La CAF cobra 1,85% año por lo que presta a Bolivia y yo opino sobre cifras. La Dirección de “El Deber” escribió el 8 de junio de 2012 sobre una aclaración del Mineconomía y Finanzas en relación a su editorial del 21 mayo. Luego me refirió como un economista “que no podría ser tildado de opositor”, cuando precisamente informé en mi artículo “Cifra que leo…”, sin mencionar “El Deber”, que su señalado editorial situaba a la CAF cobrando un interés del 7,3% año en una equivocada lectura y peor interpretación, cuya culpa después endilga al BCB.

Nunca tuve opiniones económicas partidarias, menos por los adenomovimiristas y sus acompañantes del momento, especialmente demócratas cristianos y/o militares golpistas del ejército nacido en la Revolución Nacional. Porque desde mi retorno a Bolivia en 1975, asistí a la inversión de recursos obtenidos ante una banca privada extranjera como Deuda Externa Pública, en proyectos agroindustriales sin rendimientos competitivos y casi siempre basados en entrega de plantas industriales públicas y tierras fiscales contra favores políticos, su sobre explotación irracional, así como de la mano de obra infantil, más subvenciones estatales del transporte férreo antes, ahora diesel y de una diplomacia cara para que logre aranceles preferenciales. Al mismo tiempo de enfermar anualmente a los cruceños con chaqueos, por no modernizar su actividad, generalmente prefiriendo gastos en efectos de demostración.

Un ejemplo: los USD 24 millones que el Bostonbank otorgó para el cultivo de algodón bajo responsabilidad del Banco del Estado, terminaron en casas de Equipetrol para allegados al poder político y el Estado pagando lo adeudado.

Al presente, aunque el gobierno maneja bien su crecimiento a corto plazo, en parte debido a los precios internacionales de los minerales, tampoco se puede opinar que exista desarrollo económico. A mediano plazo está clara su debilidad productiva, especialmente en hidrocarburos y minería, porque falta Inversión Extranjera Directa, con respectiva seguridad jurídica, evidentemente acompañada del cuidado de la naturaleza y haciendo respetar los intereses de los bolivianos.

Mientras tanto, mandan los intereses cocaleros, indígenas, campesinos, comunarios, sindicalistas, gremialistas, de los maestros, cooperativistas, médicos, policíacos, militares, contrabandistas, funcionarios públicos en exceso, empresarios continuamente subvencionados, todos acostumbrados a vivir de quienes realmente aportan a la economía sus ahorros, inversiones, gestión inteligente de sus actividades económicas, ciencia y tecnología en la exploración, explotación y comercialización de minerales e hidrocarburos, industrialización competitiva con ventaja comparativa, trabajo disciplinado y transmisión del conocimiento adquirido con estudios validados internacionalmente.

Lo precedente demostrable con cifras que el BCB las registra bien y corresponde leerlas e interpretarlas igualmente.