En enero de 2013 será elegido el nuevo gobernador (a) del departamento de Beni. Por el momento, la única candidata en carrera es Jessica Jordan, en tanto los sectores conservadores no logran ponerse de acuerdo para designar a su representante.

Hace poco, la crema y nata del gamonalismo, la derecha y la ultraderecha, tuvo una reunión en Santa Cruz, para realizar el primer intento de unión, sin lograr resultados. Los intereses de la oligarquía no parecen coincidir con los políticos, aunque saben que desunidos serán derrotados.

Parecen lejanos los aprestos que hace solo seis años tenían los amos de Bolivia que preparaban el separatismo, ayudados por el embajador Philip Goldberg. El año 2006 la balcanización de Beni, Pando, Santa Cruz y Tarija, se encontraba en marcha. Los cuatro departamentos abrían cabildos autonómicos, liderados por minorías de ricos, terratenientes y empresarios.

Goldberg, en abierta intromisión, les ofreció su respaldo. Durante una conferencia de prensa ofrecida en el mismo Ministerio de Defensa el 30 de octubre de 2006 dijo “en un sistema democrático maduro, los derechos de las minorías son tan o más importantes que los derechos de las mayorías”. Desde luego, ese aforismo no se aplica en su propio país.

No se había producido la masacre de Porvenir (Pando), eso sería en cuestión de dos años más, pero el diplomático parecía saber cómo sería aquello. En esa conferencia de prensa, el descuartizador de países revelo que esperaba la autorización del Congreso Nacional para iniciar el proyecto denominado “Nuevos Horizontes” consistente en el envío de Marines a Pando.

Mientras la derecha boliviana se encaminaba hacia la toma total del poder, con la ayuda del embajador, las logias de la media luna impulsaban cerrada oposición a la aprobación de una nueva Constitución Política del Estado. “El Diario” del 16 de diciembre de 2006 publicaba las apreciaciones de Goldberg quien afirmó que se mantenía atento ante el proceso democrático de Bolivia, por entonces plagado de conflictos sociales e imprevisibles consecuencias.

En diciembre de 2006 la falange oligárquica/imperial tenía al gobierno en situación de defensa. Los simpatizantes del régimen en Santa Cruz, estaban sometidos al terror a través de grupos de choque paramilitares de la Unión Juvenil Cruceñista, órganos de seguridad del departamento, militares chilenos hábilmente camuflados, gusanos de Miami y la CIA, todos conducidos por el embajador descuartizador de países.

Goldberg había descuartizado Yugoslavia y otros países del entorno y se preparaba para hacer lo mismo en Sudamérica. Estableció en Santa Cruz una Internacional Latinoamericana de la Balcanización. Esta red utilizo demagógicamente el concepto de “autonomía” con financiamiento de instituciones imperiales como la Fundación Friedrich Nauman del Partido Liberal Alemán.

El reconocido escritor Heinz Dieterich, denunciaba en diciembre de 2006 que con la participación del Presidente de Ecuador, Alfredo Palacio y los alcaldes de Guayaquil y Quito, Jaime Nebot y Paco Moncayo, se realizó en Guayaquil hasta el 19 de septiembre de ese año el Primer Foro Internacional sobre Libertad y Autonomía Regional.

Como consecuencia de ese encuentro, se creó la Confederación Internacional por la Libertad y Autonomía Regional (CONFILAR). Por unanimidad se fijó Santa Cruz de la Sierra como su sede y desde luego se brindó total apoyo a los cuatro departamentos separatistas. El representante por Bolivia, Carlos Dabdoub fue elegido su primer presidente, organizador del segundo foro en 2007 y autor de lo que sería el “Manual del Autonomista Latinoamericano”.

“Autonomía” y balcanización latinoamericana

La declaración política del foro de Guayaquil, es la misma que seguimos escuchando aun hoy en boca de los separatistas bolivianos. Decía ese documento: “Los pueblos actuales reclaman libertad para invertir, libertad para trabajar, libertad de culto, libertad para decidir sus rumbos futuros y todo esto no podrá nunca realizarse si continuamos viviendo con un Estado centralista”.

La balcanización de los cuatro departamentos de Bolivia, era parte de una conjura que pretendía ser una operación del imperialismo estadounidense y europeo. Hasta entonces ya se había logrado desarticular a la Unión Soviética, Yugoslavia e Irak. Ambos imperialismos pretendían ahora independizar el Zulia en Venezuela, Guayaquil en Ecuador y Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija en Bolivia.

¿Qué ocurrió en Bolivia? ¿Por qué los planes imperiales no se llevaron a efecto? Los militares no estuvieron de acuerdo con el proyecto. El imperialismo que siempre planea a largo plazo, en este caso postergó sus intenciones.

Dieterich, señala que es preciso que los países contestatarios de América Latina organicen institutos de análisis estratégicos para prever estos escenarios y alertar a los jefes de Estado. El separatismo y la balcanización no están derrotadas, pero están reuniendo fuerzas.

* El autor es periodista.