Quito y Washington (PL).- Solitario George, el último ejemplar en el planeta de la especie Chelonoidis abingdoni, murió el domingo en el Parque Nacional Galápagos en Ecuador, al parecer a causa de envejecimiento natural ya que tenía un siglo aproximado de existencia. Investigadores de la Universidad de Yale creen que tortugas gigantes de una especie que se creía extinguida continúan vivas en islas del archipiélago Isabela.

Solitario George fue encontrado en la Isla de Pinta en 1972 y desde entonces fue instalado en el Centro de crianza de tortugas terrestres gigantes, ubicado en Puerto Ayora. En aras de preservar la especie, la tortuga fue colocada junto a otras de las islas Wolf y Española en el archipiélago ecuatoriano de las Galápagos para fomentar su reproducción. Sin embargo, ninguno de los huevos depositados por sus parejas en los últimos 15 años eclosionaron con éxito. Según los investigadores, las posturas no lograron reproducirse porque no había una compatibilidad genética.

El quelonio fue encontrado sin vida el domingo por su cuidador desde hace 41 años, quien dijo a la prensa con profunda tristeza que su protegido se encontraba al morir en una posición como si se dirigiera al bebedero de agua. Solitario George murió al parecer a causa de su envejecimiento natural, según la necropsia practicada, informó el director del Parque Nacional Galápagos Edwin Naula.

Tras abrir el caparazón todos los órganos fueron revisados y no se encontró ninguna anomalía, por lo que hace pensar en una muerte natural. Un equipo integrado por dos biólogos y una veterinaria tomó muestras de los órganos y tejidos del quelonio para su análisis en laboratorio en presencia de un fiscal del Ministerio de Ambiente. Su cuerpo será embalsamado y ocupará un lugar de honor en un museo o centro de interpretación dedicado a las tortugas terrestres que llevará su nombre.

La ministra de Medio Ambiente Marcela Aguiñaga señaló que todavía habitan en diferentes islas ecuatorianas más de 10 especies, mientras Naula confirmó que los programas en marcha permitieron que el archipiélago de las Galápagos cuente con 40 mil ejemplares. Esa cifra, sin embargo, no representa ni la décima parte de los 500 mil quelonios existentes en los años 50 del siglo pasado.

Investigadores de la Universidad de Yale creen que una especie de tortugas gigantes de Floreana y Fernandina continúan vivas en islas del archipiélago Isabela. En algún momento esos ejemplares fueron abandonados allí por el hombre sin sospechar que de esa forma estaban salvando a los últimos especímenes de esos quelonios, especifica una pesquisa difundida en la revista Current Biology.

Al menos 38 ejemplares de pura raza de la tortuga Floreana (Chelonoidis elephantopus) habitan en las cuestas volcánicas de la costa norte de la isla Isabela, localizada a más de 300 kilómetros de la Floreana, de acuerdo con los científicos. Los investigadores tomaron muestras de 1.600 tortugas que fueron comparadas con una base de datos genéticos de especies vivas y desaparecidas. Encontraron que 84 de los ejemplares eran resultado de la mezcla de las tortugas de Floreana, consideradas hasta ahora desaparecidas, con las de Isabela.

Algunos de los animales analizados eran jóvenes, 30 tenían menos de 15 años y como las tortugas viven hasta más de un siglo es muy posible que sus padres continúen vivos, escribieron los investigadores en la revista. “Si podemos encontrar a esos individuos, podremos restaurar la población y devolverlos a su isla de origen. Esto es muy importante, ya que estos animales son especies clave que tienen un papel crucial en mantener la integridad ecológica de las comunidades insulares”, dijo la autora principal del trabajo Gisella Caccone.