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Al actual proceso político boliviano concurrieron distintas líneas de acumulación histórica. Hay una historia corta y también una historia larga en las luchas sociales y la acumulación política. La retoma de la iniciativa política del movimiento popular a partir del año 2000 no obedeció a una conducción orgánica única de la sublevación contra el sistema político-económico neoliberal. El MAS, en su origen partido de base campesina cocalera, no fue el titular orgánico de los acontecimientos sociales.

La guerra del agua en Cochabamba, los levantamientos aymaras en el altiplano paceño, la guerra del gas en la ciudad de El Alto, fueron protagonizados por distintos sujetos sociales urbanos y campesinos; el MAS terminó heredando la acumulación política y social, aunque se debe reconocer la habilidad que tuvo para tejer alianzas que le permitió constituir un poderoso bloque social. Este proceso político en su origen pertenece a todo el pueblo boliviano y por ello es también responsabilidad de todos los actores sociales y políticos del campo popular, el destino del proceso de cambio.

Estos años vivimos un proceso histórico de la posibilidad de refundación de Bolivia, ésta coyuntura podría constituirse en la transición histórica del país, observamos la victoria de la fuerza de la historia, estamos ante la posibilidad de la apertura de un nuevo tiempo histórico. Vivimos un momento constitutivo, un estado de disponibilidad social, la sociedad dispuesta a asumir nuevas creencias colectivas y asumió la necesidad del cambio como conciencia colectiva, advertimos la existencia de condiciones para la transformación revolucionaria de la sociedad, la economía y el Estado.

La clase dominante está históricamente agotada, las viejas y nuevas oligarquías, con raíces coloniales, alienadas, sin conciencia nacional, entreguistas, explotadoras y opresoras han fracasado como clase dirigente, por eso la derecha ideológica en todas sus variantes y los grandes partidos que utilizaron para el servicio político de sus intereses económicos están agotados, por eso la década anterior vivimos una profunda crisis estatal que, además, ocurre en un tiempo que los países imperiales viven una aguda crisis estructural mundial del capitalismo, esto hace que la oligarquía nativa se sienta desamparada de los poderes externos a los cuales sirvió de manera obsecuente y que en otros tiempos pudieron imponer salidas a las crisis políticas de los poderes locales. Sin embargo, aunque esta clase ha sido desplazada del poder político, mantiene intacto el poder económico y este se refuerza en la medida que el gobierno pacta con ellos (agroindustria y banca principalmente) en lugar de subordinarlos a los intereses de los bolivianos, como manda la Constitución.

En la primera gestión del gobierno del presidente Morales se tuvieron importantes avances en esto que denominamos el “proceso de cambio”, la realización de la Asamblea Constituyente, la nacionalización de los hidrocarburos con las particularidades que tuvo, la redistribución de la renta gasífera a sectores sociales vulnerables, a los gobiernos subnacionales y universidades públicas, el plan de alfabetización, una gestión de la economía prudente y eficaz, recuperación de la soberanía en la política económica, aprobación de la nueva Constitución Política del Estado, avances importantes en la inclusión social, disminución relativa de la pobreza, entre lo mas destacable. El reconocimiento social de estos avances fue demostrado en el contundente apoyo popular al Presidente Evo Morales en las distintas consultas electorales pasadas.

En la segunda gestión de gobierno del MAS iniciada el 2010, sentimos un estancamiento de las decisiones políticas estratégicas, el proceso de cambios se ha detenido y como todo proceso que se detiene corre el riesgo de terminar en una frustración nacional y en la derrota; y, de continuar este estancamiento del proceso de cambio, terminaremos haciéndonos funcionales a nuestra condición de país dependiente y pobre, en la periferia del capitalismo mundial, habiendo desperdiciado esta oportunidad histórica de la posibilidad de cambios estructurales en Bolivia.

En la gestión económica, si bien se ha fortalecido parcialmente la presencia del Estado en la economía, que podría en el tiempo consolidarse en un nuevo capitalismo de Estado si este fortalecimiento se desarrolla como un fin en si mismo y no como un medio para avanzar en la creación de las bases para el desarrollo de una economía comunitaria que se constituya en la forma de organización económica principal en la economía plural establecida por la Constitución como el modelo económico boliviano, en la que actualmente, la forma de organización capitalista es la hegemónica. De eso se trata el “proceso de cambio” en su proyección estratégica. Para lograr este objetivo, la Constitución Política del Estado determina que el Estado debe fomentar y promocionar la organización económica comunitaria, priorizando el apoyo a la organización de estructuras asociativas de producción, facilitando el acceso a la capacitación técnica, tecnología, a los créditos, a la apertura de mercados, al mejoramiento de procesos productivos y a las preferencias en las compras del Estado.

El gobierno se está desgastando por sus propios errores e improvisaciones (gasolinazo, elecciones judiciales, TIPNIS, médicos y salubristas, y otros regionales), no hay avances significativos en el cumplimiento del Plan Nacional de Desarrollo y de la Nueva Constitución Política del Estado, principalmente en lo referente a la industrialización de los recursos naturales no renovables, el desarrollo de los sectores creadores de empleo e ingresos, como el manufacturero, la agricultura, el turismo y otros sectores económicos, el Pacto de Unidad que fue la base del proceso constituyente fue fracturado, se ha perdido apoyo en sectores obreros y de clase media, la nueva Constitución Política del Estado que representa la victoria de largas luchas populares ha sido abandonada, los mandatos Constitucionales que nos dan las líneas maestras para la transformación de Bolivia no avanzan en su cumplimiento, la construcción del Estado Plurinacional, descolonizado e intercultural, el desarrollo de una economía social comunitaria, no muestran avances.

Los movimientos sociales deben ser desmitificados, mostraron gran capacidad para ganar elecciones pero no para gobernar; muestran sus debilidades por encerrarse en objetivos sectoriales, corporativos y de corto plazo, sin visión del horizonte nacional del proceso, ni de su proyección estratégica, es falso pensar que los movimientos sociales gobiernan el país, las dirigencias sindicales han sido cooptadas por las estructuras del poder político y no practican una democracia real con sus bases. El MAS, que no es una estructura clásica de partido político, en el fondo es la expresión de un nacionalismo campesino con tendencia de izquierda, por lo tanto sus visiones y horizontes ideológicos parecen acabar dentro de esa concepción ideológica; no observamos una línea estratégica orientada a terminar con nuestra condición de país pobre y dependiente, que apunte a superar los límites del capitalismo periférico.

Los problemas del gobierno no vienen de la oposición, de la derecha política que ha demostrado incapacidad para articular un discurso social y económico que proponga una visión de país que no repita prácticas y políticas del viejo Estado colonial que se derrumbó el año 2003, esta derecha decadente solamente se alimenta de los errores del gobierno. Los problemas están en el propio gobierno, deben superarse cuestiones como el de la corrupción, el cuoteo desmedido que compromete a las organizaciones sociales afines al gobierno (prebendalismo) y la debilidad en la gestión pública.

Más allá de la crítica y sobre todas las cosas, es nuestro deber continuar apoyando el proceso político, es hora de reimpulsarlo, profundizando el proceso de cambios en una perspectiva revolucionaria, preservando el carácter plural de la participación social y fortaleciendo la participación de los trabajadores y otros sectores sociales, en este proceso de transformaciones. Aunque parezcan lejanas las elecciones nacionales del 2014, este es el momento para retomar el camino que lleve al movimiento popular no sólo a una nueva victoria electoral, sino a una victoria política fortalecida para continuar avanzando en la construcción de una sociedad justa y equitativa. Una de las cuestiones fundamentales para este proceso, es la apropiación por el pueblo del espíritu de la Constitución Política del Estado, que debe constituirse en un verdadero programa de transición, en un programa político de lucha popular.

Para ello, los socialistas proponemos la reconformación del bloque social nacional-popular-revolucionario, que asuma la dirección política del proceso junto al liderazgo del Presidente Evo Morales, con un programa de transformaciones de corto, mediano y largo plazo. Parafraseando a Marcelo Quiroga Santa Cruz proponemos la creación de: UN FRENTE PARA UN PROGRAMA, UN PROGRAMA PARA AVANZAR.

Las tareas debían desarrollarse sobre tres ejes: político, económico y social.

POLITICO

La constatación fundamental que hacemos es que este proceso carece de una conducción política orgánica, el MAS, partido de gobierno, no es el instrumento político que tenga sobre sus espaldas la conducción política del proceso, las decisiones políticas estratégicas parecen estar concentradas en el Presidente y Vicepresidente del Estado; por lo tanto, es esencial la conformación de un renovado bloque social que se exprese en un NUEVO INSTRUMENTO POLITICO UNITARIO con el liderazgo del compañero Evo Morales, con el objetivo no solamente de ganar elecciones, sino de conducir el proceso político de cambios en su perspectiva socialista en el marco de un verdadero ejercicio de una democracia popular institucionalizando el poder del pueblo, para ello es fundamental el fortalecimiento ideológico, político y participativo del proceso.

Los socialistas, reconocemos que los movimientos indígena-campesinos constituyeron el núcleo articulador del proceso de cambios y de las transformaciones logradas hasta esta parte del camino recorrido; sin embargo, los sujetos sociales del proceso en su origen son varios, en consecuencia el proceso debe profundizarse con la participación plena de todos ellos.

Estamos convencidos que las legítimas reivindicaciones indígena-campesinas solamente podrán lograr concreción histórica, recogiendo la memoria comunitarista en la organización de su vida social, articulándose con el proyecto socialista de la clase trabajadora.

Los socialistas proponemos hoy, la constitución de un NUEVO INSTRUMENTO POLITICO UNITARIO, conformado por las organizaciones sociales indígena-campesinas, organizaciones obreras fundamentales como mineros, fabriles, petroleros, constructores, juntas vecinales, profesionales e intelectuales, jóvenes y mujeres, y organizaciones políticas de izquierda consecuentes con las luchas populares, este instrumento político conducirá el proceso de cambios, para avanzar en la construcción de una sociedad con justicia social y una patria digna y soberana.

ECONOMICO

Exceptuando las nacionalizaciones de las empresas en hidrocarburos, energía y telecomunicaciones, la economía boliviana se mantiene sobre bases neoliberales, el sistema bancario y financiero, el régimen impositivo y arancelario, las políticas de comercio exterior, la política minera y su marco tributario, son las que emergieron del D.S. 21060 y sus leyes conexas.

La política económica para el cambio debe desmontar estas bases neoliberales y avanzar en la línea de las disposiciones constitucionales referentes a la organización económica del Estado, desarrollando las fuerzas productivas en todas las formas de organización económica, para crear la base material de una economía comunitaria y socialista.

Si no se aprovecha esta coyuntura económica de bonanza, de un contexto internacional favorable para nuestras materias primas, para llevar adelante una verdadera REVOLUCION PRODUCTIVA orientada al fortalecimiento y diversificación del aparato productivo, la seguridad con soberanía alimentaria, la industrialización de los recursos naturales renovables y no renovables en el marco del respeto y protección del medio ambiente y de los derechos de los pueblos originario campesinos, explotación industrial del Mutún y el Litio, la prospección y exploración de nuevos campos hidrocarburíferos y mineros, la ampliación de la capacidad generadora y transportadora de energía eléctrica, que permitirá la creación de un empleo sostenible, de una estabilidad y crecimiento económico sostenible, Bolivia habrá desperdiciado una extraordinaria oportunidad histórica.

Para llevar adelante esta revolución productiva es fundamental la planificación, el Estado debe cumplir con la primera función en la economía que le encomienda la Constitución, “conducir el proceso de planificación económica y social, con participación y consulta ciudadana”, ese es el Estado Integral.

Se debe poner en marcha la Ley de la Revolución Productiva Agropecuaria, privilegiando como manda la Constitución, las formas de producción comunitarias, asociativas y autogestionarias, orientando hacia un modelo productivo social comunitario.

El Estado debe asignar a la banca privada un papel fundamental en esta revolución productiva, orientando los recursos del ahorro interno preferentemente a las necesidades de financiamiento del sector productivo. Se deben regular las tasas de interés activas y pasivas, y las comisiones bancarias. El sector bancario y financiero debe quedar supeditado a los planes de desarrollo nacional. Es imperioso acelerar la aprobación de una nueva Ley de Bancos que recoja el espíritu de la Constitución en cuanto al papel del sector privado para contribuir al desarrollo económico y social del país, aportando al vivir bien de todos los bolivianos y bolivianas, priorizando el financiamiento a sectores con estructuras asociativas productoras urbanas y rurales.

El sistema impositivo y arancelario que tiene una concepción neoliberal debe ser revisado, este sistema tiene un carácter horizontal como si todos los ciudadanos tuviesen la misma capacidad tributaria y como si todos los bienes debieran tener el mismo tratamiento impositivo y arancelario, sin hacer por ejemplo, una diferenciación entre alimentos y productos básicos de la canasta familiar de los sectores sociales de menores recursos, respecto a productos de consumo suntuario. La orientación de la política tributaria puede ser también diseñada como un mecanismo de redistribución del ingreso.

A siete años de un gobierno que emerge de las luchas contra el neoliberalismo, es tiempo de la recuperación de las minas entregadas al capital transnacional y la readecuación de la estructura tributaria en la minería privada.

La explotación de recursos primarios no renovables sin retención nacional del excedente económico generado, descapitaliza progresiva e incesantemente al país. Por ello, se debe evaluar periódicamente las condiciones de la nacionalización de los hidrocarburos y establecer el momento en que YPFB pueda gradualmente ir tomando la gestión de la producción, lo que le permitiría retener mayor proporción del excedente económico generado para beneficio de los bolivianos.

SOCIAL

Uno de los aspectos fundamentales en la construcción del nuevo Estado y que lo diferenciará sustancialmente del viejo Estado colonial, excluyente y oligárquico, es la PARTICIPACION Y EL CONTROL SOCIAL establecidos en el texto de la nueva Constitución Política del Estado, el pueblo soberano en la profundización de la democracia debe participar en el diseño de las políticas públicas y en el control social sobre la gestión y resultados en todas las instituciones del sector público; asimismo, participar de la planificación económica y social estatal, y en la formulación del Plan General de Desarrollo en todas las instancias del Estado. De esta manera, el pueblo soberano se hará coparticipe y corresponsable de la definición de las políticas públicas y de su ejecución. Esto significará en la práctica y no solamente en el discurso, el transito del viejo Estado Aparente al nuevo Estado Integral. Para esto se debe elaborar una Ley de la Participación y el Control Social que sistematice y norme la participación de la sociedad civil organizada y sus relaciones con las instituciones estatales.

Asimismo, es imprescindible la formulación de un Plan Nacional de Lucha Contra los Cultivos Excedentarios de Hoja de Coca y contra el Narcotráfico, no hay duda de que ha crecido la superficie cultivada de hoja de coca y las actividades vinculadas al narcotráfico, donde además se nos ha convertido en país de tránsito de la droga. El Estado está obligado a cuantificar definitivamente el consumo tradicional y por lo tanto la superficie de cultivos suficiente para cubrir la demanda interna, frenar radicalmente la expansión de nuevos cultivos y continuar avanzando firmemente en la erradicación de los cultivos excedentarios. En esta tarea está comprometida la reputación del naciente Estado Plurinacional de Bolivia y del Presidente Evo Morales por su condición de dirigente de los productores de hoja de coca y está comprometido el futuro de nuestra comunidad. Adicionalmente, se debe enfrentar la cada vez creciente producción de marihuana, principalmente por campesinos que han encontrado en esta actividad un próspero negocio.

También se debe llevar adelante un Plan Nacional de Lucha Contra la Corrupción y el Prebendalismo de Estado y un Plan Nacional de Seguridad Ciudadana y Lucha Contra el Crimen Organizado, con una profunda participación de la sociedad organizada.

Los socialistas ratificamos nuestro compromiso militante con el proceso de cambios, en la profundización de este proceso en su perspectiva estratégica, el socialismo.

LA UNIDAD AHORA, O LA DERROTA MAÑANA

UN FRENTE PARA UN PROGRAMA, UN PROGRAMA PARA AVANZAR

MARCELO VIVE,…LA LUCHA SIGUE

Por la Dirección Nacional del Partido Socialista – 1

* Eduardo Pardo, Primer Secretario, José Montecinos Wálter Vásquez Michel Rodolfo San Martín Julio Sevilla Willy Rios Carmen Venegas Margarita Vásquez Ricardo Garcia Carlos López Nicolás Torrez Víctor Flores Miriam Tapia Oscar Varas Catoira José Luis Buergo.

Septiembre de 2012

PARTIDO SOCIALISTA – 1

BALANCE DEL PROCESO DE CAMBIO

Al actual proceso político boliviano, concurrieron distintas líneas de acumulación histórica. Hay una historia corta y también una historia larga en las luchas sociales y la acumulación política. La retoma de la iniciativa política del movimiento popular a partir del año 2000 no obedeció a una conducción orgánica única de la sublevación contra el sistema político-económico neoliberal. El MAS, en su origen partido de base campesina cocalera, no fue el titular orgánico de los acontecimientos sociales, la guerra del agua en Cochabamba, los levantamientos aymaras en el altiplano paceño, la guerra del gas en la ciudad de El Alto, fueron protagonizados por distintos sujetos sociales urbanos y campesinos, el MAS terminó heredando la acumulación política y social, aunque se debe reconocer la habilidad que tuvo para tejer alianzas que le permitió constituir un poderoso bloque social. Este proceso político en su origen pertenece a todo el pueblo boliviano y por ello es también responsabilidad de todos los actores sociales y políticos del campo popular, el destino del proceso de cambio.

Estos años vivimos un proceso histórico de la posibilidad de refundación de Bolivia, ésta coyuntura podría constituirse en la transición histórica del país, observamos la victoria de la fuerza de la historia, estamos ante la posibilidad de la apertura de un nuevo tiempo histórico.

Vivimos un momento constitutivo, un estado de disponibilidad social, la sociedad dispuesta a asumir nuevas creencias colectivas y asumió la necesidad del cambio como conciencia colectiva, advertimos la existencia de condiciones para la transformación revolucionaria de la sociedad, la economía y el Estado.

La clase dominante está históricamente agotada, las viejas y nuevas oligarquías, con raíces coloniales, alienadas, sin conciencia nacional, entreguistas, explotadoras y opresoras han fracasado como clase dirigente, por eso la derecha ideológica en todas sus variantes y los grandes partidos que utilizaron para el servicio político de sus intereses económicos están agotados, por eso la década anterior vivimos una profunda crisis estatal que, además, ocurre en un tiempo que los países imperiales viven una aguda crisis estructural mundial del capitalismo, esto hace que la oligarquía nativa se sienta desamparada de los poderes externos a los cuales sirvió de manera obsecuente y que en otros tiempos pudieron imponer salidas a las crisis políticas de los poderes locales. Sin embargo, aunque esta clase ha sido desplazada del poder político, mantiene intacto el poder económico y este se refuerza en la medida que el gobierno pacta con ellos (agroindustria y banca principalmente) en lugar de subordinarlos a los intereses de los bolivianos, como manda la Constitución.

En la primera gestión del gobierno del presidente Morales se tuvieron importantes avances en esto que denominamos el “proceso de cambio”, la realización de la Asamblea Constituyente, la nacionalización de los hidrocarburos con las particularidades que tuvo, la

redistribución de la renta gasífera ha sectores sociales vulnerables, a los gobiernos subnacionales y universidades públicas, el plan de alfabetización, una gestión de la economía prudente y eficaz, recuperación de la soberanía en la política económica, aprobación de la nueva Constitución Política del Estado, avances importantes en la inclusión social, disminución relativa de la pobreza, entre lo mas destacable. El reconocimiento social de estos avances fue demostrado en el contundente apoyo popular al Presidente Evo Morales en las distintas consultas electorales pasadas.

En la segunda gestión de gobierno del MAS iniciada el 2010, sentimos un estancamiento de las decisiones políticas estratégicas, el proceso de cambios se ha detenido y como todo proceso que se detiene corre el riesgo de terminar en una frustración nacional y en la derrota; y, de continuar este estancamiento del proceso de cambio, terminaremos haciéndonos funcionales a nuestra condición de país dependiente y pobre, en la periferia del capitalismo mundial, habiendo desperdiciado esta oportunidad histórica de la posibilidad de cambios estructurales en Bolivia.

En la gestión económica, si bien se ha fortalecido parcialmente la presencia del Estado en la economía, que podría en el tiempo consolidarse en un nuevo capitalismo de Estado si este fortalecimiento se desarrolla como un fin en si mismo y no como un medio para avanzar en la creación de las bases para el desarrollo de una economía comunitaria que se constituya en la forma de organización económica principal en la economía plural establecida por la Constitución como el modelo económico boliviano, en la que actualmente, la forma de organización capitalista es la hegemónica. De eso se trata el “proceso de cambio” en su proyección estratégica. Para lograr este objetivo, la Constitución Política del Estado determina que el Estado debe fomentar y promocionar la organización económica comunitaria, priorizando el apoyo a la organización de estructuras asociativas de producción, facilitando el acceso a la capacitación técnica, tecnología, a los créditos, a la apertura de mercados, al mejoramiento de procesos productivos y a las preferencias en las compras del Estado.

El gobierno se esta desgastando por sus propios errores e improvisaciones (gasolinazo, elecciones judiciales, TIPNIS, médicos y salubristas, y otros regionales), no hay avances significativos en el cumplimiento del Plan Nacional de Desarrollo y de la Nueva Constitución Política del Estado, principalmente en lo referente a la industrialización de los recursos naturales no renovables, el desarrollo de los sectores creadores de empleo e ingresos, como el manufacturero, la agricultura, el turismo y otros sectores económicos, el Pacto de Unidad que fue la base del proceso constituyente fue fracturado, se ha perdido apoyo en sectores obreros y de clase media, la nueva Constitución Política del Estado que representa la victoria de largas luchas populares ha sido abandonada, los mandatos Constitucionales que nos dan las líneas maestras para la transformación de Bolivia no avanzan en su cumplimiento, la construcción del Estado Plurinacional, descolonizado e intercultural, el desarrollo de una economía social comunitaria, no muestran avances. Los movimientos sociales deben ser desmitificados, mostraron gran capacidad para ganar elecciones pero no para gobernar; muestran sus debilidades por encerrarse en objetivos sectoriales, corporativos y de corto plazo, sin visión del horizonte nacional del proceso, ni de

su proyección estratégica, es falso pensar que los movimientos sociales gobiernan el país, las dirigencias sindicales han sido cooptadas por las estructuras del poder político y no practican una democracia real con sus bases. El MAS, que no es una estructura clásica de partido político, en el fondo es la expresión de un nacionalismo campesino con tendencia de izquierda, por lo tanto sus visiones y horizontes ideológicos parecen acabar dentro de esa concepción ideológica; no observamos una línea estratégica orientada a terminar con nuestra condición de país pobre y dependiente, que apunte a superar los limites del capitalismo periférico.

Los problemas del gobierno no vienen de la oposición, de la derecha política que ha demostrado incapacidad para articular un discurso social y económico que proponga una visión de país que no repita prácticas y políticas del viejo Estado colonial que se derrumbó el año 2003, esta derecha decadente solamente se alimenta de los errores del gobierno. Los problemas están en el propio gobierno, deben superarse cuestiones como el de la corrupción, el cuoteo desmedido que compromete a las organizaciones sociales afines al gobierno (prebendalismo) y la debilidad en la gestión pública.

Más allá de la crítica y sobre todas las cosas, es nuestro deber continuar apoyando el proceso político, es hora de reimpulsarlo, profundizando el proceso de cambios en una perspectiva revolucionaria, preservando el carácter plural de la participación social y fortaleciendo la participación de los trabajadores y otros sectores sociales, en este proceso de transformaciones. Aunque parezcan lejanas las elecciones nacionales del 2014, este es el momento para retomar el camino que lleve al movimiento popular no sólo a una nueva victoria electoral, sino a una victoria política fortalecida para continuar avanzando en la construcción de una sociedad justa y equitativa. Una de las cuestiones fundamentales para este proceso, es la apropiación por el pueblo del espíritu de la Constitución Política del Estado, que debe constituirse en un verdadero programa de transición, en un programa político de lucha popular.

Para ello, los socialistas proponemos la reconformación del bloque social nacional-popular-revolucionario, que asuma la dirección política del proceso junto al liderazgo del Presidente Evo Morales, con un programa de transformaciones de corto, mediano y largo plazo. Parafraseando a Marcelo Quiroga Santa Cruz proponemos la creación de: UN FRENTE PARA UN PROGRAMA, UN PROGRAMA PARA AVANZAR.

Las tareas debían desarrollarse sobre tres ejes: político, económico y social.

POLITICO

La constatación fundamental que hacemos es que este proceso carece de una conducción política orgánica, el MAS, partido de gobierno, no es el instrumento político que tenga sobre sus espaldas la conducción política del proceso, las decisiones políticas estratégicas parecen estar concentradas en el Presidente y Vicepresidente del Estado; por lo tanto, es esencial la conformación de un renovado bloque social que se exprese en un NUEVO INSTRUMENTO POLITICO UNITARIO con el liderazgo del compañero Evo Morales, con el objetivo no solamente de ganar elecciones, sino de conducir el proceso político de

cambios en su perspectiva socialista en el marco de un verdadero ejercicio de una democracia popular institucionalizando el poder del pueblo, para ello es fundamental el fortalecimiento ideológico, político y participativo del proceso.

Los socialistas, reconocemos que los movimientos indígena-campesinos constituyeron el núcleo articulador del proceso de cambios y de las transformaciones logradas hasta esta parte del camino recorrido; sin embargo, los sujetos sociales del proceso en su origen son varios, en consecuencia el proceso debe profundizarse con la participación plena de todos ellos.

Estamos convencidos que las legítimas reivindicaciones indígena-campesinas solamente podrán lograr concreción histórica, recogiendo la memoria comunitarista en la organización de su vida social, articulándose con el proyecto socialista de la clase trabajadora.

Los socialistas proponemos hoy, la constitución de un NUEVO INSTRUMENTO POLITICO UNITARIO, conformado por las organizaciones sociales indígena-campesinas, organizaciones obreras fundamentales como mineros, fabriles, petroleros, constructores, juntas vecinales, profesionales e intelectuales, jóvenes y mujeres, y organizaciones políticas de izquierda consecuentes con las luchas populares, este instrumento político conducirá el proceso de cambios, para avanzar en la construcción de una sociedad con justicia social y una patria digna y soberana.

ECONOMICO

Exceptuando las nacionalizaciones de las empresas en hidrocarburos, energía y telecomunicaciones, la economía boliviana se mantiene sobre bases neoliberales, el sistema bancario y financiero, el régimen impositivo y arancelario, las políticas de comercio exterior, la política minera y su marco tributario, son las que emergieron del D.S. 21060 y sus leyes conexas.

La política económica para el cambio debe desmontar estas bases neoliberales y avanzar en la línea de las disposiciones constitucionales referentes a la organización económica del Estado, desarrollando las fuerzas productivas en todas las formas de organización económica, para crear la base material de una economía comunitaria y socialista.

Si no se aprovecha esta coyuntura económica de bonanza, de un contexto internacional favorable para nuestras materias primas, para llevar adelante una verdadera REVOLUCION PRODUCTIVA orientada al fortalecimiento y diversificación del aparato productivo, la seguridad con soberanía alimentaria, la industrialización de los recursos naturales renovables y no renovables en el marco del respeto y protección del medio ambiente y de los derechos de los pueblos originario campesinos, explotación industrial del Mutún y el Litio, la prospección y exploración de nuevos campos hidrocarburíferos y mineros, la ampliación de la capacidad generadora y transportadora de energía eléctrica, que permitirá la creación de un empleo sostenible, de una estabilidad y crecimiento económico sostenible, Bolivia habrá desperdiciado una extraordinaria oportunidad histórica.

Para llevar adelante esta revolución productiva es fundamental la planificación, el Estado debe cumplir con la primera función en la economía que le encomienda la Constitución, “conducir el proceso de planificación económica y social, con participación y consulta ciudadana”, ese es el Estado Integral.

Se debe poner en marcha la Ley de la Revolución Productiva Agropecuaria, privilegiando como manda la Constitución, las formas de producción comunitarias, asociativas y autogestionarias, orientando hacia un modelo productivo social comunitario.

El Estado debe asignar a la banca privada un papel fundamental en esta revolución productiva, orientando los recursos del ahorro interno preferentemente a las necesidades de financiamiento del sector productivo. Se deben regular las tasas de interés activas y pasivas, y las comisiones bancarias. El sector bancario y financiero debe quedar supeditado a los planes de desarrollo nacional. Es imperioso acelerar la aprobación de una nueva Ley de Bancos que recoja el espíritu de la Constitución en cuanto al papel del sector privado para contribuir al desarrollo económico y social del país, aportando al vivir bien de todos los bolivianos y bolivianas, priorizando el financiamiento a sectores con estructuras asociativas productoras urbanas y rurales.

El sistema impositivo y arancelario que tiene una concepción neoliberal debe ser revisado, este sistema tiene un carácter horizontal como si todos los ciudadanos tuviesen la misma capacidad tributaria y como si todos los bienes debieran tener el mismo tratamiento impositivo y arancelario, sin hacer por ejemplo, una diferenciación entre alimentos y productos básicos de la canasta familiar de los sectores sociales de menores recursos, respecto a productos de consumo suntuario. La orientación de la política tributaria puede ser también diseñada como un mecanismo de redistribución del ingreso.

A siete años de un gobierno que emerge de las luchas contra el neoliberalismo, es tiempo de la recuperación de las minas entregadas al capital transnacional y la readecuación de la estructura tributaria en la minería privada.

La explotación de recursos primarios no renovables sin retención nacional del excedente económico generado, descapitaliza progresiva e incesantemente al país. Por ello, se debe evaluar periódicamente las condiciones de la nacionalización de los hidrocarburos y establecer el momento en que YPFB pueda gradualmente ir tomando la gestión de la producción, lo que le permitiría retener mayor proporción del excedente económico generado para beneficio de los bolivianos.

SOCIAL

Uno de los aspectos fundamentales en la construcción del nuevo Estado y que lo diferenciará sustancialmente del viejo Estado colonial, excluyente y oligárquico, es la PARTICIPACION Y EL CONTROL SOCIAL establecidos en el texto de la nueva Constitución Política del Estado, el pueblo soberano en la profundización de la democracia debe participar en el diseño de las políticas publicas y en el control social sobre la gestión y resultados en todas las instituciones del sector publico; asimismo, participar de la planificación económica y social estatal, y en la formulación del Plan General de Desarrollo en todas las instancias del

Estado. De esta manera, el pueblo soberano se hará coparticipe y corresponsable de la definición de las políticas públicas y de su ejecución. Esto significará en la practica y no solamente en el discurso, el transito del viejo Estado Aparente al nuevo Estado Integral. Para esto se debe elaborar una Ley de la Participación y el Control Social que sistematice y norme la participación de la sociedad civil organizada y sus relaciones con las instituciones estatales.

Asimismo, es imprescindible la formulación de un Plan Nacional de Lucha Contra los Cultivos Excedentarios de Hoja de Coca y contra el Narcotráfico, no hay duda de que ha crecido la superficie cultivada de hoja de coca y las actividades vinculadas al narcotráfico, donde además se nos ha convertido en país de tránsito de la droga. El Estado está obligado a cuantificar definitivamente el consumo tradicional y por lo tanto la superficie de cultivos suficiente para cubrir la demanda interna, frenar radicalmente la expansión de nuevos cultivos y continuar avanzando firmemente en la erradicación de los cultivos excedentarios. En esta tarea está comprometida la reputación del naciente Estado Plurinacional de Bolivia y del Presidente Evo Morales por su condición de dirigente de los productores de hoja de coca y está comprometido el futuro de nuestra comunidad. Adicionalmente, se debe enfrentar la cada vez creciente producción de marihuana, principalmente por campesinos que han encontrado en esta actividad un próspero negocio.

También se debe llevar adelante un Plan Nacional de Lucha Contra la Corrupción y el Prebendalismo de Estado y un Plan Nacional de Seguridad Ciudadana y Lucha Contra el Crimen Organizado, con una profunda participación de la sociedad organizada.

Los socialistas ratificamos nuestro compromiso militante con el proceso de cambios, en la profundización de este proceso en su perspectiva estratégica, el socialismo.

LA UNIDAD AHORA, O LA DERROTA MAÑANA

UN FRENTE PARA UN PROGRAMA, UN PROGRAMA PARA AVANZAR

MARCELO VIVE,…LA LUCHA SIGUE

Por la Dirección Nacional del Partido Socialista – 1

Eduardo Pardo

Primer Secretario

José Montecinos Wálter Vásquez Michel Rodolfo San Martín Julio Sevilla Willy Rios Carmen Venegas Margarita Vásquez Ricardo Garcia Carlos López Nicolás Torrez Víctor Flores Miriam Tapia Oscar Varas Catoira José Luis Buergo

Septiembre de 2012