Tarija y Sucre (Red Nacional de Periodistas Ambientales de Bolivia/Lidema).- El 35% de los barrios de la ciudad capital del departamento de Tarija no cuenta con una planta de tratamiento primario de aguas residuales, las cuales desembocan en el río Guadalquivir. En la ciudad de Sucre, los barrios vecinos del botadero La Esperanza sufren los impactos de una inadecuada gestión de residuos sólidos.

La Cooperativa de Servicios de Agua y Alcantarillado de Tarija (Cosaalt) informó a la Liga de Defensa del Medio Ambiente (Lidema) que solamente el 65% de las aguas residuales de la ciudad recibe tratamiento en la laguna de oxidación de San Luis, la cual se encuentra saturada por las exorbitantes cantidades de residuos generados por la creciente población.

Eso significa que el 35% de las aguas residuales, sin tratamiento primario y con niveles de coliformes fecales que sobrepasan los parámetros permisibles, desemboca en el río Guadalquivir “que se convierte en un foco de contaminación a vista de toda la población”, alertó la coordinadora departamental de Lidema Sandra Baldiviezo. “Si las lagunas de oxidación actualmente se encuentran a punto de colapsar, y tomando en cuenta que el 35% de aguas residuales se vierten al Guadalquivir, entonces se ve un panorama sombrío”.

Lidema también recibió el informe de la Unidad Técnica de la Planta de Tratamiento (Uteptar), y notó que el único logro de esa entidad fue “la pérdida de 10,5 millones de euros de un financiamiento del gobierno holandés, y que sólo contamos con dos millones y medio y con un plazo muy corto debido al retiro de la Embajada del país”. Si se iniciara la construcción de la obra a fin del presente año, recién dentro de cinco años entraría en funcionamiento.

La coordinadora de Lidema comentó que frente a esta difícil realidad para el río Guadalquivir las instituciones que conforman la Plataforma Ambiental exigirán a la Asamblea Departamental, Gobernación y Municipio de Cercado que tomen de una vez por todas las decisiones políticas que garanticen la ejecución de la construcción de la Planta de Tratamiento de aguas residuales.

Varios barrios de Sucre padecen por la mala gestión de residuos sólidos

“Los conflictos socio ambientales de los barrios establecidos en torno al botadero La Esperanza en Sucre se deben a que padecen los impactos de una inadecuada gestión de residuos sólidos”, aseguró Paola Mendoza, responsable del Programa de Gestión Ambiental del Gobierno Municipal de Sucre, al tiempo de anunciar que hasta fin de año estrenarían estructura para fortalecer gestión ambiental municipal.

Mendoza recordó que el conflicto socio ambiental explotó a fines de noviembre de 2011, cuando los barrios establecidos en La Esperanza impidieron “sin previo aviso” que se depositen más residuos en el botadero, obligando al gobierno municipal a gestionar un “permiso eventual” por 60 días para verter los residuos en la zona de Cal Orko, la misma que fue negada por la Gobernación, que otorgó permiso apenas por cinco días.

Aunque el gobierno municipal de Sucre reconoce que se requiere implementar un relleno sanitario para el municipio, aún no se habría definido el sitio de emplazamiento definitivo, lo que dificulta entregar un proyecto a diseño final para la disposición de residuos. Según un estudio de Edwin Alvarado de Lidema, cada día se generarían alrededor de 114 toneladas de residuos.

De ese total, 70 toneladas debieran servir para elaboración de compost y mejoradores de suelos; 23 toneladas tendrían recuperarse para fines de reciclaje y solamente 21 toneladas debieran enterrarse en el relleno sanitario. “La empresa descentralizada solamente recoge alrededor del 60% del volumen diario de residuos que se generan en el municipio”, puntualizó Mendoza.

La Responsable del Programa de Gestión Ambiental del municipio expresó que entre Lechuguillas y Qhochapata, propuestos desde 2008, no se ha definido aún dónde se construiría el relleno sanitario, pues inspecciones sucesivas habrían evidenciado que se trata, en el caso de Lechuguillas, de terrenos rocosos de alta permeabilidad, sin bancos de arcilla para el recubrimiento de residuos y en el área de influencia de una antigua falla geológica, lo que dificulta la toma final de decisiones.

El Municipio de Sucre estaría analizando la posibilidad de establecer procesos industriales por los que los residuos se convertirían en biocombustibles o energía eléctrica. “En todo caso, hasta diciembre esperamos estrenar una nueva estructura municipal que cuente ya con una Dirección de Medio Ambiente, dependiente de una Oficialía Mayor de Planificación Territorial, para que en el futuro se pueda fortalecer la gestión ambiental municipal, desarrollando políticas y proyectos que trasciendan lo meramente administrativo como sucede ahora”, anunció Mendoza.