(SERPAL). El gobierno de Estados Unidos sufrió un duro golpe en abril de 2010, cuando WikiLeaks, una organización periodística sin fin de lucro fundada cuatro años antes por el australiano Julián Assange, difundió públicamente un video que mostraba como militares norteamericanos asesinaban en Afganistán a un reportero de la agencia Reuters y a diez personas más cuando intentabanrecuperar cuerpos de muertos y heridos.

A partir de ese documento que fue difundido por numerosos medios y estuvo disponible en la red informática, se multiplicaron las consultas a su página ( http://www.wikileaks.ch/wiki/Wikileaks). Periódicamente, varios diarios internacionales recibieron otros materiales considerados secretos o confidenciales con comprometedoras acciones de distintos gobiernos, pero en particular el de Estados Unidos.

El gobierno norteamericano advirtió que el pilar de WikiLeaks era su creador, el programador informático y periodista Julián Assange, y por tanto, lo convirtió en blanco de sus críticas, denuncias y seguimientos. Assange aseguró que WikiLeaks no cedía a presiones ni retiraba los contenidos publicados en sus páginas de internet. Meses más tarde fue detenido en el Reino Unido por una petición de Suecia que le consideraba sospechoso de un delito de acoso sexual. Assange permaneció bajo arresto en una casa rural inglesa luchando contra la orden de extradición.

En mayo pasado, la Corte Suprema del R.Unido ordenó que se ejecutara su entrega a Suecia. Assange denunció que en realidad, la causa en Suecia no tenía fundamento real, que sus vínculos sexuales habían sido relaciones consentidas, y que tras esa medida estaba la intención de entregarlo a los Estados Unidos. Allí – precisó – podría ser juzgado por tribunales militares y recibir “cadena perpetua” o inclusive se le podría aplicar la pena de muerte porque en EE.UU. consideran que reveló secretos “que afectan a la seguridad nacional”.

El 16 de junio pasado, Assange se refugia en la Embajada de Ecuador en Londres y solicita formalmente asilo. El gobierno ecuatoriano analiza las circunstancias y los fundamentos del pedido y finalmente el canciller Ricardo Patiño anuncia el jueves 16 que su país decide concederle asilo en base a los convenios internacionales y enumera argumentos legales y éticos que justifican la decisión. Entre otros, considera “que en el caso de darse una extradición a los EE.UU. el Sr. Assange no tendría un juicio justo, podría ser juzgado por tribunales especiales o militares” e incluso que se le podría aplicar la pena de muerte.

Horas más tarde, el presidente Rafael Correa rechazaba los términos de una nota del Reino Unido donde amenazaba al gobierno ecuatoriano con entrar en la embajada de ese país en Londres para detener a J.Assange. Ecuador considera que implicaría transgredir normas del derecho internacional. Sería una violación flagrante del art. 22 de la Convención de Viena así como del art. 2.4 de la Carta de las Naciones Unidas, así como un atropello de la soberanía ecuatoriana.

Una reunión urgente de la OEA decide aprobar una propuesta de Ecuador para convocar a los cancilleres a fin de tratar la “inviolabilidad de los locales diplomáticos del Ecuador en el Reino Unido”. La reunión será el próximo viernes 24. Votaron a favor 23 países, entre ellos los sudamericanos, México, América Central y del Caribe, con excepción de Panamá, Honduras, Barbados, Jamaica y Bahamas que se abstuvieron. En contra, EE.UU, Canadá y Trinidad Tobago. Un resultado que hace obvio cualquier comentario.

La Alianza Bolivariana para los pueblos de Nuestra América ( ALBA ), cerró filas el sábado con el gobierno ecuatoriano, frente a las “amenazas intimidatorias” del Reino Unido de irrumpir en su embajada en Londres. El canciller Ricardo Patiño afirmó que “la lucha por un mundo mejor va de la mano del respeto por la soberanía y (nosotros) no somos colonia de nadie”. Añadió que la soberanía de un pueblo no se vende ni se discute. Insinuó que si es necesario su país llegará a la Corte Internacional de Justicia; “es el espacio en el que podemos tratar de encontrar una solución”, añadió.

Al parecer el Reino Unido basó su amenaza de penetrar en territorio ecuatoriano ( así interpretan los convenios internacionales los espacios físicos de una legación diplomática) en una Ley británica de 1987 que permite revocar el status diplomático de una embajada. Lo cierto es que una decisión unilateral no puede pasar por encima de convenciones y acuerdos internacionales que protegen recintos diplomáticos previamente reconocidos. Expertos internacionales han sostenido además el derecho que tienen los perseguidos políticos, y “quien determina si se trata de un delito común o político es el Estado que otorga el asilo”, en este caso Ecuador.

Donald Rothwell, profesor de Derecho Internacional en la Universidad Nacional de Australia, citado por la BBC afirma que entrar en la legación diplomática, sería una violación del derecho internacional, porque el Reino Unido reconoce la legitimidad de la embajada, y por tanto de su inmunidad. Añadió el catedrático: “esta aparente amenaza del Reino Unido es extraordinaria. No me extraña que el ministro de RR.EE. de Ecuador haya respondido como lo hizo.”

¿Se acuerdan de Pinochet?

La preocupación de la cancillería del Reino Unido por atender el pedido de extradición de la justicia sueca por ser Assange sospechoso de un delito de “acoso sexual” en ese país, contrasta con las maniobras dilatorias que empleó en 1998 cuando el Juez Garzón solicitó la detención y extradición del ex dictador Augusto Pinochet durante su visita a Londres. En este caso era para procesarlo en la causa abierta en España contra el general chileno por delitos de lesa humanidad. En aquel entonces, y tras más de un año de artimañas jurídicas, el gobierno británico terminó revocando la orden de extradición, permitiendo que el ex dictador chileno volviera a su país. Se basó en “razones de salud” y en el compromiso del gobierno chileno de juzgarlo en su país. Pinochet vivió en impunidad seis años más – murió a los 91 años – y nunca fue juzgado y condenado por sus crímenes.

Es evidente que la “urgencia” y el empeño británico por conceder la extradición del creador de WikiLeaks a Suecia, responde al interés de los EE.UU. de neutralizar y si es posible “castigar de modo ejemplar” a Julián Assange. Pero aunquesea su deseo, el gobierno norteamericano actúa con cautela.

Su retórica por los derechos humanos guarda tanta distancia con la realidad de sus acciones, que le resulta más conveniente ser discreto. Su país, además de las transgresiones a los derechos de los pueblos, decenas de invasiones y ocupaciones territoriales desde hace más de un siglo, tiene cientos de pedidos de extradición no ejecutados y refugia a miles de sicarios, asesinos, terroristas, e incluso ex gobernantes acusados de gravísimos delitos.

Como latinoamericano voy a hacer un pequeño ejercicio de memoria: denegaron la extradición y concedieron “asilo” a Gonzalo Sánchez de Losada, ex presidente boliviano que huyó de su país luego de ordenar una represión contra su pueblo que dejó decenas de muertos y centenares de heridos. También en EE.UU. se refugia el oficial de la Armada Argentina Roberto Bravo, responsable de la masacre del penal de Trelew, donde fueron fusilados 16 jóvenes desarmados.

También Luis Posada Carriles, cubano que se asiló en la embajada norteamericana en Sierra Leona cuando le sorprendieron en una operación de tráfico de armas. Está imputado por el atentado contra un avión de cubana de aviación en 1976 que provocó decenas de muertos y otros hechos criminales en la isla caribeña.

O Jamil Mahuad, ex mandatario ecuatoriano, responsable de la muerte de decenas de sus compatriotas. O Carlos Yacamán, que asesinó a Roland Valenzuela, ex ministro del gobierno hondureño de Manuel Zelaya.

O de Michael Townley y otros mercenarios responsables del asesinato con bomba del ex canciller chileno Orlando Letelier y su secretaria en el propio territorio norteamericano. O de varios militares salvadoreños responsables de los asesinatos de los jesuitas en los años 80. Y la lista continúa…

Assange: “cesen la caza de brujas”

Finalmente, al cierre de esta crónica, tuvimos conocimiento de la declaración que formuló Julián Assange en la tarde del domingo desde uno de los balcones de la embajada ecuatoriana en Londres. Desde allí, y dirigiéndose a cientos de personas que le respaldan y miembros de la comunidad latinoamericana en la capital británica, agradeció a los cancilleres, a los gobiernos y a los pueblos de América Latina por su defensa del derecho internacional de asilo. Irónicamente, también agradeció a Estados Unidos, Reino Unido y Australia “la fortaleza que me han dado”.

Dio a entender que el miércoles pasado la policía británica penetró en el edificio donde está la embajada ecuatoriana por una puerta de servicio, pero tuvo que desistir por la presencia de sus simpatizantes y de los medios de comunicación, a quienes agradeció haber sido “los ojos del mundo”. El Reino Unido no violó los convenios internacionales “porque el mundo estaba mirando”, afirmó.

Assange pidió a Estados Unidos que renuncie a la persecución de las actividades informativas de WikiLeaks, afirmando: “cesen la caza de brujas”. Se refirió a la libertad de expresión en el mundo e instó a seguir luchando por ella. Aseguró que mientras WikiLeaks se levante ante las amenazas, la libertad de expresión prevalecerá y seguirá creciendo. Recordó varios sucesos ocurridos esta semana contra personas acusadas de haber colaborado con WikiLeaks. Entre ellos mencionó al soldado Bradley Manning, quien el miércoles cumplió 815 dias detenido sin juicio ni sentencia, superando ampliamente los plazos legales para estar retenido. Manning está acusado por el gobierno norteamericano de haber filtrado documentos sobre las actividades militares norteamericanas en Irak.

El león británico, aunque algo desdentado, mantiene sus gestos imperiales. Ya no controla los mares como antaño, ni otorga patentes de corsarios a piratas para que roben “para la corona” como en tiempos de su reina Isabel I, en el siglo XVI. Mantiene muchas de sus colonias, pero ha ido perdiendo otras. Lo que no pierde son sus gestos arrogantes, anacrónicos y detestados por muchos de sus propios ciudadanos. Sus gobiernos, conservadores o laboristas, han sido consecuentes en acompañar invasiones, bloqueos, bombardeos u ocupaciones territoriales de otros países en todo el planeta junto a los gobiernos republicanos o demócratas de EE.UU. Hoy, fieles a esa conducta, acosan a alguien que se atrevió a desafiar a los poderosos. Y de paso, menosprecian a un país latinoamericano y amenazan vulnerar su soberanía territorial, la de su legación diplomática en Londres.

Habrá que agradecerles que nos recuerden la importancia de la unidad de los pueblos latinoamericanos. Y también, que valoremos la necesidad de una defensa permanente de los derechos universales a saber lo que hacen los gobiernos a espaldas de sus ciudadanos.

* Redacción de SERPAL,Servicio de Prensa Alternativa.