(PL y Bolpress).- En las últimas dos décadas se redujo drásticamente la producción y el consumo mundial de sustancias agotadoras de la capa de ozono (SAO), y todos los países de América Latina y el Caribe cumplieron las metas de reducción de clorofluorocarbonos e hidroclorofluorocarbonos, sustancias prohibidas por el Protocolo de Montreal. Se trata del mayor logro en materia medio ambiental a nivel internacional, destacó el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

El Protocolo de Montreal suscrito en 1987 dispuso la reducción gradual de la producción y uso de clorofluorocarbonos (CFC), halones y bromuro de metilo, gases utilizados en la fabricación de máquinas de refrigeración y climatización, extinguidores y solventes. La meta es eliminar totalmente estas sustancias causantes del adelgazamiento de la capa de ozono hasta el año 2030.

El Protocolo de Montreal fue el primero que aplicó el principio de precaución, que faculta a los gobiernos a adoptar medidas preventivas para la reducción del consumo de un grupo de sustancias químicas, aunque no exista una plena prueba científica de la relación causa-efecto.

Un elemento clave del Protocolo es el reconocimiento de la responsabilidad global, pero diferenciada, es decir que las obligaciones y compromisos de todos los Estados no son iguales. Quienes tienen mayor injerencia en el diseño de tecnologías asumen responsabilidades más estrictas, explicó la coordinadora regional de las Redes Acción por el Ozono Mirian Vega en una entrevista con la periodista Vivian Collazo de Prensa Latina.

Los químicos CFC fueron eliminados completamente en 2010, y en la actualidad se reporta una franca reducción del uso de sus sustitutos, como por ejemplo los hidroclorofluorocarburos (HCFC), el tetracloruro de carbono y el metilcloroformo, hasta los niveles aprobados por el tratado de Montreal. Mirian Vega aseguró que todos los países de la región cumplieron las metas establecidas.

Entre 1992 y 2010 Brasil redujo en 90% el consumo de las sustancias que destruyen la capa de ozono, informó el Instituto Brasilero de Geografía y Estadística (IBGE). En poco más de tres lustros, Cuba erradicó la compra y consumo de clorofluorocarbonos como el bromuro de metilo, halones y tetracloruro de carbono, y se comprometió a eliminar el uso de HCFC hasta el año 2030. Para tal propósito restringe de manera progresiva la importación y uso de la sustancia con la meta de reducir en 10% el consumo hasta el 1 de enero de 2015. (1)

En mayo de este año la Secretaría del Ambiente de Paraguay se comprometió a reducir el 35% del consumo de HCFC hasta el año 2020, mediante un sistema de cuotas de importación de equipos que emplean el químico, dijo la Oficina Regional del PNUMA.

Gracias a la eliminación del 98% de los gases dañinos, el llamado escudo protector de la Tierra empezó a regenerarse y se espera una completa mejoría en las próximas cinco décadas. La recuperación de la capa de ozono evitó millones de casos de cáncer de piel, problemas oculares como cataratas, y otros efectos nocivos de la radiación ultravioleta, subrayó el subdirector de salud de Panamá Milciades Bravo.

Mirian Vega destacó que el tratado sobre la eliminación de sustancias que agotan la capa de ozono, además de respetar los tiempos políticos, permitió que la industria desarrollara alternativas y que el mundo científico asesorara oportunamente a los negociadores. Se trata de la más exitosa experiencia de cooperación y colaboración entre naciones para salvar los estratos de la capa de ozono, valoró el subsecretario general de la ONU y director ejecutivo del PNUMA Achim Steiner.

No obstante, el director del PNUMA alertó que mientras los países avanzan en la eliminación de los HCFC, emerge rápidamente un nuevo desafío: los hidrofluorocarbonos (HFC), cuyo uso se popularizó luego de que reemplazaron a otras sustancias que ya fueron eliminadas o están en proceso de desaparecer.

Aunque estos químicos “sustitutos de los sustitutos” no causan casi ningún daño a la capa de ozono, constituyen en sí mismos potentes gases de efecto invernadero, y si no se toman medidas urgentes provocarían daños irreversibles en el clima global, recalcó el PNUMA en un informe publicado a fines de 2011.

El organismo de Naciones Unidas estima que para el año 2050 los HFC utilizados en equipos de refrigeración, extinguidores y espumas aislantes podrían ser responsables de emisiones equivalentes a entre 3,5 y 8,8 gigatoneladas de dióxido de carbono a la atmósfera.

El uso de refrigerantes a base de hidrocarburos ha demostrado beneficios sustanciales y constituye una alternativa muy atractiva para los países poco desarrollados, aseguró Nelson Espinosa, director de la Oficina Técnica del Ozono de Cuba. Una de las características más destacadas del compuesto, aparte de no causar efectos ambientales negativos, es su eficiencia, ya que reduce el consumo energético de los aparatos de refrigeración. (2)

Según la coordinadora regional de las Redes Acción por el Ozono, todos los países tienen un grado de responsabilidad y pueden contribuir con acciones que permitan proteger la salud del planeta. En ese marco, es crucial ejecutar el Plan Nacional de Gestión de la Eliminación Gradual de los HCFC a partir de 2013, lo que implica establecer y modificar leyes y decretos que norman la concesión de licencias y permisos para la importación de HCFC utilizados por la industria manufacturera.

En la penúltima reunión de las Redes Acción por el Ozono de México, América Latina y Caribe celebrada del 22 al 24 de junio en Asunción se propuso una enmienda al Protocolo de Montreal para incluir en la categoría de sustancias controladas a los gases refrigerantes cuyas moléculas contienen átomos de hidrógeno, flúor y carbono.

Se analizaron también técnicas de reciclado y regeneración de refrigerantes; almacenaje y manejo de refrigerantes ya recuperados, además de la creación de capacidades para la disposición final de Sustancias Agotadoras de Ozono (SAO) en América Central.

En la reciente Reunión Anual Conjunta de la Red Acción por el Ozono de América Latina y El Caribe desarrollada del 3 al 5 de octubre en Panamá con el auspicio del PNUMA, expertos de 33 países revisaron las decisiones y compromisos de la región y discutieron todo lo relacionado con la problemática de la recuperación y reciclaje de refrigerantes, informó el director de la Oficina Técnica del Ozono de Cuba.

Además, se estudiaron medidas para lograr la congelación del consumo de los HCFC en 2013 y la reducción del 10% en 2015; y se consensuó una posición común de la región para la 24 Reunión de las Partes en el Protocolo de Montreal del 12 al 16 de noviembre de 2012 en Ginebra. Aún está pendiente el proceso de ratificación de la Enmienda de Beijing, referida a las buenas prácticas en sistemas refrigerantes y aires acondicionados, que debe entrar en vigor en enero de 2013.

Argentina y Chile estudian la capa de ozono

El 23 de marzo de este año la presidenta de Argentina Cristina Fernández inauguró en la Base Aérea de Río Gallegos un laboratorio para monitorear el agujero de la capa de ozono sobre el Continente Antártico, que funcionará en el Observatorio Atmosférico de la Patagonia Austral, componente fundamental de la Red por la Detección de Cambios en la Composición Atmosférica.

Por otro lado, autoridades y científicos chilenos miden el grado de adelgazamiento de la capa de ozono con el uso de al menos 60 globos sonda situados a 30 mil metros de altura. La iniciativa se puso en práctica en enero de 2012 en la Región Metropolitana con el lanzamiento del primer globo que envía información constante sobre la dirección, presión, velocidad, temperatura y el grado de concentración de la capa de ozono, detalló el jefe de Investigación y Desarrollo de Calidad de Aire del Centro Nacional del Medio Ambiente de la Universidad de Chile Rodrigo Seguel.

Notas:

1. Cuba desarrolla importantes proyectos para reducir las emisiones de SAO y fue el primer país del mundo que consiguió una estrategia para lograr la reconversión tecnológica de la planta encargada de producir aerosoles para asmáticos, que ahora son fabricados con propelentes ecológicos libres de clorofluorocarbonos (CFC), explicó a Prensa Latina Kasper Koefoed, coordinador regional Unidad de Protocolo de Montreal para América Latina y el Caribe. Otros proyectos pilotos encaminados a destruir las SAO están en marcha, así como uno demostrativo para reemplazar grandes sistemas de enfriamiento en edificios públicos. Se aprobaron y desarrollaron unos 50 proyectos por un monto de más de 15 millones de dólares; fueron capacitados más de nueve mil especialistas de diferentes sectores.

2. También disminuye de manera importante el contenido de gas necesario en los equipos al momento de cargarlos, posibilita la reconversión tecnológica, está más disponible y su bajo costo permite emplearlo de forma masiva. Es una sustancia natural que se obtiene del petróleo, y aunque es potencialmente inflamable, se han desarrollado accesorios que garantizan la fiabilidad en los sistemas refrigerados. De acuerdo con Espinosa, también existen otras opciones viables que destacan en la actualidad en procesos industriales como son el amoniaco y el dióxido de carbono.