Todos sabemos que el agujero negro se traga la luz y la energía, toda materia es tragada desde este abismo inconmensurable, de esta concentración fabulosa de fuerza de atracción, que lo reduce todo quizás a sus mínimas dimensiones. Esto desde una perspectiva física de lo que pasa en el universo. Desde una perspectiva política podríamos usar la metáfora del agujero negro en el caso del TIPNIS.

El TIPNIS es el agujero negro del gobierno. El conflicto del TIPNIS se lo ha tragado completamente. El conflicto del TIPNIS ha exigido del gobierno toda la concentración de violencia física y simbólica del Estado, lo ha obligado a usar todos los recursos a su alcance, ocasionando incluso una conducta sinuosa, inexplicable desde parámetros lógicos. Ha jugado en el TIPNIS su prestigio, su imagen internacional, su imagen en el país, incluso sus perspectivas de futuro, perdiendo el instinto de sobrevivencia. Toda la historia del gobierno en el tema del TIPNIS es hasta extravagante, si es que no se vislumbra las razones de esta fabulosa fuerza de atracción en la que se ha convertido el TIPNIS, una especie de abismo inconmensurable de juegos de poder, que se traga el gobierno. Este campo de batalla es la loma santa para los pueblos indígenas de tierras bajas.

Se han expuesto varias hipótesis en torno al conflicto del TIPNIS, las mismas que también las hemos descrito en varios textos; la hipótesis del compromiso del gobierno con el IIRSA, que compromete un acuerdo con el gobierno del Brasil y un préstamo del BNDES; la hipótesis de las concesiones petroleras, dadas a PDVESA y a PETROBAS en la zona núcleo del TIPNIS, altamente vulnerable y declarada zona de protección por el SERNAP; la hipótesis de los compromisos del presidente con sus federaciones cocaleras, de ampliar la frontera agrícola para el cultivo de la coca excedentaria. Sin descartar ninguna de estas hipótesis, incluso privilegiando una, que parece tener más peso, que es el compromiso del gobierno con las federaciones cocaleras, el núcleo duro de las organizaciones campesinas que apoyan al gobierno [1], también podemos considerar que el TIPNIS se ha convertido para el gobierno en una obsesión. Así como el TIPNIS se ha convertido también en un símbolo de defensa del proceso, de defensa de la Constitución, de defensa de la madre tierra, de defensa de la consulta verdadera, para las organizaciones indígenas de tierras bajas y de tierras alta, así como para los movimientos sociales que apoyan la defensa del TIPNIS. Desde esta perspectiva, la lucha por el TIPNIS es una lucha por la reconducción del proceso.

El TIPNIS también es una obsesión para el gobierno. No puede explicarse de otra manera la conducta gubernamental. Se emplean todas las argucias, se efectúan todas las manipulaciones, se ponen en funcionamiento todos los instrumentos posibles, se hacen grandes campañas publicitarias y comunicacionales, se publican reportajes, aunque no sean sostenibles empíricamente, se saca una revista que es un dolor de cabeza. [2] Incluso, como parte de lo que consideran los funcionarios toda una estratagema, se aprueba una ley de “consulta” sin consentimiento de los pueblos indígenas, una ley que viola la estructura normativa y conceptual de la consulta, establecida en los convenios internacionales y en la Constitución; se acompaña esta ley con un protocolo pavoroso, no consensuado, que se inventa procedimientos de consulta. Todo esto como dispositivos legales para la invasión del TIPNIS por brigadas responsables de la consulta espuria. Está claro que todas estas acciones son vicios y causales de nulidad. La “consulta” impuesta por el gobierno es nula debido a la violación sistemática de la concepción y la normativa misma de la consulta previa, con consentimiento, libre e informada. [3]

Una vez excluidas las organizaciones matrices de los pueblos indígenas del TIPNIS, la subcentral del TIPNIS y la CIDOB, una vez que se procede a una inaudita intervención en el TIPNIS con regalos, chantajes, presiones, coerción y amenazas, dividiendo a las organizaciones de base, para continuar dividiendo la CIDOB con un cruenta y grotesca intervención en asuntos de representación indígena, se procede a una estrepitosa consulta por parte de las brigadas.

Lo que queda claro, por todas las declaraciones del gobierno, del mismo texto del protocolo y de la ley 222, de las exposiciones de los brigadistas, es que quieren imponer la carretera a como dé lugar. La pregunta principal es sobre la intangibilidad, que no es un tema administrativo y legal del Estado, sino corresponde a la ley 180, de defensa del TIPNIS, por lo tanto esta pregunta no es procedente. Se induce en bloque a aceptar la carretera del “progreso” que pasa por el núcleo del TIPNIS donde no hay prácticamente comunidades, salvo dos.

Todo este montaje es para imponer la carretera “si o si”, como dijo el presidente al comienzo del conflicto. Los costos ecológicos indudablemente son altos, si es que construyen la carretera, costos que no se enmiendan con la descarada y demagógica denominación de carretera ecológica. [4] Los costos políticos también son altos para el gobierno, la caída estrepitosa de la imagen internacional del presidente, caída acompañada por el deterioro de su imagen en el país, sobre todo en las ciudades. Vaciamiento de la legitimidad que le quedaba, desgaste abrumador de la gestión de gobierno, develamiento de las improvisaciones e incoherencias que despliega el accionar del gobierno. Todo esto no se rectifica con monumentales campañas publicitarias que quieren invertir el curso de lo que ocurre en realidad, el deterioro y descomposición del gobierno. Es un camino a la nada. Ya lo dijo Boaventura de Sousa Santos, si Evo Morales gana, impone la carretera, va a ser su caída, entonces pierde. [5]

El TIPNIS es pues el agujero negro del gobierno. Después de haber perdido toda perspectiva estratégica al abandonar la Constitución, al considerarla un texto de vitrina, para presentarla como logro en foros internacionales, pero no para aplicarla, pues las políticas públicas del gobierno han tomado otro curso, la continuidad del modelo extractivista colonial del capitalismo dependiente. Lo que lo obliga a la violación sistemática de la Constitución. Después de haber derivado del pragmatismo y realismo político, de la primera gestión de gobierno, a una sumisión y servilismo a las empresas trasnacionales, convirtiéndose en un engranaje de las estructuras de poder regional y mundial, el gobierno pierde la cabeza en el TIPNIS. Se tira al abismo. La única “estrategia” que le queda, si se puede hablar de estrategia en relación a este montaje arbitrario, que corresponde a la desesperada implementación del modelo extractivista, es construir la carretera del “progreso”, aunque el resto de las carreteras del país nunca hayan logrado el desarrollo, sino el despliegue de la logística de la dependencia. El único programa de gobierno fáctico se ha convertido en destruir el TIPNIS. No sé si se puede cantar victoria dejando un panorama desolador y de muerte.

Donde han mostrado su sapiencia para este tipo de acciones los ministros es precisamente en su accionar en torno a la IX marcha indígena. De una manera planificada, acuciosa, diseñaron la destrucción de la subcentral del TIPNIS y de la CIDOB. Bajaron su perfil agresivo y descalificador, desencajado veleidosamente durante la VIII marcha, sin embargo, montaron y desplegaron todos los dispositivos para derrotar a la IX marcha, como venganza a la victoria de la VIII marcha.

Intervención de la armada en el TIPNIS, firmas de convenios y compromisos con organizaciones de base, cooptación de dirigencias, movilizar una contramarcha de funcionarios de la alcaldía de El Alto, de algunas juntas de vecinos y de dirigencias campesinas del Altiplano, cuando la IX marcha indígena entrara a La Paz, descartar cualquier reunión con la dirigencia legítima y representativa del TIPNIS, promover un Congreso chuto de la CIDOB para descabezar a Adolfo Chávez y a la dirigencia de la organización matriz. Lograron dividir la CIDOB, crear una paralela, desconocida por muchas regionales indígenas; empero no lograron destruir a la Subcentral del TIPNIS. Seguramente van a continuar con esta acción destructiva, incluyendo al CONAMAQ, que participó en la VIII y en la IX marcha indígena, defendiendo consecuentemente el TIPNIS.

El gobierno está obsesionado, sólo quiere obediencia de todos. Controla todos los órganos del Estado, los ha subsumido a todos a la voluntad del ejecutivo, obligando a un papel indecoroso a la Asamblea Legislativa, que no delibera ni fiscaliza, sólo obedece ordenes; obligando al órgano judicial a ser un apéndice del ejecutivo, al que se encuentra totalmente subordinado, haciendo gala de un servilismo inaudito, abalando los bochornosos actos del gobierno, acudiendo a la chicanería cuando las organizaciones indígenas acuden a la apelación y a la acción popular, también descartando a los responsables intelectuales de los eventos violentos y represivos en Chaparina. [6] No se dan cuenta esos jueces que con esto acaban con la administración de justicia, muere la justicia. De la misma manera que cuando un médico ya no cura, entonces deja de ser médico, estos jueces dejan de serlo por no cumplir con sus funciones.

El órgano electoral también es un dispositivo de poder en manos del ejecutivo, avala las elecciones perdidas contra el voto nulo de los magistrados, se presta a todas las maniobras del gobierno, incluyendo a las maniobras de consulta en el TIPNIS. Con esto no sólo que no hay equilibrio de poderes, como establece la Constitución, sino que ya no hay Estado de derecho. La Constitución ha mantenido la condición de Estado de derecho, de la anterior Constitución, combinando esta herencia con las nuevas condiciones de la transición estatal, la condición plurinacional, la condición comunitaria, la condición autonómica y la condición intercultural.

Se han escuchado interpretaciones leguleyas de la Constitución, de parte de un asesor de la cámara de diputados, para justificar el manejo escabroso del gobierno en lo que respecta a la consulta espuria y justificando las respuestas chicaneras de la Sala de La Paz del órgano judicial. Esta es una muestra de la incomprensión de la Constitución, también una muestra del razonamiento leguleyo del derecho, saber colonial, del que debemos desprendernos. La Constitución que plantea el Estado plurinacional comunitario y autonómico requiere de una interpretación integral a partir del espíritu constituyente. Requiere también ser interpretada desde las perspectivas del nuevo constitucionalismo latinoamericano, constitucionalismo que ya tiene toda una historia desde la Constitución brasilera hasta la Constitución boliviana, pasando por las constituciones colombiana, venezolana y ecuatoriana.

Todas estas constituciones son parte y el resultado de procesos constituyentes con amplia participación popular, de organizaciones e instituciones de la sociedad. Estas constituciones no han sido escritas por doctorcitos, aunque hayan intervenido en la redacción, sino por los pueblos participantes. La interpretación de la Constitución requiere de un pensamiento pluralista, incluso inmanente y animista, debido la exigencia de las cosmovisiones indígenas. Por lo tanto requiere de la circulación de varios paradigmas y de saberes. El constitucionalismo tradicional es impotente para comprender la Constitución, se pierde en la interpretación des-contextuada de artículos. Olvida que la Constitución es un acontecimiento político; en el caso boliviano, un acontecimiento descolonizador. También olvida que la Constitución es viva, forma parte del poder constituyente de los movimientos sociales anti-sistémicos, de la movilización general en su desarrollo y en su aplicación.

El problema es que este agujero negro no solo se puede tragar al gobierno sino que puede arrastrar en esta absorción al proceso mismo. Proceso que no pertenece al gobierno, ni al MAS, sino al conjunto de movimientos sociales anti-sistémicos, que han logrado a través de una movilización prolongada (2000-2005) abrir el proceso constituyente y los horizontes de una transición pos-capitalista, la transición pluralista del estado plurinacional. La Constitución pertenece al pueblo boliviano que la ha aprobado votando por ella. El problema es que el proceso puede ser clausurado debido al estallido de sus contradicciones profundas. El gobierno se llevaría al proceso consigo mismo si es que antes no pueden reconducir el proceso los movimientos sociales, las naciones y pueblos indígenas, el pueblo boliviano.

Notas:

[1] En apoyo a esta hipótesis es conocido un anteproyecto de la CSUTCB de afectar a todas las TCOs, consideradas por esta organización como terratenientes, olvidándose de los históricos terratenientes que concentran la propiedad de la tierra en el Oriente boliviano, dejando a un lado la reforma agraria, renunciando más bien a ella.

[2] La revista de la Vicepresidencia se titula Migraña.

[3] Seguramente el pleito no terminará, será llevado a los tribunales internacionales, pues se violaron convenios internacionales que firmó el Estado boliviano. El antecedente de la resolución del tribunal internacional competente en el caso de Sarayaju es ya jurisprudencia. El Estado del Ecuador está obligado a reparar su falta y reponer los derechos de las naciones y pueblos indígenas afectados.

[4] Como si las carreteras ecológicas no formaran parte de la experiencia, sobre todo en Brasil, carreteras que han dejado todo una huella devastadora. Como si esto no significara desforestación e impacto, construcción de puentes, de túneles o de elevaciones que afectan el medio ambiente, en una región de alta vulnerabilidad ecológica. Esta demagogia gubernamental y de asambleístas es una muestra del desprecio a la opinión especializada y a la opinión pública.

[5] Entrevista en Página Siete.

[6] El gabinete se reunía casi todos los días tratando en la agenda el conflicto del TIPNIS. Es imposible la orden de represión violenta a la VIII marcha sin la aprobación del gabinete, del ministro de gobierno, del presidente y del vicepresidente. Se sabe que esto es lo que ha ocurrido, también se sabe que después de que el canciller fue obligado a caminar delante, ocasionando la ruptura del cerco policial, por parte de un grupo de mujeres marchistas, después que cruza el canciller, por último, en base acuerdos, el bloqueo de los colonizadores en Yucumo, se lo llama desde La Paz para montar un espectáculo, invitándolo a bajar en ambulancia y en camilla desde el Aeropuerto de El Alto. El canciller se negó a prestarse a semejante impostura.

* Miembro de Comuna, http://horizontesnomadas.blogspot.com/