Desde mediados de junio hasta la segunda y tercera semana de julio se registró un notable incremento de los precios internacionales de algunos commodities agrícolas hasta máximos históricos, entre ellos los del trigo (más de 50%), del maíz (45%) y de la soya (casi 30%). El encarecimiento de los cereales elevará el precio del pan, del forraje y, en última instancia, de la carne, alertó la FAO.

La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) registra en un Índice de precios la variación mensual de las cotizaciones internacionales de 55 productos alimenticios como cereales, oleaginosas, azúcar, lácteos y carnes. El índice de precios récord alcanzó los 236 puntos en febrero de 2011.

Al cierre de 2011, el índice de cotizaciones internacionales de alimentos superaba en 63% al promedio de la década 2000-2010, y en la actualidad los países de Latinoamérica deben lidiar con un nuevo nivel de precios superior al de los últimos 30 años, previno la XXXII Conferencia Regional de la FAO.

Si bien los precios de los alimentos se estabilizaron luego de la crisis de 2011, las malas cosechas de algunos cultivos y el posible aumento de la demanda global hacen temer un nuevo boom inflacionista, el tercero en apenas cinco años, informó la FAO el 21 de julio de 2012. Según la firma Barclays aumenta rápidamente el riesgo a una tercera alza inflacionaria, mientras que otros expertos hablan ya de una nueva crisis alimentaria.

En el primer mes de 2012 los precios de los alimentos experimentaron un incremento del 2% respecto al mes precedente, debido sobre todo al clima económico adverso en Europa. Aumentaron las cotizaciones de todos los productos básicos, principalmente grasas, cereales, azúcar, lácteos y carnes. El índice de precios de la FAO se ubicó en 214 puntos, 4% más que en diciembre de 2011.

En febrero los precios mundiales de los alimentos aumentaron 2,5% respecto a enero, alentados por fenómenos climáticos y presiones inflacionarias. El índice de la FAO llegó a 215,3 unidades. En marzo los precios mundiales escalaron por tercer mes consecutivo, a la cabeza de cereales, aceites y grasas, y el índice de la FAO promedió 216 puntos.

En marzo el índice de precios de la carne se situó en 178 puntos debido a que el costo de la carne de vacuno trepó a un máximo histórico. En el primer trimestre los costos de la carne fueron 3,5% superiores a los de 2011. Por otro lado, el débil crecimiento de la producción global de aceite de palma, las limitadas disponibilidades exportables de aceite de soya y el descenso de la cosecha de colza elevaron los precios de aceites y grasas en 6%.

En abril los precios de los alimentos registraron un descenso de 1,4% respecto a marzo, y el índice de precios de la FAO se situó en un promedio de 214 puntos, tres menos que en marzo, debido a la baja de las cotizaciones de maíz (2,5%), azúcar (5%) y trigo (1%). Los aceites vegetales se encarecieron 2,2%.

En mayo los precios mundiales experimentaron un descenso de 4% respecto a abril, influenciados por una mejora en los suministros, y el indicador de la FAO se ubicó en 204 puntos, 14% menos que el máximo registrado en febrero de 2011. A pesar de ello, los precios subieron nuevamente en América Latina y el Caribe, y la inflación anual de la región pasó de 7,8% en abril a 8,1% en mayo, muy cerca del promedio del último año y medio (8,3%). Incidieron en el alza inflacionaria las carnes (pollo y res) y el tomate.

La Oficina Regional de la FAO llamó la atención sobre el alza acelerada de precios de los alimentos en Trinidad y Tobago desde agosto de 2011. En República Dominicana la tasa anual de inflación fue de 4,3%, la más baja de los últimos dos años. En Costa Rica, México y Panamá se observaron incrementos de más de un punto porcentual, mientras que en El Salvador la inflación fue de -0,5%.

Bolivia fue el único país de Sudamérica que registró alzas de más de 1% con respecto a abril, mientras que la variación de precios fue menor al 4% anual, muy por debajo del 18% de un año atrás, destacó la FAO. Por otro lado, la inflación se redujo en más de 1% en Ecuador, Venezuela y Chile.

En junio de 2012 el Índice de la FAO registró un descenso de 1,8%, especialmente aceites y grasas, y se situó en 201 puntos, el más bajo desde septiembre de 2011. Sin embargo, la incertidumbre económica y las sequías elevaron los precios de algunos cultivos a fines de junio, y desde entonces las cotizaciones no han dejado de aumentar.

La inflación alimentaria en América Latina y el Caribe registró 8,9% en junio, el nivel más alto de este año, influenciada por el alza de precios del pollo, tomate y cebolla. Según el Informe Mensual de Precios de los Alimentos de la Oficina latinoamericana de la FAO, el alza inflacionaria anual estuvo marcada fundamentalmente por aumentos en las tasas de Argentina, Brasil, Costa Rica, Ecuador y México.

La inflación se redujo en El Salvador, Paraguay, Chile, Colombia, Uruguay, Venezuela, Guatemala, Honduras y Nicaragua. En Aruba, Haití y República Dominicana se observaron señales de desaceleración con una inflación anual por debajo del 5%, algo no visto desde el último trimestre de 2010. Empero, en Trinidad y Tobago la inflación alimentaria anual trepó hasta 28,3%.

En julio el índice de precios de los alimentos de la FAO experimentó un incremento del 6% hasta situarse en 213 puntos, debido al encarecimiento de los cereales y el azúcar. De esa forma, el indicador retornó a la senda alcista tras un trimestre de descenso.

La FAO destacó que el índice de los precios de los cereales llegó a 260 puntos, con un sólido repunte de 38 unidades en el periodo analizado. El grave deterioro de los cultivos de maíz en Estados Unidos hizo subir el valor de ese rubro en casi 23%, mientras que las cotizaciones internacionales del trigo avanzaron 19%.

Por otro lado, el índice de la FAO de los precios del azúcar avanzó 12% hasta un promedio de 324 puntos, como consecuencia de fuertes lluvias en Brasil y las escasas precipitaciones en Australia. Para los cárnicos, la organización contabilizó 168 unidades, con una caída del 1,7% en tanto que los lácteos se situaron en 173 puntos.

Entre la segunda y tercera semana de julio de 2012, los precios internacionales de algunos commodities agrícolas como el maíz y la soya alcanzaron máximos históricos, mientras que el del trigo aumentó alrededor de 50% en poco más de un mes. El fuerte incremento de precios fue atribuido a la merma de las cosechas en Estados Unidos, Rusia, Ucrania, Kazajstán y otras naciones productoras de Asia, Latinoamérica y África.

Más del 60% del territorio continental de Estados Unidos, incluyendo la principal zona cerealera, resultó afectado por una excepcional sequía, mientras que la ausencia de precipitaciones en el este de Europa y un débil monzón en India menguaron la producción de trigo y otros cultivos. En solo un mes, la producción de maíz estadounidense bajó en 75 millones de toneladas, y la del trigo ruso descendió en 30 millones, precisó el director de la cooperativa Bourgogne du Sud de Francia Michel Duvernois. [1]

Aunque los sembradíos de Francia se mantienen estables y las cosechas no sufrirán, el alza de precios afectará en primer lugar a los criadores de cerdos, aves y ovinos, sectores en los que la importación de cereales representa entre 60 y 80% del costo de producción. Duvernois aseguró que los precios de los alimentos ya subieron 3,2% en el último año.

El presidente de la Federación Nacional de Sindicatos de Productores Agrícolas de Francia Xavier Beulin consideró que el gran reto de la actualidad es regular los mercados internacionales de granos, y sobre todo combatir a quienes especulan con materias primas agrícolas y elevan los precios de los alimentos de manera artificial.

Inversionistas invaden mercados de productos básicos

La volatilidad de precios de los alimentos se debe en gran parte a la estrecha vinculación entre los mercados agroalimentarios, energéticos y financieros. Influye mucho el mayor uso de alimentos para la producción de biocombustibles y el volumen de productos alimentarios transados en los mercados futuros.

Los contratos de futuros para 24 productos básicos (desde petróleo hasta el cobre) crecieron 9,3% en enero de este año, estima Bloomberg. Entre junio y julio los futuros del maíz en la Bolsa de Chicago treparon más de 50%, y la soya subió casi 30%. [2]

Veterinarios Sin Fronteras denunció que el Banco de Sabadell mantiene en su cartera de fondos de inversión uno especulativo denominado SABADELL BS COMMODITIES, que lucra con cereales básicos (maíz y trigo), además de soya, cacao, azúcar, zumo de naranja y carne de cerdo y de vaca.

“Por cada 314 euros de inversión especulativa se empuja a una persona a la pobreza y el hambre. Es inadmisible que se esté especulando con el hambre, poniendo en riesgo la vida de millones de personas, por eso llamamos a la ciudadanía a la movilización, que exija a las autoridades mecanismos de control que pongan freno a este escándalo”, arengó la campaña “Banca Bajo Control, Con la comida no se Juega”. (www.especulacionalimentaria.org)

Desde hace varios meses la ONU analiza el rol de las inversiones financieras en mercados de productos básicos, y en ese escenario multilateral, el embajador de Chile ante la ONU Octavio Errazuriz expresó la preocupación de la Comunidad de Estados de América Latina y el Caribe (Celac) por las prácticas especulativas sin control, en especial en los mercados de futuros.

En el Segundo panel sobre Adopción de Políticas para hacer frente a la Excesiva Volatilidad de Precios en los Alimentos y Mercados Financieros de Productos Básicos Relacionados, el presidente dominicano Leonel Fernández reiteró que la excesiva volatilidad de precios, junto a la inflación, el déficit fiscal, la devaluación de las monedas y las turbulencias comerciales, podrían desestabilizar a muchos países importadores.

Hace poco el presidente de Francia François Hollande expresó su preocupación por la volatilidad de los mercados de cereales y encargó al titular del ramo Stephane le Foll movilizar todos los recursos para evitar una crisis. También propuso celebrar una reunión de emergencia del Grupo de los 20 para analizar las causas y los efectos de los incrementos del precio de los granos.

Más inestabilidad

Según el presidente del Banco Mundial Jim Young Kim, los precios de los alimentos serán más inestables en lo que resta del año debido a las reducidas existencias de los principales cereales y a las mermas en las cosechas como consecuencia de la excepcional sequía en Estados Unidos y de las malas condiciones climáticas en otras regiones productoras del mundo.

La consiguiente volatilidad de precios internacionales de bienes agrícolas desestimulará las inversiones debido al aumento de los riesgos financieros y a la incertidumbre para los productores y los comerciantes, y afectará sobre todo a la población más pobre, advirtió el jefe del BM.

El índice anual de precios de 2011 del Banco Mundial muestra que los alimentos continúan siendo 24% más caros que el año precedente, lo cual obliga a los hogares pobres a invertir casi todos sus ingresos en la compra de alimentos. Por esa causa hay 44 millones de personas más en condición de extrema pobreza desde junio de 2010 en países de bajos y medianos ingresos. La ONU calcula que en 2011 más de 70 millones de personas cayeron en la pobreza extrema debido al aumento del precio de los alimentos.

En marzo de 2012 el Banco Asiático de Desarrollo (BAD) alertó sobre el peligro que representa el encarecimiento de los alimentos en una región con 578 millones de personas que padecen hambre, sobre todo en Bangladesh, India y Paquistán. Asia y el Pacifico concentran el 62,5% de los hambrientos a nivel mundial, y, según la FAO, la región está casi en el límite de expansión de nuevas áreas de cultivo.

Notas:

[1] En enero de 2012 la FAO estimó que la producción mundial de granos llegaría a 2.327 millones de toneladas para el periodo 2012/2013, un incremento de 4,6 millones de toneladas frente a la evaluación de diciembre de 2011. En febrero vaticinó una contracción de 1,4% en la producción mundial de trigo hasta 690 millones de toneladas en 2012. En marzo el organismo internacional elevó sus estimados de inventarios mundiales de cereales en 519 millones de toneladas, y situó la producción mundial en 2.419 millones de toneladas. Además, vaticinó un incremento de 2,2% en la producción de arroz hasta 490 millones de toneladas, y una reducción del 3% de la de trigo.

En abril la FAO estimó una producción mundial de 2.371 millones de toneladas de cereales, 27 millones más que el año precedente, aunque vaticinó una caída de 3,6% en la cosecha de trigo hasta 675 millones de toneladas. Dijo que la producción global de carne crecerá 2%, hasta 302 millones de toneladas, mientras que la de leche avanzará 2,7% para llegar a 750 millones de toneladas. En junio rebajó las previsiones de producción de cereales hasta 2.396 millones de toneladas, un recorte de 23 millones en comparación con mayo.

La cosecha de maíz en Estados Unidos será recortada en 15% más y la de soya en 8% por los efectos de la sequía, anunció el 7 de agosto el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA en inglés). La entidad ya había rebajado en julio sus estimaciones para la cosecha de maíz en un 12%. De esta forma, los suministros de maíz de Estados Unidos están en el nivel más bajo en 17 años y también se prevé una merma de las reservas de soya hasta 112 millones de bushel, el nivel más bajo desde 1980.

[2] JP Morgan, Goldman Sachs y Barclays observan que algunos precios aumentan demasiado rápido, mientras que la demanda de cobre, estaño, paladio y mineral de hierro crece más rápido que los suministros. El 24 febrero de este año los futuros del azúcar crudo para entrega en marzo treparon 0,25 centavos de dólar en el mercado de Nueva York, y terminaron a 26,19 centavos la libra, el precio más alto de los últimos cuatro meses. En la segunda semana de abril los precios registraron pérdidas de 36 puntos a causa de las ventas especulativas y liquidaciones de fondos de inversión, informó Cubazucar, entidad dependiente del Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera de Cuba.

Con información de la FAO y de las corresponsalías de Prensa Latina, BBC y Telesur en Roma, Washington, y Santiago de Chile.