Santiago de Chile, (Mapocho Pres).- Chilevisión castigó al periodista Víctor Gómez por expresar sus ideas propias con rebaja de sueldo, y no lo despidió para no tener que pagarle la indemnización.

Visitando enfermos

Aprovechando que temprano esta mañana tuve que ir a controlar mis males al Hospital El Salvador, tipo ocho y media –y una vez desocupado–, pasé a visitar a Marcel Garcés, presidente del Consejo Metropolitano del Colegio de Periodistas y corresponsal de la agencia mexicana Notimex, quien se encuentra internado tratándose una úlcera gástrica.

Lo encontré tomando desayuno en la Sala 9 del Pensionado, donde se le puede visitar a cualquier hora. Estaba de muy buen humor y absolutamente fuera de peligro, pero dijo que deberá quedarse convaleciendo hasta la próxima semana. Me produjo envidia porque estaba muy bien acompañado, por el cubano Leonardo Madura a través de su fascinante libro “El viejo que amaba los perros”, una “novela policial” de 750 páginas que idealmente es mejor leer de un tirón si se está de vacaciones o se tiene suficiente tiempo como para devorarla sin parar, y óptimo en una cama. En rigor, la visita resultó no muy larga, no sólo por los deseos de leer de Marcel, sino porque llegaron a hacerle el control médico matinal con una escolta de estudiantes cuya jefa me hizo abandonar la pequeña sala donde sólo había dos pacientes.

Me imagino que para Marcel la novela le hará desentrañar mejor a un personajes que casualmente conoció en el Moscú de los años 60 –según me contó recientemente–, cuando estudiaba en la Universidad Lumumba. La obra de Madura es prácticamente un libro de historia político-policial real de la Revolución Rusa, la campaña militar del Ejército Rojo contra la clase propietaria rusa y las potencias invasoras, y sobre todo de las persecuciones de comunistas emprendidas por Stalin y su perseverante esfuerzo por hacer asesinar al “Viejo que amaba los perros”, que era León Trotsky, quien además de teórico-político mostró ser un exitoso militar porque construyó un ejército y condujo una guerra victoriosa. Marcel tuvo la oportunidad de conocer en persona al misterioso asesino que cumplió su propósito en México en 1940, el español Ramón Mercader Del Río, cuadro de la GPU (después KGB), hijo de una cubana, reclutado en España al calor de la Revolución bajo la República.

¿Cómo lo conoció? En los años 60, en el Centro Español de Moscú, quizás el único lugar donde los entendidos conseguían verdadero café-café, y probablemente el mismo que comenzó a crearle problema de úlcera. Marcel y Mercader eran adictos al brebaje. Después de salir en libertad, tras 20 años de prisión, Mercader recibió de Leonid Brezhnev, en Moscú, la condecoración “Héroe de la Unión Soviética”, en mayo de 1960, y se quedó a vivir en la URSS hasta 1974, bajo el nombre de “Ramón Pavlovich López”. Quizás Marcel lo conoció bajo esa chapa, pero todos los clientes del Centro Español que dirigía “La Pasionaria” sabían quién era. Como Mercader se residenció en Cuba desde 1974 hasta que murió, en 1978, Padura también tuvo casualmente la oportunidad de conocerlo y, de paso, descubrir que también “amaba los perros”. Un libro que no se debe dejar de leer, lástima que sea tan caro. Nadie vaya a creer que además de lectores empedernidos también somos “trotskistas” o… “mercaderistas”

Un premio cuyo interés aumenta cada día

El Colegio de Periodistas de Chile por primera vez en su historia de más de medio siglo decidió entregar un premio de trayectoria a uno de sus pares decidido democráticamente en votación universal de los afiliados, no resuelto por la directiva de turno. La votación se puede hacer por Internet.

Al comienzo no le di mayor importancia a ese premio, quizás porque no me gusta la mecánica del premio nacional, donde los únicos periodistas que intervienen en la decisión es el premiado del año anterior y, además, se requiere la auto-postulación (y bastante lobby), que disminuye el genuino reconocimiento. La cuestión es que este premio del Colegio se ha ido transformando, sin proponérselo, en una competencia DC-Izquierda real, porque los candidatos más votados son Enrique Ramírez Capello, quien desgraciadamente se encuentra muy enfermo y deseamos sinceramente que salga del trance, y Alberto Gamboa, un símbolo para el sector más progresista de la profesión, porque fue director de Clarín, es un gran periodista, muy buen amigo y compañero de trabajo y de prisión, sufrió los peores castigos de la dictadura por sus ideas, incluido el paso por el Estadio Nacional y el campo de concentración Chacabuco, más el horroroso martirio de la tortura. Naturalmente estoy invitando a votar por él, sin perjuicio del aprecio que siento por Ramírez Capello, una persona muy decente solidaria.

Para dirimir este llamado Premio Bicentenario, hasta el lunes 18 al mediodía habían votado 166 periodistas vía Internet (www.ColegiodePeriodistas.cl) , con el siguiente resultado para los cuatro candidatos en concurso:

Iván Cienfuegos 7 votos

Alberto Gamboa 70 votos

Enrique Ramírez Capello 78 votos

Salvador Schwartzmann 11 votos

Censura, castigos y olor a azufre en Chilevisión

La incansable periodista Lidia Baltra, que en la práctica tiene su propia agencia de noticias con despachos diarios, contó hoy que Chilevisión castigó al periodista Víctor Gómez por expresar sus ideas propias con rebaja de sueldo, y si no lo despidió para no tener que pagarle la indemnización.

El 7 de junio, Víctor presentó su habitual comentario deportivo en Chile Visión, en el programa “Última Mirada”, detrás de una entrevista en el mismo espacio al ex militar Juan González, la cara pública –que tanto promocionaron los medios– de la organización de la reciente y cuestionada provocación que fue el homenaje al dictador Pinochet montado por la ultra derecha de militares en retiro y civiles cavernarios en el Teatro Caupolican. Parodiando los dichos de Hugo Chávez en 2006, desde el podio de la Asamblea General ONU tras una alocución de George Bush, Gómez inició su comentario deportivo diciendo “mientras se despeja el olor a azufre, puedo contarles…”

Por este motivo, los directivos de ChileVisión sancionaron a Víctor Gómez, marginándolo de las cámaras del canal en que lleva trabajando más de diez años y le rebajaron su sueldo. No lo expulsaron, sólo porque no quieren pagarle indemnización. El ex canal de la Universidad de Chile que en 2010 Piñera le vendió a Turner Broadcasting System Latin America, filial del mega grupo estadounidense Times-Warner Times-CNN-American On Line, hace suyas las prácticas autoritarias de la dictadura militar, castiga arbitrariamente a un periodista que con valentía y dignidad reivindicó la memoria, la vida frente al terrorismo de estado y el derecho a la libre expresión ciudadana.

En un país donde las opiniones siempre se emiten puertas adentro y “off de record”, la sinceridad y valentía del periodista Víctor Gomez es digna de aplausos, escribió Baltra News. Por este motivo, hoy viernes 22 de junio, a las 13 horas se realizó un acto de desagravio a Víctor Gómez y se está exigiendo que el periodista vuelva a la pantalla de ChileVisión. Organizaron esta actividad la Coordinadora de ex-Presos Políticos, organizaciones de DDHH y de trabajadores, estudiantes, más colegas y amigos de Víctor Gómez, partidos y ciudadanos democráticos, quienes efectuaron una demostración masiva.