Los espacios públicos, la calle, los parques, los caminos y las grandes superficies exteriores de nuestros edificios son las páginas donde nuestros pueblos legarán sus mensajes a las futuras generaciones. Los espacios públicos son la gran escuela del civismo, de convivencia y de sana expansión de nuestros conciudadanos y no deben abandonarse a mensajes consumistas o propagandas fraudulentas.

Bienvenidos queridos hermanos artistas muralistas latinoamericanos aquí reunidos a convocatoria de sus hermanos bolivianos, con el aliento de muralista Walter Solón Romero y su Grupo Anteo, a través de la Fundación Solón, la Red Apacheta y la Oficialía Mayor de Culturas del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz. Gracias a ellos por llevar a la realidad uno de los viejos sueños del Grupo Anteo.

Gracias al pueblo de este Estado Plurinacional que ha creado las condiciones de amplitud y fecundación de ideas para que un Encuentro así se produzca. Es de desear que acciones como estas nos ayuden a esclarecer nuestra conciencia de que los espacios públicos son del pueblo y deben ser dedicados a la expresión de los valores fundamentales de nuestra vida social, mediante el arte y sus diferentes lenguajes.

Debemos tener en cuenta que los espacios públicos, la calle, los parques, los caminos y las grandes superficies exteriores de nuestros edificios son las páginas donde nuestros pueblos legarán sus mensajes a las futuras generaciones. Los espacios públicos son la gran escuela del civismo, de convivencia y de sana expansión de nuestros conciudadanos y no deben abandonarse a mensajes consumistas o propagandas fraudulentas.

Los espacios públicos son los formadores poderosos de la conciencia ciudadana. Y en ellos debe hacerse realidad la proclama de este Encuentro: “La conciencia social del muralismo”. Para las grandes tareas que le esperan a los pueblos latinoamericanos y del Caribe, en el camino de la unidad imprescindible para la derrota de los poderes colonizadores e imperialistas, necesitamos el concurso del pueblo sin excepciones. Pero, aún eso no es suficiente.

Es necesario también que articulemos nuestro accionar, que definamos nuestra acción conjunta para derribar los grandes mitos que se oponen a la felicidad humana como parte de la naturaleza y no fuera de ella. “Somos la naturaleza”, reza una inscripción que han puesto los jóvenes artistas del programa “Arte Público” en el mural que están pintando para un parque de la ciudad de Santa Cruz.

Y aquí quiero recordar una frase que escuché un día, hace 10 años, en boca del indio americano que los movimientos sociales de Bolivia pusieron a la cabeza de su revolución pacífica. Él dijo así: “Es cierto que debemos recuperar nuestra soberanía sobre los recursos naturales, pero antes tenemos que recuperar a nuestros compañeros”. La civilización que padecemos, que pretende globalizar la depredación de la naturaleza y la explotación humana en beneficio de unos pocos, acabará por aniquilarse a sí misma. Este estado de cosas que se intenta globalizar en el mundo amenaza la vida de los seres humanos y al planeta entero.

Pero desde muchos rincones del mundo y aún desde las entrañas populares de las metrópolis imperialistas se alzan muchas voces de protesta. Y la rebelión de los pobres del mundo, de los hambrientos y los humillados se alza y crece y se fortalece sobre la resistencia heroica y sabia de sus antiguas culturas subyugadas.

Nuestro país, junto con la América Latina y el Caribe, son una de las vanguardias de la nueva civilización, que sobre bases pacíficas, solidarias, participativas, equitativas y de amor por la naturaleza, crean los pueblos honrando sus antiguas tradiciones y construyendo una nueva y sana democracia sin exclusiones.

La voz y las vivencias de nuestras antiguas civilizaciones que traman el hilo vital de esta pacífica insurrección globalizada de hoy, nos son transmitidas desde el fondo de los siglos por sus muralistas, sus ceramistas y pintores rupestres, por los arquitectos, danzantes, músicos y comediantes callejeros de hoy, por los que corre victoriosa la sangre de sus ancestros.

Como testigos de esta vanguardia de las esperanzas del mundo y de la historia, corresponde a los artistas de hoy dejar constancia para la posteridad de estos esfuerzos, precisamente porque es pacífica; esta es una lucha de siglos, batalla tras batalla se irá derrotando la ignorancia, la intolerancia, el racismo y el miedo, y se irá fortaleciendo la esperanza, la solidaridad; se irá abriendo el camino para el triunfo del amor, de la amistad y de la convivencia armónica entre los humanos con nuestra Madre Tierra y con el universo entero.

Entonces, manos a la obra.

* Muralista boliviano y co fundador del Grupo Anteo. Discurso pronunciado en la Conferencia Conciencia Social del Muralismo realizado el 21 de agosto en la Casa Museo Walter Solón Romero.