Algunos analistas y medios de comunicación aseguran que Latinoamérica y el Caribe viven tiempos de bonanza económica en plena recesión mundial, pero ¿es tan así? Según el ex presidente del BID Enrique Iglesias, la contaminación de la crisis económica global en América Latina es fuerte e inevitable.

La crisis de deuda de la Eurozona es el epicentro de potenciales riesgos para la economía mundial, aseveró en abril la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) Christine Lagarde. Pese a las medidas implementadas en los últimos meses, no se han resuelto los graves problemas económicos como por ejemplo los elevados niveles de débito en la zona euro y su consiguiente impacto en los mercados financieros globales, o el elevado de desempleo que golpea a millones de personas en el mundo.

En su informe sobre la estabilidad financiera, el FMI advirtió que los planes de saneamiento emprendidos por las entidades bancarias pueden llevar a Europa al colapso del crédito y a una caída del crecimiento. De no aplicarse las políticas de coordinación y supervisión necesarias para calmar la volatilidad, el PIB de la zona caería hasta un 1,4% en 2012 y 2013.

En junio de este año el Banco Mundial pronosticó en su informe “Perspectivas Económicas Mundiales” que la economía del orbe estará marcada por un largo período de inestabilidad. La crisis de deuda en la Eurozona, las medidas de ajuste fiscal en varios países desarrollados y la volatilidad de los mercados están entre las determinantes de las previsiones poco alentadoras.

El BM mantuvo sus leves perspectivas de crecimiento para este año en 2,5% y rebajó las de 2013 una décima, hasta 3%. Para Estados Unidos, redujo una décima porcentual sus pronósticos de avance este año hasta 2,1%; en Asia auguró una moderación del crecimiento económico y en América Latina, un retroceso.

El 16 de julio el FMI revisó a la baja las perspectivas de crecimiento económico mundial para 2012 y el próximo año, como consecuencia de la crisis en la Eurozona. Para el actual ejercicio pronosticó una expansión promedio del 3,5%, una décima menos que las previsiones anteriores, y de 4,1% en 2013. Estimó que el bloque de 17 países vinculados al euro sufrirá este año una contracción del 0,3% del PIB y en 2013 el crecimiento llegará al 0,9%.

Por otra parte, el Departamento de Comercio de Estados Unidos informó que la economía estadounidense creció en el segundo trimestre 1,5% anual, inferior al 1,9% registrado en enero-marzo. Ese resultado fue interpretado por analistas como expresión de la desaceleración que sufre la economía del país debido al persistente desempleo y el ingente déficit fiscal, entre los principales problemas.

Países pobres vulnerables ante una desintegración del euro

Varios expertos, centros de investigaciones, instituciones y líderes políticos aún son incapaces de prever cuánto durará la crisis de la Eurozona y mucho menos si la integración monetaria perdurará. En lo que sí coinciden todos es en que las consecuencias serán largas y severas para Europa y el resto de la economía mundial, con efectos nefastos para las economías menos desarrolladas.

De acuerdo con la organización no gubernamental de cooperación para el desarrollo Oxfam International, una desintegración del euro grupo le costaría a los países más pobres hasta 30 mil millones de dólares por la pérdida de relaciones comerciales e inversión extranjera.

La organización alertó que muchos países subdesarrollados se verían arrastrados a un círculo vicioso de bajos ingresos por exportaciones, lo cual dañaría sus economías y añadiría presión adicional a sus ya limitados recursos para servicios básicos de salud y educación.

Según sus cálculos, si la zona de la moneda única se desintegra, la caída del PIB de los estados que la componen acarrearía una pérdida de ingresos para las naciones menos industrializadas -la mayoría en el África Subsahariana- de hasta 20 mil millones de dólares en exportaciones y otros 10 mil millones en inversiones europeas.

En América Latina, a pesar de su distancia geográfica del ahora deteriorado económicamente Viejo Continente, no bastarían sus actuales parachoques macroeconómicos y sociales ante una gran crisis europea.

El 14 de junio la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) ratificó su previsión de crecimiento para la región en 2012, estimada en 3,7%, inferior al 4,3% de 2011, y confirmó una desaceleración económica en los primeros meses del año. La caída en los precios de los principales productos básicos de exportación provocó una desaceleración del valor de las ventas de la región, y la tasa de variación interanual de las exportaciones pasó de un máximo de 29,3% en el segundo trimestre de 2011 a 10,4% en el primer trimestre de 2012.

La Cepal advierte que la región está en una situación peor para contener el impacto social de una debacle externa que en la recesión financiera global de 2008, tras la quiebra de Lehman Brothers en Estados Unidos. Sus especialistas auguran que es más probable que en esta oportunidad haya un impacto mayor, lo que dependerá de las características de la crisis y la duración que tenga.

El organismo regional vaticinó que el impacto de la crisis europea, la desaceleración de China y la baja expansión de Estados Unidos afectarán a cada país según la composición de sus exportaciones. (1) Si se suman todos los factores que generan mayor grado de vulnerabilidad, quizás debiera preverse que por una razón u otra ningún país de América Latina está completamente blindado, pero ciertamente sí están fiscalmente mejor que Europa para responder a una caída del euro.

Así lo asegura el economista brasileño del banco Itau BBA Ghilherme Martins, al afirmar que “todo el mundo resultará afectado (si esto ocurre), pero Latinoamérica cuenta con más margen de maniobra para reaccionar por sus políticas monetarias y fiscales que EE.UU. y otras economías desarrolladas. La situación fiscal en Latinoamérica es buena, la deuda pública está en niveles aceptables y tenemos reservas internacionales ”.

Los expertos creen que Latinoamérica aún tiene espacio para estimular sus economías con medidas fiscales y reducciones de tasas de interés que aumenten la actividad y el consumo. Además, no pocos gobiernos de la región cuentan con sistemas de transferencias condicionadas de dinero a familias de bajos recursos, una inversión que como promedio cuesta apenas medio punto del PIB y, en algunos casos, identifican a los segmentos de la población más vulnerable.

¿Bonanza económica en América Latina?

La economía latinoamericana, con pronósticos de expansión del 3,7% para 2012, mantiene una evolución positiva a pesar de los efectos adversos generados por la severa crisis de la deuda soberana en la Eurozona, según un estudio reciente de la Cepal.

La región moderó en los primeros meses de 2012 la desaceleración de su crecimiento económico anotada en el segundo semestre del pasado ejercicio. La apuesta para el crecimiento esta en la recuperación de la demanda interna, toda vez que las exportaciones mostraron un retroceso en valor por la caída en los precios de las materias primas. De esa forma, el consumo privado es el responsable de la mayor parte del incremento en el PIB, unido a evolución positiva del mercado laboral, el crédito y los salarios.

Los vaticinios de la Cepal ratifican a Panamá con el mayor crecimiento para 2012, estimado en torno al 8%, seguido de Haití (6%), Perú (5,7%), Bolivia (5,2%), Costa Rica y Venezuela (5%). En igual dirección marcharán las economías de Chile (con 4,9%de expansión), México (4%), Argentina (3,5%) y Brasil con 2,7%.

Para la Cepal, las ventas externas crecerán en 6,3% este año, mientras que el dinamismo de la demanda interna incidiría en un avance del 10,2% de las importaciones. Con esto, el superávit comercial pasaría de un equivalente al 1,3% del PIB en 2011 a solo siete décimas este año.

Hay que reconocer que en esta ocasión la región no ha sido tan golpeada como en las crisis de los años 30, 70 u 80 del siglo pasado, y por su crecimiento económico vive cierta “bonanza” comparándola con lo que está pasando en el mundo. La región mantiene su atractivo para los negocios, pues la Inversión Extranjera Directa llegó el pasado año hasta el nivel récord de 153.448 millones de dólares. El máximo anterior correspondía a 2008, cuando la región asimiló 137 mil millones de dólares, para caer un año después a solo 81.589 millones debido a la crisis financiera internacional.

También en los primeros tres meses de 2012 se produjeron aumentos significativos de los ingresos por concepto de remesas en varios países de la región, especialmente El Salvador (9,5%) y Guatemala (8,8%). Además, la crisis sorprende a la zona con una favorable dotación de reservas financieras internacionales, de más de 500 mil millones de dólares en 2009 y más de 700 mil millones a fines de 2011, algo que nunca antes tuvo.

Esta favorable dotación de reservas, los altos precios de alimentos, energía y minerales en el mercado, además de los cuantiosos recursos naturales que posee, brindan potencialidades para enfrentar la crisis en condiciones menos duras, pero la región continúa siendo vulnerable.

Algunos analistas y medios de comunicación sostienen que en Latinoamérica y el Caribe corren tiempos de bonanza económica en medio de una persistente crisis mundial, pero ¿es tan así? En opinión del especialista del Centro cubano de Investigaciones de la Economía Mundial José Ángel Pérez García, la crisis sí está instalada en la región.

“Se está creando una especie de estereotipo acerca de que Latinoamérica está bien frente a la crisis y eso no es tan así”, afirmó en entrevista exclusiva con Prensa Latina el economista máster en Relaciones Económicas Internacionales. Recalcó que la crisis se transmite hacia nuestra área por diferentes canales, entre ellos la contracción de la demanda en los grandes mercados globales hacia los cuales América Latina exporta. “Otras vías son cierta depresión de la inversión extranjera directa, la contracción de la remesas y del turismo, lo cual ha llevado a algunos países a tasas de crecimiento muy bajas”.

Entre las fragilidades, señaló que América Latina no ha logrado abandonar la primarización de su economía, pues sigue exportando productos básicos con bajísimos niveles de valor agregado y de intensidad tecnológica. Se está insertando en el mercado mundial del siglo XXI con un patrón económico del siglo XIX, porque no avanzó en materia de intensidad tecnológica y de conocimiento humano en sus exportaciones.

Elementos como estos, apuntó Pérez, nos permiten afirmar que la bonanza es coyuntural, no estructural. En los hechos la región “está perdiendo la enorme oportunidad que le da esta bonanza para tomar medidas endógenas en materia de acumulación, de modelo económico, de mayor control de sus recursos naturales, para poder administrarlos mejor y fortalecer su estructura económica en medio de un siglo XXI muy complicado”.

Fuerte contaminación de la crisis en Latinoamérica es inevitable

Para el secretario general iberoamericano y ex presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) Enrique Iglesias, la contaminación de la crisis económica global en América Latina es fuerte, y además inevitable. En una entrevista con Prensa Latina, en ocasión de su viaje a Panamá para tratar detalles de XXII Cumbre Iberoamericana, que se celebrará en Cádiz, España, el 16 y 17 de noviembre, y Panamá en 2013, el economista uruguayo abordó temas muy actuales.

P. ¿Los peligros de contaminación para América Latina por la crisis económica global entonces son muy reales?

R. Yo diría que fuerte contaminación inevitable. Muchas cosas se aceleran que no tienen una respuesta rápida de la solidaridad europea para ayudar a resolverlos. Al contrario, esos problemas pueden profundizarse y todos estamos en el mismo planeta. Es inevitable que una acentuación de la crisis europea, de la recesión, afecte a Estados Unidos y a China, y nos va a afectar a nosotros también, aunque es cierto que América Latina está hoy con las espaldas más anchas que en otros momentos y podrá aguantar mucho mejor el embate.

Pero hay que estar preparados y conscientes que el contagio se ha puesto como una regla difícil de evitar por la globalización. Ello obliga a manejar la economía con mucha seriedad, con buenas políticas internas, gastar con cuidado y ahorrar todo lo que se pueda. Eso primero. Segundo, movernos con la cooperación latinoamericana. La integración está hecha para defenderse de coyunturas como estas que no las podemos resolver, pero podemos amortiguarlas. Y en tercer lugar tratar que los iberoamericanos, que es esta relación que tenemos con España y Portugal, encontremos espacios para hacer cosas conjuntas. Es el momento de luchar para que todos se pongan de acuerdo.

P. Con el caso griego, ¿regresará el tema del euro?

R. El euro cumplió su función primaria, pero todo el mundo sostiene que lo van a defender, como lo acaba de ratificar el gobierno alemán. Pero el euro no está exento de riesgos y negarlo sería una simplificación. Si las cosas se aceleran y no se buscan formas para detener el proceso de crisis con mayor solidaridad europea, los peligros en torno al euro se incrementan.

P. Es muy profunda la crisis en Europa, sobre todo en España…

R. Muy fuerte, pero tiene que salir de ella sobre la base de poner en marcha duros mecanismos de ajuste como los que está llevando a cabo. España está realizando ajustes muy profundos y respondiendo bien a la necesidad de ajustar la economía. Pero se necesitan también políticas de estímulo para crecer, que a su vez requieren de ciertas formas de cooperación de la Unión Europea como la facilitación de recursos, bajas tasas de interés en España, Portugal e Italia, así como buscar alguna forma donde haya, junto con la gran actividad productiva, estímulos para que la economía crezca. Y en estos momentos esos estímulos no los veo. Es decir, está todo el mundo preocupado por el ajuste pero hay muy poca preocupación por estimular las economías para crecer.

P. ¿La Secretaría Iberoamericana le tiene asignada alguna tarea específica al Parlamento Latinoamericano (Parlatino) en ese sentido?

R. Todas las cumbres tienen un foro parlamentario y la de Cádiz lo tendrá en la propia discusión de estos temas y de los que se van a discutir en la cumbre de Panamá en 2013. Allí hay un foro de diálogo importante, que me imagino tendrá contacto con el Parlatino.

P. Usted que tiene tanta experiencia en América Latina, ¿cuáles son las fortalezas que ve en esta región hoy?

R. Bueno, fortalezas grandes. Hemos aprendido a administrar la economía mucho mejor; hacer las cosas mejor; a poner el acento en la apertura de las economías para exportar más y tener más capacidad de acción a partir de mayores captaciones. Además, estamos abiertos en estos momentos a todos los mercados del mundo; hay economías con estabilidad, sin inflación, aunque existen excepciones, pero en términos generales esa es la situación. Hemos dominado al desempleo en casi todos los países.

Hoy América Latina tiene otra realidad, pero eso no significa que hayamos resuelto todos los temas, hay muchos pendientes, todavía queda mucha pobreza en la región, todavía nos queda una redistribución muy mala de la riqueza, desigualdad, y ese es el mayor drama que tenemos por delante. Eso supone que debemos seguir creciendo pero para resolver los temas sociales y ver que el crecimiento económico llegue a toda la gente. Eso supone grandes desafíos.

Nota:

1. La crisis que vive Europa afectará las exportaciones de Bolivia en los próximos meses, adelantó el embajador de la Unión Europea en el país Kenneth Bell. “Las importaciones a Europa desde Bolivia son generalmente materias primas, cuestiones de minería y otros, entonces podría haber un efecto ahí”, declaró Bell al diario Los Tiempos. Durante el primer semestre de 2012 la venta de productos a países de la Eurozona cayó en 20.75 millones. Un año atrás, Bolivia había vendido productos por 82 millones de dólares a la UE y esa cifra disminuyó hasta 61.

* Cira Rodríguez César y Lourdes Pérez Navarro son periodistas de la Redacción de Economía de Prensa Latina; Mario Esquivel, jefe de la Redacción de Economía y Luis Manuel Arce, corresponsal en Panamá.