El 16 de agosto de 2012, unos 34 mineros del sector Perforación en huelga contra la empresa británica Lonmin –una de las compañías líderes en la producción de platino para la industria mundial– cayeron ametrallados salvajemente por la policía del Estado de Sudáfrica. La terrible matanza ocurrió en el asentamiento Wonderkop, en las proximidades de la mina de platino de Marikana, a unos 80 kilómetros al noroeste de Johannesburgo. Una vez más se evidencia que los gobiernos “socialdemócratas” o “comunistas estalinistas”, bajo el paraguas “multirracial”, “multiétnico” o “multicultural”, pueden ser más efectivos para el orden capitalista que los reaccionarios de piel “blanca”.

La masacre minera, que dejó también algunos “desaparecidos” y un centenar de heridos, varios de gravedad, se suma a las 10 muertes en días previos, ocurridas en el marco de una huelga por aumento salarial y mejoras laborales, que incluye un enfrentamiento entre el sindicato pro oficialista y el opositor que impulsa la lucha, y un debate y lucha por la nacionalización/estatización de la minería. La lucha minera alcanzó un punto caliente el 10 de agosto cuando se tomaron medidas de acción directa para el éxito de la huelga, que dos días después derivaron en enfrentamientos en los que murieron seis mineros, dos empleados de seguridad de Lonmin y dos policías.

El gobierno del “progresista” Jacob Zuma, del Congreso Nacional Africano, ordenó a la Policía reprimir la protesta, pedido de la empresa Lonmin y de los miembros de la alianza que gobierna el país desde 1994. (1) El CNA (ANC en inglés, el mismo de Mandela) se autodefine como un “movimiento de liberación nacional” constituido por una alianza tripartita (2)con el SACP (South African Communist Party) [Partido Comunista de Sudáfrica] y el COSATU (Congress of South Africans Trade Unions) [Congreso de Sindicatos Sudafricanos]. “La Alianza se basa en el compromiso común de los objetivos de la Revolución Democrática Nacional, y de la necesidad de unir a la mayor parte posible de los sudafricanos detrás de estos objetivos”, reza su sitio oficial en la web. (3) El CNA ha atravesado por numerosas crisis en torno a la corrupción de sus dirigentes y estructuras burocráticas.

El 12 de agosto la empresa Lonmin (4)solicitó en un comunicado de prensa el “inmediato apoyo de los Servicios de Policía de Sudáfrica (SAPS) para tratar de contener la violencia en apoyo de sus propios procedimientos de seguridad”. La minera dijo: “Haremos todo lo que esté a nuestro alcance para ayudar a restaurar la paz y el orden”, que en su criterio fueron quebrados por las acciones “ilegales” de los huelguistas que el 10 de agosto pararon, marcharon, manifestaron, acamparon, armaron piquetes y, el domingo 12, intentaron tomar un sector de la mina, habiendo frenado antes a los “carneros” (rompehuelgas) que querían presentarse a trabajar.

Pero no solo la empresa pidió que la policía actúe e imponga orden. El 14 de agosto el portavoz del Partido Comunista escribió en su sitio oficial: “…el SACP pide a la policía actuar con rapidez y castigar a los alborotadores que han sustituido la razón y el diálogo por las balas”, en referencia a los enfrentamientos entre los huelguistas y los rompehuelgas del sindicato oficialista. (5)

El 15 de agosto, un día antes de la matanza, el CNA “elogia al SAPS y al South African National Defence Force (Fuerza de Defensa Nacional) por su rápida intervención y el despliegue de cerca de tres mil (3.000) agentes de la policía fuertemente armados… La presencia policial ha suprimido las tensiones, y estamos encantados de que la calma se haya restablecido. Hacemos un llamado a la policía para asegurar que los responsables de los asesinatos sean detenidos”. (6)

Finalmente, el mismo día de la masacre, la burocracia sindical del oficialista COSATU acusó, con burdas mentiras, a los huelguistas de ser los responsables de la masacre que los tiene como víctimas. (7)

Una masacre filmada

La masacre del jueves 16 de agosto en Marikana fue filmada desde pocos metros de distancia, casi “desde adentro”, cuando era ejecutada por la policía en el momento mismo en que se procedía (por orden superior) a intentar desarmarlos de sus palos, machetes y lanzas, y desalojar a los huelguistas, dispersándolos con balas, gases y vehículos antimotines de gran porte y bien pertrechados. (Véanse varios videos en Youtube: “Marikana”) (8)

Las imágenes muestran a un numeroso grupo de obreros que reacciona ante los gases, los camiones y las balas disparadas desde varios flancos. En los videos se escucha claramente numerosos disparos de la policía previos al ametrallamiento final. Corren y avanzan hacia donde se encuentran apostados decenas de policías uniformados, cuyo comandante, tras aguardar unos diez segundos de ametrallamiento (del que participan casi todos los uniformados con armas automáticas, pistolas y rifles), a viva voz y con su mano alzada da la orden de “alto el fuego”, casi como si se tratara de un pelotón plantado ante un paredón de fusilamiento. Tras la humareda y polvareda que empieza a disiparse se ven los cuerpos sin vida y la agonía de decenas de trabajadores de las minas de platino.

A pesar de las evidencias fotográficas y audiovisuales, la policía y el gobierno negaron inmediatamente su responsabilidad, aduciendo “actuar en defensa propia”, cuando todo muestra que la acción comenzó con el intento de desalojo por parte de la policía. La prensa sudafricana habla de “una formación de oficiales que trataba de dispersarlos” y que “el tiroteo ocurrió después de que la policía no pudo conseguir que los mineros en huelga entregaran machetes, palos y otras armas”. (The Star, 17 ago 2012) (9)

Tras la masacre, la consabida cantinela quedó registrada en periódicos y declaraciones públicas: “Hay que ver qué pasó”, “fue en defensa propia”, “no es momento de echar culpas sino de calma y recogimiento”, “se investigará a fondo”, “la empresa asistirá a las viudas y los huérfanos”… ¡Las mismas frases hipócritas y cómplices que venimos escuchando en todos los crímenes y masacres de trabajadores a mano de los explotadores, en todas partes y desde hace ya centenares de años! (10)

Pero la empresa capitalista no puede respetar ni esperar los tiempos del luto y el dolor obreros. Mientras terminamos de escribir esta nota, llegan las noticias de que Lonmin desafía descaradamente a los mineros “intimándolos” a volver al trabajo este lunes 20, dándoles un ultimátum: “Los empleados podrían ser despedidos si hacen caso omiso del ultimátum final”. Sin embargo, “Volver al trabajo sería un insulto a los 34 compañeros asesinados por la policía”, ha sido el primer comentario de los huelguistas. (11)

Ante la “lección” represiva, continúa la lucha a muerte

Una masacre como esta busca “aleccionar” a la clase obrera africana y mundial en un momento muy especial de la “banca rota” que sacude regiones y continentes. No hay “errores”, no hay “excesos”, no hay “legítima defensa” posibles para lavarles la cara a las grandes corporaciones mineras y a sus mandados: el gobierno “progresista” sudafricano y sus fuerzas de represión.

Los señores del platino (inevitablemente unidos a los intereses de las finanzas mundiales, además de los de la industria) están dispuestos a todo antes que abandonar los “lógicos derechos” (léase ‘beneficios’) de los propietarios del saqueo y la explotación de recursos naturales que deberían pertenecer a todos los habitantes del mundo, llámense platino, oro, coltan, petróleo, carbón, pesca, cultivos, maderas, aguas, tierras…

Sin embargo, la lucha por las condiciones de vida y trabajo y por el salario en las minas sudafricanas, así como por la nacionalización/estatización de la minería, continúan y son cuestiones “de vida o muerte”, que derivarán, sin duda, en acontecimientos y crisis aún más decisivos (entre ellos la crisis al interior de la alianza gobernante y con sus cómplices externos).

Un minero declaró a Associated Press: “Nos pueden golpear, matar, patearnos y pisotearnos…, pero no vamos a volver a trabajar; si quieren emplear a otras personas, ellas tampoco podrán trabajar. Nos quedaremos aquí y las mataremos”. Y otra trabajadora de las tiendas de la empresa dijo: “La administración [de Lonmin]e nvió a la policía para matar a nuestros maridos, hermanos e hijos, pero vamos a luchar como ellos por nuestros derechos”.

Resuenan aquí las palabras de Rosa Luxemburg hablando de la gigantesca lucha de los mineros ingleses de 1893: “Gracias a la libertad de reunión, los mineros organizaron miles de reuniones al aire libre y los más elocuentes los animaron con discursos enardecidos para seguir resistiendo y para la lucha; apasionadas, las masas manifestaban su acuerdo. Especialmente las mujeres de los mineros se destacaban por su firmeza y proclamaban a los gritos que antes de permitirles a sus maridos e hijos regresar al trabajo y aceptar la miseria que les ofrecían, matarían a sus chicos… En cada una de las reuniones se decidió: continuar la huelga”. (La huelga de los mineros ingleses, nov-dic 1893). (12)

La violencia “fascista” del capital “democrático”

Evidentemente, el terrorismo de Estado puede tomar variadas formas a la hora de defender los intereses del capital. Pero así como sería un crimen aceptar la versión (que pretenden imponer) de que se trata de “un exceso de la policía”, sería un grosero error creer que estamos ante “un resabio del apartheid”, como repiten muchos. El enfrentamiento clave y de fondo es entre el capital que usa a sus sicarios legales e ilegales para la defensa de sus intereses, y los trabajadores que dan la vida, primero, cuando son explotados en las minas y, luego, para la defensa del sostén elemental para sus familias.

En la actitud decidida y desafiante de los mineros ante el armamento de los uniformados se reconoce el valor de la clase obrera y de los explotados lanzados a la lucha; ahí resuena y late el valor de los jóvenes palestinos y sus piedras de liberación en la Intifada; ahí late el espíritu de los piqueteros argentinos frente a las políticas privatizadoras y fondomonetaristas; ahí late el espíritu de la clase obrera, el famoso espectro que recorre los sueños terroríficos del buen burgués.

Podemos ver aquí, en versión sudafricana del siglo veintiuno, al bárbaro procapitalista vestido de “democrático y popular”, hecho de la misma fibra que los aviadores del Enola Gay, los marines de Abu Grahib, los carceleros de Guantánamo, los esbirros de las SS y los matones del gobierno israelí con sus lluvias de bombas sobre los niños de Gaza, entre tantas otras “máquinas de matar”. Podemos reconocer a los protagonistas de la matanza de Iquique en 1907 en Chile, de los fusilamientos de la Patagonia rebelde en 1921, del genocidio de los pilagá en 1947 en el norte argentino, de la masacre de El Mozote en 1981 en El Salvador, de la masacre de Pando en 2008 en Bolivia…, sólo por nombrar algunas de las atrocidades cometidas por uniformados del Estado contra los trabajadores.

Aquí se pone una vez más en el tapete el hecho crucial de que los “demócratas” y “socialdemócratas” y “comunistas (estalinistas)” (Congreso Nacional Africano), incluso bajo el paraguas “multirracial”, “multiétnico” o “multicultural”, pueden llegar a ser más efectivos para el orden capitalista, bajo determinadas circunstancias, que los históricos reaccionarios y fascistas de piel “blanca”. Al capital le importa poco, en última instancia, el color de la piel y el “color” de las ideologías: mientras se actúe a su servicio, los colores, las formas y los métodos importan en forma relativa al éxito de su cometido: fines que justifican medios.

Las horribles imágenes que recorren el mundo sirven de aprendizaje para aquellos que sueñan con utopías pacifistas de cuentos de hadas, que al final de cuentas son reaccionarias. El proletariado debe armarse con su movilización de masas, con su organización independiente y unitaria, con su claridad política y su voluntad de poder y, sobre todo, con sus principios igualitarios, revolucionarios y socialistas, para enfrentar con éxito, internacionalmente, la barbarie del capital.

Notas:

1. Véase una (elemental y parcial) Cronología de los hechos en: http://www.iol.co.za/news/south-africa/lonmin-massacre-a-timeline-1.1364646#.UDKaUKkgchU

2. La alianza tripartita del ANC: http://www.anc.org.za/show.php?id=4769

3. Qué es el ANC: http://www.anc.org.za/show.php?id=172

4. Comunicado del 12 de agosto de la empresa Lonmin:https://www.lonmin.com/downloads/media_centre/news/press/2012/20120811_-_Lonmin_condemns_violence_-_final.pdf

5. Pedido del PC sudafricano a la policía: http://www.sacp.org.za/main.php?ID=3719

6. Comunicado del 15 de agosto del ACN: http://www.anc.org.za/show.php?id=9824

7. Las mentiras del COSATU: http://www.cosatu.org.za/show.php?ID=6421

8. Videos de la masacre: http://www.youtube.com/watch?v=YbenAJv2xco

9.The Star, 17 ago 2012: http://www.iol.co.za/the-star/the-hill-of-horror-1.1364979#.UDKj0qkgchU

10.http://ar.noticias.yahoo.com/sud%C3%A1frica-declara-semana-luto-oficial-muerte-mineros-144600002.html

11.http://www.citypress.co.za/SouthAfrica/News/Lonmin-strikers-get-ultimatum-20120819

12. Ver el texto de Rosa Luxemburg en el sitio web de Signos del Topo: http://www.signosdeltopo.com.ar/000-051/minerosingleses.htm

Los miembros del Colectivo Signos del Topo, como siempre, nos solidarizamos activamente con los mineros de Sudáfrica y con sus familias y compañeros, así como con todos los trabajadores del mundo allí donde viven y luchan. Llamamos a apoyar las movilizaciones a las embajadas de Sudáfrica donde las haya; a sumarse a las acciones colectivas donde éstas ya hoy se están proponiendo. Llamamos a exigir el castigo a los culpables, a reclamar la libertad de los detenidos y el apoyo a los mineros en huelga y a las familias afectadas. Llamamos a reclamar la unidad de los proletarios en esta lucha que nos concierne a todos. Es verdad que el proletariado se alza contra su verdugo histórico e incluso logra “triunfos” parciales. Pero eso no basta: es responsabilidad de la clase obrera internacional, principalmente de sus sectores más conscientes y de sus múltiples agrupaciones y organizaciones, hacer lo necesario para castigar a los culpables y sus cómplices. La movilización, la organización y la claridad política son el camino.