Berlín, Canberra, Washington y Londres (PL).- Por vez primera, la empresa farmacéutica alemana Gruenenthal pidió disculpas por haber comercializado el medicamento Contergan, causante del nacimiento de miles de bebés con enfermedades congénitas en Alemania, Australia, Nueva Zelanda y otros países. El fármaco con efecto teratógeno fue prohibido en 1961.

El caso del somnífero Contergan fue el escándalo farmacéutico más grave en la historia de posguerra de Alemania, ya que provocó miles de nacimientos de bebés afectados de focomelia, anomalía congénita caracterizada por la carencia o excesiva cortedad de las extremidades. Luego de que se reportaron los primeros casos, los médicos tenían la teoría que pruebas de armas nucleares habían causado el efecto teratógeno.

El fármaco talidomida fue el componente principal del somnífero Contergan, que fue comercializado por Gruenenthal ente 1957 y 1961 como sedante y calmante de las náuseas de mujeres embarazadas durante el primer trimestre de gestación, a pesar de su acción teratógena causante de decenas de miles de deformidades congénitas en Alemania, Australia y otros países. Según fuentes de prensa, en todo el mundo, 15 mil personas sufrieron malformaciones y efectos terribles en su salud y el 40% murió en poco tiempo.

En un acto público celebrado este viernes en Berlín, el presidente de Gruenenthal Harald Stock pidió disculpas por primera vez a las víctimas y expresó su sentimiento de pesar por no haber iniciado antes un diálogo con los afectados. “También pedimos disculpas por no haber encontrado la manera de abrir un diálogo entre seres humanos. En lugar de ello nos quedamos callados”, reconoció en la inauguración de un monumento conmemorativo.

En Canberra, la firma de abogados Slater y Gordon de Melbourne, que representa a centenares de familias australianas víctimas del medicamento, calificó de patética, tardía, engañosa e insultante la disculpa de la farmacéutica alemana.

La australiana Lynette Rowe, de 50 años, nacida sin brazos ni piernas porque su mamá tomó talidomida durante el embarazo, obtuvo el pasado 18 de julio varios millones de dólares de indemnización, tras llegar a un acuerdo con el grupo Diageo, que compró la patente al distribuidor del medicamento.

Rowe encabeza una demanda colectiva en Australia y Nueva Zelanda por los efectos secundarios de ese fármaco. Las pastillas que tomaron Wendy y miles de otras mujeres hace 50 años causaron muchos sufrimientos y dolor, pero al menos se hace justicia, dijo el padre, Ian Rowe.

La talidomida tuvo efectos terribles en el embrión y se estima que al menos 10 mil bebés nacieron en Australia y Nueva Zelanda con segmentos de brazos o sin piernas, manos o pies, y anomalías de corazón y riñones.

Analgésicos opiáceos provocan malformaciones congénitas en bebés

Muchos informes de ensayos clínicos omiten posibles efectos adversos de medicamentos, lo que pone en riesgo la vida de los pacientes y aumenta los costos al sistema de salud, advirtió hace poco la revista British Medical Journal, citando informes no difundidos de la Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos (FDA).

La revista británica estimó que menos de la mitad de los ensayos financiados por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos fueron difundidos en una publicación científica en los 30 meses posteriores a su término. Muchos trabajos científicos publicaron resultados de forma selectiva; en algunos casos se sobreestimaron los efectos favorables de un producto y se subestimaron los contraproducentes.

La publicación reveló que en el 46% de los casos los trabajos que mostraban resultados de un fármaco fueron sobreestimados, otro 46% subestimado, y solo un 7% correspondía con la realidad. Por ejemplo, los beneficios de 12 antidepresivos estaban exagerados en 32%, al no quedar reflejados todos sus efectos contraproducentes.

El consumo de analgésicos opiáceos como la codeína durante el primer trimestre del embarazo podría aumentar el riesgo de malformaciones congénitas en niños, demostraron especialistas del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos en un estudio que abarcó unas 18 mil mujeres durante ocho años.

La investigacióm demostró cómo en los bebés de aquellas que consumieron esos fármacos entre un mes previo al embarazo y tres meses después de la concepción estaba presente algún defecto congénito. La principal patología fue el síndrome del corazón izquierdo hipoplásico (desarrollo incompleto del órgano). Las mujeres que tomaron medicamentos opioides recetados antes o durante los primeros meses de embarazo mostraron casi el doble de riesgo de tener un bebé con síndrome del corazón izquierdo hipoplásico.

Otras enfermedades asociadas fueron espina bífida, en la que el tubo neural no se fusiona y la médula espinal queda sin protección ósea; la gastrosquisis, caracterizada por un desarrollo fuera del abdomen de los intestinos; la hidrocefalia o acumulación excesiva de líquido cefalorraquideo en el cerebro, y el glaucoma congénito, entre las afecciones oculares.

La administración de medicamentos durante los primeros meses de gestación es muy restringida debido a que el feto, por su débil desarrollo, es vulnerable a la entrada de sustancias que atraviesan la barrera hemato-encefálica, que limita el acceso de fármacos al cerebro. Por ello, consulte a su médico antes de ingerir cualquier fármaco si usted está embarazada o lo tiene en planes, aconsejó Cheryl Broussard, autora principal del estudio.