Beijing (PL).- El plan de desarrollo 2012 de China proyecta un 7,5% de crecimiento del PIB, la menor tasa desde 2005 e inferior en medio punto porcentual a la de 2011. La inversión directa de los 27 miembros de la Unión Europea en el gigante asiático disminuyó 33,3% en el primer bimestre del año.

Luego de aprobar su Plan de Desarrollo Social y Económico para 2012, China ingresó oficialmente en una etapa centrada en el cumplimiento de objetivos que se hacen más exigentes, sobre todo un crecimiento del producto interno bruto (PIB) de 7,5%, menor a la meta de otros años. Las nuevas proyecciones económicas se refieren a un crecimiento del PBI inferior en 0,5% al fijado en años anteriores. La reducción responde también a la estrategia de lograr un vínculo gradual con los objetivos del XI Plan Quinquenal (2011-15), en el que la expansión anual se situó en 7%.

Los planes y estrategias deben contribuir al gran objetivo de continuar avanzando en la promoción de la justicia social, clave para la estabilidad en un país multiétnico de más de mil 340 millones de habitantes. Al respecto, el primer ministro Wen Jiabao dijo que el gobierno elaborará un plan para reformar el sistema de distribución de los ingresos e introducirá un reglamento sobre la expropiación e indemnización de las tierras de propiedad colectiva rural. También se incrementará el salario mínimo para que los ingresos aumenten en correspondencia con el crecimiento económico y el de la productividad. Otras acciones con igual fin incluyen la extensión de la cobertura del programa de pensiones a toda la población y la elevación del gasto en educación a 4% del PIB.

Al leer las estadísticas económicas de China, casi siempre con incrementos anuales, la persistencia de la pobreza en el país puede parecer contradictoria. Sin embargo, en la lucha contra ese flagelo, los avances también son evidentes. Los logros de la nación más poblada del mundo, tras el proceso de reformas y apertura iniciado a finales de la década de 1970, se conocen bien y pueden resumirse en su paso a segunda economía del orbe.

Quizás por ello, cuando se analizan sus datos de comercio, inversiones y otros indicadores, surja la pregunta de cómo inciden esos resultados en el desarrollo socio-económico del país, específicamente en la reducción de la pobreza, que todavía afecta a millones de personas. El tema cobró actualidad con la publicación de un libro blanco que analiza el balance en ese empeño y cuánto resta por hacer, sobre todo en las zonas rurales, donde se concentra el referido problema.

En correspondencia con el desarrollo socio-económico, el gobierno elevó gradualmente la línea de pobreza para la población de las mencionadas regiones de 865 yuanes en 2000, a 1.274 (200 dólares anuales) en 2010. Con el cambio, el total las personas golpeadas por el citado flagelo disminuyó de 94 millones 220 mil al cerrar el milenio a 26 millones 80 mil en 2010. Su proporción entre la población rural bajó de 10,2 a 2,8% en esos años.

Nuevo paso en ese camino es la reciente decisión de elevar el umbral de pobreza de los campesinos a 2.300 yuanes (362 dólares) en función de los ingresos netos, un incremento del más del 80% sobre el nivel anterior. La medida hará que muchas más personas se beneficien de iniciativas con el referido fin. Todos estos avances responden a varios programas con el mencionado propósito en sectores como salud, educación, protección del medio ambiente, infraestructura, producción y seguridad social, entre otros.

Esas acciones permitieron a China reducir anticipadamente a la mitad la población afectada por la pobreza, uno de los Objetivos de Desarrollo del Milenio establecidos por la ONU, de acuerdo con informaciones oficiales. Después de estos logros, pudiera pensarse en un camino a recorrer mucho más fácil. Sin embargo, todo parece indicar que será tan difícil como siempre, solo que la experiencia cuenta a favor.

Las autoridades lo dicen bien claro: China es una nación en desarrollo con un per cápita bajo, enfrentada al reto de disminuir las desigualdades entre el campo y la ciudad, ricos y pobres, y las regiones. Cabe recordar que el nivel de desarrollo del este del país es superior al de la parte occidental, reflejo de una realidad asociada a diferencias acumuladas a lo largo de la historia.

China en un año difícil, pero prometedor

La expansión del PIB chino en 7,5% deviene tema de frecuentes comentarios y hasta de preocupación para algunos, acostumbrados a cifras superiores. Esa tasa es la menor desde 2005 e inferior en medio punto porcentual a la de 2011, aunque en el XII Plan Quinquenal (2011-15) la meta anual se fijó en 7%. Realismo y sabiduría explican la estrategia china para este ejercicio, luego de registrar niveles de crecimiento de 9,2% en 2011 y de 10,4% en el año precedente.

La inversión directa de los 27 miembros de la Unión Europea en China disminuyó 33,3% en el primer bimestre del año respecto a igual etapa anterior, al sumar 906 millones de dólares. La cifra del 7,5% se reconoce diferente, pero no es baja, afirmó el primer ministro Wen Jiabao al concluir la sesión anual de la Asamblea Popular Nacional el pasado 14 de marzo.

La economía china se desaceleró nuevamente en el segundo trimestre de este año al crecer el 7,6%, pero aun así el resultado deviene cierto alivio en medio del adverso panorama internacional, sin olvidar que supera la meta para 2012. El dato del PIB para el período de abril a junio pasados es menor en 0,5% al de enero-marzo. Para el primer semestre de 2012, la producción de bienes y servicios en China aumentó 7,8% interanual.

Los totales pueden resumirse de la siguiente forma: el crecimiento de abril-junio de este año clasifica como el menor desde el tercer trimestre de 2009 y el sexto período de ese tipo con baja en el citado indicador. Cierto que la desaceleración, tempranamente prevista, merece la máxima atención, sobre todo si se trata de una economía que en el 2011 creció el 9,2% respecto al 2010, cuando la expansión fue del 10,4%.

El vocero del Buro Nacional de Estadísticas Sheng Laiyun afirmó que aunque la tasa de crecimiento continuó desacelerándose, el comportamiento fue “bastante bueno” al comparar los resultados con los de las naciones desarrolladas y otras economías emergentes. Debe recordarse que la expansión del PIB en la primera mitad del año supera la meta fijada por el gobierno para el 2012, del 7,5%. Las inversiones en activos fijos urbanos registraron un avance interanual del 20,4% en el primer semestre y llegaron a 2.380 millones de dólares. El incremento fue inferior en 5,2% al de igual etapa de 2011. Las ventas minoristas crecieron 14,4% de enero a junio.

La economía china enfrenta una tendencia a la desaceleración debido al impacto de la crisis europea y a una menor demanda del exterior. A pesar de estos factores, el Fondo Monetario Internacional, entre otras instituciones especializadas, pronostica un crecimiento de la segunda economía del mundo superior al 8% al cierre de 2012.

Proyecciones importantes también son la creación de nueve millones de empleos en 2012 y controlar el alza de los precios al consumidor en torno al 4%, nivel similar al del año pasado, cuando subieron 5,4%. Además, ante el adverso panorama internacional, China se propone ampliar la demanda interna, incluido un aumento del consumo, considerada esencial para un desarrollo económico a largo plazo, estable y sólido.

Otra estadística diferente este año será la expansión del comercio exterior, que se estima aumentará 10%. En 2011 las exportaciones e importaciones de China se incrementaron 22,5%. También se pronostica que el saldo favorable en el intercambio de bienes y servicios se reducirá, luego de caer 14,5%, hasta 155.140 millones de dólares, en el ejercicio anterior. En 2010 ese balance fue de 183.100 millones de dólares.

Con 73 empresas registradas, China se colocó por encima de Japón y detrás de Estados Unidos en la lista de las 500 compañías más grandes del mundo confeccionada por la revista Fortune. En el nuevo listado publicado el 9 de julio de 2012, encabezado por entidades estadounidenses, sobresale el avance del gigante asiático que desplazó a Japón al segundo lugar.

Según los analistas de Fortune el ascenso de China en 10 años ha sido espectacular ya que multiplicó por más de seis su número de empresas dentro de las 500 más grandes a nivel internacional, pasando de 11 en 2002 a las actuales 73. Estados Unidos sigue en el primer lugar con 132 empresas, menos que las 197 que tenía una década atrás.

En cuanto a las relaciones diplomáticas del gigante asiático, el primer ministro de Japón Yoshihiko Noda y su homólogo Wen Jiabao Noda se reunieron a fines de 2011 para ultimar detalles de los actos de celebración este año del 40 aniversario de la normalización de las relaciones diplomáticas entre Tokio y Beijing. El canciller Koichiro Gemba viajó a finales de noviembre a Beijín, ocasión en que su anfitrión Yang Jiechi calificó los nexos de “generalmente buenos” desde que el nuevo gobierno japonés asumió en septiembre.

China es el mayor socio comercial de Japón, mientras ese último figura entre los principales inversionistas en el gigante asiático. Pero todo ello es solo una parte de las relaciones entre ambos países. La otra tiene antecedentes de tensiones por disputas territoriales, con un capítulo en septiembre de 2010 que mucho afectó los nexos bilaterales.

En esa fecha se registró un incidente entre guardacostas nipones y un barco pesquero chino, próximo a las islas Diaoyu (Senkaku para Tokio), en el mar de China Oriental. Todo eso ya es historia, aunque el capitán de otra embarcación de este país fue detenido cerca de la cadena de islas de Ogasawara por, según se informó desde la otra nación, pescar en aguas territoriales de Japón, pero sin llegar al nivel del caso anterior.

Ambas naciones participan en las conversaciones a seis bandas para la desnuclearización de la Península coreana, con China como su anfitrión. Las otras partes son Estados Unidos, Rusia, la República Popular Democrática de Corea y Surcorea. Estas relaciones tienen entre sus antecedentes cercanos conversaciones entre Wen y Noda en cumbres regionales en Indonesia y entre ese último y el presidente Hu Jintao en una cita del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico en Hawai, también en noviembre.

Por otro lado, la visita a China del secretario del Tesoro de Estados Unidos Timothy Geithner en enero de 2012 no pudo resolver los problemas en las relaciones bilaterales, pero dejó al menos un resultado válido: bienvenido el diálogo. Luego de iniciar el año con renovadas preocupaciones ante el anunciado reforzamiento de la presencia del Pentágono en Asia-Pacífico, el viaje del funcionario estadounidense introdujo cierta calma en los vínculos entre las dos principales economías del mundo.

El vicepresidente chino Xi Jinping calificó la visita de importante para la estabilidad y desarrollo de los nexos económicos y las relaciones bilaterales en su conjunto. Geithner conversó también con el primer ministro Wen Jiabao, quien abogó por medidas concretas para desarrollar una cooperación mayor y más equilibrada en el comercio, las inversiones, infraestructura y alta tecnología, de acuerdo con versiones de esas pláticas. Interlocutores del visitante fueron, además, los vicejefes de gobierno Li Keqiang y Wang Qishan.

Una de las preocupaciones para ambas partes, y el resto del mundo, es la crisis en la Eurozona, cuyo fin a todas luces está lejos, y con evidentes efectos negativos sobre los mercados financieros y la economía global. Esa realidad obliga a Estados Unidos y China a tomar medidas para evitar que afecte su crecimiento económico.

Pero en estos encuentros también se reiteró el reclamo chino de que la otra parte flexibilice el control a las exportaciones de productos de alta tecnología, entre otros. Ante las frecuentes tensiones entre Washington y Beijing por temas que van desde ventas de armas a Taiwán hasta las presiones para una mayor apreciación del yuan, la visita de Geithner debe verse como importante para impulsar estas relaciones, calificativo resaltado por los anfitriones.

* Corresponsal Jefe de Prensa Latina en China.