El emperador romano de oriente Constantino I fue el responsable en el año 330 d.n.e. del cambio de nombre de la antigua ciudad de Bizancio, considerada como la puerta de entrada a Oriente o a Occidente, según el punto de vista desde el que se la mire. Bizancio pasó a llamarse Constantinopla y fue la capital del imperio durante varios siglos y sólo modificó su nombre por el de Estambul en 1930, bajo el dominio turco.

Menos divulgado es el hecho de que el emperador (272-337 d.n.e.) también brindó su nombre a la antigua villa fenicia de Cirta, en el Africa del Norte, que había sido fundada en época tan lejana como el 202 a.n.e. Como capital del reino norafricano de Numidia, Cirta brilló con luz propia y también como colonia de Roma, hasta que fue destruida en el año 310 por Maxencius, emperador romano de occidente.

Después, en el año 313, Constantino el Grande mandó a reconstruirla y la bautizó con su nombre, que es el que lleva hasta hoy, 17 siglos después, en el este de Argelia. La Constantina argelina, conocida también como la capital del este, es hoy la tercera ciudad de ese país de Africa del Norte, con alrededor de un millón de habitantes, enclavada en uno de los escenarios naturales más originales de esa región.

Situada sobre una meseta de pura roca de 700 metros de altura, que se corta abruptamente en un farallón sobre una verde llanura, la visión de la ciudad recuerda su pasado amurallado para garantizar la defensa en épocas de conflictos. Esta roca está hendida por un desfiladero de 200 metros de profundidad por el que corren las aguas del río Rhummel, y ambas riberas se comunican por una serie de puentes colgantes que son uno de los principales atractivos para el visitante.

Quienes planearon la villa moderna años atrás supieron reservar espacios para hoteles desde cuyos balcones y terrazas se capturan vistas privilegiadas de este peculiar paisaje. El desfiladero está cruzado hoy por siete puentes, algunos de los cuales son sólo largas pasarelas peatonales, pero que sirven una función insustituible para el tránsito entre las dos orillas.

En 2008 se agregó un nuevo medio de comunicación con la apertura de un teleférico que conecta el oeste con el este de Constantina, con una capacidad de transportación de dos mil 400 pasajeros por hora. Durante siglos la urbe fue testigo de periódicos conflictos, tanto los que se libraron cuando las invasiones árabes trajeron el Islam a estas tierras como los ocurridos entre las dinastías que se sucedieron: abbasidas, oméyades, fatimidas… y otros califatos.

Después vino la dominación turca a partir del siglo XVI hasta la llegada de los franceses, que lograron ocupar la ciudad en 1837 luego de muchos combates y de un sitio que se extendió durante meses, con la participación de miles de soldados y jenízaros.

También estuvo muy vinculada a la lucha por la independencia (1954-1962), por su papel como principal aglomeración de la región este de Argelia, donde se encuentran las montañas de Les Aures, el escenario en que tuvieron lugar algunos de los episodios más cruentos de la guerra de liberación.

Hoy Constantina se caracteriza por una marcada vocación cultural gracias a la Universidad Mentouri, donde cursan estudios unos 50 mil alumnos nacionales y extranjeros. Diseñada por el gran arquitecto brasileño Oscar Niemeyer, este centro docente, con su audaz biblioteca, cuyo techo semeja un libro abierto, es hoy sin dudas uno de los orgullos de los habitantes de la antigua Cirta.

Otra institución destacada es la Universidad de ciencias islámicas, para unos tres mil estudiantes, donde se aprenden en profundidad los preceptos de la religión musulmana y las disciplinas de literatura árabe y ciencias humanas. Esta universidad comparte la edificación de la gran mezquita del Emir Abdelkader, la segunda en el Maghreb por sus dimensiones, y al mismo tiempo una de las de arquitectura más hermosa.

Algo curioso de Constantina son las nevadas que en enero y febrero a veces la cubren, gracias a las gélidas temperaturas que en algunos años se apoderan del altiplano argelino, dejando calles y techos adornados con un interminable manto blanco.

* Periodista de la Redacción de Servicios Especiales de Prensa Latina.