Las culturas varían, innovan, crean, según contextos y circunstancias, de acuerdo a ciertos arquetipos y/o modelos mentales previos. Las culturas no sólo incluyen, lo que les ofrece el entorno, sino que también lo metabolizan según las reglas de su propia sintaxis. He aquí otro caso de cómo el Capitalismo es transformado por la Reciprocidad, esta vez en un contexto urbano, comercial, muy importante para la ciudad de La Paz [1]. En la economía del Gran Poder los más importantes modelos mentales son los siguientes.

Arquetipos

Uno de ellos es la Anata, que coincide con el Carnaval; una fiesta en la cual se agradece a la Pachamama, a través de ch´allas, la abundancia de la cosecha. De igual modo, en la ciudad, la ch‘alla de la Pachamama, como generadora de abundancia, es sustituida por la ch´alla de cualquier instancia: la oficina, la tienda, el taller, un minibus… que constituya una fuente de ingresos, esta vez monetarios. Se opera una metonimia económica. Los aymaras atraviesan diferentes niveles de la realidad, equiparándoles como semejantes e interconectados: la chacra y una oficina, por ejemplo. Esto no es capitalista.

Tassi pone el ejemplo, tan paceño, del minibús. Para miles de conductores, en efecto, el minibús representa una fuente de ingresos que debe ser challada y agradecida. De ser simplemente un instrumento utilitario generador de dinero, el minibús se transforma en una entidad con características personales peculiares.

En febrero 2004, Tassi presenció una ch‘alla de mini buses en la explanada del Cementerio. Doce mini buses fueron puestos en tres filas, mirando a una tarima, de donde salía música: una morenada. Se tocaba música y se servía cerveza para los minibuses que eran, literalmente, agasajados como si fuesen personas. En los Andes, se piensa que la música fortifica el ajayu de la gente, de las plantas, de los animales, estimulando el crecimiento a través de las vibraciones del sonido que son capaces de alterar las emociones: pueden alegrar o entristecer. Los mini buses, como los danzantes en la Entrada, estaban ordenados en filas y eran ch‘allados con pétalos y confeti sobre sus techos, de manera similar a como se hace con los Pasantes. Es más, se les ataban flores en los espejos retrovisores, como los adornos que se colocan en las orejas de las llamas. Así, pues, luego, de un periodo intenso de trabajo, los minibuses son decorados, energizados con cerveza y música y agradecidos por sus servicios. El minibús es incluido en redes de relaciones y de comunicación con la gran familia cosmobiológica andina. El evento litúrgico restaura las fuerzas y el vigor del minibús y lo apresta para un nuevo periodo de generación de dinero.

En la misma lógica, todos los comerciantes del Gran Poder ch‘allan sus mercaderías en Carnaval, comen y beben y bailan con ellos, a fin de instaurar una comensalidad general: todos comen de todos, reciprocidad, de modo que igualmente todos puedan también crecer juntos, sugiriendo, una vez más, un entrelazamiento inesperado entre el comerciante y su mercadería. Esta relación no es capitalista, pues no es monoteísta. Es animista: no conoce la separación Sujeto/objeto.

Otro arquetipo es el Ekeko, cuya celebración coincide con una exuberante feria comercial de illas: Alasitas, que convoca una conjunción especial de fuerzas espirituales y materiales, tanto católicas como andinas: sacerdotes y yatiris bendicen y sahuman la abundancia de la vida.

Las illas son como semillas que se necesita regar, cuidar y proteger, para que crezcan y se conviertan en frutos. Las illas, una vez bendecidas, no solamente proveen un modelo en miniatura para los objetos, deseos y bienes, que representan, sino que ellas mismas generan lo que prometen. Los ekekos y las illas son afirmaciones icónicas que generan crecimiento, abundancia y reproducción. Son dispositivos simbólicos que actualizan la abundancia virtual que representan. Estamos en lo que Lupasco llamaba una logique de l´énergie[2].

El otro arquetipo, curiosamente Marrano [3], está oculto en la efigie del Tata Jesús del Gran Poder. Se trata de un rostro kabbalístico, trifásico, que contiene, en el centro, la parte superior del diagrama del árbol sefirótico: Kéter, como Tercero Incluido de Jojmah: el principio padre: la sabiduría, y Binah: el principio madre: el entendimiento y su conexión directa con Tiferet: la belleza: el resplandor, la gloria: lo que Tassi llama, no por casualidad, la “estética” de la fiesta que está, justamente, cifrada en el taypi del diagrama.

Abundancia y atracción

El Capitalismo se basa en el postulado patriarcal de la escasez y la deuda [4]. La economía del Gran Poder se basa en el postulado matriarcal de la abundancia y la variedad de lo necesario. Aquí brilla la energía bosónica de la conjunción y el compartir.

Sobre este punto, Tassi se refiere a la costumbre de desplegar abundancia material para atraer a la gente y suscitar la relación. Esta lógica también vale para un devoto, cuando se une a una fraternidad para bailar en Gran Poder, como para un vendedor, cuando se introduce a un mercado en la ladera del frente. Todos basan su elección, obviamente, en sus posibilidades económicas, pero lo que dirime es la atracción provocada por la abundancia de bienes, comida y música que el mercado, o la fraternidad, son capaces de ofrecer. Esta abundancia material es un elemento que lleva a las personas a participar y esta atracción será rápidamente consagrada a través del compadrazgo, que es la manera más común, a través de la cual se consolidan las alianzas económicas en el Gran Poder. Chuyma [5], no racionalidad.

La preocupación por la riqueza visual y la atracción de la abundancia se expresan en la vida cotidiana del barrio de Chijini. Así, por ejemplo, el tamaño pequeño de las tiendas hace que las mercaderías rebalsen sobre la acera y la calle, en una estética muy parecida, según Tassi, a la de los sombreros borsalino y las zapatillas minimalistas de las cholas, que resaltan, sin embargo, la corpulencia de las mujeres de pollera. Además de resaltar el sentido de abundancia, las tiendas pequeñas y consecutivas, vendiendo los mismos productos o productos muy similares, están pensados para maximizar las posibilidades de atrapar, “como moscas”, a los clientes y, a saber, de “migaja en migaja”: poco a poco. Aquí brilla “lo pequeño es hermoso” de Schumpeter.

El tipo de abundancia material expuesto en el mercado, es el medio de atracción por excelencia. La abundancia material no solamente produce una atracción espiritual en el espectador, sino también llama a las fuerzas cosmogónicas. Tassi ha observado que vestir imágenes religiosas con ropas coloridas y abundantemente decoradas, agradan al santo, a tal punto que se genera un momento de conjunción e intercambio de poder entre el santo y el devoto. Aquí rige la lógica de la magia simpática: lo semejante atrae a lo semejante, que sigue el postulado, más universal, de “como es abajo es arriba”, conocido por las sociedades animistas.

A través de patrones estéticos específicos de repetición y de abundancia, el mercado del Gran Poder se convierte en lo que Tassi llama una perfomance estética, que es observado y que ejerce atracción, no solamente sobre los compradores, sino también sobre las fuerzas cosmogónicas. En este sentido, tiene razón Tassi cuando afirma que sería un error entender el mercado de Gran Poder como cumpliendo una función solamente económica. El mercado está regulado por fuerzas y principios que no son exclusivamente comerciales, como la oferta y la demanda, constituyéndose en un atractor social que articula la conectividad del universo, focalizada en la Fiesta. Estamos, pues, en las antípodas del liberalismo económico.

En realidad, es esta perfomance descomunal de abundancia, la que crea las relaciones y genera la circulación de los bienes y servicios. La idea de abundancia, repetición y atracción generadas, son fuerzas cosmogónicas cruciales para la comunidad del Gran Poder. Como no podía ser de otro modo, el cuerpo juega un rol sintomático en esta dinámica de despliegue y atracción, ya que la ganancia generada por las actividades económicas, es incorporada inmediatamente al cuerpo mismo: como dientes de oro, muchas polleras, mantas finamente bordadas, aretes de plata, collares de oro, anillos… etcétera. El ahorro: la paralización monetaria, es la muerte. La vida es flujo, movimiento, circulación: baile.

La atracción tiene que ver con el manejo de las energías sutiles y todo ello con un supuesto más básico aun: la incertidumbre. Todo puede ser; depende, hay que tentar suerte, jugar. Vender es un tema de suerte y el Gran Poder mismo es una “economía de suerte”, como la llama Tassi. Para tener suerte, los comerciantes mismos se afanan en producir atracción. Esto se da de varias maneras. Por ejemplo, los cigarrillos Astoria son un medio común utilizado por los comerciantes para atraer clientes. En otras tiendas se encuentra, medio camuflado pero visible, un cerdo en miniatura o un muñeco que mueve mecánicamente la mano, llamado al cliente, o una mariposa de plástico movida por el viento. Se cree que lo que llama la atención, atrae y dirige a los clientes a tu tienda, pero también se cree que esas micro instigaciones, convocan, llaman a las fuerzas espirituales y que, cuando éstas y el cliente coinciden, se da la conjunción: el cliente entra a la tienda a comprar. Con otras palabras, la atracción presenta una concomitancia de factores, espirituales y materiales, que se unen para producir un efecto.

La articulación entre la producción económica y la reproducción cosmogónica es una característica de las economías animistas. La capacidad de los aymaras urbanos del Gran Poder de resistir las presiones institucionales: los curas y las elites liberales paceñas y los modelos económicos modernos, ha consolidado una forma de economía que, explícitamente, entrelaza la producción de la prosperidad con la reproducción del cosmos. Es una Oiko-nomia que apuesta a la variedad, a la abundancia, a la comensalidad, a la fiesta: a Vivir bien.

La Circulación: lo circular: lo redondo

El evento del Gran Poder es un rito, una fastuosa puesta en escena y un proceso económico, femenino, capaz de poner en movimiento e interacción la producción material: la circulación de bienes, dones y servicios, y vincular los diferentes Niveles de Realidad a través del baile. El baile, en realidad, es el que pone en circulación la capacidad de generar y reproducir recursos a través del movimiento de los productos, de las personas y del dinero.

Pareciera que las inversiones en lo intangible: movimiento, circulación de fuerzas, cuerpos y recursos, producidos por la Entrada, lubricaran las relaciones y conexiones del tejido social y también engendraran una fuerza generadora capaz de impulsar el crecimiento económico. Mientras más fastuosa la Entrada, mayor derroche y despilfarro: Potlatch [6], mayor la atracción e irradiación del poder del Tata Jesús del Gran Poder.

La Entrada, pues, tiene la potencia de generar riqueza por el simple hecho de hacer que las cosas se muevan y circulen a través de los diferentes niveles de realidad. En el campo, la circulación es considerada, como una energía cosmogónica capaz de dar a luz y hacer crecer los seres engendrados. En la ciudad, el movimiento de mercaderías, de dinero y de personas también es entendida como una fuerza fundamental capaz de producir riqueza y crear relaciones sociales. Ahora bien, a diferencia del campo, la calidad circulatoria y reproductiva del Gran Poder se funda en la fe de que el dinero invertido en la Fiesta será devuelto con creces al año siguiente. La confianza animista se enriquece con la fe monoteísta.

Es, pues, el intercambio de recursos y de dinero lo que contribuye a ese movimiento encantado. El movimiento, por así decir, es engendrado por otro movimiento; en este caso por el Baile. El baile es engendrado, a su vez, por un ayni de baile: un compromiso de bailar como acto de reciprocidad a un convite. A cambio de esa promesa, (¿un pagaré?) el compadre se compromete a participar en la siguiente fiesta del santo patrono del invitado. Este intercambio de baile ha generado un movimiento y una red tan extendida que va hasta el Perú, la Argentina, Brasil, Estados Unidos, Europa…en fin: hasta donde lleguen los fraternos del Gran Poder.

Como un fractal, el intercambio de bailes, a su vez, se complementa, en otro nivel, con el alquiler del traje festivo, que es propiedad de los bordadores, que lo fletan; con lo que también empiezan a circular los trajes.

Ahora bien, el concepto de Circulación es estratégico, ya que se opone al concepto de Acumulación, típico del Capitalismo. Típico de la Reciprocidad es que el dinero se convierta en un lubricante del movimiento y cree un sentido de conexión entre los diferentes grupos y las diferentes fuerzas cosmogónicas

La idea de movimiento como producción y, particularmente, como generador de abundancia, determina, en el mercado del Gran Poder, una dinámica de competencia y cooperación, al mismo tiempo. Algo que tampoco es capitalista, pues corresponde al dominio de lo contradictorio, es decir, de la Reciprocidad. Dicha competencia está inevitablemente unida a las prácticas de cooperación, de colaboración y de unión de esfuerzos y recursos para amplificar el movimiento y la abundancia. La Fiesta es el Tercero Incluido de complementariedad entre competencia y cooperación.

Esta lógica, por ejemplo, puede observarse en el intercambio de mercaderías entre comerciantes a precio de costo. Digamos que una tv, comprada en 100 dólares y, generalmente, vendida en 150, se la vende en 105 dólares a otro comerciante, ubicado al lado, que busca incrementar la variedad de su oferta. De todos modos, para un ojo capitalista, hay demasiada concentración de mercancías parecidas en una misma zona; lo que ya es invisible a este ojo, es que esa repetición: lo mismo, está asociada a una gran circulación de mercaderías entre los mismos vendedores. De hecho, el continuo nivel de innovación tecnológica de las mercaderías importadas, obliga que cada importador de una nueva marca empiece a vender su producto a comerciantes vecinos a precio de costo, a cambio de dinero o de otras mercaderías. Esta lógica, no acumulativa, genera un movimiento tal de mercaderías que reduce la tendencia al estancamiento, producida por la excesiva oferta.

La importancia asignada a la generación de movimiento, por sobre el estocamiento, también se puede observarse en una Moneda local, propia de Chijini, en la lógica de las alasitas y el pasanaku, que es un sistema de micro créditos, con papelitos, existente entre algunos comerciantes del Gran Poder. Es un sistema de pequeños préstamos de 500 a 1000 bolivianos, que son devueltos al prestamista en pagos diarios de 10 ó 20 bolivianos, por un periodo de hasta dos meses. Al final, el prestamista percibe un interés de 100 / 200 bolivianos. Este préstamo es totalmente informal, no existe contrato; sin embargo, se guarda un minucioso registro de estas transacciones en diminutos papelitos (5×3 cm) en las cuales el prestamista registra los pagos diarios del prestatario.

Esta circulación es aun más sofisticada. Tassi reporta el ejemplo de “su mamá Marta” que, simultáneamente, está prestando y tomando prestado dinero con siete diferentes personas. Los pequeños pagos repetidos de préstamo, no sólo activan un movimiento de efectivo en pequeños billetes, sino también un movimiento de gente, de una tienda a la otra, pagando y recibiendo los cobros diarios.

La razón de esta Circulación tiene que ver con un principio cosmológico: la vida es circulación, movimiento; la muerte es parálisis de la circulación. El Ayni incentiva la circulación de dones, bienes y servicios en la comunidad; el Capital busca la acumulación y, a saber, concentrada en pocas manos: el individuo. De ahí que Dinero inmovilizado, para los aymaras, sea sajra.

De igual modo, las prácticas de ahorro y compra reflejan la preocupación de reconvertir inmediatamente la ganancia y el dinero en bienes materiales, ya sea a través de la inversión o el consumo, evitando así una acumulación estática de los medios monetarios. Esto es así porque hay una urgencia moral por la reinversión, al crear movimiento, al inyectar nuevos productos y recursos en la economía local, volviendo a socializar la ganancia. La ganancia debe ser reincorporada físicamente a la sociedad.

El Pasante debe gastar tanto como para endeudarse a fin de que su nombre (suti: uno de los tres animus que integran al ser humano) gane el respeto de los demás y logre reconocimiento y prestigio. La deuda del pasante, así como el gasto, es altamente valiosa, ya que implica un expendio y sacrificio para el bienestar comunal e implica un movimiento esta vez, un retorno del dinero en la reproducción económica social de la comunidad.

La Fiesta del Gran Poder puede ser vista como un sofisticado sistema de metabolización y transformación del Capitalismo. Ya vimos cómo procede con las mercancías: las hace circular. Veamos el caso de la riqueza privada y propiedad individual, generadas por la Fiesta del Gran Poder: los integra en un sistema oikonómico que se basa en una conexión continua y fluida entre el mundo humano, jaqi, divino, waka, y comercial, sallqa. Es decir, es un sistema económico sin “externalidades”; post moderno, por consiguiente.

Tassi, perspicazmente, liga toda esta lógica de la circulación, circularidad, al patrón estético aymara: el postulado de la gordura: una chola gorda es una mujer bella; su rotundidad visibiliza, somáticamente, la abundancia que, a su vez, se refleja en los trajes redondeados y bultosos que bailan en filas idénticas, sincronizadas y en secuencias repetidas. La abundancia visual de estas imágenes recursivas y circulares y el brillo de los trajes festivos, se duplica con la estimulación sensorial continua y repetida, producida por la música; lo cual, a su vez, se complementa con los pasos circulares que resaltan la redondez de los cuerpos … hasta el infinito. Es el modelo holoárquico expandiéndose según una lógica de geometría fractal.

El arquetipo del rostro trifásico

La unidad, la paridad, la trinidad, la cuaternidad… son formas mentales producidas por el cerebro humano; no son creación exclusiva de civilización o cultura alguna. En potencia, de modo virtual, radican en la mente y todos pueden pasarlas de la potencia al acto. Esto sucede también en Gran Poder, que privilegia la noción de tres. Los Andes conocieron esta manifestación del espíritu humano bajo la figura de Tangatanga, el famoso “ídolo de Copacabana”; otra trinidad es Thunupa: el agua, el fuego el rayo; otra, Illapa: Chuquilla, Catuilla, Intillapa. Por razones comprensibles y lógica conocida, los aymaras urbanos del Gran Poder eligen el tres: el Tercero Incluido, entre Capitalismo y Reciprocidad, que son las energías económicas que danzan en ese inmenso mercado urbano que es el barrio de Chijini.

Que la imagen trifásica del Tata Jesús del Gran Poder es Marrana, es algo que se sabe menos, por razones obvias: es el corazón del esoterismo sefardí. Voy a citar las referencias zoháricas: Sefer ha Zohar, el Libro del Esplendor, editado por Moisés de León, en 1280, e impreso en 1558.

“Al increado nadie puede llamarlo tú, porque es el espíritu de la cabeza blanca, en quien se unen las tres cabezas. Del fuego sutil en un lado de la cabeza blanca y del aire sutil del otro lado emanó Shekináh, su velo. El Anciano de los Ancianos es el misterio de los misterios” (III, 290). Otro texto: “El Anciano, cuyo nombre sea bendito, tiene tres cabezas pero las tres son una sola” (III, 288). Otra cita: “La primera cabeza simboliza la sabiduría oculta y en ella se esconde el Anciano en impenetrable misterio. Es una cabeza que no es cabeza, pues nadie puede saber lo que esta cabeza encierra. No hay mente capaz de abarcar esta sabiduría. El Señor Santísimo está rodeado por las tres cabezas. Es la eterna luz de sabiduría y la sabiduría es el manantial de toda manifestación. Las tres cabezas se incluyen en la cabeza que no es la cabeza y las tres cobijan la Faz pequeña de modo que ilumina con su luz todas las cosas” (IV, 69).

Voy a citar, ahora, a un cronista sefardí, Gabriel de León, 1660, para mostrar cómo este trasfondo kabalista opera en los Marranos en su intento de pensar el animismo. Dice en relación al ídolo de Copacabana, que también se le representaba en “forma de tres estatuas o una con tres rostros tan parecidos que en el uno adoraban los tres y en las tres figuras reverenciaban un supremo Dios, creyendo aquellos bárbaros que en uno eran tres y en tres uno. Los nombres con que en su lengua les nombraban, en la castellana corresponden a una estatua llamaban “Padre y Señor Sol”, a la otra “Hijo del Sol” y al a tercera “Hermano del Sol”. Sin duda de la predicación del apóstol Santo Thomé les quedó alguna noticia confusa del misterio”.

Voy a mostrar otro texto kabalista que hace de puente, de interfase, con el diagrama más abstracto formal de los sefirots. El tratado Idra Rabba, del Zohar, nos da más luz acerca de qué hay dentro de la cabeza. Dice: “En el interior del cráneo, el cerebro se divide en tres partes y cada una de ellas ocupa un lugar distinto. Además está cubierto por un velo tenue, luego por otro velo más duro. Mediante treinta y dos canales, estas tres partes del cerebro se extienden por todo el cuerpo dirigiéndose hacia los lados: esa así como rodean el cuerpo en todos los puntos y se extienden por todas sus partes” (III, 187). Vemos, pues, que está describiendo el cerebro humano tal como lo conocen ahora las ciencias neuronales: el córtex, mesencéfalo y cerebelo y, además, los treinta y dos pares de nervios raquídeos.

El Árbol sefirótico, que aparece en la efigie del Gran Poder, no es otra cosa que un diagrama de flujos relacionales y de agrupaciones al modo de la teoría de conjuntos. Está compuesto por tres columnas: la de la derecha la encabeza Binah, la energía Warmi; la de la izquierda es encabezada por Jojmah, la energía Chacha; y la columna del centro que es el Taypi del Tinku de ambas energías y que se llama Kéter. A continuación el Árbol, sacado del Pardès Rimonim, Jardin de granadas, de Moisés Cordovero.

Voy a condensar en dos cuadros el sentido de ambas columnas, que pido comparar con los lóbulos cerebrales izquierdo y derecho.

Jojmah Binah
Movimiento Aire

Gran Aliento Universal que atraviesa todo

El engendrador: el ur-impulso

El Gran Padre

Masculino

Activo-PasivoInduce y no opera

Condensación, sustancia Agua

Las Aguas Primordiales

La Generadora

La Gran Madre

Femenino

Pasivo-ActivoEs inducida y opera

Desde un punto de vista lógico, el símbolo trifásico de la Faz divina, visualiza la lógica de la complementariedad de opuestos. En este caso: el Capitalismo, que es lo que ve un occidental, y la Reciprocidad, que es lo que le cuesta ver. Los aymaras, por su parte, juegan a las dos energías. Esta polaridad se despliega a múltiples niveles, según el principio de recursividad de la cibernética [7]. Así tenemos, por un lado: lo material: los danzantes y, por otro, lo espiritual: la devoción. El baile pone en movimiento no sólo la economía: comerciantes, mercaderías, dinero, sino al multiverso entero: aceita la circulación de la energía: Cha, a través de los distintos niveles de realidad, como el Dragón chino vehiculiza el Chi. Inmanencia hedonista y carnal y trascendencia social a través del don. Atracción y repulsión. Cuando los opuestos se encuentran producen lo sagrado: lo que Tassi lama la fisiología andina de lo sagrado. Este es un modelo de no escisión. No hay Separación. La abundancia proviene del derroche: lo contradictorio.

Así, pues, a diferencia del Capitalismo, basado en el principio de identidad y no contradicción, la Reciprocidad, que resplandece en Chijini, se basa en el principio contradictorio, la complementariedad de opuestos y el Tercero Incluido. Por eso no excluye el Capitalismo: lo incorpora, lo deglute, lo transforma de un modo ejemplarmente innovador y creativo, extirpándole todas sus aristas saxra[8]: las tasas de interés, simple y compuesta, positivas y su pulsión tanática hacia la acumulación de pocos, la escasez de muchos y la deuda de todos.