Sin duda, el caso Assange, el derecho internacional de los derechos humanos y la dignidad de un país como el ecuatoriano, tienen mucho que ver en estos tiempos de descolonización.

No puede ser, que como un viejo fantasma insomne, Inglaterra no solo haya desarrollado un ejercicio de presión militar fuera de su país (el entrenamiento militar del príncipe Guillermo) por un territorio aún en disputa (las Islas Malvinas).

Las Malvinas representan para América Latina, el lugar donde el colonialismo contemporáneo nos recuerda el viejo colonialismo europeo.

Por ello es bueno ver lo que ocurre con Ecuador, que en un ejercicio de dignidad política e histórica, primero otorga el asilo a Julian Assange y segundo pone en entredicho la farsa democrática del gobierno británico.

Este hecho ha conducido a un huracán diplomático a la América Latina, esa América que dio nacimiento a los Estados Nación europeos.

Los países europeos nacieron gracias al nacimiento primero de los países americanos. Algo que la historia oficial de a poco se encargó de ocultar, pues Europa no puede admitir que les ganemos en algo. La amnesia oficial europea fue siempre la amnesia oficial de las elites latinoamericanas que viendo a los nortes despreciaban a sus propios sures.

Inglaterra es un país colonial, su futuro por lo tanto no puede ser democrático, sino también colonial, por ello su presente se muestra en carne viva: colonial.

En cambio Ecuador, contra el destino maldito, contra la fatalidad histórica, puso de pie su democracia, comenzó una economía dinámica y próspera, y decidió que todo se hace con los pueblos y no lejos de ellos, los pueblos son la cumbre del gobierno, y no al revés.

Por ello, se entiende su decisión en el caso Assange, otro gobierno no hubiera dudado en sacarlo de la embajada y echarlo con patada y todo, democracias arrodilladas hace eso, economías paralíticas no se paran contra el poderoso.

Ecuador, es hoy, la punta de lanza de la democracia con dignidad y soberanía.

Ecuador es el mejor pretexto para que América Latina avance en el camino de la integración vía UNASUR, la OEA recupere su dignidad perdida precisamente con el caso Malvinas y el mundo poderoso entienda que nada pasa en el planeta tierra, sin la Patria Grande de los Pueblos y de los Indígenas.

Inglaterra está verdaderamente con las barbas en remojo, lo mejor de todo es que representa al mundo colonial, ese que se inauguró en 1492.

Inglaterra y sus viejos sueños coloniales

La visita del príncipe Guillermo a las Islas Malvinas (aún en disputa entre Argentina y Gran Bretaña), que motivó una tremenda replica política por parte de la 42 Asamblea General de la Organización de Estados Americanos, en Cochabamba, unida a la reciente amenaza de tomar “por asalto” la embajada Ecuatoriana en Londres debido al caso Assange (creador del Wikealeaks), son la muestra de cómo el mundo imperial no ha olvidado sus viejas mañas coloniales.

Imaginémonos, solo hagámoslo. Gran Bretaña anunciando la toma por asalto de una embajada norteamericana en Londres.

Sin dudar, la respuesta de Obama sería que Gran Bretaña se regule por el derecho de asilo y en el marco que señala el artículo 14 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que dice a la letra:

1. En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a disfrutar de él, en cualquier país.

2. Este derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

El derecho de asilo es una conquista democrática que se encuentra en nuestro derecho internacional público y es un derecho que ha protegido generosamente a los luchadores por los derechos humanos, la dignidad nacional y la democracia.

Por ello, el derecho de asilo es una cuestión de dignidad y democracia, para otorgarlo, cualquier país tiene la obligación de mensurar no solo los procedimientos, sino las cuestiones de fondo que motivan su petición.

Por tanto, si el gobierno del Ecuador otorgó el derecho de asilo a Assange, está en lo correcto.

Assange, más allá de sus métodos, le ha devuelto al mundo la importancia del derecho a la información, la importancia que la verdad tiene en el mundo global, una verdad que circula impunemente con toda su carga de racismo y humillación en los medios convencionales de los poderosos, particularmente de los EEUU y todos sus amigos.

Gracias a Assange, el mundo ha descubierto cómo el viejo colonialismo pervive en las misivas oficiales de carácter reservado o secreto, cómo la diplomacia funciona con la magia del orden colonial, despreciando a los desechables del sistema y halagando a los que funcionan como piezas obedientes en el reloj universal del genocidio.

El orden criminal del mundo (killer capitalismus), este asesino en serie, necesita que los viejos sueños imperiales, como el expresado por Inglaterra reaparezcan, para acusar a los dignos y asustarlos, para poner en raya a los malos ejemplos del sistema, para decirles a los jóvenes que no hay destino posible, sino aquel que mata a nombre de la democracia y la libertad de empresa. Y decirles a las mujeres que el único destino es el que manda ese Dios patriarcal llamado dinero.

El orden criminal despierta a los viejos sueños coloniales, porque no le queda otro camino, porque los países que caminan con pies propios, son los desobedientes innecesarios, las piezas del sistema que amenazan al mismo sistema.

La dignidad se impone al viejo colonialismo, América Latina vive ese camino. Ayer fue Argentina hoy es Ecuador, mañana puede ser Bolivia, Venezuela, Cuba o Nicaragua, en ese trayecto, no se puede guardar un silencio bastante parecido al de la estupidez.

La reunión de emergencia desarrollada por la OEA, es un reflejo de que los vientos de la historia han tomado el rumbo de la descolonización.

* Director general de Estudios y Proyectos del Viceministerio de Gestión Comunicacional.