Asunción, (PL).- Más de mil campesinos sin tierra ingresaron ayer a un latifundio en la cuarta ocupación del día en el departamento paraguayo de Alto Paraná y ante el incumplimiento gubernamental de entregarles terrenos para vivir y trabajar. Los labriegos forman parte de miles de familias que viven en carpas en la zona de Ñacundaym junto a la propiedad de más de 30 mil hectáreas del empresario Tranquilo Favero, una parte de la cual reclaman los campesinos por haber sido adjudicadas irregularmente.

El avance de los ocupantes se inició tras vencerse el plazo dado para que el gobierno hiciera entrega de parcelas a los sin tierras, algo incluso prometido, según ellos, por el actual presidente de la República, Federico Franco, en reunión con sus líderes. Los campesinos se sintieron frustrados porque tampoco se realizó una visita al lugar de miembros del Parlamento, los cuales deberían traer soluciones concretas a una situación prolongada por años, afirmó la televisión local.

Aunque en el lugar se encuentra una dotación policíaca, ante la masividad de la ocupación y la realidad de que el número de personas a entrar al latifundio aumente, ella optó por pedir refuerzos a la superioridad. Los campesinos armaron inmediatamente numerosas carpas en las que se alojaron en las tierras de una de las grandes haciendas asentadas en el territorio.

José Rodríguez, dirigente nacional de los conocidos popularmente como carperos por llevar años viviendo en carpas, explicó a la prensa la desesperación de los labriegos al llegar la temporada de siembre y no tener donde realizarla para la subsistencia de sus familias. Durante este viernes, otras tres ocupaciones se materializaron en distintos puntos del mismo departamento por razones similares, con la participación de centenares de familias campesinas.

Unos 200 labriegos entraron con sus familiares a la colonia Tavapy I, al suroeste de Ciudad del Este, la segunda más importante de Paraguay, y se instalaron inmediatamente allí. Ellos ya habían realizado una ocupación similar en ese lugar hace un año, según las autoridades, y aunque fueron desalojados, no vieron posteriormente atención oficial a sus necesidades.

Otra ocupación de tierras se llevó a cabo, paralelamente, en la colonia Maraca Mua, del distrito de Hernandarias, por campesinos que reivindican esas parcelas como pertenecientes al Estado y alegan que fueron tituladas irregularmente a favor de un empresario privado. El ingeniero Rubén Sanabria, de la empresarial Coordinadora Agrícola del Paraguay, dijo que el sitio donde se registró la ocupación dista unos 70 kilómetros al norte de la propia Ciudad del Este.

Un tercer grupo llegó por vía fluvial a la zona conocida como Casilla 2, parte de un latifundio de 800 hectáreas, existente en la línea divisoria de los departamentos de Alto Paraná y Caaguazú, y titulado a nombre de un ganadero, de acuerdo a la información de Sanabria.

Por otra parte, más campesinos sin tierra se incorporaron a los miles acampados desde hace mucho tiempo en Ñacunday, convertido en un gigantesco asentamiento de labriegos y familiares que viven en carpas y recibieron promesa de soluciones, aún no cumplidas, del gobierno. De acuerdo con la Liga Nacional de Carperos que los agrupa, en ese lugar hay más de cinco mil familias ubicadas junto a un latifundio, parte del cual reclaman para vivir y trabajar.

Las nuevas ocupaciones son más expresiones de la grave situación de la tenencia de la tierra en Paraguay, donde la práctica del latifundio y la adjudicación irregular de terrenos son causas de protesta por campesinos, indígenas y organizaciones sociales.