El primer puerto boliviano que alentó el desarrollo de la oferta agroindustrial a través una salida libre y soberana hacia el Atlántico por la Hidrovía cumple 24 años. El complejo portuario moviliza cerca del 40% de la oferta exportable boliviana -esencialmente agroindustrial- y gran parte de los combustibles importados por YPFB.

Desde el inicio de sus operaciones -el 11 de septiembre de 1988- Central Aguirre Portuaria S.A. ha manejado 8,5 millones de toneladas de carga boliviana, de las que cerca del 75% corresponden a la oferta exportable, compuesta principalmente de productos agroindustriales que ganaron una alta competitividad en los mercados internacionales al disponer de una salida directa hacia el Océano Atlántico a través de la Hidrovía Paraguay-Paraná.

”Cuando inauguramos la terminal granelera de Puerto Aguirre, los volúmenes exportables disponibles de soya eran insipientes, faltaba crecer en la producción y estuvimos dos años viendo pájaros y jacarés y pagando intereses altos a los bancos. Pero la implementación del proyecto “Tierras Bajas del Este” del cual participó el Banco Mundial -nuestro socio estratégico desde 1991- derivó en el “boom” de la soya hasta convertir a Bolivia en el séptimo productor mundial de esta oleaginosa. La creación de Central Aguirre con la logística de comercio exterior a través de la Hidrovía fue determinante para el desarrollo de la agroindustria cruceña y boliviana”, sostuvo su Gerente General, Joaquín Aguirre Hodgkinson.

La creación del primer puerto boliviano con acceso directo y soberano al Atlántico fue promovido por Joaquín Aguirre Lavayén (+), visionario empresario, escritor y diplomático boliviano que en 1978 se había impuesto la tarea de exportar azúcar a mercados de ultramar por la Hidrovía Paraguay-Paraná, idea que al no prosperar en las esferas gubernamentales, decidió implementarlo con recursos propios y el apoyo de su familia. El emprendimiento se convirtió en un eslabón importante del desarrollo agroindustrial boliviano.

La sinergia con el sector agropecuario y exportador boliviano ha llevado a que Puerto Aguirre movilice hoy cerca del 40% de la oferta exportable de productos no tradicionales y un importante volumen de la importación de combustibles líquidos de YPFB, actividades en las que se han atendido más de 180.000 vagones ferroviarios, 47.000 camiones y 6.500 embarcaciones desde 1988.

Pese al importante rol en la logística del comercio exterior en la región Este del país, la revocatoria automática de la concesión de zona franca (régimen aduanero que comprende la exención arancelaria y tributaria en los predios portuarios) fue efectivizada al complejo portuario de Central Aguirre en agosto de 2010, el mismo que repercutió apreciablemente en la disminución de los volúmenes de porteo.

“Lamentablemente la nueva normativa de zonas francas que revocó la concesión del régimen aduanero de zona franca a Puerto Aguirre dictaminaba la prohibición de ingreso a zonas francas de más de 2.200 productos como granos y harinas de soya, girasol, aceites brutos vegetales, maderas y otros que históricamente forman parte del grueso de nuestras operaciones. Esta normativa no consideró la peculiaridad de las zonas francas portuarias o puertos libres como hay en otros países del mundo”, indicó Aguirre Hodgkinson.

Concebido inicialmente para el manejo de granos y cereales, Puerto Aguirre continúa siendo desde 1988 y de forma ininterrumpida un complejo portuario debidamente autorizado por la Dirección General de Intereses Marítimos Fluviales y Marina Mercante instalado en la ribera de la Hidrovía Paraguay Paraná –en la frontera con Brasil- sobre una superficie de aproximadamente 220 hectáreas con cuatro terminales o muelles especializados dedicados principalmente al manejo de granos y harinas, combustibles líquidos, aceites vegetales, carga general y minerales en las cuales se han desarrollado inversiones por un valor de alrededor de 42 millones de dólares.

Los últimos años se invirtieron 1,5 millones de dólares en labores de acceso terrestre y fluvial para atender las exportaciones bolivianas de mineral de hierro del proyecto Mutún.

“Hacia adelante, nuestras perspectivas son alentadoras con la conclusión del corredor bioceanico – carretera Santa Cruz – Arroyo Concepción – impulsado por el gobierno nacional lo que generara mayor crecimiento y desarrollo, y en consecuencia más empleos; hoy tan necesarios para miles de familias bolivianas”, acotó el principal ejecutivo de Central Aguirre.