Ciudad de México (PL).- Las elecciones generales en México confirmaron lo que ya era para algunos un secreto a voces: el Partido Revolucionario Institucional (PRI) recupera el control de la Residencia Oficial de Los Pinos después de 12 años del Partido Acción Nacional (PAN) en el poder. El candidato de los partidos PRI y Verde Ecologista ganó las elecciones con más de 19,2 millones de sufragios, mientras que el abanderado de la alianza de las izquierdas Andrés Manuel López Obrador quedó en segundo lugar con el 31,59% de los votos.

Durante las últimas cuatro semanas de la campaña electoral resultaba complicado aventurar pronósticos ante la irrupción de brotes de descontento popular, en especial de los jóvenes, por la candidatura de Enrique Peña Nieto, el abanderado priísta. El movimiento estudiantil #Yo Soy 132 llegó para incorporarle un nuevo matiz a la contienda con las protestas, al considerar que Peña Nieto era el favorito de los medios de comunicación y que por lo tanto se vislumbraba su eventual imposición mediática. Tal hecho movió las preferencias de los votantes en alguna medida en sentido del aspirante del Movimiento Progresista Andrés Manuel López Obrador, pese a que Peña Nieto mantuvo durante todo el proceso la delantera, según la mayoría de las encuestas.

Poco antes de la hora fijada el domingo 1 de julio, a las 23:15 (04:15 GMT), el presidente del Instituto Federal Electoral (IFE) Leonardo Valdés informó que el conteo rápido le otorgaba ventaja al candidato del también aspirante por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM). Peña Nieto registraba hasta ese momento entre 37,93 y 38,55% de los votos computados; López Obrador, del 30,90 al 31,86%; Josefina Vázquez Mota, del PAN, del 25,10 al 26,03%; mientras que Gabriel Quadri, del Partido Nueva Alianza (Panal), se quedaba con 2,27-2,57%. La ventaja del candidato del PRI-PVEM rondó el mismo rango en la medida en que avanzaba el cálculo de las boletas.

Valdés afirmó que el país tuvo una jornada electoral ejemplar y estimó que acudieron a las urnas más de 49 millones de ciudadanos, cifra superior al 62% de los empadronados. Fue la elección que más votos ha recibido en la historia de México. Sin embargo, toda la batalla por la silla presidencial transitó inmersa en denuncias por presuntas irregularidades que apuntan hacia la posible compra y coacción del voto y del uso de recursos públicos con fines proselitistas.

La Organización No Gubernamental (ONG) En la Democracia Todos Contamos afirmó que existían al menos 180 casos de documentos ilícitos de competencia de las autoridades federales. Entre las ilegalidades se mencionó un supuesto condicionamiento de programas gubernamentales y el uso de los recursos públicos con fines electorales. Según Pablo Amílcar Sandoval miembro de la ONG, “en el 85% de los casos se trata de violaciones a la ley cometidas por militantes del PRI y el resto se distribuyen entre los demás partidos”.

El mismo domingo se denunciaron infracciones de compra de votos, proselitismo electoral fuera de tiempo y promoción política a través de mensajes de texto a números telefónicos, de acuerdo con Imelda Calvillo, titular de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade). Se registró el mayor número de acusaciones y actos ilícitos en el Distrito Federal, el Estado de México y Jalisco, Veracruz y Puebla.

El presidente del PRI Pedro Joaquín Coldwell afirmó que su partido aceptaría el recuento total de voto por voto, como solicitó el candidato de López Obrador, si esto contribuye a disminuir las intenciones de restar legitimidad a las elecciones. El PRI expresó que las acusaciones de compra de votos a cambio de tarjetas pre pagadas de la tienda Soriana eran un montaje teatral de los opositores, y anunció que todas las denuncias sobre compra y coacción serían investigadas por la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales.

Concluye cómputo de votos

Ante supuestas irregulares detectadas, los consejos distritales del IFE iniciaron el 4 de julio el cómputo de las actas de las casillas instaladas y abrieron el 54,5% de los paquetes de los comicios presidenciales. Sin embargo, los partidos de izquierda, ante las numerosas arbitrariedades que fueron denunciadas, reclamaron al IFE una revisión completa y no parcial de los resultados.

El 7 de julio continuaba el recuento de votos y de las actas de distritos ya las 18:30 hora local (23:30 GMT) las casillas de la votación para diputados federales registraban un avance de 91%, mientras que el conteo en el caso de los senadores acumulaba 18,28%. El ente confirmó el triunfo de Enrique Peña Nieto, candidato de los partidos PRI y Verde Ecologista, con más de 19,2 millones de sufragios, o sea el 38,21% del total, llevando una ventaja de 6,62% con respecto al segundo lugar ocupado por el abanderado de la alianza de las izquierdas Andrés Manuel López Obrador, quien obtuvo más de 15,8 millones de votos (31,59%). Josefina Vázquez Mota del gobernante PAN sumó a su favor unas 12,7 millones de boletas (25,41%). El cuarto candidato Gabriel Quadri,del Partido Nueva Alianza, alcanzó poco más de un 1,1 millones de papeletas, el 2,29%.

De acuerdo con cifras actualizadas del IFE, acudieron a las urnas 50.308.373 ciudadanos en las 143.435 casillas instaladas en todo el país, y la cantidad de votos nulos se elevó a 1.240.844 (2,47%). Michoacán, con el 9,76% de votos nulos, fue la entidad federativa donde hubo una mayor incidencia de este indicador, seguida por Nayarit, Morelos, Hidalgo y Baja California que se situaron ente el 7,05 y 7,89%. Los votos nulos sumaron el 2,45% del total en los comicios de 2006 y el 3,3% en la contienda federal de 2009. En esta oportunidad los votos nulos superan la cantidad de boletas alcanzadas por el candidato Gabriel Quadri, del Partido Nueva Alianza, quien obtiene un millón 103 mil 722 (2,27%).

En esta fase del proceso se tiene previsto abrir 86.328 paquetes electorales, casi el 60,3%, informó el secretario general del IFE Edmundo Jacobo Molina. El presidente del IFE Leonardo Valdés decretó un nuevo receso en la sesión extraordinaria, la cual se reanudará mañana, cuando ya estén los resultados de las tres elecciones federales. Posteriormente, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación tiene hasta el 6 de septiembre para certificar los datos oficiales.

El presidente electo de México Enrique Peña Nieto nació en Atlacomulco, Estado de México, el 20 de julio de 1966. Tiene 45 años. Estudió Licenciatura en Derecho en la Universidad Panamericana y la maestría en Administración de Empresas en el Tecnológico de Monterrey. Se afilió a las filas del PRI en 1984. Entre 2000 y 2002 fue secretario de Administración del Gobierno del Estado de México; en 2003 se desempeñó como diputado local y coordinador de la bancada priísta en el Congreso mexiquense. Como abanderado del PRI y PVEM ganó la gobernatura del Estado de México el 3 de julio de 2005 y su sexenio finalizó el 15 de septiembre de 2011.

Desciende de una familia con marcada presencia en la política. Su abuelo, Severino Peña, fue presidente municipal de Acambay, estado de México, en cuatro ocasiones, en 1914, 1916, 1921 y 1923. Además es familiar de dos ex gobernadores, uno de ellos Arturo Montiel (1999-2005), quien fue acusado de presunto enriquecimiento ilícito, pero en el proceso que se le siguió, con Peña Nieto como gobernador, lo encontraron no culpable.

El ganador asumirá las riendas por seis años (2012-2018) de una de las llamadas economías emergentes del mundo, pero ante un complejo escenario interno. La nación ha padecido en los últimos tiempos el encarecimiento de la canasta básica, con un sensible incremento de precios en los alimentos, especialmente de la tortilla de maíz, básica en la dieta de los ciudadanos, y de otros productos de gran demanda como el jitomate.

Además, en lo que va del año seis “gasolinazos” (aumento del costo de los combustibles) afectan los bolsillos de los más desprotegidos. Según el presidente saliente Felipe Calderón, el país ha podido resistir y sortear la crisis económica mundial e, incluso, ha crecido, pero aún tiene grandes desigualdades sociales, porque se calcula que 52 millones de mexicanos integran las filas de la pobreza.

De otro lado, la crisis de inseguridad mantiene en vilo al país. Todos los candidatos coinciden en que se debe parar la matanza de personas. Una reciente investigación reveló que los mexicanos han modificado su forma de vida a causa de la inseguridad reinante en la mayor parte del territorio nacional, debido a delitos como los secuestros, los asesinato y la extorsión, los más temidos. Cifras de organizaciones de derechos humanos y conteos de prensa aseguran que el sexenio de Calderón concluye con más de 60 mil víctimas fatales a causa de la violencia generada por las pugnas entre bandas del narcotráfico y el enfrentamiento a este flagelo.

* Corresponsal de Prensa Latina en México.