El llamado esplendor o boom de la minería en Australia amenaza seriamente el medio ambiente de la Isla Continente. La Unesco alertó que la Gran Barrera de Corral, el mayor sistema de arrecifes del mundo que se extiende por más de 2.600 kilómetros frente a las costas de Queensland, está seriamente amenazada por megaproyectos de BHP Billiton, Rum Jungle, Xstrata y Río Tinto.

Las autoridades australianas desarrollan un vasto plan minero hasta el año 2020, que incluye el incesante ir y venir de no menos de siete mil barcos cargados de mineral, particularmente carbón extraído de las regiones del este de la Isla Continente. Ese trasiego y la apertura de al menos 30 minas a cielo abierto en los últimos años en Newcastle, a unos 160 kilómetros al norte de Sidney, implican el deterioro medioambiental y el aumento de las enfermedades respiratorias y el asma, de acuerdo con denuncias de los propios pobladores.

Para los agricultores de la zona, la industria agrícola, especialmente la lechera, está en vías de desaparición ante el incremento del laboreo en los centros de producción minera, que debe triplicarse si se aplica el amplio plan del gobierno. Todo ese panorama atenta contra la política de disminución de gases de efecto invernadero, que desequilibran el clima y comienzan a surtir efectos devastadores en la Barrera de Coral, alertan los grupos defensores del medio ambiente. (1)

Mark Diesendorf, científico que asesoró a varios gobiernos australianos, alertó del paulatino empobrecimiento e incluso de la pérdida del entorno natural en vastas regiones del país, en particular las habitadas por aborígenes. El experto, actualmente director adjunto del Instituto de Estudios Medioambientales de la Universidad de Nueva Gales del Sur, acumula largos años de estudio al respecto y reconoce los peligros del mencionado boom.

Sus últimas valoraciones precisaron que se aumenta enormemente la explotación y exportación de carbón, la producción de gas de hulla y otras industrias que pueden tener un fuerte impacto, no solo en el medioambiente sino también en el desarrollo económico.

Gobiernos estaduales como el de Queensland han declarado públicamente que no privilegiarán el medioambiente en detrimento del desarrollo minero y económico. De tal manera, el gobierno central, presidido por la primera ministra Julia Gillard, no define una política concreta sobre el asunto y continúa entregando concesiones a empresas transnacionales con mínimos requisitos, muy cuestionados por los ecologistas y especialistas en la materia. (2)

Los aborígenes y la industria minera

Los aborígenes australianos, entre los más antiguos pobladores del mundo, se mantienen en guardia y luchan contra la irrupción de transnacionales mineras que alteran de manera irremediable el medio ambiente. Según la Asociación Nuclear Mundial (ANM), Australia tiene las mayores reservas de uranio a nivel internacional, estimadas en un 23% del total existente.

El tema, en disputa desde hace muchos años, resurge al levantarse la prohibición oficial sobre la explotación de ese mineral altamente cotizado. Pero el grupo aborigen de los Wonghata, en la región del llamado Gran Desierto Arenoso de 360 mil kilómetros cuadrados, en el oeste del país, ve con recelo y temor justificado la apertura para extraer uranio.

Esa etnia fue víctima, entre los años 60 y 70, de traslados masivos para que el gobierno realizara extracciones mineras y pruebas atómicas en la región, las cuales les provocaron serios daños físicos y afectaciones a sus tierras de cultivo. El impacto alcanzó tal magnitud que el Parlamento reconoció que se drenaron ácidos mineros a ríos como el Finnis, donde destruyeron la vida animal y vegetal.

Geoggrey Stokes, uno de los líderes de esa comunidad, reiteró que no necesitaban ese tipo de negocio: ¿Por qué vamos a contaminar el país a cambio de dinero? Para la gran mayoría de los aborígenes australianos el principio es mantener siempre fresca la creación de las montañas, valles, desiertos y ríos, y preservarlos en nombre de sus ancestros, pobladores de esa multiétnica nación desde tiempos inmemoriales.

En 2011, pese a la oposición de los pobladores autóctonos, la transnacional BHP Billiton comenzó a ejecutar un vasto proyecto a un costo total de 15,6 millones de dólares. No obstante, la ejecución marcha lentamente por los crecientes criterios en contra y que incluyen a Sally Talbot, ministra del Ambiente, quien afirmó que “la extracción de uranio es más peligrosa que la minería”.

Otra empresa como la Rum Jungle, responsabilizada con el desastre del río Finnis, se mantiene al margen de la disputa. Mientras, la minera suiza Xstrata y la angloaustraliana Río Tinto desarrollan otros programas vinculados al proceso extractivo de zinc y hierro en el noroeste de la nación.

Los largos años de litigio han implicado juicios y demandas, unos perdidos y otros ganados, entre estos últimos, el del río McArthur, en el estado Territorio Norte, y relacionado con una mina de zinc en el Golfo de Carpentaria.

El gobierno suspende permiso a proyecto minero

Según un informe de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), la Gran Barrera de Corral australiana está seriamente amenazada y carece de adecuadas políticas de preservación medioambiental. La Gran Barrera es el mayor sistema de arrecifes del mundo que se extiende por más de 2.600 kilómetros frente a las costas de Queensland.

El 2 de mayo de este año políticos australianos calificaron de una bofetada a las autoridades locales las críticas de la Unesco sobre la preservación de la Gran Barrera de Coral. La senadora Larissa Waters, del Partido Verde, aliado de la coalición gubernamental, dijo que tales censuras ocurren a pesar de que se ha denunciado la falta de previsión al respecto.

Es así que el 5 de junio las autoridades australianas suspendieron el permiso otorgado al proyecto minero Alpha Coal, localizado en el estado de Queensland, por el riesgo ambiental que representa. Alpha Coal es una iniciativa de la empresa india GVK en asociación con la australiana Gina Rinehart, la cual dispone de una fortuna superior a los 28 mil millones de dólares.

La decisión deja sin efecto la autorización emitida por la administración del territorio sede de la mina de carbón. Al argumentar la medida, el ministro del Medio Ambiente Tony Burke señaló que los documentos presentados excluyen información sobre el posible impacto del proyecto en la Gran Barrera de Coral.

Las evaluaciones realizadas mostraron que la mina podría aportar hasta 30 millones de carbón térmico al año, con unos mil empleos directos en la etapa de explotación. Pese a ello, en este caso el gobierno de Queensland privilegió la conservación ambiental en detrimento de la extracción de materias primas.

Australia integra el denominado Grupo de los 20 países con la más alta tasa de emisiones de dióxido de carbono. Con 21 millones de habitantes, el país posee enormes vertederos que generan más de 25 mil toneladas de dióxido de carbono (CO2) al año, y es responsable del 1,5% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.

El gobierno australiano confirmó que desde el 1 de julio de este año, 294 compañías consideradas las mayores contaminantes del país deben pagar un impuesto por emitir CO2 a la atmósfera. Según la Reguladora de Energía Limpia de Australia, las mineras BHP Billiton, Xstrata o Rio Tinto, y la petrolera Chevron, entre otras, pagarán 23 dólares por cada tonelada de CO2 emitida.

Las entidades del Estado también sufragarán el monto estipulado, el cual aumentará gradualmente hasta julio de 2015, cuando se prevé aplicar un sistema de comercio de emisiones acorde al precio establecido en el mercado internacional.

Notas:

1. A fines de 2011 se descarriló un tren que transportaba una carga tóxica vertida en parte sobre el río Edith. La empresa responsable de la vía férrea Genesee and Wyoming Australia admitió que en dos de los vagones se transportaban 1.500 toneladas del concentrado de cobre pertenecientes a la compañía Oz Minerals, que usa la red ferroviaria de 2.200 kilómetros para trasladar el concentrado desde su mina Prominent Hill, en Australia del Sur, al norteño puerto de Darwin.

2. El sector minero de América Latina también despierta el interés de los inversionistas australianos. El ministro de Relaciones Exteriores Bob Carr afirmó que Latinoamérica “está emergiendo como uno de los nuevos y principales motores de la economía global”. Se estima que hay por lo menos 80 compañías vinculadas a negocios mineros en la región. La cifra es notable si se toma en cuenta que hace cuatro años solo 20 entidades participaban en la prospección de yacimientos o la explotación de minerales en Latinoamérica. Además, más de un centenar de firmas australianas suministran tecnología a la industria minera latinoamericana, en contraste con las cinco de 15 años atrás. Carr resaltó como elemento impulsor a los proyectos de BHP Billiton y Rio Tinto.

* Jefe de la Redacción de Asia de Prensa Latina.