Después de lo sucedido con la Cooperativa de Ahorro y Crédito (CAC) Sudamericana el 2010, cuyo principal accionista era Miguel Ángel Linares, antes Gerente General del BIDESA, llevado a la cárcel en junio por la ASFI, viene ahora lo de la San Luis. Motivo por el que recuerdo mi artículo “Que siga el Festín” (ver bolpress.com) de diciembre 2008. Escribí “Veremos lo que sucederá con las CAC’s cerradas que captan recursos del público y de instituciones financiadoras de programas de producción y vivienda. Casi todas ellas originadas en Santa Cruz y principalmente en la época de Fernando Calvo.

Acotando “Hoy en día estas Cooperativas manejan entre USD 400 a 600 millones y su capital consiste en los aportes de los socios, al mismo tiempo sus beneficiarios con créditos. Es decir, créditos vinculados que posiblemente no preocupen mucho a la Superintendencia de Bancos y Entidades Financieras (SBEF), dada su poca concentración. Sin embargo, estas Cooperativas cerradas son el ejemplo de cómo la anterior gestión de la SBEF dejó hacer y dejó pasar. Ahora a la nueva gestión a.i. le corresponde ordenar los ajustes, así como previsiones necesarias y oportunas. Para eso servirán nuevamente todos los que participaron en el festín pasado o sus buenos alumnos en la SBEF, responsables también de que estas Cooperativas hayan proliferado.

Con el agravante de que estas Cooperativas utilizaron los recursos captados de ahorristas o provenientes de líneas de financiamiento productivo y de vivienda, para que sus principales o el principal ejecutivo repitan lo hecho por los accionistas de los Bancos Sur, Cochabamba y BIDESA, seguros de que ninguno se quedó en cárcel y que aún son ejecutivos importantes de la SBEF, algunos de los que permitieron el dibujo libre del que también se favorecieron.”

Retomé el tema en “Intermediación financiera necesita cambio” octubre 2009, refiriendo en último párrafo a “…los que antes influían en la SBEF, como para hacer proliferar oficinas abiertas al público de CAC’s cerradas otorgando créditos con los mismos aportes de sus socios, es decir sin capital propio alguno, de modo a convertirse en financistas con dinero ajeno, por el que pagan mejor que los bancos y lo prestan mucho más caro”. Para finalmente, en “ASFI hacía su primer año” abril 2010, denunciar a los detractores de que está nueva entidad no hizo bien su trabajo, quienes abogaban por el retorno de muchos ex Intendentes con los que tenían ya un “modus operandi” basado en supervisiones técnicas, pero que en varios casos dejaron hacer lo que querían a la mayoría de las CAC’s cerradas, las que proliferaron en Santa Cruz funcionando como abiertas, para satisfacer a aquellos que querían ser “banqueros” con los aportes ajenos que ponen en riesgo, sin que la ex SBEF las hubiera observado oportunamente”, concluyendo que a la ASFI no le queda otra, salvo “convivir y tratar de que cumplan las normas y regulaciones”