El Salón Nautico Internacional de Génova cumple 52 años y se confirma una vez más como la exposición naval más imporante de Europa.

Es el único en el mundo que con sus casi 200.000 m² y 900 expositores es capaz de concentrar en un solo sito, una exposición de enormes dimensiones. Cuatro pabellones multiplanos, amplias superficies al aire libre y espacios especiales como los ofrecidos sobre la misma superficie del mar, que entre puentes, pasarelas sobrealzadas, muelles, embarcaderos ofrecen al visitante un recorrido de ocho kilómetros.

Este año se pondrán en exposición 2300 embarcaciones entre yatchs, mega-yatchs, motor-yatchs, veleros, pequeños botes y embarcaciones pneumáticas.

También este año la acostumbrada riqueza expositiva se ha ensanchado a otros sectores y servicios inspirados a favorecer la fruicción del recreo en el mar en todas sus expresiones.

Serán nueve días de manifestaciones al interior y al exterior del grande complejo expositivo con el regreso de GenovaInBlu: fashion y design, muestras, musica y shopping by nigth.

Génova, generosa como siempre, ofrece a los huéspedes toda su bellezza misteriosa y su intrigante realidad hecha de historia, de tradiciones y de un presente animado. Tiene la fascinación de una antigua ciudad marinera, que se manifiesta por la bellezza de sus palacios. La “Soberbia” es el apelativo algo severo de esta antigua potencia marina, una ciudad que ofrece infinitas sorpresas a quién sabe mirarla con ojos atentos y curiosos.

Está la vieja Génova medioeval de las callejuelas estrechas y tortuosas, de la Catedral de San Lorenzo, de los claustros renacimientales y está la moderna Génova del tercer milenio con sus transformaciones y reconversiones, como el Puerto Antiguo. Etapa obligada en la ciudad que fue una de las más potentes Repúblicas Marineras del Mediterráneo es el Museo del Mar y de la Navegación que le ha dado nueva vida al Arsenal de los Galeones. Entre los numerosos instrumentos de navegación lígur está uno de los cuatro astrolabios existentes en el mundo firmado por Ignacio Danti, importante cosmógrafo del Siglo XVI. En muestra también están los “trasantlánticos”, que ha restituído a la ciudad la atmósfera de la tierra de navegantes a través de re-construcciones fidedignas de las más famosos buques de navegación que han cruzado todos los mares del mundo. En el puerto, entre los mástiles de las naves y las gruas, domina desde hace siglos la “lanterna” (el faro) que se entrevé llegando desde cualquier dirección y es una imágen tradicional de Génova, y en medio a todo está el Acquarium más grande de Europa.

Hoy Génova no es sólo puerto e industria, sino arte y cultura y esto hace que sea un motivo más para regresar y curiosear entre su antiguo centro y sus modernos espacios culturales.