Al Primer Ministro de España Mariano Rajoy lo llaman “el mentiroso” porque ha negado la crisis económica de su país hasta el último momento. Ahora ha pedido al Fondo Monetario Internacional un préstamo de variados millones de euros para poder salvar los bancos españoles y la misma España, diciendo que no tienen ni un euro en sus cajas para poder pagar los sueldos a los empleados del estado, de otro modo España va en “default”.

Naturalmente el gobierno tiene ahora que hacer recortes y rebajas en su presupuesto, una maniobra de lágrimas y sangre. Días atrás ha anunciado el aumento del IVA al 21%, la reducción del subsidio de desempleo, recortes al sistema de jubilación, 600 millones de euros de ahorros en los ministerios y la eliminación del aguinaldo de navidad para los empleados del Gobierno.

Mientras tanto el descontento en la población española aumenta. Los desempleados son 4.700.000, lo que significa el 24,5% de la población. Los jóvenes en perspectiva de un trabajo, que no llegará, llegan al 52,1%, el PUB del 2012 es negativo, menos el 1,8%, el déficit PUB llegará al 6,4% durante el presente año y la inflacción continuará aumentando. Una situación dramática.

La inestabilidad política y las numerosas manifestaciones de los “indignados”, mineros, universitarios, clase media, etc. que cada día llenan las plazas de España no preocupan al gobierno de Mariano Rejoy que tiene una amplia mayoría en el parlamento y en la mayoría de los gobiernos regionales.

También las comunidades autónomas están sufriendo por esta terrible situación económica. La Comunidad Valenciana podría ser la primera en declarase en quiebra, solicitar ayuda financiaria al estado y pedir al Fondo de Liquidez Autonómica una línea de crédito. Según medios de información españoles, también Andalucia, Asturias, Cataluña, Castilla la Mancha, Extremadura y Murcia están en la misma condición, igualmente las Islas Canarias y Baleares pedirán la adhesión al nuevo mecanismo financiero creado por el Gobierno para inyectar liquidez en las Comunidades Autónomas.

El problema catalán es muy complicado: tiene una deuda superior al 20% de su PIB. Si fuese necesario la intervención del gobierno central para reducir o anular esta deuda, los partidos de oposición al gobierno como Esquerra Republicana, han anunciado que no exitarían en pedir elecciones anticipadas si el control de las cuentas regionales terminasen en manos del gobierno central. No es un segreto de la enorme rivalidad que existe entre Madrid y Barcelona.