Asunción, (PL y agencias).- Un proyecto de ley que busca reducir la venta de energía de Paraguay a Brasil y Argentina será enviado por la presidencia de la República al Congreso para su discusión y aprobación, confirmó Federico Franco, quien ocupa la jefatura del Estado tras la destitución de Fernando Lugo.

Nosotros no podemos seguir cediendo nuestra energía a Argentina y Brasil, y uso la palabra ceder, porque estamos cediendo, ni siquiera vendiendo, afirmó Franco, en una clara referencia a la inconformidad paraguaya por el precio pagado por el suministro de energía por sus dos vecinos.

Franco se refirió así a la energía producida por las hidroeléctricas binacionales Itaipú y Yaciretá, operadas conjuntamente con los dos países vecinos, y en el marco del enojo paraguayo por las sanciones sufridas. Paraguay fue suspendido en los bloques integracionistas del Mercosur y Unasur. La cuasi amenaza a Brasil y Argentina incluye el trasfondo político y pretende ser una suerte de contragolpe por la delicada situación en que se colocó la nación al interrumpir su proceso democrático.

La campaña anti Mercosur e incluso contraria a Brasil proliferó en los medios de difusión paraguayos afectos al gobierno. Ejemplo fehaciente de ello es el titular del editorial que acaba de publicar el periódico ABC al señalar textualmente: “Brasil bate record mundial de robo de energía en Itaipú”.

Las reacciones del lado brasilero son serenas y se remiten a la vigencia de los tratados firmados por Asunción. Tanto el director general del sector brasilero de Itaipú Jorge Samek como un vocero de Itamaraty recordaron que no existe cesión alguna, como señaló Franco, sino una venta oficial con claras reglas para su adquisición por Brasil.

Itaipú, la segunda hidroeléctrica más grande del mundo, construida y administrada por los dos países, cuenta con 14 mil megawatts de potencia instalada y cubre el 81% del consumo paraguayo y el 19% del de Brasil. La hidroeléctrica estableció un récord de producción de dos millones de millones de MWh desde 1984, cuando entró en funcionamiento.

Firmado en 1973, el Tratado de Itaipú establece que cada uno de los dos países tiene derecho a la mitad de la energía generada por la usina y deja claro que el excedente de la consumida por Paraguay solamente puede ser vendida a Brasil a precio negociado bilateralmente. Paraguay utiliza apenas el 14% de la energía producida, debido al escaso nivel de industrialización, su histórica preferencia por una economía exportadora de bienes agrícolas y falta de adecuadas redes de transmisión.

El 25 de julio de 2009 los presidentes Fernando Lugo y Lula da Silva acordaron que Paraguay recibirá el triple de lo que venía recibiendo de compensación por la energía de Itaipú, es decir 360 millones de dólares anuales, y que podría vender “a la brevedad posible” su energía a precio de mercado.

En el caso de Argentina, los tratados suscritos permiten la operación en forma también binacional de la hidroeléctrica de Yaciretá, situada en los límites de la provincia argentina de Corrientes y el departamento paraguayo de Misiones. La represa tuvo su mejor desempeño al finalizar 2011 al producir 20.867 gigavatios hora (GWh), 6,15% más que lo alcanzado en 2010. Alrededor de 19 mil MGh fueron suministrados al Sistema de Interconexión de Argentina, y poco más del 2% al paraguayo.

En 2011 la central hidroeléctrica logró el valor más elevado de altura de salto desde su existencia, con cota promedio anual de 83,18 metros sobre el nivel del mar. La implementación del plan de terminación de Yacyretá, una vez alcanzada la cota definitiva de proyecto en febrero de 2011, permitió esos indicadores. La producción total de la binacional desde la puesta en operación comercial en septiembre de 1994 hasta diciembre de 2011 registró un total de 216.627 GWh. Se suministró 207.084 GWh (95,6%) al Sistema de Interconexión de Argentina y 9.543 GWh (4,4%) al de Paraguay.

Paraguay llegó a un acuerdo con Argentina para actualizar y auditar la deuda que mantiene la hidroeléctrica Yaciretá. El principal objetivo es obtener cifras reales y avanzar lo más rápido posible en el pago de la deuda argentina. Con la rúbrica del documento, quedó reducida a unos seis mil millones de la moneda estadounidense la deuda de Paraguay con su vecino, estimada en unos 17 mil millones de dólares (capital más intereses).

En diciembre del año pasado Argentina prometió pagar 14 millones de dólares por compensación de energía cedida por la hidroeléctrica Yacyretá, parte de los 160 millones de dólares que Buenos Aires se comprometió a pagar en 2011 por el uso del excedente de energía paraguaya. Hasta entonces había cancelado 62 millones de dólares.

Según el ex coordinador de la Comisión de Entes Binacionales Hidroeléctricos (CEBH) Ricardo Canese, es una verdadera “burrada” lo que pretende hacer Franco porque en un año es matemáticamente imposible que pueda instalar líneas de transmisión y distribución que quintupliquen la actual capacidad disponible del sistema eléctrico paraguayo para consumir toda la energía de Itaipú y Yacyretá.

En ese marco, analistas de izquierda paraguayos aseguran que el verdadero interés del gobierno de Franco es suministrar grandes cantidades de energía reclamadas como subsidio estatal por el gigante productor canadiense de aluminio Río Tinto Alcan. Igualmente, todo coincide con el anuncio de la amplia concesión a la transnacional estadounidense Dahava Petróleos para explotar el crudo en el Chaco, que se beneficiaría con la energía compartida ahora con Brasil y Argentina.

La integración energética de Paraguay, Uruguay y Argentina

Paraguay y Argentina acordaron avanzar en los estudios y puesta en marcha de un puente que enlace las ciudades de Asunción y Clorinda (Itá Enramada-Clorinda), y las de Pilar y Puerto Cano (Ñeembucú-Chaco). Dentro del Plan Maestro de la Administración Nacional de Electricidad (Ande) de Paraguay, se convino avanzar el proyecto ejecutivo para la puesta en marcha de obra de interconexión en 500 KV entre las ciudades Villas Hayes y Formosa.

Igualmente, se discutió la idea de suscribir una nueva acta acuerdo para transferencia a la República del Paraguay, durante el trascurso de 2012, en concepto de compensación por cesión de energía, así como en el intercambio de criterios para la puesta en marcha de un plan de venta de energía a Uruguay.

El 22 de febrero de 2012, la primera prueba de exportación de energía eléctrica a Uruguay desde Paraguay a través de la infraestructura energética de Argentina demostró la factibilidad del proyecto. Por espacio de tres horas se enviaron 50 megawat/hora de potencia desde la hidroeléctrica de Acaray, pasando por Yacyretá, y posteriormente entregados por Argentina a la represa Salto Grande, en Uruguay.

De esta forma, la paraguaya Administración Nacional de Electricidad (ANDE) y la uruguaya Administración Nacional de Usinas y Transmisiones Eléctricas (UTE) firmaron un contrato. La ex viceministra de Minas y Energía Mercedes Canese apuntó entonces que la electricidad suministrada a Uruguay sería de hasta 200 megawatt/hora, a un precio de entre 80 y 120 dólares mw/h.

La compraventa de energía eléctrica entre Paraguay y Uruguay utilizando redes de Argentina se hizo realidad después de más de 20 años de negociaciones. Por vez primera en América Latina se consumaba un negocio de exportación de electricidad de un país a otro con el cual no tiene fronteras en común.

El 16 de mayo el ex presidente Fernando Lugo anunció que Paraguay podría concretar la venta de energía eléctrica a Uruguay y Chile a finales de ese mes, y destacó la firma un acuerdo de compromiso entre técnicos de Argentina y Paraguay para que la energía eléctrica vendida corresponda a la generada por la represa de Acaray y no la de Yacyretá.

A fines de noviembre del año pasado, el Ministerio de Minas y Energía de Paraguay aseguró que cotizaba la energía de Acaray cedida a Argentina a precio de mercado de 120 dólares el megawatt/hora fuera de punta, y a 150 dólares en hora pico. Era la primera vez que el país valorizaba su energía a precio de mercado con utilidades, no facturación, de 12 millones de dólares al año.

Con información de Juan Carlos Díaz Guerrero, corresponsal de Prensa Latina en Paraguay.