Un equipo técnico multidisciplinario identificará y demarcará el territorio que ocupan los pueblos ayoreos en aislamiento voluntario en los Parques Nacionales y Áreas Naturales de Manejo Integrado (PNANMI) Kaa-Iya y Otuquis en el Gran Chaco boliviano. El estudio debe determinar mecanismos que garanticen el ejercicio de su derecho a mantenerse en aislamiento en un plazo de 18 meses, instruye el Decreto Supremo N. 1286 emitido el 4 de julio de 2012.

Desde 2007 una comisión técnica de alto nivel integrada por representantes del gobierno y de la Central Ayorea Nativa del Oriente Boliviano (CANOB) redactan un decreto destinado a la protección de familias ayoreas en aislamiento voluntario, en cumplimiento del artículo 31 de la Constitución Política del Estado (CPE).

La CPE establece que las naciones y pueblos indígenas originarios en peligro de extinción, en situación de aislamiento voluntario, y no contactados serán protegidos y respetados en sus formas de vida individual y colectiva. La Carta Magna reconoce que los pueblos indígenas en aislamiento voluntario gozan del derecho a mantenerse en esa condición, y a la delimitación y consolidación legal del territorio que ocupan y habitan.

El director Ejecutivo del Servicio Nacional de Áreas Protegidas (SERNAP) Saúl Chávez informó que el pueblo ayoreo demandó un territorio de aproximadamente 3,4 millones de hectáreas dentro de los Parques Nacionales Kaa-Iya del Gran Chaco y Otuquis, que ocupan parte del chaco boliviano, la Chiquitania cruceña y una zona del chaco cruceño declarada área fiscal y destinada a la exploración petrolera.

El Decreto 1286 aprobado el 4 de julio instruye realizar un monitoreo de las zonas en las que están asentadas las familias no contactadas o en aislamiento voluntario; verificar su ubicación, y demarcar sus territorio de una extensión aproximada de tres millones de hectáreas en las provincias Germán Bush, Chiquitos y parte de Cordillera, para evitar el ingreso de terceros. El objetivo es complementar los estudios existentes sobre las poblaciones ayoreas en aislamiento voluntario que habitan en un área de 1,9 millones de hectáreas declaradas como zona de protección estricta (intangible) en el PNANMI Kaa-Iya del Gran Chaco.

El decreto delimita el área de estudio de una superficie de 536.568 hectáreas, desde el vértice saliente del área de protección estricta del PNANMI Kaa-Ia hasta el vértice nor oeste al inicio del área del PNANMI Pantanal de Otuquis.

El objetivo es identificar la presencia de grupos de ayoreos en situación de aislamiento voluntario y sus áreas de ocupación y tránsito campamentos, sendas, sitios de cacería, pesca y otros durante la realización de sus actividades; y determinar mecanismos que garanticen el ejercicio de su derecho a mantenerse en aislamiento voluntario, con la recomendación de las medidas de protección que correspondan, detalló la ministra de Desarrollo Rural y Tierras Nemesia Achacollo.

El gobierno ratificó la actual condición de la zona de protección estricta que contempla la categoría de Parque Nacional, para asegurar la protección y conservación de poblaciones viables de flora y fauna. En ese sentido, Achacollo recalcó que Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) no podrá realizar actividades de exploración o explotación dentro de las áreas de interés del estudio técnico.

El equipo técnico multidisciplinario será contratado por el Viceministerio de Tierras, y realizará el estudio en coordinación con representantes de la CANOB. Se espera que presente resultados en un plazo de 18 meses.

Cuantificarán el valor de los parques

La sub jefa de la bancada de Convergencia Nacional (CN) en la Cámara de Diputados Paola Zapata presentará un estudio técnico sobre el valor médico de los parques nacionales y áreas protegidas, como marco para una política de desarrollo sostenible y no extractivo de estas zonas del país.

“El estudio, al que se están haciendo las revisiones finales, indica que el valor económico de los parques nacionales y áreas protegidas de Bolivia, en potenciales patentes médicas, supera al del salar de Uyuni y al del Mutún. Si tenemos en cuenta que la industria farmacéutica es la segunda del mundo, luego de la industria del armamento, tendremos idea del futuro que tiene ese sector en el siglo XXI”, destacó Zapata.

Según la legisladora, “los parques son el nuevo Cerro Rico de Bolivia, sin necesidad de que sean explotados de manera extractiva; tan sólo debemos registrar la biodiversidad para luego cobrar las patentes y generar una industria farmacéutica nacional. El destino de los parques no tiene por qué ser la coca, la madera o el petróleo”.