Moscú y Ginebra (PL).- Rusia ingresó oficialmente a la Organización Mundial del Comercio (OMC) como miembro número 156 con plenos derechos, a los 30 días de unirse al Protocolo fundacional de Marruecos de 1994. Rusia tiene de dos a tres años de plazo para reducir el grueso de sus aranceles de 9,6 a 7,8% en promedio.

Rusia solicitó formalmente la adhesión a la OMC en junio de 1993 y en ese año se instaló un grupo de trabajo encargado de concretar el proceso. A inicios de noviembre de 2011 el mencionado grupo aprobó los documentos donde se definían las condiciones a cumplir por Rusia para sumarse a la institución. Ambas partes concertaron en el marco de las negociaciones 30 acuerdos bilaterales sobre acceso de mercados para servicios y otros 57 relacionados con el ingreso de bienes.

Luego de la firma en Ginebra del protocolo final para el ingreso de Rusia a la OMC, el viceprimer ministro Igor Shuvalov consideró posible la eliminación de la enmienda estadounidense Jackson-Venik que impedía nexos comerciales normales entre ambos países. A mediados de la década de 1970, Estados Unidos impuso la restricción a la venta de equipos de alta tecnología y otros relacionados, al exigir a cambio transformaciones internas de la entonces Unión Soviética, un derecho de Washington reconocido en el artículo 13 del Acuerdo de Marruecos relativo a las relaciones individuales entre miembros de la OMC.

El 9 de julio de 2012 el Tribunal Constitucional dejó sin efecto una demanda del Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR) y ratificó la compatibilidad del protocolo de ingreso de Rusia a la OMC con la Carta Magna. Es así que el 10 de julio el Parlamento ruso ratificó el acuerdo con 238 votos de la fracción parlamentaria del partido gobernante Rusia Unida, y el Consejo de la Federación (Senado) lo respaldó días después.

El 22 de agosto el director general de la OMC Pascal Lamy resaltó en Ginebra la incorporación de Moscú como el socio 156 de la entidad tras un proceso de negociación que se extendió por casi dos décadas. El diario Nezavisimaya Gazeta llamó la atención que Rusia es el primer país de la Unión Aduanera (UA) en adherirse a la OMC, pues Kazajstán espera hacerlo antes de finalizar este año y Belarus tiene esperanza de ingresar a más tardar en 2013. La UA fue creada bajo preceptos de la OMC, y en un principio Moscú anunció que entraría a la entidad internacional junto a Astana y Minsk, pero luego decidió hacerlo en solitario.

Tras las firma del protocolo de ratificación por el presidente Vladimir Putin, Rusia comenzó a aplicar oficialmente las reglas de la OMC el 22 de julio. El protocolo lista 11.500 tarifas en 117 de los 150 sectores regulados por la OMC. En 39 de ellos, incluidos oleoductos, ferrocarriles, transporte fluvial y la mayoría de los servicios médicos, Rusia no asume ninguna obligación.

Rusia tiene un plazo de dos a tres años para la aplicación plena de las regulaciones acordadas con la OMC. Un tercio de los productos rusos será sometido a las regulaciones a partir de mañana, y en este mes se inicia la reducción de aranceles para unos mil tipos de mercancías como alimentos, alfombras, ropas y medios de transporte. En promedio, los aranceles deben reducirse de 9,6 a 7,8%.

Moscú logró exclusiones en esferas más vulnerables como la industria automotriz, la agricultura, la industria de maquinarias agrícolas y la industria ligera. La agroindustria incluye no solo cultivos sino también la producción de carne vacuna, avícola y porcina. El volumen total del apoyo estatal a la agricultura alcanza los dos billones 280 mil millones de rublos (69.512 millones de dólares), incluidos los 700 mil millones de rublos (23.475 millones de dólares) de los presupuestos de las regiones rusas.

Para las citadas ramas, Rusia cuenta con un plazo de transición de cinco a siete años, en los cuales mantendrá los subsidios a sus productores. Según el ministro de Desarrollo Económico Andrei Belousov, el Estado aprobó ayudas por un billón 509 mil millones de rublos (unos 47.452 millones de dólares) para el periodo 2013-2020. La OMC limitará las ayudas a nueve mil millones de dólares anuales en el periodo 2012-2013 y los reducirá hasta 4.400 millones de dólares en 2018, señalan expertos.

Ganancias y pérdidas

El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que las ganancias por reducción de aranceles son de unos 900 mil millones de dólares en el mundo, de los cuales 18 mil millones serían para Rusia. No obstante, medios de prensa rusos destacan que los ingresos anuales por la venta de hidrocarburos, metales, maderas y otras materias primas superan en varias veces la cifra calculada por el FMI. El propio gobierno ruso reconoce que las pérdidas directas para el presupuesto nacional en 2013 serán de 188 mil millones de rublos (unos 5.911 millones de dólares) y otros 257 mil millones de rublos (8.081 millones de dólares) en 2014.

Sin embargo, el Ministerio ruso de Desarrollo Económico asegura que esas mermas serán compensadas en gran medida con el incremento de los volúmenes de exportación y con el aumento de las inversiones en el país. Y es que Rusia, el país más extenso del planeta, ingresa oficialmente a la OMC como un almacén gigante de materias primas, explica el periodista Antonio Rondón García, corresponsal de Prensa Latina en Moscú.

La Unión Europea deberá eliminar las cuotas para las exportaciones rusas de metales y otros productos de la rama metalúrgica, lo cual abrirá más posibilidades para consorcios como Norilski Nikel y Rusal, entre otros colosos nacionales. De igual forma, los países europeos deberán triplicar el volumen de las cuotas de exportaciones rusas de madera a partir de 2013.

El FMI estima que en tres años las ganancias de Rusia aumentarán 3,3% de su Producto Interno Bruto (PIB). Para dentro de una década, los ingresos podrían llegar al 11% del PIB, es decir unos 162 mil millones de dólares, comenta la televisión capitalina. Las zonas más beneficiadas serían las del Noroeste, incluida la ciudad de San Petersburgo, y las del Lejano Oriente, cercanas a una región de gran perspectiva comercial.

Por otro lado, se espera que Rusia genere 40 mil puestos laborales adicionales, aunque algunos expertos destacan que será necesario contabilizar, por otro lado, las pérdidas de empleos en las ramas más afectadas por la reducción aracelaria, como por ejemplo las industrias automotriz, ligera, de construcción de maquinarias y agrícola. Legisladores de la oposición advierten que ramas como la ganadería, la industria pesada y de alimentos serán muy afectadas, mientras que el diputado comunista Vladimir Borotko asegura que miles de personas quedarán en la calle.