Londres, París, Berlín y Washington (PL).- La manipulación de las tasas interbancarias London Interbank Lending Rate (Libor británica), Euríbor (Europa) y Tíbor (Japón), que definen el precio de los préstamos interbancarios, figuran en el centro de atención de las autoridades financieras internacionales. El nuevo escándalo “ha expuesto con luz implacable el corazón podrido del sistema financiero”, calificó The Financial Times.

Las tasas interbancarias Libor, Euríbor y Tíbor definen precio que toman en cuenta los bancos al prestarse dinero entre ellos, pero influyen de forma indirecta en los créditos a hogares y al sector corporativo.

Hace poco el banco británico Barclays fue sancionado con una multa de 453 millones de dólares por el uso indebido del tipo interbancario Libor, utilizado en todo el mundo como referencia para definir precios por unos 350 billones (millón de millones) de dólares en derivados y otros productos financieros. El 5 de julio el banco recibió un ajuste a la baja en su calificación de estable a negativo por parte de la agencia evaluadora Barclays.

En las investigaciones, los expertos detectaron mensajes de correo electrónico donde quedó al descubierto que los operadores y los encargados de reportar las tasas a diario trabajaron de conjunto para que los tipos coincidieran con los objetivos de los bancos. Al comparecer ante el Parlamento británico, el ex director ejecutivo de Barclays Bob Diamond admitió errores y una conducta reprensible en la entidad respecto a la manipulación de la tasa Libor.

El pasado viernes el comisario europeo de la Competencia Joaquin Almunia confirmó en Lisboa que las investigaciones se extienden además a las tasas Euríbor y Tíbor, y reveló que ya en 2011 comenzaron las pesquisas sobre varios bancos por la manipulación de los referidos indicadores.

Según analistas de Morgan Stanley, el costo del proceso para 11 grandes bancos involucrados podría llegar a los 14 mil millones de dólares hacia 2014. La suma responde a acuerdos regulatorios y legales, unido al efecto adverso sobre las acciones de entidades como JP Morgan, Credit Suisse, Deutsche Bank, Societe Generale, Royal Bank of Scotland y HSBC, entre otras.

En Estados Unidos el Comité de la Banca del Senado admitió que en 2008 ya había recibido informes de Barclays en los que se mencionaban problemas con el tipo de referencia del mercado interbancario, y citó a declarar al presidente de la Reserva Federal (FED) Ben Bernanke y al secretario del Tesoro Timothy Geithner.

El nuevo escándalo financiero “ha expuesto con luz implacable el corazón podrido del sistema financiero”, calificó The Financial Times. Más que eso, puso al descubierto un fraude más de la denominado “libre mercado” capitalista, pues se confirma que las tasas de interés no son resultado de la libre competencia en beneficio de los demandantes, como afirmaban los gurús del neoliberalismo, sino que están determinadas por el capricho del cartel bancario.

La manipulación de las tasas es apenas una muestra de la corrupción que corroe al sistema financiero mundial. El imperio financiero desregulado y pletórico de derechos supranacionales, como por ejemplo el “secreto bancario”, evade impuestos, especula con bienes públicos, remonta las crisis cíclicas del capitalismo apropiándose de fondos estatales y moviendo a su antojo capitales de un país a otro.

Solo como ejemplo, en 2011 salieron de Rusia 84.200 millones de dólares, más del doble de los 33.600 millones de dólares fugados en 2010, informó la Agencia Nacional de Estadísticas (Rostat). Sin embargo, la cifra apenas se acerca al récord establecido en 2008, en pleno auge de la crisis financiera mundial, cuando se situó en 133 mil millones de dólares, precisó el diario Komersant.

Komersant llamó la atención de que sólo en el último trimestre del año pasado la fuga de capital alcanzó los 37.800 millones de dólares, superior a todo 2010, en coincidencia con el auge de la crisis por los problemas con la deuda de los países europeos. Aclaró que los bancos sacaron del país 26.200 millones de dólares, mientras otros sectores en Rusia se encargaron de evacuar a otras naciones 57.900 millones.

Cae en picada el prestigio de la banca mundial

En agosto de 2011 la agencia de calificación Standard and Poor‘s (S&P) rebajó la calificación de las firmas estadounidenses de refinanciamiento hipotecario Fannie Mae y Freddie Mac de AAA a AA+, dada su dependencia del gobierno de Estados Unidos, y también degradó a 10 de los 12 Bancos Federales de Préstamos y la deuda senior emitida por los Bancos Federales de Crédito Agrícola.

Por primera vez desde 1941, S&P borró a Estados Unidos de la lista de países sin ningún riesgo crediticio, lo cual constituyó una merma en el prestigio de Washington porque convirtió a la mayor economía del mundo en un deudor más riesgoso. Tal degradación provocó una ola de turbulencia en los mercados financieros internacionales.

El 24 de enero de 2012 S&P anunció la degradación de la nota crediticia de cuatro instituciones bancarias de Francia, como secuela directa de la descalificación a la nota soberana francesa que perdió su condición de Triple A el 13 de enero. La nota de Crédit Agricole, la segunda más grande del país galo y una de las 10 principales del mundo, cayó de A positiva a una A simple.

S&P también degradó a los bancos Société Générale, Banque Populaire y Caisse d’Epargne (BPCE) y la Caisse des dépôts et Consignations, esta última considerada como el brazo derecho del gobierno en el mundo de las finanzas. La mayor entidad financiera de Francia, BNP-PARIBAS, mantuvo su calificación de doble A negativa. Las principales consecuencias para los bancos afectados por la medida fue el encarecimiento de las condiciones de crédito y más dificultades para conseguir inversores. El sistema bancario galo es uno de los principales acreedores de los países más afectados por la crisis de la deuda en la zona euro, entre ellos Grecia y Portugal.

Días antes, el Banco Central Europeo (BCE) había reportado que la cantidad de entidades financieras de la Eurozona disminuyó 4% interanual en 2011, con 7.533 bancos, 332 menos que en igual período precedente. Las reducciones más marcadas se registraron en Irlanda, Luxemburgo, Chipre, Francia y Grecia. Según el BCE, pese a la ampliación de la zona de la moneda común desde su creación en 1999, el número de instituciones continúa su reducción. El conjunto de la Unión Europea perdió el año pasado más de 300 entidades financieras, entre ellas bancos, bancos centrales y otros establecimientos de crédito y depósito de fondos monetarios.

Por otro lado, el 27 de enero la agencia crediticia estadounidense Fitch degradó la nota de cinco naciones de la UE, entre ellas España e Italia, cuarta y tercera economías, respectivamente, de la zona euro; y el 13 de febrero degradó también a cuatro bancos españoles. Notificó la depreciación en dos niveles de la calificación de la deuda a largo plazo del Banco Santander, número uno del sector, y recortó en un peldaño la solvencia de BBVA, CaixaBank y Bankia.

Fitch argumentó una estrecha relación entre las entidades y el riesgo soberano, por eso ni siquiera los dos grandes (Santander y BBVA), con mayor presencia fuera que dentro de esta nación europea, tienen mejor nota que España. Poseen grandes carteras de deuda española, mientras que su rentabilidad y la calidad de sus activos están estrechamente vinculados con la marcha de la economía.

El 22 de junio los efectos de la crisis financiera internacional alcanzaron a las principales instituciones financieras del orbe con una rebaja de sus calificaciones ante los riesgos de pérdidas. La agencia Moody’s ajustó las evaluaciones a 15 de los mayores bancos del mundo, entre ellos entidades de primera línea en Wall Street como el Bank of America, Goldman Sachs, JPMorgan, Morgan Stanley y Citigroup. Justificó la medida con la existencia de una elevada exposición de las instituciones a la volatilidad del mercado, en el cual predomina la inquietud por la crisis de la deuda soberana en los países vinculados al euro. “Todos los bancos sometidos a ajustes de calificación en determinada forma resultaron afectados por riesgos de pérdidas considerables”, señaló la agencia.

También fueron rebajadas las calificaciones del Credit Suisse (Suiza), el Royal Bank of Scotland, Societe Generale, HSBC, Barclays, BNP Paribas, Credit Agricole, UBS, Royal Bank of Canada y el Deutsche Bank. En meses anteriores la calificadora aplicó similar medida contra 16 bancos de España bajo el argumento del rápido deterioro de la calidad de los activos, así como en el caso de 26 entidades de Italia y siete de Alemania. Las instituciones financieras europeas se encuentran entre las más golpeadas por la crisis como consecuencia de la elevada exposición que presentan al contar con significativas carteras de bonos soberanos.