La “austeridad” multiplica la pobreza y el descontento en todo el mundo

La barbarie capitalista excita la rebelión e insurrección popular

Redacción Bolpress

septiembre 26, 2012Publicado el: 37 min. + -
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Sacuden al mundo multitudinarias protestas populares contra la dictadura del capital, el fascismo financiero, la banca parásita, las políticas de “austeridad” genocidas, la “democracia” burguesa y demás engendros e instrumentos del capitalismo decadente. Después de varias décadas de letargo, la clase obrera se reorganiza y desafía al poder al grito de una consigna unificadora mundial, poderoso marcador de la lucha de clases en el siglo XXI: “Somos el 99% frente al uno por ciento”.

En 2009 miles de hambrientos protagonizaron la célebre revuelta de las cacerolas vacías en Islandia; a fines de 2010 cientos de miles de pobres se movilizaron en Mozambique, Serbia, Paquistán y Egipto; en enero de 2011 una insurrección popular derrocó al gobierno de Túnez, y en febrero de ese año cayó el presidente de Egipto. “El incremento de precios (de los alimetos) está liderando los disturbios y la inestabilidad política, y realmente puede derribar sistemas de gobierno como lo hemos visto en Medio Oriente”, alertó el profesor de Economía de la Universidad de Nueva York Nouriel Roubini en el Foro Económico Mundial de Davos, notoriamente intimidado por los “motines de hambre”, como los denominó el director de la FAO Jacques Diouf.

La “oleada de guerras, revoluciones, rebeliones, motines y guerras civiles... puede durar mucho tiempo. Toda la zona desde Marruecos hasta Pakistán, desde las fronteras de Turquía, así como África, probablemente, serán escenario de estas conmociones”, advirtió la agencia RIA Novosti el 9 de marzo de 2011, presagiando las movilizaciones y las revueltas populares en repudio al film “La Inocencia de los Musulmanes”, símbolo del matonaje político del imperio norteamericano en los países musulmanes. La insurrección antiyanqui que estalló en septiembre de 2012 ya cobró la vida del embajador de Estados Unidos en Libia, y en pocas semanas se extendió a Afganistán, Indonesia, Yemen, Pakistán, Cachemira y Tailandia, entre otros países.

De manera simultánea, son cada vez más frecuentes los bloqueos campesinos en Perú, las marchas de estudiantes en Chile, y las movilizaciones indígenas y obreras contra los planes de “desarrollo” de los “gobiernos progresistas” de Bolivia, Brasil y Ecuador, que profundizan el colonialismo y el saqueo de recursos naturales. Las contradicciones del capitalismo y la crisis ecológica unifican las luchas en América del Sur.

En América del Norte la lucha contra la corrupción de la plutocracia y la avaricia de los banqueros articula al movimiento Occupy Wall Street, que acaba de celebrar su primer aniversario, el 17 de septiembre de 2012, con tres días de movilizaciones masivas en Nueva York, Houston, Chicago, Portland, Seattle y California.

En Europa brota una expresión contestataria sin precedentes contra las elites financieras que gobiernan el mundo. El 15 de septiembre una manifestación de más de medio millón de personas confluyó en la Plaza Colón en Madrid y otras 100 mil personas desfilaron en Lisboa, en protesta por la desocupación galopante y el cercenamiento de los derechos laborales. “No somos mercancías en manos de políticos y banqueros”, “que la crisis la paguen los ricos”, “aquí empieza la revolución”, gritaban los europeos indignados al conmemorar el primer aniversario del 15-M en España.

El secretario general de Naciones Unidas Ban Ki-moon considera que las manifestaciones registradas en los últimos tres años en diferentes países expresan el descontento de millones de ciudadanos ante la desigualdad, la corrupción, la represión y la falta de trabajo decente: “En el fondo de esa movilización de masas subyace un llamamiento a la justicia social”. [1]

El común denominador de los movimientos Occupy Wall Street en Estados Unidos, el Movimiento de los indignados en España (15-M), o la denominada Primavera Árabe es la politización de las masas. En plena crisis capitalista, los pueblos oprimidos del mundo recuperan la conciencia de clase, apelan a viejos métodos de lucha como las huelgas generales y las ocupaciones de centros laborales, y recurren a la acción directa para defenderse de las agresiones de la burguesía.

Comienza a resurgir una izquierda genuinamente anticapitalista en Europa; “para mí es sobre todo un síntoma, al menos hasta ahora, porque todavía no ha cuajado en organizaciones que puedan tener una trascendencia política. Pero es un síntoma muy esperanzador porque la gente está dispuesta a denunciar al sistema”, dice el narrador y matemático italiano Carlo Frabetti. [2]

“La rebelión de l@s indignad@s marca el ascenso de un nuevo impulso internacionalista, que bebe de la estela del ‘internacionalismo de las resistencias’ del movimiento ‘antiglobalización’ renacido en los 90 y los años 2000, pero que se manifiesta bajo otras formas y en otros escenarios… Encarna una nueva mutación histórica de la perspectiva internacionalista que se expresa en una reacción colectiva a los estragos de la crisis económica y a las políticas de ajuste que acentúan la mercantilización del planeta, la vida y la sociedad y el dominio sin fin del capital representado por el proceso de globalización…”, describen Esther Vivas y Josep Maria Antentas en su reciente libro Planeta indignado.

Según estos investigadores españoles, “si en el ciclo ‘antiglobalización’ el nuevo internacionalismo en ascenso fue dibujando una ‘extraña geopolítica de las resistencias’, con nombres de ciudades de Seattle a Génova, pasando por Praga, Barcelona o Porto Alegre, en el ciclo actual son las plazas, de la Qasba a Tahrir, de Sol a Cataluña y de Sintagma a Zucchetti, las que dan nombre al internacionalismo en ascenso…”.

La bronca europea

Las medidas de austeridad fiscal (recortes de gastos presupuestarios y reformas destinadas a achicar al máximo el sector público) adoptadas por los gobiernos europeos ahondan las brechas sociales, la pobreza, el desempleo y el desamparo, y brota en Europa una expresión contestataria sin precedentes contra las elites financieras que manejan el poder político mundial. [3]

Los programas antisociales se gestaron con el compromiso de las cúpulas europeas y el Fondo Monetario Internacional (FMI), más la banca, principal responsable de crisis capitalista que estalló en 2008. Islandia e Irlanda fueron pioneros en la imposición de recetas “anticrisis”, extendidas luego a España, Italia, Portugal y Reino Unido. En mayo de 2011 Portugal se convirtió en el tercer país de la zona euro, después de Grecia e Irlanda, en ser rescatado por la UE y el FMI para refinanciar su deuda, estimada en 160 mil millones de euros a fines de 2010. Ese préstamo de 78 mil millones de euros fue condicionado a un drástico recorte del gasto público.

“Si hasta hace unos años la cuestión de la deuda externa se asociaba tan solo a los países del Sur, desde 2010, con el estallido de la crisis de la deuda soberana, ésta se ha convertido en una cuestión central en los países de la Unión Europea. La auditoría de la deuda es un instrumento profundamente pedagógico que permite a los sectores populares comprender el funcionamiento del Estado, la economía de mercado nacional-estatal e internacional, las relaciones institucionales… (y) proporciona argumentos y razones para luchar contra el capitalismo y contra aquellos que imponen unas políticas al servicio de una minoría de la sociedad, lo que posibilita la toma de conciencia de clase y anticapitalista”, explican Antentas y Vivas en su libro Planeta indignado.

Los griegos no recuerdan un período tan turbulento de incesante descontento popular como el acaecido entre mayo y diciembre de 2010, cuando se desencadenaron mes tras mes decenas de huelgas, concentraciones, vigilias y marchas a lo largo del país después del primer paquetazo neoliberal.

El descontento de los checos también tocó fondo frente a las drásticas reformas sociales adoptadas por el gobierno del primer ministro Petr Necas. Las manifestaciones fueron las más concurridas de las que se recuerdan en el Estado centroeuropeo, dejando en claro que la paciencia de la ciudadanía se iba agotando, debido principalmente a la subida de los impuestos, el frenazo al aumento automático de las pensiones, el retraso de la edad de jubilación y la subida del pago en la sanidad pública.

Subieron bruscamente las tarifas de la vivienda, la calefacción, el gas, la electricidad, mientras los precios de los víveres se disparaban continuamente. La disminución salarial ocurrió de manera tan radical que los checos se encontraron casi al borde de la subsistencia, Praga y otras ciudades checas se convirtieron en una verdadera caldera en ebullición, comentó el analista político Ian Petranek. [4]

El 19 de mayo de 2011 más de 20 mil personas participaron en una masiva manifestación en la ciudad alemana de Francfort del Meno, contra el poder de los bancos y la criminalización del movimiento por parte del gobierno local y de los tribunales. La manifestación fue parte de una jornada de protestas de cuatro días que fue prohibida casi en su totalidad por la justicia. Sin embargo, los activistas del movimiento Occupy de Alemania iniciaron las acciones cerca de la estación central de la ciudad para marchar después hasta la sede principal del Banco Central Europeo.

El paro protagonizado el 6 deseptiembre de 2011 por la Confederación General del Trabajo de Italia (CGIL) paralizó el país durante ocho horas por tierra, aire y mar. Las ciudades con mayor convocatoria fueron Roma, Milán, Nápoles y Turín, seguidas de decenas de otras urbes italianas que marcharon en protesta por los planes del ex primer ministro Silvio Berlusconi de reducir en más de 45 mil millones de euros el gasto público.

El 7 de septiembre de 2011 Francia fue estremecida por una huelga general que rompió récords históricos con la participación de más de 2,7 millones de personas, en protesta por la reforma de pensiones neoliberal que subía a 41,3 años el tiempo de cotizaciones a partir de 2013, y la edad de retiro a 62 años desde 2018. Fueron suspendidos alrededor del 25% de los vuelos programados en los mayores aeropuertos de París; las redes urbanas de transporte sufrieron serias perturbaciones; y entre 55 y 60% de los maestros se sumaron al paro, al igual que el 22% de los empleados de correos.

El 24 de noviembre Portugal amaneció bajo los efectos de una huelga general convocada por los dos sindicatos mayoritarios, la Confederación General de Trabajadores Portugueses (CGTP) y la Unión General de Trabajadores (UGT). Fue una de las protestas más importantes desde el fin de la dictadura en 1974.

Grecia convulsionada

Entre mayo y diciembre de 2010 se desencadenaron decenas de huelgas, concentraciones, vigilias y marchas a lo largo del país después del primer paquetazo neoliberal. Desde inicios de 2011 hasta el verano boreal, el clima social no fue menos convulso, luego de que el Parlamento refrendara en junio el segundo programa de austeridad.

Los asalariados, pensionistas, desempleados y los más pobres llevarán sobre sus hombros el peso de la carga y pagarán por una crisis que no fue causada por ellos, protestó el líder de la Confederación General de Trabajadores de Grecia Yiannis Panagopoulos. Y de inmediato reaccionaron los sindicatos del transporte ferroviario, la Asociación Nacional de Médicos, la Federación de Maestros de Grecia, estudiantes y el gremio de controladores aéreos.

El 5 de octubre de 2011 Grecia fue paralizada por la quinta huelga general en lo que iba del año. La protesta detuvo los servicios públicos, el tráfico aéreo y el ferrocarril, así como la actividad económica en empresas privadas, la enseñanza, la salud y los bancos. Cerca de 20 mil personas salieron a las calles de Atenas, quienes intentaron derribar una valla colocada por la policía para impedir el paso a los alrededores del Parlamento. La policía antidisturbios dispersó con gases lacrimógenos a manifestantes concentrados en la plaza Sintagma.

El 23 de enero de 2012 los agricultores griegos iniciaron dos semanas de protestas en todas las ciudades del país contra la subida de impuestos. La movilización comenzó frente a las oficinas de la Organización Griega de Seguros Agrarios (ELGA) y los manifestantes amenazaron con colapsar la 24 edición de la Feria Internacional de maquinaria agrícola, equipos y suministros Agrotica, que se desarrollaría entre el 1 y el 5 de febrero en el centro de Tesalónica, la segunda ciudad en importancia del país.

El 6 de marzo se activó la “revuelta de la patata” protagonizada por productores griegos, que amenazaban con abarcar cada vez más productos alimenticios en numerosas áreas del país en repudio a los especuladores. Días antes, un pequeño agricultor de la ciudad norteña de Nevrkopi había decidido poner a la venta su producción de patatas entre los vecinos al mismo precio que fijan los intermediarios, pero muy por debajo del marcado para los consumidores finales.

El ejemplo cundió por toda Grecia y ahora son decenas las ciudades donde la está en práctica, incluso en varios distritos de la capital y en Tesalónica. Un pequeño grupo de activistas de la ciudad de Katerini convocó a productores y consumidores y en unas horas distribuyeron más de 75 toneladas de patatas entre un millar de personas, a un precio ínfimo comparado con el fijado en los comercios.

Muchas personas se quejan de que mientras caen los ingresos familiares debido a los continuos y drásticos recortes gubernamentales, los precios de los alimentos continúan al alza, por lo que demandan una acción directa productores-consumidores. Los agricultores denuncian que los mediadores los presionan a la baja con el precio de compra mientras especulan con productos procedentes de Macedonia o Bulgaria, cuyo coste es menor, e inundan los supermercados. El resultado es un aumento medio de los precios para el consumidor final del orden del 164%, aunque zanahorias y tomates, por ejemplo, sobrepasan ampliamente este margen: 277 y 263% de incremento, respectivamente. (Diario Ethnos)

Por el momento los intercambios directos se limitaron a las patatas, pero los campesinos de la isla de Creta anunciaron que pronto procederán con el aceite de oliva y la carne de cordero. Varios ayuntamientos griegos estudian la posibilidad de ampliar la iniciativa a otros productos y comenzaron a recoger los pedidos de los vecinos por teléfono e, incluso, mediante Internet.

A fines de julio de 2012 arreció el peligro de una explosión social por la profunda crisis financiera y económica en Grecia ante el incumplimiento de sus compromisos para reducir el déficit. El 50% de los jóvenes griegos está desempleado y el 65% de la población está al borde de la pobreza.

El 26 de septiembre Grecia vivió una jornada de huelga general contra los nuevos recortes planeados por el ejecutivo de Antonis Samarás, seguida por cientos de miles de trabajadores tanto del sector público como del privado. Según la Confederación General de Trabajadores de Grecia (GSEE), el mayor sindicato del país, el paro fue total en los astilleros, transporte marítimo y refinerías, entre 85 y 90% en la industria pesada y la construcción, mientras que en el sector servicios y la administración se llegó al 80%. Además, la convocatoria fue secundada por primera vez por la Confederación General de Profesionales, Artesanos y Comerciantes, que agrupa la mayor parte del pequeño comercio.

Una multitudinaria manifestación colapsó durante horas las principales calles del centro de Atenas y en la que decenas de miles de personas corearon consignas contra el gobierno y la troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional). La crisis capitalista está robando a los pobres para beneficiar a los más ricos, explicó un profesor de primaria al Prensa Latina. En la misma línea se expresó Antonis, propietario de un comercio en la zona turística: "El problema es que quienes más tienen pagan menos impuestos y sacan su dinero del país... no podemos continuar con un sistema capitalista que está acabando con los derechos de los ciudadanos".

Por su, parte Xristoforos Sumilas, presidente de la asociación panhelénica de profesores de español, declaró que "la deuda es solo la excusa, pues el verdadero objetivo es acabar con todas las conquistas y los derechos logrados después de décadas de lucha". Una de esas conquistas amenazadas es el sistema estatal de salud y sobre el que advirtió Ruth, doctora en un hospital público, que "los centros carecen del material más básicos y la única solución para mantener la atención universal y gratuita es acabar con las medidas de austeridad".

Los indignados españoles reafirman su vitalidad

El 15 de mayo de 2012 los indignados españoles protagonizaron una estruendosa cacerolada contra el sistema capitalista en la madrileña Puerta del Sol, el mismo lugar donde hace justo un año nació esa espontánea corriente de protesta social. Durante casi una hora, más de dos mil personas hicieron sonar cacerolas y todo tipo de utensilios, en un acto que puso el broche de oro a cuatro días de celebraciones por el primer aniversario del Movimiento 15-M, cuyo principal éxito fue despertar a una sociedad que parecía anestesiada ante la sacudida de una profunda crisis económica. [5]

En el inicio de la conmemoración, el sábado 12 de mayo, decenas de miles de personas desbordaron la céntrica plaza y sus calles aledañas para evocar la eclosión de esta plataforma ciudadana, nacida tras las multitudinarias manifestaciones del 15 de mayo de 2011. Unos 80 mil simpatizantes de la organización se congregaron en el también conocido como el kilómetro cero de la capital española. Barcelona, Valencia, Alicante, Badajoz, Bilbao, Granada, Huesca, Vigo o Sevilla acogieron también manifestaciones para volver a defender que los ciudadanos no son mercancía en manos de políticos y banqueros.

En las cuatro jornadas, los indignados realizaron asambleas sobre seis ejes temáticos fundamentales: Ni un euro más para rescatar a los bancos; por una educación y sanidad públicas gratuita y de calidad y reparto justo del trabajo y retirada de la reforma laboral. Las discusiones versaron, además, sobre el derecho a una vivienda digna y la lucha contra los desahucios; una renta básica universal para todas las personas y la defensa de los derechos y libertades ciudadanas.

Hubo un especial interés en el sistema financiero, la rapacidad de muchos bancos y los desahucios de aquellas familias que no han podido pagar sus hipotecas. El 15-M exigió a la clase política y económica el cese de los desalojos de viviendas, uno de los rostros más estremecedores de la crisis en este país europeo. Los desahucios de propietarios o inquilinos endeudados registraron el año pasado un máximo histórico, con un aumento de casi el 22% respecto a 2010, hasta alcanzar las 58.241 familias, mientras hay más de un millón de inmuebles vacíos.

El 20 de junio decenas de miles de personas salieron nuevamente a las calles de unas 60 ciudades españolas, en rechazo a los recortes presupuestarios en educación y salud aplicados por el gobierno conservador de Mariano Rajoy. Bajo el lema No te calles, defiende tus derechos, las movilizaciones fueron convocadas por Comisiones Obreras (CC.OO.) y la Unión General de Trabajadores (UGT), las dos mayores centrales sindicales por afiliación de ese país europeo. Barcelona, Sevilla, Zaragoza, Oviedo, Vigo, Pamplona y Alicante, por solo citar algunas, también fueron escenario de protestas contra los ajustes.

Protestas sin precedentes en Inglaterra

En Inglaterra, el primer ministro David Cameron propuso ahorrar 81 mil millones de libras esterlinas (unos 92 mil millones de euros) con el aumento de impuestos y un drástico recorte de gastos sociales, como por ejemplo el subsidio al niño, uno de los beneficios más antiguos del Estado de Bienestar británico, la asistencia por discapacidad y subsidios estatales a la vivienda. En ese escenario, Londres fue un importante foco de las protestas en la jornada mundial de la ira ciudadana celebrada el 15 de octubre en más de 80 países.

El 21 de octubre de 2011, por vez primera desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, la catedral londinense de San Pablo cerró ante las persistentes protestas de los indignados contra la banca internacional, el desempleo y recortes presupuestarios. El edecán del templo protestante Graeme Knowles afirmó que la decisión le “rompió el corazón” porque “no tiene precedentes en los tiempos modernos”, aunque apoyaba y entendía el contenido de las protestas. “Hay algo profundo acerca de esta protesta”, subrayó.

Desde hace una semana los manifestantes protestaban en el corazón financiero de Londres donde el número de tiendas rondaba las 150, como continuación de una movilización convocada por el grupo Occupy LSX (Ocupa la Bolsa de Londres), inspirado en los indignados de Madrid y de Nueva York. Con consignas como “los bancos son los verdaderos saqueadores”, los huelguistas advirtieron que permanecerían indefinidamente frente a San Pablo hasta que el gobierno los escuche.

El 30 de noviembre cerca de dos millones de trabajadores del sector público británico acataron una huelga general de 24 horas contra la reforma del sistema pensionario. Fue considerada la mayor medida de presión organizada por los sindicatos desde el paro general de 1926 por los derechos de los mineros. Cerró un gran número de centros hospitalarios, escuelas y oficinas estatales, y se registraron retrasos en puertos y aeropuertos. En Irlanda del Norte fueron cancelados todos los servicios de ómnibus y trenes, mientras que en Escocia y Gales cerca de 500 mil trabajadores se sumaron a la protesta. (BBC)

El 21 de enero de 2012, indignados del movimiento Occupy London ocuparon la llamada Casa Romana, un edificio de oficinas corporativas en el área capitalina de Barbican. Los manifestantes se apoderaron del inmueble de nueve pisos para instar a la City a “convertirse en un organismo público más transparente, como cada organismo público en el país”. Fue la quinta ocupación desde el año anterior. Occupy London mantenía campamentos de protesta en la plaza de San Pablo y Finsbury Square y también ocupaba un inmueble del banco suizo UBS e irrumpió en una sede de la compañía minera global Xstrata.

La Corporación, entidad encargada de la City, ha minado nuestra democracia a través del poder de sus grupos de presión y debe someterse a escrutinio público, demandó el vocero de los indignados Bryn Phillips. Si la City se compromete a publicar sus cuentas en efectivo, nosotros abandonaremos el edificio inmediatamente; de lo contrario, tomaremos medidas pertinentes hasta que ese momento llegue, acotó.

En junio de 2012 los médicos británicos secundaron las protestas de otros sectores de la administración pública contra la reforma del sistema de pensiones del gobierno, en lo que constituyó la primera huelga de los galenos en casi 40 años. Al menos unos 100 mil afiliados a la Asociación Médica británica (BMA, en sus siglas en inglés) boicotearon cirugías y consultas no urgentes previstas. De acuerdo con el sistema de pensiones propuesto por el gobierno, los médicos deberán retrasar su jubilación de 65 a 68 años a partir de 2015. Además, su contribución a la seguridad social aumentará ya que se les deducirá hasta un 14 por ciento del salario si ganan más de 180 mil dólares anuales.

El 10 de septiembre de 2012, el Congreso de Sindicatos Británicos (TUC) aprobó en su cita anual el respaldo a una acción coordinada de huelgas ante la congelación de salarios en el sector público durante tres años. Dave Prentis, secretario general del sindicato del sector público (Unison), manifestó que los ministros han declarado la guerra al pueblo, por lo que se comprometió a liderar lo que llamó un contraataque. Se prevén marchas y demostraciones el 20 de octubre en Londres, Glasgow y Belfast. (BBC)

A principios de septiembre de 2012, la Confederación Europea de Sindicatos (CES) advirtió que la estrategia de los líderes de la región para solucionar la crisis había fracasado y llegó la hora de adoptar políticas alternativas para generar más empleos frente a las cifras récords de desocupación en la Unión Europea, con más de 25,3 millones de parados.

Indonesia y Cisjordania contra el alza de precios y masacre minera en África

El 21 de marzo miles de indonesios salieron a las calles de Yakarta para protestar contra el aumento del precio de los combustibles en unos 65 centavos de dólar más a partir del 1 de abril, medida santificada por el FMI. Los manifestantes llegaron hasta la residencia del presidente Susilo Bambang Yudhoyono, resguardada por más de casi 15 mil policías, enarbolando carteles en los cuales calificaban a Yudhoyono de “neoliberal ciento por ciento” y exhortaban a la lucha a trabajadores, sindicatos y estudiantes.

En Cisjordania, las protestas contra el alto costo de la vida se suceden en la ciudad de Ramala exigiendo la renuncia del primer ministro Salam Fayyad. El 7 de septiembre, al cumplirse el cuarto día consecutivo de movilizaciones, los manifestantes quemaron efigies de Fayad y neumáticos y bloquearon vías de la localidad donde está ubicada la Mukata, la sede central de la Autoridad Nacional Palestina (ANP).

En Sudáfrica, el 10 de agosto de 2012 se desató una huelga por mejoras salariales en el yacimiento de platino de Marikana, operado por la trasnacional británica Lonmin. Unos tres mil perforadores exigieron que se triplicaran sus sueldos, y el 16 de agosto 34 mineros fueron abatidos a tiros. La masacre puso de manifiesto la realidad del subsuelo sudafricano, un problema no resuelto en el ámbito de las relaciones de propiedad en el contexto capitalista mundial, en el cual la competencia rige con más virulencia que cualquier decisión que entrañe solidaridad humana. [6]

El 26 de septiembre, obreros de tres minas de oro sudafricanas se mantenían en huelga por aumentos salariales, 47 días después del inicio del primer paro de este año en la explotación de Marikana con saldo total de 44 muertos, dos de ellos policías. El grupo Amplats, filial de la compañía Anglo American, inició negociaciones con los huelguistas por primera vez en 15 días desde el inicio de la protesta en la norteña cuenca de Rustenburg.

Una de las tres minas de oro sin producir desde el 20 de septiembre pasado es la de Orkney, a 170 kilómetros al sureste de Johannesburgo, donde la empresa surafricana AngloGold Ashanti emplea a unos cinco mil trabajadores. La otra es en Beatrix, en la provincia del Estado Libre, operada por la compañía Gold Fields, cuarto productor mundial de oro, que ocupa allí a nueve mil empleados. Una tercera explotación en paro es KDC West, en Carletonville, cerca de Johannesburgo, también del gigante Gold Fields, con una plantilla de 15 mil mineros en paro desde el 9 de septiembre.

Huelgas masivas en la India

El 28 de febrero de este año más de 100 millones de trabajadores y empleados indios participaron en la primera huelga general convocada en el país por todos los sindicatos centrales y las federaciones de empleados públicos, en repudio a las políticas económicas neoliberales del gobierno de la Alianza Progresista Unida (UPA). El acatamiento al paro fue especialmente alto en los estados de Bengala Occidental, Kerala y Tripura. Los dirigentes sindicales aseguraron que fue la mayor huelga realizada en el país desde la independencia en 1947.

La protesta se hizo sentir sobre todo en los sectores bancario y de seguros, telecomunicaciones, defensa, minería y metalurgia, transporte, portuario, servicios públicos e incluso en oficinas y departamentos de los gobierno central y estaduales, quienes demandaron la instauración de un salario mínimo a nivel nacional, la obtención de contratos de duración indefinida para 50 millones de trabajadores temporales, la observancia estricta de las leyes laborales y una cobertura universal de seguridad social para los trabajadores del sector informal.

Echando más leña al fuego, el 13 de septiembre el Congreso decidió aumentar en 12% las tarifas del diésel y limitar a seis por año los cilindros de gas licuado que hasta ahora podían comprar a mitad de precio las familias de menos recursos. La medida levantó una espontánea ola de protestas que creció cuando al día siguiente el primer ministro Manmohan Singh anunció que el comercio minorista se abriría a transnacionales como la norteamericana Walmart y la francesa Carrefour.

Según el oficialismo, tales reformas son necesarias para reactivar la economía, mejorar el clima de inversión y sanear las finanzas públicas, pero el costo político que está pagando por ello parece exceder sus cálculos. Desde el 14 de septiembre decenas de millones de indios impugnan en las calles las medidas del gobierno, y en muchos lugares los manifestantes bloquean carreteras y toman estaciones de trenes. [7]

En Nueva Delhi grupos de ciudadanos salieron a las calles sin convocatoria previa y las televisoras nacionales reportaron escenas similares en Mumbai, Kolkata, Chandigarh, Allahabad, Agra, Ludhiana y otras importantes ciudades. Airadas reacciones tuvieron también los jefes de los gobiernos estaduales, asociaciones de transportistas y gremios de productores agrícolas y fabriles, sabedores de que el encarecimiento del diésel los forzará a subir tarifas y precios.

Desde todas las principales ciudades, medios de prensa refirieron que el 20 de septiembre el movimiento de trenes, ómnibus y hasta de los pequeños tuc-tucs (o rickshaws, triciclos motorizados que hacen de taxis), quedó total o parcialmente paralizado, mientras otro tanto ocurrió con la vida comercial y los servicios en general en los 28 estados de la nación. En una inusual confluencia de opiniones, dirigentes y simpatizantes de los partidos de izquierda y derecha, y hasta de fuerzas políticas afines al oficialismo, acataron el llamado a una huelga nacional que se hizo sentir en mayor o menor grado en todas las principales ciudades del país.

El secretario general de la Confederación de Comerciantes de la India Praveen Khandelwal dijo que en las protestas participaron alrededor de 50 millones de propietarios de negocios y vendedores ambulantes. Prominentes aliados del gobierno (Congreso Trinamool y Partido Samajwadi) respaldan la huelga y amenazan con retirarle su apoyo, con lo que perdería su mayoría en el Parlamento.

Un fantasma recorre Estados Unidos

Noam Chomsky denominó “Cinturón de la Oxidación” a los estados de Minnesota, Iowa, Wisconsin, Illinois, Michigan y Ohio, donde ha sido históricamente más fuerte la conciencia de la clase obrera estadounidense. El movimiento sindical de esa región ha sufrido una considerable pérdida de su antiguo poderío pues sus filas disminuyeron al trasladarse muchas empresas hacia estados sureños.

El estado de Wisconsin está situado en una región en torno a los grandes lagos, la cual tradicionalmente conforma el corazón industrial y agrícola de Estados Unidos. Desde enero de 2011 tiene un gobernador republicano extremista, Scott Walker, que tras jurar a su cargo otorgó una amnistía fiscal a las empresas multinacionales y estaduales que costó a las arcas del estado 170 millones de dólares.

La legislación propuesta por Walker incluye la liquidación del derecho de organización sindical y de representación para los empleados públicos. Se trata del primer golpe en un complicado plan nacional para destruir los gremios estadounidenses, y está dirigido contra su sector más militante, el sector público y de servicios. El plan es erosionar o cancelar totalmente los derechos de los trabajadores y especialmente eliminar de la palestra pública los vestigios del movimiento obrero de ese país. Se trata del mayor ataque contra los derechos de los trabajadores desde la Ley Taft-Hartley de 1947, y de tener éxito sería el último aldabonazo para dejar neutralizada la resistencia futura de los gremios.

En los primeros meses de 2011 en Wisconsin ocurrieron manifestaciones de protesta con participación de más de 65 mil personas. Los ciudadanos del estado apoyaron a sus maestros, policías, bomberos, empleados municipales, bedeles y funcionarios. Los Green Bay Packers, el equipo local de fútbol americano, flamante campeón de la Copa nacional Super Bowl, emitió un comunicado solidarizándose con los trabajadores y apoyando sus protestas. Varias iglesias y organizaciones estudiantiles también declararon su solidaridad. [8]

El 2 de marzo de 2011 las protestas contra planes antisindicales continuaban en Ohio y Wisconsin, mientras manifestantes de otros 14 estados apoyaban el descontento de trabajadores públicos, bomberos, policías y maestros, amenazados por recortes sociales y el incremento en el costo del sistema de pensiones y del seguro médico.

Los efectos de la crisis económica, una elevada tasa de desempleo, el peso financiero de dos guerras (Irak y Afganistán) y la depauperación de los principales indicadores sociales abrieron una especie de caja de Pandora, de la cual emergieron las contradicciones del American Way of Life y el movimiento Ocupar Wall Street (OWS), iniciado sobre todo desempleados e individuos de la clase media baja, pero que adquirió un carácter plural a medida que se integraron afroamericanos, latinos, jóvenes universitarios, mujeres, ancianos y veteranos de guerra, entre otros grupos sociales. [9]

Cientos de manifestantes tomaron el 17 de septiembre de 2011 la Plaza Zuccotti, en el bajo Mannhattan, como un símbolo de sus proyecciones: apuntar al centro de los problemas que sobrecogen a quienes se consideran el 99% de la ciudadanía, precisamente en el corazón financiero del país. En la bautizada rápidamente como Plaza de la Libertad, los pacifistas exigieron poner fin a las desigualdades generadas por el sistema capitalista, el cual propició el empoderamiento de empresas y mega bancos, demostrados causantes de la crisis que sacudió a la primera economía del mundo en 2008.

A la usanza de los movimientos por los derechos civiles, de los negros y en contra de la guerra de Vietnam que estremecieron a la sociedad estadounidense en la década de los 70, OWS surgió de la insatisfacción con los poderes hegemónicos en esta primera década de la centuria. Otras ciudades secundaron rápidamente la iniciativa de la cosmopolita urbe y emergieron movimientos homólogos de una costa a otra del país, hasta llegar incluso a la gélida Alaska y a las mismas puertas del Congreso y la Casa Blanca.

En los primeros seis meses del movimiento OWS, un fantasma recorría Estados Unidos: el de la indignación, el cual pretendió sacudir las conciencias de los ciudadanos de esa nación. A principios de 2012 el grupo plantó bandera frente a la residencia presidencial durante varias jornadas para demandar el cierre de la prisión en la ilegal base naval en la bahía de Guantánamo, Cuba, reclusorio donde se asegura que han sido torturados prisioneros y más de 700 permanecen en un limbo legal. El cierre de la penitenciaría fue un subrayado compromiso de quien a la postre se convirtió en el mandatario 44 de la Unión, sin que hasta el momento, casi al término de su primer mandato, se vislumbre la clausura de un sitio calificado por analistas como “una vergüenza en materia de derechos humanos”.

A la par de la extensión del movimiento de ocupación, la reacción de las autoridades estadounidenses se tradujo en violentas represiones que la revista Forbes debió calificar de “injustificadas”. Bajas temperaturas, perros, policías antidisturbios, garrotes, desalojos, encarcelamientos hasta el número de más de seis mil personas, son algunos de los riesgos a los cuales se han expuesto los pacifistas al tomar las calles y espacios públicos.

Fotos y videos caseros exhibieron la inusitada brutalidad policial, uno de los cuales reveló en noviembre a un oficial rociando gas pimienta en la cara de estudiantes de la Universidad de California, sentados tranquilamente en el suelo y con los brazos entrelazados. En Manhattan y con el ánimo de entorpecer la atención mediática obtenida por el movimiento cívico, fueron detenidos hasta periodistas que cubrían las protestas para agencias de noticias y el diario New York Daily News.

El 17 de septiembre de 2012 autoridades policiales de Nueva York arrestaron a alrededor de 90 de los centenares de manifestantes de la organización Ocupa Wall Street que se congregaron en el distrito financiero para conmemorar el primer aniversario del movimiento. La policía y los participantes en las protestas coincidieron en varios puntos de la urbe, y algunas intercepciones fueron bloqueadas de forma temporal, informó el diario The New York Times.

Maestros de Chicago en huelga

El 10 de septiembre de 2012 más de 30 mil maestros iniciaron una huelga que afectó a casi medio millón de alumnos de 700 escuelas de Chicago, Illinois, el tercer mayor distrito escolar del país, tras fracasar las negociaciones del gremio docente con funcionarios locales sobre temas de seguridad laboral, salud y un nuevo sistema de evaluaciones de los estudiantes, informó el diario Chicago Tribune. La última huelga de este tipo en Chicago fue en 1987, cuando los educadores estuvieron sin laborar durante 19 días por mejoras de salarios y condiciones de trabajo. [10]

Según la presidenta del gremio Karen Lewis, los principales puntos conflictivos son los excesos en las facultades de las autoridades educacionales para despedir maestros, las condiciones laborales y el salario, entre otros aspectos que afectan su vida diaria. Desde que las conversaciones comenzaron hace 10 meses, los profesores se han quejado de que el plan de reforma educacional previsto por las autoridades de Chicago es irrespetuoso y agresivo hacia el sector.

La huelga de los maestros en Chicago evidenció el incremento de las tensiones a nivel nacional sobre la situación de los educadores, señaló el diario The New York Times. Grupos sindicales del sector en otros estados mostraron apoyo a los huelguistas y sugirieron que el paro es solo una parte de la lucha creciente en todo el país por mejores condiciones de pago, trabajo, beneficios y permanencia de los educadores sindicalizados.

Activistas sindicales del estado de Wisconsin realizaron una manifestación en apoyo a los maestros de Chicago, argumentando que este no es un conflicto local ni está limitado a un sindicato en particular, sino a todos los trabajadores del país. Y es que representantes de los maestros de ese estado perdieron una disputa el año pasado con el gobernador republicano Scott Walker sobre una legislación que limita de forma severa los derechos de los educadores en la negociación de los convenios colectivos de trabajo.

Los huelguistas de Chicago se movilizaron en el centro de la ciudad junto con organizaciones similares, como una muestra de fuerza y solidaridad. Estuvieron presentes representantes de los sindicatos de maestros de Wisconsin y Minnesota, así como el reverendo Jesse Jackson y la secretaria de la Federación Americana de Maestros Loretta Johnson.

El 18 de septiembre el Sindicato de Maestros de Chicago acordó poner fin a la huelga que paralizó el sistema escolar durante una semana, después que 800 delegados sindicales se reunieron a puertas cerradas durante dos horas para debatir una propuesta de contrato y un aumento de salario anual que abarcaría tres años, con una opción para un cuarto.

Funcionarios del Departamento de Escuelas Públicas de Chicago dijeron que los maestros recibirían más del 17% en aumentos en los cuatro años. En la actualidad ganan en promedio alrededor de 76 mil dólares al año. El distrito escolar acordó ayudar a compensar el tiempo extra mediante la contratación de más profesores, tomando de un grupo de maestros despedidos. Además, las escuelas podrán contratar a maestros despedidos que completen la mitad de todos los nuevos puestos de trabajo.

“Esta unión demostró que el movimiento obrero de Chicago no está ni dormido ni muerto. Mostramos nuestra solidaridad y nuestra fuerza, y con este nuevo contrato se ha solidificado nuestro poder político y capturó la imaginación de la nación. Nadie se va a buscar a un maestro y pensar en él como una persona pasiva, a ser intimidados”, destacó Lewis.

Según el diario The New York Times, la huelga docente abrió las puertas a cuestionamientos de más envergadura que se mantienen sin respuesta por parte del gobierno, como es el sentido filosófico de la educación pública.

Stiglitz: Las protestas encuentran terreno fértil en todas partes

La comunidad internacional debe rediseñar el sistema económico, político y social, y construir un nuevo mundo más equilibrado, con menos diferencias entre ricos y pobres, ya que los niveles de frustración se vuelven cada vez más serios en casi todo el mundo, advierte el presidente ejecutivo de Greenpeace Kumi Naidoo. [11]

Según el secretario general de la ONU, es preciso equilibrar la economía mundial, buscar un desarrollo que conduzca a una mayor justicia social, replantear las prácticas empresariales, “crear mercados que sean capaces de distribuir mejor los beneficios del desarrollo” y construir un nuevo contrato social para el siglo XXI “para que todos vivamos con dignidad, estabilidad y oportunidades”.

Sin embargo, las protestas de indignados en Wall Street que hallaron terreno fértil en todas partes del mundo tienen causas más profundas: Hay una sensación de que el “sistema” fracasó, sumada a la convicción de que, incluso en una democracia, el proceso electoral no resuelve las cosas, o por lo menos, no las resuelve si no hay de por medio una fuerte presión en las calles, admite el premio Nobel de Economía Joseph E. Stiglitz. [12]

Stiglitz considera que hay una misma idea que se repite en todos los casos donde hay protestas, y que el movimiento expresa en una frase muy sencilla: “Somos el 99 por ciento”, refiriéndose al “enorme aumento de la desigualdad en Estados Unidos: el uno por ciento de la población controla más del 40% de la riqueza y recibe más del 20% de los ingresos… Los miembros de este selecto estrato no siempre reciben estas generosas gratificaciones porque hayan contribuido más a la sociedad, sino que a menudo las reciben porque, hablando mal y pronto, son exitosos (y en ocasiones corruptos) buscadores de rentas”.

El académico norteamericano afirma que el aumento de la desigualdad social es producto de una espiral viciosa: los ricos rentistas usan su riqueza para impulsar leyes que protegen y aumentan su riqueza (y su influencia). Ejemplo de ello es la famosa sentencia del caso Citizens United, en la cual la Corte Suprema de Estados Unidos dio a las corporaciones rienda suelta para influir con su dinero en el rumbo de la política; o los sistemas tributarios en los que un multimillonario como Warren Buffett paga menos impuestos que una secretaria, como porcentaje de sus respectivos ingresos.

Notas:

[1] Discurso en el Día Mundial de la Justicia Social, Naciones Unidas, 20 de febrero 2012.

[2] Francisco G. Navarro, periodista de Prensa Latina en Cienfuegos, 23 de enero 2012.

[3] Odalys Buscarón, jefa de la redacción de Europa de Prensa Latina, La Habana 2011.

[4] Pablo Osoria Ramírez, jefe de la Redacción de Europa de Prensa Latina, La Habana 2012.

[5] Eduardo Rodríguez-Baz, corresponsal de Prensa Latina en España, Madrid.

[6] Marikana, donde falló la paciencia, Julio Morejón, Redacción África y Medio Oriente de Prensa Latina.

[7] Alberto Salazar Gutierrez, corresponsal de Prensa Latina en Nueva Delhi, 20 de septiembre 2012.

[8] Silvio González, jefe del Departamento de Difusión de Prensa Latina, 2011.

[9] Luis Brizuela Brínguez, periodista de la Redacción Norteamérica de Prensa Latina, 2012.

[10] Roberto García Hernández, periodista de la Redacción Norteamérica de Prensa Latina, 2012.

[11] Conferencia de Seguridad de Múnich, Alemania, 3 de febrero de 2012.

[12] Profesor de la Universidad de Columbia, diario La Opinión de California, 28 de noviembre de 2011.

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