(Agencias).- Apenas un día después de que la Cámara de Diputados solicitara un juicio político contra el presidente de Paraguay, el Congreso destituyó a Fernando Lugo por mal desempeño, y el ex vicepresidente Federico Franco del Partido Liberal asumió el mando del país. La República de Paraguay otra vez está en manos de los partidos derechistas Colorado y Liberal aliados de la dictadura de Alfredo Stroessner.

La decisión del Partido Liberal Radical Auténtico de abandonar el gobierno paraguayo para sumarse al pedido de juicio político contra Lugo formulado por el opositor Partido Colorado significó una veloz carrera de diputados y senadores por aprobar esa moción en menos de 15 horas.

El Senado paraguayo enjuició a Fernando Lugo por haber autorizado la celebración de un acto “comunista” en el Comando de Ingeniería de las Fuerzas Armadas de la Nación en mayo de 2009, ocasión en la que miles de jóvenes y militantes de izquierda paraguayos, argentinos, bolivianos, brasileros, venezolanos y franceses participaron en el “Campamento Latinoamericano de Jóvenes por el Cambio”, decorado con pancartas comunistas, fotografías del Che Guevara y una bandera de Venezuela.

Lugo también fue juzgado por ser “el único responsable como instigador y facilitador de las recientes invasiones de tierras en la zona de Ñacunday. La falta de respuesta de las fuerzas policiales ante las invasiones de supuestos carperos y sin tierras a bienes del dominio privado, solo ha sido parte de esa conducta cómplice. El presidente Lugo ha utilizado a las fuerzas militares para generar un verdadero estado de pánico en toda esa región”, reza la acusación derechista.

La creciente inseguridad en Paraguay fue la tercera acusación contra Lugo. “El Presidente Lugo ha sido absolutamente incapaz de desarrollar una política y programas que tiendan a disminuir la creciente inseguridad ciudadana (…) a pesar de los importantes recursos financieros que le fueron proveídos por el Congreso Nacional… Los costosos operativos dispuestos por el Gobierno durante los dos estados de excepción no han dado resultado alguno y, por el contrario, solo ha generado una mayor fortaleza” del grupo terrorista EPP, argumentaron los legisladores opositores.

Además, la derecha enjuició a Lugo por haber firmado un protocolo del Mercosur denominado Ushuaia II, que autoriza la intervención de países en casos de rupturas democráticas. Según la acusación, “la principal características del Protocolo de Ushuaia II es la identificación del Estado con la figura de los presidentes para, en el nombre de la ‘defensa de la democracia’, defenderse unos a otros”.

Los opositores paraguayos aseguraron que “este documento constituye UN ATENTADO CONTRA LA SOBERANÍA de la República del Paraguay y ha sido suscrito por el Presidente FERNANDO LUGO MENDEZ con el avieso propósito de obtener un supuesto respaldo en su descarada marcha contra la institucionalidad y el proceso democrático de la República”.

Las organizaciones sociales y los partidos agrupados en la coalición gobernante Frente Guasú criticaron al Senado por aprobar el reglamento del juicio político que otorga apenas dos horas al jefe de Estado para defenderse de la acusación de mala gestión en el cargo. El secretario general de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) Alí Rodríguez Araque había alertado de un posible “golpe de Estado enmascarado con el cuestionado juicio político”, y subrayó que la premura en este proceso indicaba una posible intentona golpista. “Todo indica que ya hay una decisión tomada y que, por la celeridad con la que se están llevando los acontecimientos, podríamos estar ante una situación de hecho, un golpe de Estado”, dijo a Telesur.

Desde el mediodía del jueves se sucedieron a una velocidad inusitada la defensa de Lugo, la presentación y evaluación de pruebas, los alegatos de las partes y la sentencia. Lugo presentó una acción de inconstitucionalidad ante la Corte Suprema de Justicia para suspender el proceso, pero luego aceptó someterse al juicio del Congreso, aunque aclaró que no dimitirá porque considera que no existe ninguna causa valedera, ni jurídica o política, que le obligue a separarse del cargo para el que fue electo hasta el 15 de agosto de 2013, cuando vence el período presidencial constitucional.

Los abogados de Fernando Lugo expusieron su defensa ante el Senado y aseguraron que se cometieron violaciones en el apresurado proceso. El doctor Adolfo Ferrero, abogado defensor del presidente, señaló que no se probó acusación alguna de las incluidas en el libelo presentado ante el Congreso, y pidió la nulidad del proceso.En similares términos se expresaron bloques y organismos internacionales, que aunque admitieron que se siguió un mecanismo constitucional, advirtieron que se trató de “golpe institucional”.

La comisión de cancilleres de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur) enviada a Asunción consideró que las condiciones en que se desarrolló el juicio político contra el ex presidente Lugo constituye una amenaza de ruptura del orden democrático. Reafirmaron que es imprescindible el respeto de las cláusulas democráticas de Unasur, Mercosur y la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, pues las acciones en curso podrán ser comprendidas en las clausulas democráticas de esas organizaciones, y anunciaron que evaluarán en que medida es posible continuar la cooperación con Paraguay.

Mientras tanto, la Organización de Estados Americanos (OEA) convocó una reunión extraordinaria para analizar los acontecimientos y el Consejo Permanente se reunió este viernes en una sesión especial en su sede de Washington con la meta de “tomar conocimiento de los acontecimientos en la República del Paraguay”. El secretario general de la OEA José Miguel Insulza manifestó la víspera su preocupación por los acontecimientos en Paraguay y pidió la activación de un diálogo entre las partes para resguardar la paz interna.

Pero ni las masivas manifestaciones de respaldo al ex obispo en las calles y rutas, ni los pronunciamientos de casi todos los presidentes de la región, ni tampoco la presencia de los cancilleres de la Unasur en Asunción pudieron torcer una decisión que pareció preparada desde mucho antes. Este viernes, el Congreso paraguayo aprobó la destitución de Lugo por 39 votos a favor, cuatro en contra y tres ausentes, y encumbró en la presidencia de Paraguay al ex vicepresidente Federico Franco, miembro del Partido Liberal, de 49 años y médico de profesión.

El nuevo presidente paraguayo declaró que tratará de recomponer las relaciones de su gobierno con los países de Unasur y Mercosur que condenaron la destitución de Lugo. El designado ministro de Relaciones Exteriores Carmelo Caballero asumirá inmediatamente la tarea de entrevistarse con sus pares de las naciones de Sudamérica con el objetivo señalado.

En los 39 votos de la destitución se unieron las bancadas de los partidos Colorado, Liberal Radical Auténtico (PLRA) -ex aliado de Lugo- y Patria Querida y de la Unión Nacional de Ciudadanos Eticos (Unace). Votaron a favor del cuestionado mandatario tres luguistas (Sixto Pereira, Carlos Filizzola y Alberto Grillón) y el liberal Luis Wagner Lezcano.

“No es Fernando Lugo el que recibe un golpe, no es Fernando Lugo quien es destituido, es la historia paraguaya la que ha sido herida profundamente”, aseguró el ex mandatario al iniciar su discurso de despedida y sostuvo que “se han transgredido todas las normas de la defensa de manera alevosa y espero que sus ejecutores tengan en cuenta la gravedad de esto”.

“Este ciudadano respondió y seguirá respondiendo a los compatriotas (…) Hoy me despido como presidente pero no como ciudadano”, dijo Lugo al tiempo de asegurar que nunca respondió “a claques políticas, las mafias ni al narcotráfico… Esta noche salgo por la puerta más grande de la patria, por la puerta del corazón de mis compatriotas”.

Lugo aseguró que los sectores más privilegiados y conservadores del país están detrás del “golpe de Estado express”, quienes abogan por que las cosas permanezcan siempre como fueron en muchas décadas sin cambio favorable alguno. A pesar de llo, acató la decisión del Congreso, pero enfatizó que la democracia fue herida profundamente con su destitución. En sus últimas declaraciones como Jefe de Estado, explicó que fueron transgredidos todos los principios de la defensa, de manera cobarde y alevosa.

Hoy me despido como Presidente, pero no como ciudadano paraguayo y serviré a la nación allí donde me necesiten, dijo antes de abandonar el Palacio presidencial. Salgo por la puerta más grande de la patria que es el corazón de mis compatriotas, declaró Lugo, e insistió en que nunca respondió a clases políticas, a la mafia ni al narcotráfico, y seguirá respondiendo al llamado de los más humildes y excluidos pues tenemos un deber de solidaridad con la patria y la historia.

Crecen las expresiones de solidaridad

Varios presidentes y organizaciones del mundo rechazaron el golpe de Estado contra el dignatario de Paraguay. El presidente de Ecuador Rafael Correa llamó a respetar la estabilidad democrática tras recalcar que hay cosas que pueden ser legales pero no legítimas, al referirse a la supuesta legalidad del juicio político.

El presidente uruguayo José Mujica dijo que el juicio propuesto “tiene vicios de acuerdo político de la oposición en contra de Lugo”. El canciller venezolano Nicolás Maduro opinó que la rápida destitución de Lugo fue una nueva modalidad de golpe de Estado que tendrá consecuencias para Paraguay. Los países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) manifiestan su rechazo al juicio político contra Lugo, proceso que califican de “maniobra de los sectores de la derecha política del Paraguay”.

El Gobierno de México expresó mediante su Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) que respalda el orden constitucional y democrático en Paraguay. La administración del presidente Felipe Calderón dijo que “sigue con especial atención y preocupación la situación prevaleciente en Paraguay”. Subrayó que “el Gobierno mexicano hace votos para que, en caso de que el Poder Legislativo paraguayo así lo decida, se garantice al titular del Poder Ejecutivo un debido proceso, con todas las garantías establecidas en la ley”.

También, el Frente Amplio de Uruguay manifestó su solidaridad con el pesar del pueblo paraguayo y lamentó profundamente la pérdida de vidas humanas por el enfrentamiento en la localidad de Curuguaty, uno de los hechos detonantes de la decisión del Congreso.

En El Salvador, el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) demandó el respeto irrestricto a la institucionalidad democrática de Paraguay ante intentos de destituir a Lugo y expresó “su profunda preocupación en relación al juicio político que se ha puesto en marcha por la oposición derechista desde la Cámara de Diputados y Senadores de la República del Paraguay”.

En Chile el Partido del Socialismo Allendista condenó el golpe de Estado perpetrado por la derecha económica y política de Paraguay que estuvo involucrada con la dictadura de Alfredo Stroessner (1954-1989) y los partidos Colorado y Liberal. Llamamos a todos los gobiernos de América Latina y el Caribe, a Unasur, el ALBA, Caricom, CAN y Celac a condenar activamente el golpe y desconocer unívocamente al golpismo de las clases dominantes de ese hermano país, invocó la agrupación política chilena y expresó su pleno respaldo al presidente Lugo.

Por otro lado, el Grupo Confederal de la Izquierda Unitaria Europea/Izquierda Verde Nórdica del Parlamento Europeo rechazó firmemente el intento de las fuerzas conservadoras del parlamento de Paraguay para derrocar al presidente democráticamente electo.

Gabriele Zimmer,presidente del grupo, dijo: “Desde Europa, apoyamos plenamente al pueblo de Paraguay que ha luchado por la democracia después del período de la dictadora, eligiendo a un Presidente con un programa para la justicia social y la democracia, y que ahora está defendiendo su derecho a gobernar el país. Condenamos la violencia usada por las fuerzas policiales, y apoyamos la decisión de Presidente Lugo de pedir la renuncia del Ministro del Interior. Este conflicto local, -provocado por las fuerzas conservadoras que están utilizando métodos violentos diariamente-, no puede ser utilizado como pretexto para un golpe de estado”.

El eurodiputadoJürgen Klute,miembro de la delegación para las relaciones del Parlamento Europeo con el MERCOSUR, pidió que la UE tome una posición muy clara contra el golpe. “Pido a la UE condenar con fuerza este intento de golpe de estado nuevamente en contra de un gobierno progresista, después de Venezuela, Ecuador y Honduras. Hemos visto como la mayoría conservadora del parlamento paraguayo viene trabajando desde hace muchos años para desestabilizar el gobierno del Presidente Lugo, bloqueando sus iniciativas legislativas en favor de la justicia social. Este es el único Parlamento de la región que se opuso a la entrada de Venezuela al MERCOSUR. Fuerzas conservadoras extremistas siguen todavía muy activas en Paraguay y en todo el continente latinoamericano, pero la decisión del pueblo de Paraguay a dar un mandato a Fernando Lugo por la justicia social debe ser respetado”.

Organizaciones populares como Articulación de Movimientos Sociales hacia el ALBA, Vía Campesina, Jubileo Sur/Américas y CADTM Abya Yala-Nuestra América, entre otras, emitieron un comunicado en el cual llaman a la movilización popular contra el golpe de Estado orquestado por la derecha paraguaya.

“Hacemos un fuerte llamado a la movilización popular en defensa de la Democracia paraguaya, contra cualquier intento de golpe de Estado o desestabilización del gobierno elegido democráticamente del Presidente Fernando Lugo. Instamos a que los derechos constitucionales e integridad física del Presidente de la República sean respetados, como así también los derechos del pueblo paraguayo a manifestarse libremente en defensa de su Democracia. Exhortamos a los gobiernos de nuestros países a realizar todas las acciones que estén a su alcance, en el orden regional e internacional, para garantizar la plena vigencia de la Democracia y el resguardo de los Derechos Humanos del pueblo paraguayo”, concluye el comunicado.

Con información de Resumen Latinoamericano, Prensa Latina, Telesur y despachos de Cristiano Morsolín.