El Congreso Educativo del Magisterio Urbano manipulado por la dirección oficialista de la Confederación del sector decidió “aceptar parcialmente” la malla curricular de la Ley “Avelino Siñani – Elizardo Perez”, pese a que la gran mayoría de los delegados de base rechazó la reaccionaria y anti científica reforma educativa del MAS.

La reforma educativa “Avelino Siñani – Elizardo Perez” elaborada por el Ministerio de Educación está condenada al fracaso porque no parte de una lectura objetiva de la realidad del país, concluyeron maestros de base de casi todo el país en diversos encuentros y seminarios organizados por la Unión Revolucionaria de Maestros (URMA). Desde principios de año, los dirigentes trotskistas y delegados de base analizaron críticamente los fundamentos teóricos de la malla curricular de la Ley en La Paz, Cochabamba, Villamontes y en otras ciudades intermedias del país.

A diferencia de las manidas jornadas de “socialización” montadas por el gobierno con la finalidad de imponer verticalmente sus planteamientos educativos, en estos espacios de amplia libertad los maestros han podido expresar libremente sus primeras impresiones respecto a los nuevos planes curriculares de los diferentes niveles y especialidades del sistema educativo.

Luego de escuchar las exposiciones de los técnicos de las Direcciones Departamentales de Educación y las réplicas de los dirigentes trotskistas, los maestros conocieron las inconsistencias técnicas y las debilidades teóricas del planteamiento oficialista, y constataron que la Ley “Siñani – Pérez” no pasa de ser una construcción subjetiva que choca brutalmente con la realidad.

Siendo la educación un reflejo del grado de desarrollo material de la sociedad, de la forma de propiedad imperante y de la manera cómo se relacionan los hombres para producir, el proyecto de la nueva ley educativa del gobierno es subjetivo e idealista porque reduce el problema de la colonización a un fenómeno puramente cultural, ignorando que se trata, en primer lugar, de un fenómeno de dominación económica.

La reforma masista postula una educación memorística y repetitiva que no da respuesta ni solución a la separación existente entre teoría y práctica en el proceso del conocimiento; y mantiene la esencia de la Ley de Participación Popular de Gonzalo Sánchez de Lozada a través de la conformación de los Consejos Comunitarios con padres de familia y juntas vecinales para cumplir el mismo fin: fungir como verdugos de los maestros.

Se trata de una ley anti magisterio porque atenta contra las conquistas sociales del sector (Escalafón, inamovilidad funcionaria, etc.); promueve la transformación de las Normales en Universidades pedagógicas para convertir la carrera docente en profesión libre; atenta contra la autonomía universitaria; suprime bonos al magisterio de provincias, y, de manera indirecta, pretende descentralizar paulatinamente la educación única y nacional a través de las autonomías departamentales.

En comisiones organizadas por niveles educativos, modalidades y especialidades para el análisis más concreto de sus correspondientes currículos, los concurrentes evidenciaron que el conjunto del planteamiento curricular oficialista subordina el conocimiento objetivo a la cosmovisión de los pueblos originarios; lo que supone el “descuartizamiento bárbaro de la ciencia y de la filosofía”.

Se ha develado la clara orientación anticientífica de la reforma del MAS que relativiza la objetividad de la ciencia universal; caricaturiza la cosmovisión y los saberes ancestrales de los pueblos originarios; y subordina todo conocimiento sistemático a una concepción superficial de la cosmovisión andino-amazónica.

En el análisis de la malla curricular de los diferentes niveles, especialidades y modalidades de la educación, se ha constatado hasta la saciedad que los teóricos de la reforma oficialista imponen caprichosa y subjetivamente –se ha dicho a martillazos– el concepto “biocéntrico” de la “Pachamama” portadora de vida y espiritualidad, en desmedro de la ciencia.

También se ha demostrado que la reforma masista es reaccionaria porque pretende negar toda forma de relación dialéctica de los fenómenos de la realidad. Para los teóricos pachamámicos sólo existen relaciones de reciprocidad y complementariedad, concepción que aplicada al plano social termina negando la lucha de clases, repitiendo así las teorías más reaccionarias de la clase dominante decadente.

Los maestros de base advirtieron que el gobierno del MAS pretende usar los espacios educativos para imponer una concepción subjetiva de la realidad, políticamente retrógrada y reaccionaria.

Las bases chocan frontalmente contra la camarilla oficialista

El acierto de la tendencia revolucionaria en el magisterio ha sido concurrir al último Congreso Educativo del Magisterio Urbano de Camiri con documentos largamente elaborados en seminarios preparatorios, debates, congresos, etc., con la participación masiva y directa de las bases.

Las conclusiones del Congreso Educativo de Cochabamba publicadas en un folleto han merecido una amplia difusión. Este documento es producto de una larga elaboración de más de 20 años, primero contra la Ley 1565, y después contra la reforma masista. La mayoría de los delegados usó este material como un instrumento para el debate, en mérito a su gran riqueza teórica y su valioso análisis de la malla curricular por niveles educativos y especialidades, poniendo al desnudo su naturaleza reaccionaria, disparatada y cavernaria reforma educativa del MAS.

Es cierto que en Bolivia se han realizado dos congresos pedagógicos que tuvieron importancia en la historia de la educación nacional; pero, probablemente ésta sea una de las primeras experiencias en las que se genera un gran movimiento pedagógico desde las bases, a pesar de la labor obstruccionista de la burocracia oficialista.

De manera general, los sectores anti oficialistas del Occidente y de los Valles (La Paz, Oruro y Potosí; Cochabamba, Sucre y Tarija) designaron a sus delegados de manera democrática, unos en asambleas y otros tomando en cuenta la proporcionalidad de acuerdo a los votos obtenidos en las elecciones sindicales recientes. Sorprendió el caso del magisterio de Chuquisaca, que desplazó a todos sus dirigentes oficialistas, copando las bases íntegramente la representación.

Los maestros de Cochabamba eligieron a sus delegados en Congreso Educativo Departamental, respetando los niveles y especialidades de tal manera que pudiera reflejar fielmente las conclusiones logradas en el evento departamental. Así, en estos sectores del país ha sido predominante la presencia de auténticos delegados de base, con poquísima contaminación de la burocracia sindical.

Contrariamente, la tendencia pro gubernamental (masistas y estalinistas) con predominio en las regiones del Oriente (Santa Cruz, Pando, Trinidad y otros) llevaron una representación extremadamente cupular; sólo en el caso de Santa Cruz se hizo presente una fracción minoritaria de siete delegados opuestos a la corriente oficialista de Ascárraga.

En su gran mayoría, los delegados orientales (con excepción de Villamontes, Bermejo y algunas individualidades) actuaron como un aparato provocador y represor para acallar a la poderosa tendencia anti oficialista, y votaron por consigna, sin sustentar una sola idea propia. Muchos no podían rebelarse contra la burocracia porque dependían de ésta en cuestión de pasajes y viáticos.

A pesar de todo, el Congreso de Camiri fue diferente a los anteriores porque estuvieron presentes las bases tanto del Occidente como de los Valles, en una actitud de terca resistencia a la reforma educativa del gobierno. La tendencia revolucionaria de URMA rápidamente encarnó las aspiraciones de amplios sectores que, de una manera u otra, rechazaron la malla curricular, convencidos de que pone en serio peligro el escalafón docente y otras conquistas profesionales y económicas logradas en el pasado.

Los delegados constataron en carne propia que la nueva malla curricular significa la reducción de horas en las materias humanísticas para favorecer a la formación técnica de los futuros bachilleres. Es así que las posiciones asumidas en la mayoría de las comisiones en sentido del rechazo global a la reforma educativa masista cayó como yerro candente en la piel de los agentes del gobierno.

Fue incuestionable la poderosa presión de la situación política general sobre los congresales, quienes actuaron al margen de las pandillas oficialistas. El malestar reinante en los sectores de la clase media y del movimiento obrero se reflejó con nitidez en el estado de ánimo de los delegados, haciendo intragable todo razonamiento en favor del llamado “proceso de cambio”.

La burocracia oficialista desarmada política e ideológicamente

Otro gran acierto de la tendencia revolucionaria del magisterio fue haber priorizado el análisis teórico en el mar de conclusiones y recomendaciones del Congreso, donde fácilmente se puede resbalar hacia el reformismo o hacia la tentación de querer maquillar el engendro masista, creyendo que es posible cambiar o mejorar el documento oficial. Ese fue el planteamiento estalinista y reformista en general.

Los representantes del bloque oficialista (MAS–PCB), a través de algunas Federaciones del Oriente, presentaron la malla curricular oficial como material suyo, y en las comisiones trataron de cerrar el paso al debate e imponer por voto la aceptación de la malla propuesta por el Ministerio de Educación.

El oficialismo concentró casi toda su atención en tres comisiones de trabajo: la Comisión 1 encargada de discutir los fundamentos teóricos de la malla curricular; la Comisión 2 de Educación Inicial, y la Comisión 3 de Educación Primaria.

Toda la burocracia del Comité Ejecutivo se volcó a la Comisión 1 suponiendo que en ella se definiría el destino de las otras comisiones. Sostenían la idea de que si en esta comisión se aprobaba la malla, entonces todas las demás deberían subordinarse a la línea adoptada, todo esto para que el Congreso sea “coherente” en sus decisiones.

Pese a todas las fundamentaciones teóricas planteadas por la tendencia revolucionaria, el debate en la Comisión 1 no logró el nivel teórico deseado debido a la pobreza argumental del interlocutor, quien se limitó a lanzar diatribas, insultos o explicaciones fuera de contexto.

La mayoría oficialista impuso una fórmula tramposa para la votación: “la aceptación parcial de la malla o su rechazo total”, aprobando la primera opción. Lo mismo ocurrió en las comisiones de educación inicial y primaria.

Lo sorprendente fue que, a pesar de los esfuerzos de la burocracia, en la totalidad de las especialidades de secundaria (Filosofía, Religión, Lenguaje y Comunicación, Matemáticas, Física, Química, Biología); en Educación Alternativa (de adultos), en Educación Especial, y en Educación Superior no universitaria, votaron por el rechazo global a la reforma educativa “Siñani – Pérez” y a su malla curricular.

Al iniciarse la última plenaria donde debían aprobarse o rechazarse los informes de todas las comisiones, la burocracia acorralada por la furia anti oficialista, maniobró desesperadamente tratando de camuflar su posición francamente servil al gobierno.

Alterando abusivamente lo que se votó en la víspera a iniciativa suya, los burócratas plantearon que “de todas maneras el magisterio continuará luchando ya sea rechazando la malla curricular o ya sea yendo al debate con el gobierno para mejorarla”. La camarilla votó mayoritariamente por la segunda opción.

Resultó demasiado torpe que –habiendo rechazado las bases del magisterio nacional abrumadoramente la reforma educativa porque ya están sintiendo las consecuencias de su aplicación– el Congreso decida “aceptarla parcialmente”.

¿Qué significa esta maniobra? El objetivo no es otro que disimular la posición oficialista de la dirección nacional de la Confederación. La maniobra significa un retroceso vergonzante, y deja la puerta abierta para concretar las traiciones más cínicas en el futuro.

La batalla no ha concluido

Sabiendo que la camarilla sindical actúa a espaldas de las bases, se impuso en el Congreso la necesidad de que, en las conclusiones, se explicite quiénes votaron por el rechazo a la malla curricular del gobierno y quiénes plantearon velada o francamente su aceptación.

Ante la presión de los congresales, el evento decidió también convocar a nuevos congresos por niveles y especialidades porque flota en el ambiente la sensación de que no se ha profundizado la discusión por la acción distorsionadora de la burocracia sindical. Con este propósito, se resolvió que la Dirección Ejecutiva Nacional publique inextenso todos los análisis teóricos de la malla elaborados en consenso con las bases del magisterio, y que todo este material llegue hasta las bases para que éstas puedan participar activamente de los nuevos congresos.

La tendencia anti oficialista salió fortalecida y se abren buenas perspectivas hacia el Congreso Ordinario. Se acordó con muchos distritos del Oriente para que las Federaciones de La Paz y Cochabamba puedan propiciar cursos sobre la reforma educativa y su malla curricular.

La bronca contra la burocracia oficialista es creciente y, si se trabaja mejor con las Federaciones del Oriente, puede asegurarse la expulsión de los agentes del gobierno tanto de la Confederación como del Consejo Nacional de Disciplina Sindical.

* Dirigente del magisterio urbano de Cochabamba y del Partido Obrero Revolucionario (POR).