¿Cuál es la ideología que busca consciente o inconsciente la masa?: Es una ideología igualitaria. En un país de indios, si los hombres han de ser iguales, tienen que referirse a ese canon; la sociedad busca afirmarse como lo que es. Esto tiene un contenido de estorbo, puesto que actualmente tenemos un eje ideológico hispanista en un país no hispánico, donde incluso los no hispánicos creen en el eje hispanista” (Rene Zavaleta 1984).

Gestar un golpe, no es como ir al mercado a comprar víveres. Gestar un golpe y que además sea exitoso, requiere todo un proceso de valoración entre táctica y estrategia. Entre bajas posibles y efectos colaterales. Entre adhesiones materiales y frentes sociales de oposición. Gestar un golpe no es como voltear a un Centro de Estudiantes Universitario, aunque tienen parecidos sumamente interesantes, al menos en lo que toca a las adhesiones y las oposiciones. Es decir, gestar un golpe, requiere un plan estratégico, evaluado, ensayado, medido y con plazos temporales generalmente fatídicos, amén de los plazos políticos igualmente fatídicos.

Pero un golpe no nace de la nada, anida en un lugar donde es posible hacerlo, o donde es necesario hacerlo.Si los hechos son así, ¿Qué enseñanzas nos deja este ensayo de golpe con apoyo policial? Es el domingo 24 cuando el Órgano Ejecutivo denuncia la “existencia real” de un complot golpista, ello sucede porque hasta ese momento se había logrado acumular todos los datos para tener certeza de los aprestos. El trabajo desarrollado por inteligencia unido a los datos de policías honestos y comprometidos con el proceso de cambio permitió “filtrar” la información clave que ayudaba en el mapeo del plan conspirativo.

Y salta la perdiz cuando la señora Guadalupe Cárdenas, dirigenta de las esposas de policías, el mando policial de Oruro y un grupo más pequeño de Santa Cruz, cierran filas en torno al motín, el golpe no era un cuento, era el desenlace de una historia preparada con antelación.

El lunes 25, las negociaciones están en un punto perdido. La policía está dividida entre quienes impulsaban conscientemente el golpe (policías procesados por corrupción y quienes guardan nexos con la embajada de EEUU), entre quienes apoyaban el golpe sin estar conscientes de ello (una gran mayoría convencida de las mejoras salariales) y entre quienes rechazaron el golpe, por ello un grupo policial se encontraba en palacio, desmarcándose de este modo del plan golpista y brindando seguridad al Órgano Ejecutivo. Este era el campo político de la Policía, un escenario de confusión entre programa político reaccionario (el golpe), la reivindicación salarial forzada (el acuerdo salarial con motín) y el proceso de cambio (el acuerdo salarial sin motín).

La democracia de base social y la paciencia del Órgano Ejecutivo pudieron más que los deseos golpistas de ver militares en las calles; efectivamente, los policías golpistas buscaban afanosamente que los militares (“plomos”), salgan a las calles para “limpiarlos”. Buscaban incluso eliminar no solo a Carlos Romero, sino a varios ministros y legisladores clave. Era un verdadero escenario de golpe.

Desde todos los ángulos en los cuales los movimientos sociales se desenvuelven, la defensa del proceso de cambio ya era evidente, declaraciones fuertes junto a movimientos aún confusos, muestran un escenario donde el instinto democrático de los pueblos, mantiene su vitalidad revolucionaria, con todos los anclajes que ello implica para dirigencias que provienen de la victoria electoral y no de la acción de masas, que provienen de herencias anticoloniales, sin comprender aún el colonialismo interno y sus nuevas formas estatales. No comprenden aún la transición ideológica entre Estado colonial y Estado plurinacional. Pero son un compacto social cuya capacidad de reacción no puede juzgarse en lo inmediato, sino dentro de los cálculos de intensidad comunicacional.

Si algo, hicieron los medios privados, fue privar de información a la ciudadanía. De hecho algunos traidores que hoy se hacen llamar “disidentes” del MAS, escribieron y opinaron en esos medios, tratando de tapar la historia. Curiosa manera de acabar en las fauces del imperialismo. Ahí hasta el propio James Petras se equivoca de mano… Y el Órgano Judicial con un silencio sepulcral, llamativo el silencio a todas luces… Y el Órgano Electoral, desde el balcón…

El Legislativo, con pocas voces y son el 64% de sillas… entre diputados y senadoresLas gobernaciones con reacciones esporádicas, al igual que los municipios y tenemos el espacio representativo que ningún partido en la historia de Bolivia tuvo en el país.

El mundo diplomático hizo su parte, de hecho varias capitales del mundo fueron testigos de bolivianos marchando en defensa de la democracia.

Lección aprendida: nuestra revolución como toda revolución tiene sus problemas, pero tiene además algo mejor, tiene sus combatientes y la moral política muy alta.

Otra lección aprendida es que el desplazamiento ideológico del viejo orden colonial hacia el Estado plurinacional no está siguiendo las rutas que se pensaron en los días de la construcción constituyente. De hecho, la realidad nos ha demostrado que los viejos esquemas partidarios, unidos al control de los grandes medios de comunicación, tienen nomás sus vehículos históricos: racismo y machismo.

Y estos datos son demasiado consistentes como para tomarse en serio los plazos largos como si fueran carriles inevitables. De hecho la derecha en los plazos cortos se está apropiando de la lucha contra el racismo para generar el otro racismo, el que goza de una tolerancia social colonial.

En ello la derecha ha mostrado su capacidad de éxito, pues genera un campo de acción ideológico, perverso en cada marcha de reivindicación protagonizada por la clase media. Dicho de otro modo, el desplazamiento ideológico del neoliberalismo, que se esperaba sea rápido y con fuertes implicaciones sociales, no está ocurriendo. La realidad nos muestra de modo permanente cómo la resaca colonial del neoliberalismo, usa el racismo para agredir a cualquiera que sea o funcionario público, simplemente simpatizante o ciudadano común pero de piel algo morena o morena. No es lo mismo decir “emesemista” que “masista”, en el primer caso se da una connotación ideológica partidaria, en el segundo una connotación despectiva e insultante.

¿Por qué suceden de ese modo los hechos y las palabras? Porque en el mundo conceptual tenemos un avión (la Constitución) y en el mundo del desarrollo de las palabras, una carreta jalada por bueyes. No se ha hecho un esfuerzo sustancial en sembrar de palabras el mundo ideológico, de hecho no se ha desarrollado un esfuerzo estatal de envergadura en el mundo de las palabras que expliquen a la revolución.

Y palabras que explican son ideología en movimiento. Es decir, cada revolución genera, se pone a parir las palabras con las cuales se explica a sí misma, da lugar a una episteme, una forma de ver el mundo y de tener las palabras para explicar ese mundo, una forma de explicar las esperanzas sobre ese mundo.

Por ello se tiene el cuidado de separar lo que es “colonial”, de lo que es “plurinacional”, son solo palabras, pero sus efectos explicativos tienen un enorme potencial emancipatorio o en su caso opresor. Pues partir de lo colonial para comprender la esperanza plurinacional, no solo es un ejercicio lingüístico, sino un profundo proceso de liberación mental de una de las variadas formas de opresión, el lenguaje. Es la descolonización del lenguaje político, el lenguaje más prolífico por excelencia.

Y el golpe policial frustrado ha tenido esa virtud, enseñarnos que ya no es posible mantener esta situación conceptual. O el Estado se libera de las cadenas del lenguaje neoliberal o se pudre en ese mundo lleno de cadenas de opresión. Es decir o pasamos de lleno al Estado Plurinacional o quedamos atrapados en la jaula de hierro neoliberal, ese es el tamaño del desafío.

Segunda lección. Hay problemas muy serios en la Policía, es una institución con un orden colonial, señorial y patriarcal innecesario para un país como el nuestro, se tienen condiciones de esclavitud moderna, que no se denuncia por el orden jerarquizado de su estructura institucional, y que además tienen en la corrupción el principal mecanismo de ascenso económico y social. En realidad la pobreza franciscana de la tropa constituye a su vez base social y base política para la oficialidad de mayor rango (el oprimido es la base social del opresor), algo así como un sistema de castas típicamente feudal.

Pero no solo eso, sino que hay problemas muy serios de dependencia económica, política e ideológica de la embajada norteamericana, nexos que no han sido cortados porque la embajada los ha sostenido solapadamente, bajo mecanismos de viajes y becas de estudio, capacitación, o las consultorías en estrategias de seguridad e investigación que son auspiciadas desde otras agencias menores pero con el mismo propósito, mantener “amarrados” a los jefes policiales. Y la evidencia de todo lo dicho está en los sucesos del lunes 25, la golpiza propinada a los “indios de mierda” es el resultado de una acumulación ideológica típicamente castrense, unos indios pegando a otros indios, solo que unos haciéndolo en nombre de una casta, los otros siendo el nuevo universo social igualitario.

Dado que la Policía ya no es confiable, ¿en quién debe confiar el Órgano Ejecutivo la seguridad del Estado? Será muy difícil que la Policía pueda recuperar la poca credibilidad ciudadana que tenían antes del conflicto. Constitucionalmente no queda otro camino que reencauzar la confianza institucional, y ello solo es posible sí y solo sí, la policía inicia un profundo proceso de democratización y especialización.

Entonces está en curso un nuevo escenario de confianza ciudadana, de confianza estatal y de construcción institucional. Es necesario desmilitarizar la Policía y despolicializar al Ejército. Ese es el único camino democrático que el Estado Plurinacional puede plantearse en la cuestión de la seguridad y defensa del Estado para cumplir con los mandatos constitucionales.

A la Policía le quedan dos caminos, unirse a su pueblo o ser sus asesinos.

* Director general de Estudios y Proyectos, Viceministerio de Gestión Comunicacional.