La Habana, Bridgetown, Santo Domingo y Tegucigalpa (PL).- Centroamérica guarda valiosos bienes culturales de la humanidad en sus 522.760 kilómetros cuadrados de superficie, desde el istmo de Tehuantepec, México, hasta el de Panamá. El año pasado más de 23,8 millones de viajeros visitaron la paradisíaca región y el turismo europeo creció 6%. Se espera que el número de visitantes crezca considerablemente en 2012, pues el 21 de diciembre ocurre el “Fin de Ciclo Maya”.

Centroamérica posee decenas de monumentos patrimoniales del “mundo maya”, entre los que destaca el Parque Nacional de Tikal, en el departamento guatemalteco del Petén, que abarca 576 kilómetros cuadrados engalanados por uno de los centros arqueológicos más impactante de este hemisferio.

Más de tres mil construcciones mayas de diversas magnitudes, entre ellas el Templo IV, con una altura de 70 metros, recuerdan el pasado de gloria de esta civilización. Alrededor de 50 mil personas, distribuidas en cuatro calzadas bien delineadas y rodeadas de una gran selva tropical, habitaron este sitio y disfrutaron de su entorno, en el cual confluyen todavía más de dos mil especies de plantas diferentes, 300 tipos de aves y animales domésticos.

Todo ello le valió para ser declarado Patrimonio Mundial por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en 1979, similar a lo ocurrido un año después con los vestigios arquitectónicos mayas de Copán, departamento situado al oeste de Honduras. Pirámides, templos, terrazas y la explanada de ceremonias, sugieren el esplendor de esta urbe antes de la desaparición de sus creadores, entre el año 900 y el 1520 de nuestra era.

Arqueólogos de distintas latitudes conocieron de este reservorio patrimonial situado junto a la frontera con Guatemala en 1841, valorada sobre todo por la magnificencia de la Escalera de los Jeroglíficos. La armazón pétrea, de 10 metros de ancho y 62 peldaños, conserva entre 1.500 y dos mil símbolos de la escritura maya antigua y es considerada por los especialistas como el mayor texto labrado de América.

El Salvador, el “pulgarcito” del continente por su escasa extensión territorial, concentra gran número de vestigios de la antigüedad en el área y clasifica en primer lugar dentro del denominado “mundo maya” por su abundante acervo, en gran medida inexplorado. Joya de Cerén, la Pompeya de América, prevalece por ser el único lugar con evidencias de vida cotidiana de los mesoamericanos de hace de 1.600 años, conservadas de manera excelente.

La Unesco denominó a esta Patrimonio de la Humanidad en 1993, en tanto otros bienes de este tipo esperan en suelo salvadoreño mayor atención de autoridades locales y entes mundiales, como el Tazumal, Casa Blanca, El Trapiche y la Laguna de Cuscachapa. Las fortificaciones de Portobelo -San Lorenzo, en la costa caribeña de Panamá, corrieron mejor suerte tras ser distinguidas por la Unesco por simbolizar la arquitectura militar de los siglos XVII-XVIII.

Centroamérica guarda otros ejemplos de la grandeza legada por sus pobladores iniciales, entre los cuales el ente reconoció también al Parque Arqueológico de Quirigua y la ciudad de Antigua (Guatemala); la de León, en Puerto Momotombo, municipio de la Paz Centro, del departamento homónimo, en Nicaragua; y el Panamá Viejo.

San Pedro Sula en Honduras

Si con tres palabras se fuera a caracterizar a la ciudad hondureña de San Pedro Sula, el viajero más detallista de seguro escogería, colorido, afabilidad y comercio. Tiene tantas particularidades que imposibilita resumir en algunos vocablos sus bondades. El colorido de las flores y el gorjeo de los pájaros, sobre todo el zorzal, atrapan de una primera mirada al visitante que llega a ella.

Se trata de una de las urbes más antiguas del país, fundada por el explorador español, Adelantado Pedro de Alvarado el 27 de junio de 1536, con una primigenia titulación de San Pedro de Puerto Caballos. Para algunos autores la palabra Sula proviene de los mayas y significa Pueblo elegido, aunque otros investigadores le adjudican traducciones diferentes. Sin embargo, la mayoría acepta a Sula como Usula o Valle de Pájaros, lo que aún se puede apreciar al recorrer el lugar.

Considerada la capital industrial de Honduras, sin embargo los paseos por sus alrededores y sus atractivos turísticos, indican una variedad de posibilidades que mucho tienen que ver con la historia, la naturaleza, recorridos de aventuras o viajes de negocios y congresos. El colorido parte de los jardines de distintos lugares de la ciudad y sobre todo de su mercado de artesanías, conocido como Guamilito, toda una manzana repleta de lo que puede desear ver o comprar un viajero.

Allí una cuadra de arreglos florales y mujeres sonrientes, se conjugan con un interior donde unas muchachas hacen la típica tortilla, el plato hondureño y centroamericano, base a la cual se le añade todo tipo de preparados, desde carnes hasta pescados. Ese también es el sitio que rebosa de frutas y carteras coloridas o hamacas de diferentes tamaños, piezas desde miniaturas hasta grandes cuadros, o mariposas de diferentes materiales, con un repunte de arcilla y belleza a cada paso, apretadas entre rincones y pasillos.

Al calor es algo que en un inicio puede asustar, pero no confundir, pues pese a las altas temperaturas en un verano que con fuerza se inicia en abril, de entre 37 y hasta 40 grados centígrados, se recibe cierta brisa, y permite andar las calles sin preocuparse por el clima.

A finales del siglo XIX, San Pedro Sula se transformó de una aldea de descanso y tránsito comercial a un espacio para generar y vender productos agrícolas. Con ese salto, de 1920 a 1930, la producción de banano llegó a ocupar para toda Honduras del 75 al 85 por ciento de las exportaciones, y Sula estuvo muy beneficiada por esas ventajas.

La ciudad aparece en el noroeste del país, en la porción oeste del Valle de Sula, en el Departamento de Cortés. Topografía plana, su división aceptada desde el punto de vista geográfico está en la Zona de Reserva de la Cordillera del Merendón con 395 kilómetros cuadrados y la del Valle de Sula propiamente. Desde la mayoría de los puntos de la ciudad se logra apreciar en esa montaña (Merendón) un cartel lejano, al estilo del Hollywood de los Ángeles, con el rótulo de Coca Cola, quizás demasiado extranjero para identificar un lugar tan maravilloso y de bellezas naturales.

A nivel de datos elementales, San Pedro Sula está a 244 kilómetros de Tegucigalpa, la capital, y su Puerto Cortés es considerado el más importante del país y de Centroamérica, a 58 kilómetros hacia el norte. Muchos son los atractivos, Tela con sus playas, Copan Ruinas, con todos los vestigios mayas, y una población que sobrepasa los 700 mil habitantes.

Como algunos de los tantos sitios de interés, pueden aparecer en la lista del viajero además de Copan Ruinas, la catedral San Pedro Apóstol, y su parque central, el Parque Nacional Cusuco, el Museo de Antropología, el Museo Daisy Fasquelle Bonilla (pintura), o el Museo de la Naturaleza. Sin embargo, capítulo aparte puede ser Tela, en la costa, con uno de sus asentamientos garífunas, o de población negra, que colabora en el turismo con el cuidado de la playa y la atención al visitante, las escuelas para los niños, bien ordenadas, y su cultura ancestral.

El mundo maya guatemalteco

La llegada de visitantes extranjeros y los ingresos por su estancia acusaron reducciones al cierre de 2011 en Guatemala. Según estadísticas preliminares del Instituto Guatemalteco de Turismo (Inguat), los decrecimientos fueron de 2,9 y 2,1%, en ese orden, respecto al año precedente. En los 12 meses pasados llegaron 1,8 millones de personas desde otras latitudes, 53.114 menos a las de 2010, y lo recaudado fue de 1.348 millones de dólares de acuerdo con la balanza de pagos manejada por el Banco Central de Guatemala.

Para el director del Inguat, Pedro Duchez, la actualización de la política de turismo permite estimar un crecimiento este año de 8% en la recepción de personas foráneas y captar 1.500 millones de dólares. Como parte de actividades, las autoridades de Guatemala promocionan el turismo en sitios sagrados de la milenaria civilización maya.

El comienzo correspondió a la ciudad de Q’um’arkaj, en el central departamento de Quiché, insertado en un programa gubernamental denominado Conociendo el Mundo Maya. Una ceremonia religiosa indígena marcó el punto de partida de un recorrido por el Oxlajuj B’aktun, el fin de una era e inicio de otra, lo cual lleva un mensaje de esperanza para el mundo, como dijo el ministro en funciones de Cultura y Deportes Leandro Yax.

El alcalde de Santa Cruz del Quiché Estuardo Castro, donde está enclavada esa emblemática ciudad, destacó el apoyo a Q’um’arkaj, ideal para mostrar la belleza natural, artesanal, histórica y cultural de esa joya arqueológica.

Aumentó el flujo turístico en el Caribe en 2011

Más de 23,8 millones de turistas visitaron el Caribe en 2011, superando en 3,3% las cifras registradas en 2010, informó la Organización de Turismo de esta área geográfica (CTO en inglés), que tiene en la llamada industria sin humo a su principal fuente de ingresos.

La llegada de pasajeros de cruceros se mantuvo estable, con 20,6 millones de visitas, lo cual representa solamente un 0,3% de incremento. El arribo de turistas al Caribe mantuvo su dinamismo en 2011 y continuó con el proceso de recuperación iniciado en 2010, manifestó el especialista de estadísticas de la CTO Sean Smith.

Los meses de invierno (enero-abril) presentaron un mejor comportamiento y el período de verano, finalizado en diciembre, tuvo un aumento inferior al previsto. Smith aseguró que el Caribe aún no está fuera de peligro pues los datos revelan un crecimiento desigual entre algunos destinos y los ingresos continúan siendo menores. (www.caribbeannewsnow.com)

El turismo europeo en Centroamérica tuvo un repunte significativo en 2011, con un crecimiento del 6% hasta noviembre, según la Agencia de Promoción Turística de Centroamérica en Europa (CATA en inglés). En el istmo se registraron 675.471 llegadas de ciudadanos europeos hasta noviembre de 2011, cifra superior a los 637.879 reportados en el mismo periodo de 2010. (laprensa.hn)

Los turistas europeos que más llegaron fueron los alemanes e italianos, que presentaron un incremento de 21 y 9%, respectivamente, y le siguen los ingleses, españoles y franceses. El país centroamericano que tuvo un mayor crecimiento de visitantes europeos fue Panamá, con un 12%, mientras Honduras sólo ha registrado un aumento del 4% debido a los altos índices de criminalidad.

Esta desventaja ocurre a pesar de que Honduras es un país con gran atractivo turístico debido a las ruinas mayas del Parque Arqueológico de Copán y las hermosas playas caribeñas que bañan sus costas e islas. Datos generales provenientes del Instituto Hondureño de Turismo (IHT) indican que el crecimiento de visitantes procedentes de todas partes del mundo fue en total del 5% pues el país recibió 1,7 millones de turistas en los primeros 11 meses de 2011 frente a un 1,6 millones durante el mismo periodo de 2010.

La presión sobre los sistemas monetarios y fiscales, el alto desempleo en los principales mercados emisores y los elevados precios del petróleo siguen como motivos de preocupación para la región. A la luz de estas realidades, no se espera que en 2012 las llegadas al Caribe superen un incremento del 3%. No obstante, se espera que el número de turistas crezca considerablemente en 2012 pues el 21 de diciembre de este año ocurre el “Fin de Ciclo Maya”, lo que pondrá de moda en el mundo a esa vasta región donde se extendió esa milenaria cultura, que incluye el sur de México, Belice, Guatemala, El Salvador y Honduras.

Cálculos del Ministerio de Turismo de México adelantan que al menos 52 millones de personas pueden visitar las ciudades donde hay vestigios de la cultura maya. La Organización del Mundo Maya (OMM), conformada por los Ministerios de Turismo de México, Guatemala, Belice, Honduras y El Salvador, prevé crecer 4,5% en afluencia turística a sitios arqueológicos y culturales para 2012.

Este comportamiento estaría motivado por el lanzamiento de la ruta Mundo Maya, programa turístico conjunto que busca promover los principales destinos de esa gran civilización mesoamericana. La iniciativa sumaría 400 mil turistas a estos sitios, que reciben 10,2 millones de visitantes por año. De estos, 6,7 millones tienen como destino México y el resto, Centroamérica.

La Ruta del Mundo Maya abarca desde México hasta El Salvador y en ella se encuentran 14 sitios arqueológicos nombrados Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, entre los cuales destacan las ruinas de Calakmul en México, Copán (Honduras), San Andrés (El Salvador), Tikal (Guatemala) y Altún (Belice).

La iniciativa puede impactar de modo favorable en la economía de estos países, sobre todo en las zonas aledañas a los sitios arqueológicos, si se considera que el gasto promedio estimado por turista es de 74,90 dólares y el promedio de estadía ronda los 9,6 días. Datos de los Ministerios de Turismo en el área dan cuenta de la existencia de 672.500 habitaciones disponibles en la trayectoria, de distintos niveles económicos.

Los artífices del plan apuestan a la motivación generada en la polémica sobre las supuestas predicciones de esa cultura del fin del mundo, desarrolladas a partir de un par de lápidas cuyas inscripciones sugieren el regreso de un dios maya al finalizar un decimotercer período de 400 años. La conclusión de esta fase debe acontecer el 21 de diciembre de 2012, fecha considerada por los expertos terminal del ciclo de 5.125 años desde la cuenta larga maya en 3113 antes de nuestra era.

* Periodistas de las Redacciones de Economía y Centroamérica de Prensa Latina.