Con más de una arruga en sus rostros, sus cuerpos desgastados de tanto andar, pero con la misma energía y talento de siempre, los miembros de la súper banda británica The Rolling Stones cumplirán mañana medio siglo de vida convertidos en íconos del rock. Las entradas para el último concierto de Mick Jagger y los Rollings Stone en el Centro de Exhibiciones londinense Earls Court se agotaron rápidamente.

Cuando todos los seguidores de Sus satánicas majestades -como los llaman- creían que la reunificación era una utopía, su voz líder, Mick Jagger, sorprendió en marzo último con el anuncio de un posible regreso a los escenarios por sus 50 cumpleaños. El guitarrista Ronnie Wood también avivó los rumores de su retorno. Solo es cuestión de ajustar algunos cabos sueltos, dijo.

La noticia se esparció rápidamente por las redes sociales en Internet. Los rivales de la mítica banda The Beatles siguen en pie, dispuestos a regalar a su público momentos inolvidables. Muchos han soñado durante estos últimos cinco años con este rencuentro varias veces aplazado por las trifulcas personales entre Jagger y Keith Richards, sus cofundadores, acrecentadas en 2010.

Al parecer, afirman los críticos, superaron las discrepancias y esperan mañana celebrar, como merecen, sus cinco décadas. Fue el 12 de julio de 1962 cuando subieron al Marquee Club de Oxford sin imaginar que se convertirían en una de las grandes agrupaciones de rock de todos los tiempos.

Para celebrar su onomástico pondrán a la venta el álbum fotográfico The Rolling Stones: 50, que ilustra las andanzas de Jagger, Richards, Charlie Watts, Bill Wyman y el fallecido Brian Jones por el mundo del rock. Publicado por el sello británico Thames & Hudson, el volumen recopila 700 imágenes inéditas, 300 de ellas en color, perteneciente a los archivos del diario Daily Mirror, que posee la mayor colección del quinteto.

Esta es nuestra historia viva de 50 fantásticos años, explicaron en un comunicado. “Empezamos como una banda de blues tocando en clubes y hemos llenado los estadios más grandes del mundo con un tipo de espectáculo que ninguno podríamos haber imaginado”. Catalogado por los especialistas como una autobiografía fotográfica, el volumen tiene como añadido varios textos de sus miembros e instantáneas tomadas por Philip Townsend, el primero que los inmortalizó sobre el escenario.

Los Rolling aún guardan con secreto dónde y cómo será la fiesta de aniversario, pero precisaron que, de darse, sería la última vez que aparecieran juntos en un mismo escenario. En días recientes un diario británico aseguró que estarían planeando retirarse el próximo año en el festival de Glastonbury. Su público fiel ve como un hecho esta reaparición y se alista para disfrutar lo que muchos piensan sea una despedida inolvidable.

Los creadores de (I can’t get no) Satisfaction y Brown sugar saben que ya pasaron a la historia para siempre. Lejos estaban de imaginar que aquella canción homónima de Muddy Waters, con la que bautizaron al grupo, pasaría a la lista de los nombres inmortales del rock. Ellos son dioses terrenales, opinan los cronistas.

A 50 años de su debut, los Rollings llegaron para quedarse con una música que ha trascendido de generación en generación, heredada de abuelos a padres, de padres a hijos, convertidos en “la banda de rock and roll más grande del mundo”.

Mick Jagger, Freddy Mercury y el voleibol olímpico

Las entradas para el último concierto de Mick Jagger y los Rollings Stone en el Centro de Exhibiciones londinense Earls Court se agotaron rápidamente. Los más de 15 mil asientos puestos a disposición del público ese día establecieron récord de venta rápida y recordaron las noches alumbradas del magistral grupo Queen, con su líder Freddy Mercury, o a Led Zeppelín y su inigualable tema Escaleras al cielo, entre otros.

Y es que Earls Court, uno de los centros de exhibiciones y para espectáculos artísticos mejores concebidos del Reino Unido y de toda Europa, es parada obligada para las célebres figuras que visitan la milenaria urbe. Tanto es así que se asegura que exponer, cantar o bailar en sus salones y escenarios es como un “un blasón de distinción” en las carreras de los expositores y artistas llegados de varias partes del mundo.

Diseñado y concebido por el arquitecto estadounidense C. Howard Crane bajo los más rigurosos cánones constructivos británicos de la década de los años 20 del siglo pasado, el Centro de Exhibiciones londinense, de 40 mil metros cúbicos de espacio, albergará desde el día 28 de julio y hasta el 12 de agosto, el torneo de voleibol de los XXX Juegos Olímpicos.

Doce equipos masculinos e igual cantidad femeninos protagonizarán una de las batallas más peliagudas de las cuartas olimpiadas del siglo XXI. Inaugurado en el año 1937, Earls Court sirvió de sede a la lucha, la gimnasia, el boxeo y la halterofilia de los austeros juegos de Londres-1948, los que unieron nuevamente al mundo tras la Segunda Guerra Mundial.

La célebre institución está ubicada al oeste de Londres, zona en la que se localizan los famosos museos de Victoria y Alberto, de Ciencia, de Historia Natural y el Militar Nacional, puntos de obligada referencia para los visitantes de todo el planeta. Lo conectan dos estaciones de trenes subterráneo: Earl’s Court y West Brompton, además de varias rutas de taxis y ónmibus locales.

Cientos de eventos cada año desde los grandes espectáculos musicales con Pink Floyd, U2, David Bowie, hasta las más increíbles exposiciones forman parte del acontecer de este célebre sitio londinense que en unos días más volverá a tener lleno completo con nuevos récords de venta.

* Periodistas de Prensa Latina.