Ginebra y La Habana (PL).- Con un lenguaje sumamente cauto, científicos del Laboratorio de Investigación Nuclear Europeo (CERN) confirmaron la existencia de una partícula con una masa de 125-126 gigaelectronvolts (GeV), la cual es consistente con el tan buscado bosón de Higgs, una partícula elemental que constituye la última pieza que faltaba en el monumental rompecabezas de la llamada “Teoría Estándar” que describe qué componentes exactamente forman la materia visible en el Universo.

De acuerdo con la portavoz del experimento ATLAS, el Gran Colisionador de Hadrones (LHC), del CERN, Fabiola Gianotti, los datos muestran signos claros de esa nueva partícula con un nivel de confianza de sigma 5, equivalente a una certeza del 99,99994%.

Los resultados son aún preliminares, pero una señal sigma 5 en los 125 GeV es algo dramático. Es, con total seguridad, una nueva partícula. Sabemos que debe ser un bosón, y es el más pesado encontrado, ratificó por su parte Joe Incandela, portavoz del CMS. Agregó que las implicaciones de su hallazgo son muy significativas por lo cual debemos ser muy diligentes en nuestras comprobaciones y chequeos cruzados.

El bosón de Higgs es responsable -con su interacción- que todas las partículas elementales tengan masa, propiedad que hace que el mundo tenga el aspecto y propiedades que lo definen como tal. Su existencia fue postulada teóricamente en 1964 por Peter Higgs. Desde entonces los físicos han intentado comprobar experimentalmente esa predicción. Se espera que la publicación en una revista arbitrada se realice a fines de este mes.

A pesar de la ausencia de sensacionalismos en el anuncio oficial, realizado en Melbourne, Australia, durante el seminario ICHEP2012, la solidez estadística de los resultados acumulados en ATLAS y CMS son en la práctica la confirmación de que nuestra comprensión del universo según el Modelo Estándar de la Física es correcta.

De acuerdo con el CERN, el próximo paso será determinación precisa de la naturaleza de la partícula hallada. Entonces podrán responderse preguntas como ¿son todas sus propiedades las esperadas según el modelo teórico para el Higgs?, ¿se ha hallado, acaso, algo más exótico?

Puesto que el Modelo Estándar describe la naturaleza que observamos directamente (sus componentes y fuerzas), pero ésta es sólo el 4% del total del universo, una versión diferente del bosón de Higgs, explica el CERN, puede ser un puente a nuestra comprensión del 96% restante, que permanece oscuro.

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Lo de la “partícula de Dios” va en serio

Ernesto Altshuler *

Uno de los conferencistas de la Asamblea General de la Unión Internacional de Física Pura y Aplicada (IUPAP) de 2011 terminó su exposición con una declaración nada convencional: “El año que viene vamos a realizar un gran descubrimiento: si encontramos el bosón de Higgs, será un gran triunfo científico. Y, si no lo encontramos, ¡también!”.

Incluso para mí, acostumbrado al peculiar mundillo de los físicos, la declaración que acababa de oír sonaba bastante “autosuficiente”. Claro; el ponente era ni más ni menos que el profesor Heuer, director del CERN, bajo cuyo manto se realizan trascendentales experimentos en el llamado “Gran colisionador de hadrones”.

El anuncio del CERN del pasado 4 de julio de 2012 demuestra que la “autosuficiencia” del conferencista estaba completamente justificada: como resultado de nuevos y costosos experimentos, se ha encontrado una nueva partícula; un nuevo “ladrillo elemental” del Universo.

Con los datos disponibles en estos momentos, hay certeza de que la nueva partícula es un “bosón”…que, además, tiene “99 papeletas” para ser una de las variantes del tan esperado “bosón de Higgs”. (En honor a la verdad, en caso de que no se trate del bosón específico de marras, estaríamos en presencia de un resultado aún más divertido, ¡por exótico!).

El bosón de Higgs es una partícula elemental que constituye la última pieza que faltaba en el monumental rompecabezas de la llamada “Teoría Estándar”, la cual describe qué componentes exactamente forman la materia visible en el Universo -nosotros mismos incluidos-, así como la naturaleza de las fuerzas de interacción entre tales componentes.

Resulta algo así como el colofón (si existiera tal cosa en la Ciencia) de los extraordinarios aportes de genios de la talla de Galileo, Newton y Einstein. Dícese que el propio Higgs llamó alguna vez a su bosón “La partícula de Dios” -aunque prontamente se vio obligado a aclarar que, siendo ateo, se trataba solamente de una broma-.

A pesar de que la existencia del famoso bosón había sido predicha teóricamente por Higgs a mediados de la década del 60 siendo aún muy joven, no podía ser aceptada por la comunidad científica si no era comprobada experimentalmente -un requisito fundamental del “método científico”.

Los recientes experimentos del CERN parecen indicar la existencia de la escurridiza partícula, dando un impulso nada despreciable a nuestra comprensión de cómo funciona el Universo. Y, en mi opinión, también un impulso no menos sustancial a Higgs (hoy día de 78 años de edad) hacia un futuro Premio Nobel de Física -a cuya ceremonia bien podría ir acompañado de alguien involucrado en los experimentos del CERN que estos días están haciendo titulares.

* Doctor en Ciencias Físicas, profesor Titular Facultad de Física, Universidad de La Habana. Colaborador de Prensa Latina.