(CUBARTE).- Cuando leemos “cantos de cuna” inmediatamente viene a nuestra mente el Duérmete mi niño y la Señora Santana. Pero en realidad, no siempre los textos y las melodías de los cantos de cuna incitan dulcemente al niño para que se duerma; en algunos de estos cantos se mencionan, por ejemplo, seres terroríficos, entre otras cosas curiosas.

En Cuba tenemos al famoso “coco”, a “la mora” y al “lobo” o “la loba” (heredados de España); también a “Macancón” (versión sagüera del “hombre del saco”); y al “animal” (en la canción Rurro). Este tipo de personajes se encuentra en diferentes países: el equivalente japonés al “coco” es “Gagaza”; en Portugal, “João Pestana” es como nuestro “hombre del saco”; en Italia, emplean a “la bruja” y al “hombre negro”; en Argentina, le dicen “el Cuquito” al “coco”; en Colombia, es “el Coco”; en Brasil, “Cuca” (Coco) y “Bicho Papão” (hombre del saco). (1)

Ejemplo cubano de este tipo de cantos:

Duérmete mi niño lindo

que ahí viene el coco,

que viene el coco, sí,

y se come los niños

que duermen poco,

que duermen poco, sí.

(Eutemia Sánchez de la Cruz. Baracoa, Guantánamo; María Domínguez Cabeza. Cruces, Cienfuegos y Luisa Acosta Cortés. Cienfuegos). (2)

Algo que caracteriza algunos cantos de cuna de origen hispano es la referencia a lo que está haciendo y pensando la madre mientras duerme al niño. Un ejemplo de este tipo de textos fue estudiado por Federico García Lorca (3); en él, la madre le indica al amante que debe marcharse porque el padre del niño está en la casa. Un ejemplo de este tipo de texto de origen gallego fue recogido en Cuba:

Hombre di el diablo

que está en lo tellado.

El padre del niño

en la cama ayostado.

Oro ro, ro ro ro ro,

y o ro ro, que esta noite no.

Hombre dimoni

que no me entendeire,

que fuérate ahora,

mañana volveire.

O, ro ro, ro ro ro,

y o ro ro, que esta noite no.

(Norma Morales. Sagua la Grande, Villa Clara). (4)

No faltan cantos donde se intenta sobornar al niño para que se duerma; como este de la Isla del Hierro, en Islas Canarias, que también se encuentra en Cuba y en otros países latinoamericanos:

Si mi niño se durmiera

Y si mi niño se durmiera (bis)

Yo le daba un regalito

Y una piedrita de azúcar (bis)

Envuelta en un papelito.

A nene, nene, mi niño…

Y si mi niño se durmiera (bis)

Le cantaba el arrorró

Y pero como no se duerme (bis)

¿Para qué le canto yo?

Arrorró, arrorró, arrorró (bis). (5)

Cuando uno se aproxima a los cantos de cuna creados en América, la variedad de los textos y las melodías se enriquecen, se hacen más originales. Rock-a-bye baby, es el canto más popular y antiguo propio de Norteamérica, según cuentan se creó en la época de la fundación de las Trece Colonias:

Rock-a-bye baby, in the tree top

When the wind blows, the cradle will rock

When the bough breaks, the cradle will fall

And down will come baby, cradle and all.

Traducción:

Mecer al bebé, en la copa de un árbol,

Cuando sople el viento

La cuna se mecerá.

Cuando se rompa la rama

La cuna caerá

Y hacia abajo irá el bebé

Cuna y todo.

(Recopilado por la profesora Sunni Witmer de la Universidad de Florida, Estados Unidos). El texto no es precisamente algo que proporcione suficiente confianza para dormir pero se emplea con este fin.

En otros cantos de cuna se observan también referencias al entorno, como en el caso de este canto panameño donde la madre debe realizar su trabajo; también se modifica la melodía original de origen hispánico con el empleo de las interjecciones cantadas según el estilo de canto panameño:

Si este niño se durmiera

Que no lo quisiera yo

En quedándose dormido

Para que lo quiero yo.

Eh eh ue ue ue na.

Duérmete niño chiquito

Duérmete niño por Dios

Que se me mama la vaca

Y se me ajuma el arroz.

Eh eh ue ue ue na. (6)

Muy original es el siguiente canto de cuna argentino, con ritmo de candombe:

Dormite niño Pedro que está por llegar

envuelto en nube y cielo papá Baltasar,

Llenita su alforja blanca

con cien matracas y con tambor.

Mi niño escribió una carta a papá Baltasar

Y un ángel con alas largas la vino a llevar.

Mi niño ya está soñando

con una matraca, con un tambor

La Virgen Maríay el niño Jesús.

De mi niño, niño Pedro

no te vayas a olvidar

Que mi niño es el más negro

y el más pobre Baltasar. (7)

(Informante Clarita Sidler de Castellino, descendiente de suizos).

De Cieneguita, Limones, Costa Rica, es el siguiente ejemplo que se canta como un vals criollo y en el que se narra lo que está pasando al dormir al niño:

I went out to the market one evening

One day to rock my dear baby to sleep

High low, high low go to sleep baby

Mama will never rock you so high. (8)

Traducción:

Un día por la tarde fui al mercado

Meciendo a mi bebé para que se durmiera

Arriba, abajo, arriba, abajo, duérmete mi niño

Mamá nunca te mecerá muy duro.

(Salazar Salvatierra, 1984:50)

En Cuba se han adoptado cantos de diversos géneros y se han utilizado como cantos de cuna; como el siguiente son, donde se refiere una historia real:

Pobre la niña Zoila,

se la llevaron anoche.

Tanto que yo le decía:

Zoila, no salgas en coche.

(Amalia González Robles. Camagüey). (9)

Cerraré con un último ejemplo de canto de cuna cubano, donde se menciona una orquesta que no deja dormir al niño. Para interpretarla, se emplea una melodía con ritmo de son:

Por favor, no me hagan ruido,

que se me despierta el niño

y la orquesta toca el güiro,

rascando, siempre rascando,

siempre con la misma cosa.

(Andrea Domínguez, Felicia Hernández. Canasí, Santa Cruz del Norte, La Habana)

Un buen observador puede notar cómo en cada país se cambian las características de los cantos, de acuerdo con los antecedentes étnicos que inciden en las formas de expresión ―tanto de los textos como de las melodías― en las diversas regiones geográficas, solo esbozadas en este breve artículo.

Queda todavía tela por donde cortar sobre este tema, pero estoy segura que muchos lectores estarán recordando viejas canciones de cuna que tal vez posean estas características.

Notas:

1. Esquenazi, Martha. Nanas del mundo. Inédito, 2010, pp. 1, 6, 7, 12-13.

2. Esquenazi, Martha. Cantos de cuna tradicionales cubanos. Inédito, 2004, p. 133.

3. “Canciones de cuna”. En Actas del Folklore. La Habana. Año 1, núm. 9, septiembre, 1961, p. 16.

4. Esquenazi, Obra citada, 2004, p. 149.

5. Trapero, Maximiano y otros autores.Cantos de las Islas Canarias. Imprenta Pérez Galdós, Gran Canaria, 1981, p. 58.

6. Versión transcrita del casete núm.5 Panamá. Música popular y tradicional, editado por el IADAP, el CCPyT y el CONAC, con el título Nana.

7. Pons, Graciela y Rasero, Carina. Almacén de memorias. Gráfica Lapenna, Santa Fe, 2000, p. 310.

8. Salazar Salvatierra, Rodrigo. La música popular afrolimonense. Ministerio de Cultura, Juventud y Deportes, San José de Costa Rica, 1984, p. 50.

9. Esquenazi, obra citada, 2004, p. 185.