Washington, Islamabad, El Cairo, Berlín, Mogadiscio y Bamako (PL).- El estadounidense-israelí Nakoula Basseley, productor de la cinta que blasfema al Islam y a su profeta Mahoma, fue arrestado el 27 de septiembre en la ciudad de Los Ángeles, California, por violar las condiciones de su libertad condicional impuesta en 2010. En agosto un actor humorístico fue asesinado en Africa por burlarse de los radicales islámicos, y un radialista fue golpeado por criticar los crueles castigos dispuestos por las leyes del Islam.

Un comunicado emitido por la fiscalía de Los Ángeles detalla que Nakoula, de 55 años, pasó 21 meses en prisión antes de que se le aplicara el cambio de medida, después de ser declarado culpable de fraude bancario. Thomas Mrozek, portavoz de la fiscalía, explicó que al arrestado no se le autorizaba acceso a ordenadores ni a Internet sin la autorización previa de las autoridades judiciales.

La fiscalía decidió revocar la libertad condicional de Nakoula tras divulgarse el tráiler de la cinta La inocencia de los musulmanes, el cual generó un fuerte movimiento de protesta en países islámicos del norte de África y el Medio Oriente. Como resultado de una de esas acciones fue atacado con cohetes el consulado de Estados Unidos en Bengasi, Libia, donde perdió la vida el embajador estadounidense y otros tres funcionarios.

Nakoula permaneció oculto después que fue identificado por integrantes del equipo de realización como responsable de la producción del filme.

Cinco días antes el ministro de Ferrocarriles de Pakistán Ghulam Ahmed Bilour ofreció una recompensa de 100 mil dólares a quien mate a los realizadores de la película La inocencia de los musulmanes, que presenta a éstos como seres instintivamente sanguinarios y se mofa de Mahoma. “Y si en el futuro alguien hace otro material blasfemo como ese, también pagaré a sus asesinos 100 mil dólares”, dijo el Ministro, pese a que admitió estar consciente de que la incitación al asesinato es un delito grave.

El gobierno pakistaní no tiene nada que ver con ese ofrecimiento y lo desaprueba categóricamente, aclaró el vocero de la oficina del primer ministro Shafqat Jalil, y precisó que Bilour no es miembro del gobernante Partido Popular de Pakistán, sino del Nacional Awami (PNA), uno de sus aliados.

Por otro lado, el gobierno alemán prohibió el 16 de septiembre la entrada al país al predicador extremista norteamericano Terry Jones, conocido como uno de los ayudantes en el filme La inocencia de los musulmanes, quien había sido invitado por el partido populista de la derecha “Pro Deutschland” (Pro Alemania), reportó el corresponsal de Prensa Latina en Berlín Harald Neuber.

El ministro de Relaciones Exteriores Guido Westerwelle solicitó se le prohibiera la entrada en el país a Jones, quien ganó notoriedad en marzo del año pasado por empapar una edición del Corán en kerosen y quemarla. Posteriormente, un portavoz del ministerio del Interior confirmó que las autoridades alemanas negarán la entrada al predicador estadounidense “para no poner en peligro el orden público”.

A pesar de la decisión de las autoridades alemanas, el presidente del grupúsculo derechista Pro Deutschland Mafred Rouhs anunció que exhibirán el controvertido filme en enero en Berlín. Nosotros nos remitimos a la libertad del arte y la libertad de expresión, justificó el líder derechista.

La difusión del tráiler de la película en YouTube ha desatado una ola de violentas manifestaciones en los países con significativas poblaciones musulmanas. En Pakistán, donde el 97% de sus habitantes profesa el islamismo, las protestas y los subsecuentes enfrentamientos con la policía dejaron 23 muertos, cientos de heridos y cuantiosos daños materiales.

La aparición de la cinta en el ciberespacio provocó violentos disturbios frente a la Embajada de Estados Unidos en El Cairo que se prolongaron casi una semana y costaron la vida a dos manifestantes y heridas a entre 250 y 400 personas.

Durante los últimos días, manifestantes en países árabes y africanos también atacaron a embajadas alemanas, en Sudan por ejemplo tomaron la sede diplomática. Los desórdenes se reeditaron en Estados al sur del Sahara, siguieron hasta bien entrada esta semana en países islámicos de Asia central, y abrieron un sordo debate entre prelados musulmanes y autoridades de Estados Unidos y de países de la Unión Europea sobre la libertad de expresión.

El tráiler exacerbó los sentimientos contra Estados Unidos en las naciones islámicas, pues aunque el gobierno de ese país alega enfáticamente no tener nada que ver con su realización, tampoco ha hecho nada por bajarlo de YouTube en virtud de una discutida libertad de expresión.

Cacería de brujas

El 26 de septiembre el activista político egipcio Albert Saber enfrentó acusaciones de haber colgado en el ciberespacio los fragmentos de la controvertida película La inocencia de los musulmanes y de crear en Internet páginas y sitios en los cuales se insulta al Islam y al cristianismo. En agosto, un actor humorístico fue asesinado en Somalia por burlarse de los radicales islámicos, y un radialista fue golpeado en Mali por criticar los crueles castigos establecidos por las leyes del Islam.

El 1 de agosto el actor humorístico Abdi Jaylani Marshale, que reflejaba en parodias la actitud de radicales islámicos somalíes, fue sepultado en Mogadiscio tras ser abatido a tiros. Ninguna organización reivindicó la acción, pero se sabe que el pasado año fue amenazado por el grupo opositor islámico Al Chabab, según la página web de la Radio local Kulmiye en la que trabajaba el fallecido.

El artista, conocido en el país por la comicidad de sus textos y actuaciones, recibió varios proyectiles en la cabeza y el pecho disparados por dos hombres armados cuyo paradero no ha sido localizado por la policía. Yusuf Keynan, presentador de Radio Kulmiye, declaró que la vítima “no había hecho nada malo, hasta donde nosotros sabemos”, pero admitió que “era un líder para Somalia, a todo el mundo le gustaba”.

Cientos de periodistas, familiares y simpatizantes asistieron al funeral de Marshale, quien trabajaba como productor y actor de Radio Kulmiye y para la televisión británica por satélite Universal TV. El dueño de la radioemisora, Osman Abdullah Guure, propuso a los periodistas que asistirían al sepelio armarse para protegerse de posibles ataques de otros tiradores desconocidos.

Varios reporteros y medios de prensa somalíes fueron objeto de sabotajes en los que perdieron la vida varias personas este año, acciones atribuidas por el Gobierno a Al Chabab, que ha mantenido control en zonas del centro y sur del país. El grupo islámico ha difundido mensajes en los que amenaza de muerte a publicaciones y radioemisoras que acostumbran a criticar las acciones violentas atribuidas a esa agrupación radical, muchas de las cuales son reivindicadas por sus líderes.

Las incursiones de ese grupo opositor rebasan las fronteras somalíes, como ocurrió con el secuestro de varios cooperantes europeos en Kenia. Nairobi respondió el pasado año con el envío de contingentes militares a territorio somalí para enfrentar en directo a rebeldes de Al Chabab, junto a otras fuerzas regionales convocadas por la Misión de la Unión Africana para Somalia.

De otra parte, el locutor maliense Abdul Malick Maiga continuaba el 6 de agosto ingresado en un hospital de la ciudad norteña de Gao tras ser golpeado por grupos islámicos en represalia por sus críticas radiales contra la amputación de una mano a un ladrón. Las fuerzas del Movimiento para la Unidad y por el Yihad Islámico en África Occidental (Mujao) controlan la región.

Tras los llamados del locutor, cientos de ciudadanos de la localidad de Gao organizaron manifestaciones de protesta que impidieron la amputación, lo que enardeció aún más a las milicias radicales. Los islámicos interpelaron y apresaron a Maiga cuando transmitía un comentario sobre el rechazo de la población a la aplicación extrema de la Charía, cuyas normas de moral y de derecho comprenden la amputación por robo.

El locutor fue golpeado con culatas de rifles por los islámicos, quienes lo hirieron en la cabeza y lo dejaron inconsciente. Los manifestantes protestaron también contra la golpiza y detención del locutor y exigieron su liberación a las fuerzas del Mujao. La reacción pública incluyó el incendio del vehículo de un dirigente de esa organización. Los islámicos dispararon al aire para dispersar la protesta, pero los manifestantes lograron su propósito de impedir la amputación al ocupar la plaza en donde estaba prevista.

Otra expresión extrema de la ley islámica o coránica fue aplicada en la nororiental Aguelhok por el grupo salafista Ansar Din, al lapidar a una pareja solo por el hecho de coexistir sin haber contraído matrimonio. El gobierno provisional maliense ha condenado tanto el apedreamiento de la pareja como la golpiza del locutor, hechos ante los cuales la comunidad internacional también ha reaccionado de manera crítica.