticas (pero en aras de una estrategia que van culminando aunque sea con “derrotas”). Hablarán, claro, de no-injerencia (típica posición social-pacifista cuando se pone en boca de una Gran Potencia que mira los avances de la competencia), y, parafraseando al Trotsky más ambiguo, “cerrarán la tienda”. No me forjo falsas expectativas al respecto, aunque cuando USA se ponga frente a sus narices y los envuelva territorialmente, por supuesto rusos y chinos responderán.

Sobre la falsa cuestión del colapso del hegemonismo USA como reflejo pasivo de su colapso económico

A veces un dato vale más que 1.000 palabras: USA acumula una deuda de 15 billones (sí, con B) de dólares (y no me refiero a la unidad de medida anglosajona de “bilion” como 100.000 millones, sino a millones de millones). ¿Qué posibilidades internas tiene de recuperación sobre ese marco? Respondo con el mismo dato de arriba: el 80% de los impuestos regulares al fisco se destina a mantenimiento y ampliación militar junto a financiación de la estructura “de inteligencia” y a estructura de “poderes fácticos” afincados en países terceros (política “diplomática”, chantajismo de Auditoría, management bursátil, “tecnocracia” de Consultoría o directamente de Gobierno como en Italia, etc.).

O sea, que con un 20% restante, la Potencia Hegemonista tiene que mantener el aparato de Estado y la estructura social reproductiva, a lo que cabe añadir las citadas calamidades del “modelo” estadounidense parasitario: importan muchísimo gracias a mantener un dólar artificialmente elevado, y aparte de que esa “estabilidad monetaria” es historia, tiene uno que pensar en qué hay detrás del desequilibrio comercial: desequilibrio productivo.

En efecto, los monopolios USA crean relativamente poco Valor, afincándose en las Bolsas internacionales y en las finanzas al crédito industrial, lo que -se ha demostrado- revienta tarde o temprano en la medida en que quienes caminan en la emancipación productiva sacan, a partir del Valor que producen, su combustible para ir desapegándose también financieramente respecto de USA y el Reino Unido. Una variante de interés en esa secuencia aflorante es Rusia, cuyo Valor procedente de la extracción, del traslado y de la venta de Capital Circulante va directamente a las finanzas nacionales soberanas, y desde éstas se desgrana hacia la producción de Medios de Producción tanto como hacia I+D+I’, hacia generación industrial y hacia el crédito industrial.

Sea como fuere, ¿resultado?: los Estados Unidos manejan aún el FMI, pero éste pone la mano pedigüeña y países como Brasil o Rusia quieren ya ser acreedores, algo que va a cambiar la estructura política del FMI y jubilará la (auto)permisividad a USA en materia de solvencia y devoluciones.

¿Quiere decirse, por todo ello, que USA va al colapso?

Aquí tenemos que preguntarnos a qué nos referimos, porque, colapso económico estrictu sensu, ya lo está viviendo:

Estamos hablando nada menos que del epicentro clásico del Hegemonismo del siglo XX, incapaz ahora de funcionar en términos capitalistas productivos. No invierte en ampliación sucesiva de la porción Constante del Capital, pues no obtendría de ello una Ganancia adicional o Marginal que compensara la adquisición/creación de Fuerzas Productivas; pero al mismo tiempo, si no las adquiere, no puede mejorar la productividad del trabajo y deja de ser competitivo frente a los rivales que sí pueden reducir constantemente el tiempo-Valor. Esto último -más mercancías por unidad de tiempo, o dicho de otro modo una misma cantidad de Valor en más mercancías-, lleva a los rivales a poder ofertar a precios muy por encima del Valor real producido, y aun así ser competitivos debido al extraordinario margen que pueden conseguir gracias a ir ampliando continuamente la parte del Capital total que corresponde a Medios de Producción.

El paradigma actual en ello es China, que vende tecnología industrial y secreto productivo nada menos que a los inventores de siempre, es decir, a Japón. En ese círculo vicioso está atrapada USA: no amplía porque no tiene estímulo de rentabilidad Marginal a dar ese paso adicional, y, como no lo da, no puede ampliar el diferencial Valor/precio de oferta ganando al mismo tiempo mercados al poder reducir el Valor en concepto de coste de producción. En otros términos: como entidad nacional competidora en los mercados internacionales, el Capital monopolista USA no funciona.

Pero, ¿es este colapso económico clave? ¿Determina al colapso político? ¡No!, pues, como dijo el Presidente Mao, en el periodo histórico del Hegemonismo el elemento dominante de la dialéctica política-economía, es la política, aunque el elemento determinante en última instancia, tal y como corresponde al capitalismo en general, sí sea en cambio la economía.

La única Potencia Hegemonista hasta el momento desde el desmantelamiento de la URSS, dispone a su servicio de un millón de triquiñuelas políticas, diplomáticas, tecnocráticas, burocráticas…, para, haciendo valer esa hegemonía sobre el mundo, suplir con política su inoperatividad en términos capitalistas productivos clásicos. ¡Y lo hace!, más todavía que por la política, de la mano de aquello que es “la continuación de la política por otros medios” (guerras, invasiones, ingeniería social, ocupación y laceración de los Pueblos, imposición de sus hombres mercenarios y lugartenientes por doquier). La política hegemonista posee la cualidad de des-colapsar a su economía, e incluso de resetear el “campo abierto” con que ésta pueda encontrarse, todo en función de cuáles fueran los resultados militares en una super-guerra “envolvente”.

Pero, ¡ay!: mientras USA manipula, echando mano de su posición superior en la Cadena imperialista, esa contradicción entre auto-reproducción como Potencia y deterioro de la porción detentada sobre el Valor total mundial generado anualmente, resulta que la contradicción que está amañando, le estalla en las manos como ya subrayaba: ¡porque la financiación de la hegemonía político-militar e ideológica cuesta mucho dinero, que en parte debe salir de los estadounidenses!

Corolario: una contradicción proyectada hacia el exterior no tiene más remedio que ser interiorizada, con lo que el subconsumo relativo, la alarma social y la inhabilidad para reproducir una sociedad-“Capital humano” competitiva, son Variables que entran en peligroso juego para los amos.

¿Cómo solventar ese subproducto de la contradicción principal? Extorsión financiera y creación política artificial de deuda por la cara. Lo estamos viendo y sufriendo los españoles. Pero ese proceso va alimentando también su propia negación: La disidencia y la búsqueda de emancipación por parte de viejos satélites que dejan de serlo tras protagonizar sucesivas revoluciones políticas. Hace falta para ello que una parte de la burguesía tenga vocación productiva, o bien que el Pueblo desarrolle el capitalismo productivo sin burguesía, poniéndose él en lugar de este actor histórico, tal y como no habría más remedio en España, siempre bajo la perspectiva política del socialismo organizando la acumulación de fuerzas por medio del capitalismo.

A todo esto, creo que voy respondiendo ya de modo latente a la falsa “cuestión” de la caída evolutiva política de USA por sí (en su sentido hegeliano): El colapso USA no es inevitable en primer término, pues puede ir restañando las heridas mediante su posición de supremacía en las relaciones internacionales del Imperialismo. Pero sí es inevitable en última instancia dicha resolución dialéctica (no como proceso unilateral auto-consistente). Puesto que el mundo responde y, a la negación histórica de que se vuelve objeto, USA sólo puede responder con el belicismo. Esto no es un futurible: avanza ya galopante y hacia la guerra directa inter-imperialista con Rusia, quien pone toda la carne en el asador en resistir a tal deriva, pero que, “de perdidos al río”, sí habrá de defenderse.

Por eso mismo precisamente, el avance del colapso y, con él inseparablemente, de la amenaza y el aumento del “draconianismo” por parte de USA, va obligando al Mundo a entenderse y a unificar sus caminos de Soberanía: generación de coaliciones que agudizan el foso USA, y agudización del foso que se traduce en mayor agresividad USA, lo que va estimulando las unificaciones y cooperaciones disidentes. Y así sucesivamente en un panorama cada vez de mayor ensanchamiento en el divorcio Hegemonismo-países oprimidos (quienes abandonan la llamada “dependencia”), lo que va agudizando las contradicciones, labrando la proximidad defensiva de aquello que el camarada Hugo Chávez llamó una oleada prolongada de “guerras asimétricas”.

Perspectiva de superación histórica del destruccionismo hegemonista

¿Puede impedirse esta prospectiva de multi-ofensiva imperialista acrecentada? Naturalmente, pero jamás de la mano de ópticas social-pacifistas, pues enseña Lenin que el Imperialismo es la Época de las guerras y de las Revoluciones (no hay paz tendencialmente).

Alguien dijo una vez que podía uno hacer lo que quisiera con una bayoneta, menos una cosa: sentarse sobre ella. Los países oprimidos pueden -deben- concertar sus pasos unitariamente para desmontar el Imperialismo, pero no podemos pretender la paz sentándonos sobre el Imperialismo y pretendiendo “refrenarlo” sin pasar la página de la Época que define, porque éste nos estalla.

Si la correlación de fuerzas entre Emergentes y Hegemonismo se desplaza lo suficientemente hacia el primer Polo de la contradicción, llegados al Punto de Inflexión a los USA no les quedará más remedio que tragarse su belicismo. Porque tal contradicción -en forma de panorama de Guerra Asimétrica Multiplicada, y no ya de Guerra Virtual a Distancia cómoda e indolente, que es todo lo que puede llegar a digerir el “confortismo” de masas yankie- será una contradicción que aflorará al interior de la dividida burguesía monopolista estadounidense: “las palomas” tendrán miedo y su realismo ganará adeptos poblacionales al interior de USA, mientras “los halcones” pierden fuelle.

También podría suceder lo contrario abruptamente: “los halcones” no pueden aguantar más y emplean el neo-mesianismo testamentario en Israel para librar una guerra de gigantesca dimensión, que, aunque no sea ganada, al menos des-obstruya la saturación de capitales y cree nuevas vías a la “exportación” en condiciones ventajosas que USA pudiera dictaminar sobre los marcos geográficos -extensísimos- que quedarían materialmente devastados y económicamente extenuados.

Hay un actor, importantísimo en la arena de conflicto, que sí está fuera de racionalidad: el sionismo mutado en neo-mesianismo Supremacista. Hay que tener esto en cuenta, porque con el sionismo clásico uno sabía a qué atenerse: los sionistas seculares tenían una estrategia marcada por su objetivo a más o menos largo plazo: tumbar las resistencias pervivientes y regentar el mundo. Esos pasos los daban desde la racionalidad táctica: a veces daban uno atrás para dar dos adelante y, en cualquier caso, no eran suicidas.

En cambio, estos Apocalípticos, desde USA, desde Israel y desde cualquier centro del testamentarismo internacional, SÍ son suicidas, de modo que, en efecto, cabe esperarse el ataque por su parte “incluso” en el contexto de lo imposible; pues su creencia no es en las posibilidades mundanas, sino en cumplir una serie de requisitos para desatar la resolución política desde la Plenipotencia trasmundana.

Por otra parte, la limitación a la exportación de capitales físicos con que se encuentran los USA y la UE, derivada del polimorfismo político mundial (y, por extensión, derivada de la auto-obstrucción inversionista debido a una rentabilidad suplementaria que no compensa movimientos en la actual correlación política demarcadora de condiciones a la inversión), es una limitación que va in crescendo. Ella obliga a la guerra total desde la Racionalidad económica.

¿Y eso por qué? Pues porque el Bloque belicista sabe que la barra libre a la extorsión (indispensable a su recuperación aunque sea transitoria) sólo la obtendrá si descabeza a 2los Grandes” que bloquean la ofensiva dada por la fuerzas impositivas del NWO. Ello, a su vez, porque esos grandes rivales (China y Rusia) operan desde sus propios intereses por ahogar a los declinantes dejando que “el Mundo se les escape”, y también desde sus propios intereses de dar fuelle a un Mundo en emancipación, en el que ellos sí están en condiciones de invertir capitales financieros y dinerarios.

No se puede capturar al marinero sin dar muerte al Patrón, caso que conocen bien los USA “gracias” a ejemplos previos de mercados del Este que lo fueron sólo tras el desmantelamiento de la URSS, fugaz pulmón al traslado de capitales. Aquí (en este prisma normativo de Grand Politik directa inter-imperialista) es donde -fundamentalmente- la irracionalidad teológica y la racionalidad “humana, demasiado humana” (del Imperialismo) se juntan, sintetizadas en la fuerza del sionismo cristiano estadounidense de la New America (aunque cualquier grupo político es lo mismo solapadamente: sólo cambia la fracción concreta a la que da más o menos apoyo dentro de ese campo).

Esta fuerza política conforma el aparato tanto de la judería supremacista afincada en NY, Washington y California como de la fracción más aventurerista y belicista de la burguesía monopolista USA: el complejo militar-industrial, el sector energético, la producción de capitales físicos, los fondos de inversión, la especulación bursátil y la gran banca USA.

Este poder político al servicio de esa fracción de la clase dominante, obtiene su media naranja -y alter ego- en la camarilla neo-mesiánica que hegemonizó el gobierno de Israel por lo menos desde 1995-1996. Dieron muerte al (asesino quebranta-huesos de niños) Rabin, e iniciaron una serie de transformaciones internas en Israel, al nivel de las operaciones militares y de la política “sin retrocesos” sobre los asentamientos, y al nivel del expansionismo previsto sobre el territorio medio-oriental.

Frente al belicismo desaforado, el talón de Aquiles de Rusia y de China es su propia fortaleza: al estar metidos en procesos de híper-desarrollo acelerado y de acumulación de Capital colosal, ven las cosas desde la estrategia, con lo que pueden transigir en ir perdiendo posiciones tácticas geográficas, porque saben que esos movimientos también son una inversión que, aunque reporta oxígeno a los USA, antes de rentabilizarse les ahoga más todavía, y eso les hace tendencialmente más y más dependientes del mismísimo crédito chino. Rusia y China han transigido con muchos episodios calcados, lo que no significa que den un cheque en blanco, y en Siria no está siendo así (no se han “inhibido”).

Eso no quiere decir que USA y adláteres vayan a frenarse, pues el neo-mesianismo no es racional. Y, por su parte, la Economía Política encarnándose en el monopolismo USA, aunque sí es racional, se atiene prioritariamente a la racionalidad de cumplir con su necesidad de acumulación ampliada; determinación que le conduce a preferir un Mundo reventado y en “drástica incertidumbre de re-estructuración”, a un Mundo en manos de los competidores capitalistas ascendentes.

El imperialismo en sí está determinado por la saturación de capitales -en uno u otro punto preciso del curso de cualquier Potencia, no importa cuál-, hecho que obliga a “exportar” divisiones del trabajo internacional esclavizantes, a fin de re-colocar los stocks en nuevos y cada vez más variados y fragmentados procesos de producción de Valor, incrementando así la masa de plusvalía total, cosecha con la que contrarrestar la disminución progresiva matemática en la relación entre Capital Invertido y Ganancia bruta.

Así, aunque esta Ecuación sea menos rentable tendencialmente cada vez, el proletarizar al Mundo aporta una Masa total de plusvalía que compensa la ingente inversión. Eso significa que las mismas Leyes económicas de Modo de Producción que han operado en USA desde que hiciera su revolución industrial en el Norte yankie a principios-mediados del XIX, operan subterráneamente en China, porque son Leyes Universales. Pero en China el caso es que la revolución de la acumulación de Valor empezó a andar con las bases que puso la Banda de los Cuatro en los setenta.

Sin embargo, tiempo al tiempo: en China, la ideología que funda realidad no es precisamente la marxista-leninista, sino la de un pragmatismo que está pudriendo el faro revolucionario que hace de señuelo a los procesos dados, y así los procesos de capitalización se “desembarazan” de funcionar como medios al servicio del fin comunista.

Este desviacionismo y degeneración vienen ocurriendo desde hace décadas, y luego no se podrá reconducir de la noche a la mañana. Por el momento, la ofensiva económica china significa ayuda al desarrollo tanto en África (genocidamente abortado por USA en Libia, y Nigeria, Kenya o Mauritania van “en camino”) como en América Latina. Pues ese desarrollo es el reflejo de que a China, en las actuales condiciones y sin guerra mediante, sí le es rentable exportar sus capitales al Mundo, a cambio de Capital circulante que obtiene a un coste incluso inferior al coste de producción en la propia China.

Sin embargo, otra vez tiempo al tiempo…: en el capitalismo, los capitales físicos y los stocks de Capital Circulante siempre crecen por encima del potencial de su inserción en la industria, y, tarde o temprano, la inversión china en el mundo no será tan limpia. Ante idénticas necesidades afloradas, ese Estado empezará a ejercer como lo hace USA. A no ser que los Pueblos del Mundo, con sus Revoluciones, estimulen a un cambio de Línea ideológica y política en China, perspectiva que no está perdida del todo.

Y no está perdida porque, al fin y al cabo, la lucha de clases política continúa en China y es posible dar la vuelta a la tortilla y vencer a esos a quienes el Presidente Mao ya identificaba como el enemigo principal bajo la Dictadura del proletariado:

Se trataba y se trata de los nuevos Cuadros políticos ligados al desarrollo de las Fuerzas Productivas, tanto como del pragmatismo burocrático en descontrol, cuyo suelo germinal -transitoriamente necesario por otra parte- es la reproducción del capitalismo como base material para asegurar la vida de las masas y ponerlas así en condiciones de protagonizar el socialismo de base política e ideológica proletaria. Proceso hacia la destrucción de las Relaciones de Producción capitalistas desplegando las nuevas relaciones de Producción; desplegando comunismo.

* Fuente: http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1507