La Habana, (PL).- Mantener el flagelo del narcotráfico lejos de su territorio y población constituye una de las prioridades del gobierno cubano en un escenario regional y mundial cada vez más complejo. En Cuba no hay cárteles de drogas, ni mafias.

Ubicada en la ruta entre países grandes productores o tránsito de drogas y el mayor consumidor de esas sustancias en el planeta, Estados Unidos, la isla caribeña muestra resultados difíciles de alcanzar en un contexto global signado por la alta demanda, los “modus operandi” cambiantes, el auge de las mafias y la variedad de productos ilegales disponibles.

Cifras de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes de Naciones Unidas reflejan que unas 210 millones de personas con edades entre 15 y 64 años consumieron drogas en 2011, alrededor del 5% de la población adulta de la Tierra. Pese a esos problemas, Cuba es reconocida por no constituir una fuente o un trampolín de estupefacientes, así como por la inexistencia de un mercado interno consolidado y de organizaciones criminales dedicadas al ilícito negocio.

De acuerdo con el secretario de la Comisión Nacional de Drogas (CND) Israel Ybarra, son varias las fortalezas que explican tal escenario. Hay aquí pilares como la voluntad política del Gobierno de enfrentar el flagelo, el rechazo generalizado de la población a las drogas, la prevención, el marco jurídico con sus severas sanciones para el narcotráfico y la cooperación internacional, consideró en un diálogo con periodistas.

Ybarra destacó el papel de la CND, órgano creado en 1989 para coordinar el trabajo de las entidades con participación en la prevención y el combate al fenómeno, entre ellas los Ministerios de Justicia, Salud, Educación y del Interior. La isla -dijo- dispone de moderno equipamiento para proteger sus fronteras y costas del narcotráfico, posee una amplia red de atención médica y tiene en su legislación duras penas para los delitos de drogas.

Ybarra precisó además que Cuba tiene convenios antinarcóticos con 35 países de cuatro continentes, como Argentina, Bahamas, Brasil, Cabo Verde, Canadá, Chile, Chipre, Ecuador, España, Italia, Jamaica, Laos, México, Mongolia, Reino Unido, República Dominicana, Tanzania, Turquía y Venezuela.

Hemos propuesto a Estados Unidos un acuerdo antidrogas, pero sus autoridades no han respondido, pese a que serían ellos los más favorecidos, indicó el funcionario a Prensa Latina. Recordó que Naciones Unidas señala al país norteño como el principal consumidor de estupefacientes del planeta, lo cual habla por sí solo de su necesidad de colaboración para enfrentar el narcotráfico.

Por su parte, el jefe de la Dirección Nacional Antidrogas, coronel Domingo Ibáñez, ofreció a la prensa una actualización del enfrentamiento al trasiego ilícito de narcóticos. Tenemos desde hace años en marcha acciones para vigilar nuestras aguas jurisdiccionales, costas y espacio aéreo (operación Aché en sus diferentes ediciones), así como para combatir el mercado interno (operación Coraza Popular, iniciada en 2003), apuntó.

Respecto a la frontera aérea, mencionó la labor de un dispositivo en el que participa la Aduana General de la República, institución dotada de fuerzas especializadas, equipos de rayos X, ionscan y canes entrenados en la detección de estupefacientes. Ibáñez descartó la presencia en la nación caribeña de organizaciones narcotraficantes, escenario que enmarcó en la voluntad política del gobierno de La Habana. “No hay en Cuba cárteles de drogas, ni mafias, no podemos hablar de eso, porque no existe, no hay aquí cadenas establecidas”, sentenció.

Los números del combate a las drogas

El jefe de la Dirección Nacional Antidrogas informó a Prensa Latina que en los primeros cinco meses de 2012 fueron decomisadas 1,44 toneladas de estupefacientes, el 98% pertenecientes a recalos, paquetes detectados en las costas, luego de ser lanzados al mar Caribe por los narcotraficantes, unas veces para evitar controles y otras para su posterior recogida. En la frontera aérea se han frustrado 24 operaciones, sobre todo de trasiego de cocaína.

Durante 2011, Cuba ocupó 9,1 toneladas de estupefacientes y evitó 22 actividades de narcotráfico en sus aeropuertos. Para Ibáñez, los números demuestran el compromiso del país caribeño. “A Cuba no pueden tomarla como trampolín ni destino de drogas”. De acuerdo con el coronel antinarcóticos, en la profundidad del territorio nacional apenas se han detectado 103 kilogramos de drogas en los últimos 17 meses, lo cual refleja -consideró- la efectividad de los controles existentes en el país. Sin embargo, comentó la tendencia al incremento de los casos interceptados en la frontera aérea con destino al mercado interno.

Ese incipiente mercado tiene como peculiaridad sus altos precios, ante la ausencia de oferta, lo que hace que personas inescrupulosas traten de sacar buenas ganancias introduciendo drogas desde el exterior, pero en su intento chocan con un sistema efectivo y la voluntad política de nuestro gobierno de combatir el narcotráfico, remarcó.

Del total decomisado, 1,41 toneladas pertenecen a recalos, mientras en la frontera aérea hemos frustrado 24 operaciones, sobre todo de trasiego de cocaína, precisó durante un encuentro con periodistas en el Ministerio de Justicia, a propósito del Día Mundial contra las Drogas. En el caso de los recalos, en la isla trabajan los llamados “Destacamentos mirando al mar”, fuerza integrada por ciudadanos de todas las edades que día a día vigilan en las costas el acercamiento de paquetes con estupefacientes.

Prevenir y educar, acciones claves de política antidrogas

Consolidar el rechazo de la población a las drogas con programas educativos y de salud constituye para Cuba una clave del éxito de su lucha antinarcóticos. Las iniciativas para promover hábitos de vida sana en la isla complementan el accionar de las autoridades que tienen a su cargo las labores de enfrentamiento al tráfico de estupefacientes. De acuerdo con el secretario de la CND Israel Ybarra, esa combinación formada por las medidas preventivas en la sociedad y la lucha frontal en las aguas, costas y aeropuertos expresa la voluntad política del Estado cubano de mantener el flagelo lejos de su población y territorio.

El gobierno de la nación caribeña declaró desde los primeros años del triunfo de la Revolución, el 1 de enero de 1959, la guerra a muerte contra los narcóticos, postura que mantiene pese a la creciente tendencia en algunas partes del mundo a legalizar su consumo. Además de la voluntad política de sus autoridades, en Cuba existe un rechazo generalizado de la población a las drogas, lo cual sin duda representa uno de nuestros pilares.

Para Carmen Borrego, directiva del Ministerio de Salud Pública (Minsap), Cuba tiene en su amplia red de atención primaria y especializada una de sus fortalezas para lidiar con el tema de las drogas, las cuales están lejos de convertirse aquí en un problema mayor. La isla dispone de más de 11 mil consultorios para respaldar el trabajo del médico y la enfermera de la familia, unos 210 hospitales y 452 policlínicos, de estos últimos 359 con servicios de salud mental integrados por siquiatras, terapeutas y trabajadores sociales, destacó.

Borrego también resaltó el funcionamiento de un centenar de centros comunitarios de salud mental diseminados por la nación caribeña. No solo se trata de alejar a la ciudadanía de las drogas duras, porque los programas incluyen la lucha contra el tabaquismo y el consumo nocivo de alcohol, señaló.

Según la jefa de la Sección de Salud Mental y Abuso de Sustancias del Minsap, otra medida preventiva favorable fue la creación en 2003 de la línea confidencial antidrogas, que presta servicios las 24 horas del día. La especialista consideró que, además de la prevención, la red creada permite identificar y tratar a pacientes afectados por el consumo de estupefacientes, a partir de la disponibilidad de centros para atender urgencias y detectar intoxicaciones.

Aunque la prioridad es sembrar valores de vida sana, el sistema diseñado responde con rapidez a cualquier problema que, una vez identificado, se enfrenta con el objetivo de lograr la reinserción social de la persona afectada, dijo Borrego a finales de junio en un intercambio con periodistas, encuentro celebrado a propósito del Día Mundial contra las Drogas.

Por su parte, la funcionaria del Ministerio de Educación Ivette Méndez comentó a reporteros el trabajo en los diferentes niveles de enseñanza para fomentar desde las nuevas generaciones el rechazo al consumo de narcóticos. Contamos con programas dirigidos a la orientación de los estudiantes, quienes desde tempranas edades aprenden la importancia de estilos sanos de vida, precisó.

De acuerdo con Méndez, la iniciativa incluye una preparación especializada de los maestros, a quienes consideró junto a la familia elementos claves para determinar riesgos y corregir conductas inapropiadas.

* Periodista de Prensa Latina.