Pedro Brunhart*

Cuando el 22 de Junio el senado conservador de Paraguay destituyó al presidente del Paraguay elegido democráticamente, Fernando Lugo indicando ‘mala administración’, el nuevo gobierno cambió inmediatamente la política:

Cerca de 2000 empleados tuvieron que dejar el aparato estatal inmediatamente. Entre ellos 170 empleados de la dependencia para el cuidado de las plantas y de las semillas (SENAVE). Es decir 70% de todos los empleados de esta dependencia. Y lo más sorprendente y burdo, como nuevo jefe figura ahora Jaime Ayala, antes director de la empresa para insecticidas Pacific Agroscience. Aunque ya no es director de esta empresa sigue como accionista.

Terminando su juramento como nuevo jefe, daba luz verde para el algodón genéticamente manipulado de Monsanto con el nombre de MON 531-Bollgard.

El director anterior Miguel Lovera luchó contra la siembra de este producto. Por esa razón el periódico ‘ABC Color’ realizó una campaña durante meses contra la SENAVE. ‘ABC Color’ pertenece al grupo Zuccolillo, que a su vez es socio de multi agrario Cargill de EE.UU.

La nueva semilla admitida es apta solamente para grandes extensiones los cuales se podrán trabajar con grandes maquinarias. Además estas semillas se venden junto con herbicidas especiales. Es obvio que este producto no pueden utilizar los pequeños productores, y el cuidado del medio ambiente quedará solamente en las leyes.

Ya en tres cuartas partes de la superficie sembradas, se cultiva soya. Y es muy conocido que esos monocultivos tienen consecuencias fatales para el medio ambiente. La biodiversidad disminuyes constantemente, las malezas se vuelven cada vez más resistente, y por eso los agricultores utilizan cada vez más la herbecida Roundup de Monsanto, o las imitaciones más baratas de China. En total unos 20 millones de litros. Esta utilización masiva de este veneno infecta también las plantaciones de frutas y de verduras, y perturban la salud también a animales y seres humanos.

El otro problema de Paraguay es el ‘land grabbing’; (traducción literaria: acaparar tierra) es este fenómeno que se puede observar en todo el mundo, fenómeno por el que personas o empresas extranjeras compran grandes extensiones de tierra, no para alimentar la población interna, sino para la exportación. En Paraguay hay muchísimos campesinos sin tierra y muchísimos presos acusados de ocupar tierras. La distribución está obscenamente injusta: El 85% de la tierra pertenece a 2.5% de propietarios. Y una gran parte de esos propietarios son ‘Brasiguayos’, ciudadanos brasileros que han adquirido tierras con métodos muy oscuros.

La esperanza son las elecciones en 2013, en las cuales se va presentar otra vez Fernando Lugo, ojalá que esta vez no solamente gane la presidencia, sino también la mayoría en el parlamento.

Acá en Bolivia no es necesario un golpe. Con la ley que permite las semillas transgénicas los multis tienen el camino libre.

* Miembro del “Círculo Achocalla”, grupo abierto que reflexiona sobre la política y el vivir bien en Bolivia. www.circuloachocalla.org