(Plataforma Boliviana frente al Cambio Climático).- En Brasil la gente sabe que el gobierno boliviano está persiguiendo a los activistas que defienden los derechos de los pueblos indígenas. Lo importante es que ahora también sabe que nuestra lucha es legal; no es como dice el gobierno, que queremos desestabilizarlo. Aquí le explicamos a la gente nuestra posición, que estamos decididos a continuar defendiendo el TIPNIS, así sea como sea”, dijo Adolfo Moye, ex presidente de la Subcentral TIPNIS en la cumbre de los pueblos de Río+20.

La Cumbre de los Pueblos salió el lunes a las calles de Río de Janeiro, adonde llevó algunos de sus reclamos. Por la mañana, grupos de mujeres recorrían el Aterro do Flamengo convocando a todos y todas a sumarse a una marcha contra la mercantilización del cuerpo femenino, de la vida y de la naturaleza. Por la tarde, otros sectores se manifestaron frente a la sede del Banco Nacional de Desarrollo (BNDES) y de Petrobras, para rechazar la política ambiental del gobierno de Dilma Rouseff, proclive a la destrucción de selvas y bosques, entre otras características de la filosofía de la “economía verde”, la cual está lista para consagrarse en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo Sustentable “Rio+20”, que transcurre en esta ciudad.

La marcha de las mujeres contó con la participación de la Vía Campesina, del Movimiento Sin Tierra, partidos de izquierda y otras 30 organizaciones del planeta. Más de siete mil personas, según sus cálculos, recorrieron las calles de Rio de Janeiro al mediodía del lunes caluroso. Iban escoltados por la Guardia Municipal, por la Policía de Rio, por la Policía Militar y monitoreados por helicópteros de algunas de estas agencias armadas del Estado brasileño. Tantos uniformados iban con su eslogan de mantener el orden, que por momentos parecía que la marcha era de ellos. Patrulleros y motos la encabezaban, con el afán de que el tránsito de vehículos fuera afectado en la menor medida posible. Mientras, las mujeres se desgañitaban en consignas por la defensa de ellas y contra la “economía verde”, que –según los pronósticos- estaría a días de nacer oficialmente en Río+20.

“Mujeres en lucha contra la mercantilización de nuestros cuerpos, de la vida y de la naturaleza”, decía la bandera violeta que encabezaba su movilización. “Somos mujeres, no mercancía”, coreaban entre otros cantos, en sintonía con los carteles coloridos que blandían: “El mundo no es mercancía, las mujeres tampoco”, se leía en portugués. También pedían la articulación de la lucha entre las organizaciones de mujeres, así como con otros sectores sociales del mundo.

María Eugenia Corleto, de Argentina, participaba acompañada de varios compañeros de organizaciones de ese país, como la Agrupación San Martín. “Vinimos a la Marcha Mundial de las Mujeres, en la que hacemos una lucha conjunta contra el patriarcado instalado por el capitalismo, que es el origen común de la explotación de las mujeres y de la naturaleza. Nuestra lucha es contra el machismo, contra el antropocentrismo y el androcentrismo, que juntos generan toda la mercantilización que se hace de la mujer y de la naturaleza. Las mujeres estamos luchando por defender a nuestros propios cuerpos como territorio, para poder decidir sobre nuestros cuerpos, en contra de la violencia contra las mujeres. Estamos sumando a los varones a esta lucha, porque es la única forma de poder combatir esta violencia”, comentó.

En los países de América, miles y miles de mujeres –la cifra es incalculable- son secuestradas por redes de trata de personas y de esclavización sexual. Desaparecidas modernas que –según los pocos indicios restantes- podrían estar presas en cualquier lugar de la Tierra, violadas diariamente por “clientes” del supuesto lupanar. Y en muchas –muchísimas- ocasiones, toda esa violencia pueden encontrarla en sus casas, de la mano de sus parejas.

La protesta liderada por las mujeres concluyó en la avenida Rio Branco, cerca de la estación de metro Carioca. Allí, oradoras de todo el mundo exigieron que finalice de una vez por todas el atropello de los hombres y del sistema capitalista hacia ellas. “Estamos en contra de la economía verde, creemos que mercantiliza la naturaleza, como sucede en Argentina. En bloque con otras organizaciones de América latina estamos elaborando propuestas alternativas, para demostrar que tenemos posibilidad de crear otro mundo”, dijo Corleto.

“Es la primera vez que participo en la Cumbre de los Pueblos. Los primeros días vi una falta de organización bastante importante, pero la gente está con muchas ganas de participar, de venir a dar sus propuestas. Aquí los pueblos se conectan y se nota que la lucha conjunta contra el capitalismo tiene muchas aristas: incluye el trabajo de los campesinos, de los pueblos indígenas, de las mujeres, de grupos invisibilizados hasta ahora”, agregó.

Luego de la concentración y los discursos, las y los participantes de la cumbre vieron la manera de regresar allá para seguir trabajando los documentos que entregarán a los presidentes reunidos en Rio+20. “No sé hasta dónde seremos escuchados, depende de nuestros gobernantes y de la postura de ellos. Pero los rumores son que ya está todo bastante decidido. Entonces habrá que seguir buscando otros espacios alternativos para seguir luchando y seguir sumándonos”, dijo la mujer de la ciudad de La Plata.

Por el mal camino

Los pueblos indígenas tampoco perdieron la oportunidad de reclamar a los oficinistas en su lunes. Junto a organizaciones de defensa del medio ambiente se dirigieron a la sede de las instituciones insignia en la destrucción de sus territorios: BNDES que presta el dinero y Petrobras que mueve las maquinarias para extraer los recursos de donde viven. Antes de partir del Aterro, jóvenes ecologistas montaron una pantomima de funeral de la “Política Nacional de Meio Ambiente”, plasmada en una ley de 1981, la cual quedaría caduca con la entrada en vigencia del Código Forestal, sancionado semanas atrás por el Congreso brasileño con la ayuda de la presidenta Rouseff.

“Hasta ahora el mayor problema que tenemos como indígenas está en la tierra y el territorio, que están atravesando un alto riesgo por aquello que las corporaciones transnacionales llaman ‘economía verde’. Por eso nosotros hacemos aquí presencia, para evitar que se negocie sin consultarnos a los pueblos indígenas. En Bolivia ya tenemos problemas serios en el oriente. El gobierno de Bolivia ya ha negociado la plata del Fondo Verde a través de las Naciones Unidas”, dijo Celso Padilla, presidente del Consejo Continental del Pueblo Guaraní, que reúne a indígenas de Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay.

“No queremos que se sigan negociando los recursos naturales, porque todo lo que tiene que ver con los recursos naturales está en los territorios indígenas. No queremos que se negocien nuestros conocimientos, nuestra sabiduría. Por eso ahora hemos propuesto marchar hasta la sede del Banco Mundial, porque ahí es donde se negocian todos los derechos de los pueblos indígenas y manejan plata a nombre de los indígenas. Mientras, nosotros desde hace tres días no tenemos qué comer ni donde dormir. Pero estamos aquí más de 5000 indígenas de todo el mundo para decir a los estados que nos respeten”, dijo Padilla, ex presidente de la Asamblea del Pueblo Guaraní (APG), cargo con el cual fue uno de los líderes de la Octava Marcha Indígena, el año pasado. Las agresiones policiales sufridas en Chaparina el 25 de septiembre de 2011 lo dejaron varios días en el hospital, para pasar luego una temporada en silla de ruedas.

“No podemos hablar de una ‘economía verde’ cuando la soberanía alimentaria está en crisis, ya que nuestra tierra está sufriendo impactos muy fuertes, contaminación por la explotación de hidrocarburos, por ejemplo, a través de empresas transnacionales. Eso también provoca el cambio climático, el calentamiento global, todas las consecuencias que padecemos los indígenas”, dijo Padilla.

“Hasta el 22 de junio vamos a sacar nuestra conclusión: que se respeten los derechos de los pueblos indígenas, que se respeten los territorios y la naturaleza, porque nosotros somos parte de la naturaleza. Aquí estamos para poder decirle a los estados que los indígenas estamos en emergencia y movilizados”, aseguró el guaraní.

“Hace más de tres meses los estados se han reunido para aprobar el documento oficial de Rio+20, el cual no conocemos nosotros, pero sabemos que todos los derechos de los pueblos indígenas no están tomados en cuenta. Lo que importa a los estados es el capitalismo, imponer lo que significa la economía verde: hacer a los pobres más pobres, a los ricos más ricos. Y entonces acabar con la vida de los indígenas”, exclamó Padilla.

“Ahora hemos visto que a los estados no les interesan los pueblos indígenas. Les interesa la riqueza, por eso no hay presencia de los estados aquí (en la Cúpula dos Povos). Ellos se han reunido en otro evento, que según ellos es oficial, entonces esto que hacemos nosotros no es oficial. Eso es discriminación, es racismo y creo que es ir por el mal camino”, dijo el presidente de la Continental Guaraní. Y comentó cuáles son las propuestas traídas por su pueblo.

“Nuestro primer objetivo es hacer una alianza estratégica con todos los indígenas del mundo, ser una sola fuerza, estar unidos y organizados para defender y hacer respetar los derechos de los pueblos indígenas y nuestros territorios. Además, queremos tener participación en cada uno de los estados donde estamos. Queremos que nos respeten cuando elaboren leyes, que ya no estén en contra de los indígenas. Queremos participar, queremos Consulta antes de que se haga cualquier actividad en el territorio”, agregó.

Padilla también está en las filas de la Novena Marcha Indígena Originaria, la cual lo comisionó junto a otros integrantes de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB) y el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (CONAMAQ) para denunciar internacionalmente la destrucción de los territorios promovida por el gobierno de Evo Morales, vocación manifestada en los casos de la carretera por dentro del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) que él quiere hacer construir, así como la explotación de hidrocarburos en el parque Aguaragüe.

La Cúpula dos Povos se reúne en cinco plenarias. La 1 es sobre Derechos por Justica Social y Ambiental, la 2 sobre la Defensa de los Bienes Comunes contra la Mercantilización, la 4 sobre Energía e Industrias Extractivas, la 5 se llama “Trabajo: Por otra Economía y nuevos Paradigmas de Sociedad”. Además de estos espacios, en decenas de carpas se realizan eventos autogestionados. Este lunes realizó uno el Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA), sobre Desarrollo Rural y “economía verde”. En ella presentaron la Propuesta Ecológica de Producción elaborada junto a comunidades de Bolivia, con el objetivo de mejorar la productividad y enfrentar al cambio climático.

Ricardo Rojas, de la Unidad de Acción Política de CIPCA, ofreció sus impresiones de la Cumbre de los Pueblos. “Me parece que hemos caído en una retórica, estamos hablando mucho de ‘no a la economía verde’, lo cual está bien. En la mayoría de las mesas se propone un cambio de paradigma sobre la base de la cosmovisión de los pueblos. Pero el problema es cómo hacerlo: ya deberíamos dejar de hablar de lo mismo para empezar a encontrar mecanismos y buscar herramientas que ayuden a hacer ese cambio”, consideró.

“Desde la Conferencia de Rio en 1992 hasta ahora noto que han avanzado las organizaciones sociales. Han ganado un discurso político, una capacidad técnica de elaboración de propuestas, pero también noto que la sociedad civil se está quedando mucho en los discursos”, evaluó Rojas.

En estas horas, en México están reunidos los presidentes del G-20 para ver cómo apagar el fuego de la crisis global, que afecta sobre todo a países de Europa. Los líderes del orbe aún no saben si a las llamas echarán agua, petróleo o agrocombustibles. Lo más esperable es que lleguen el 22 de junio a Rio para imponer su decisión al resto de los países de la ONU. “Esperemos que la Cumbre de los Pueblos con su documento final pueda influir realmente en Rio+20. Y no que solo se pongan algunas palabras de maquillaje en el documento que elaboren ellos –reflexionó Rojas-. Pero ya sabemos que el G-20 tiene mucho más poder que el G-77 más China incluida. Esperemos pues…”.

Otro sistema es posible

La comisión enviada a Río de Janeiro por la IX Marcha Indígena Originaria comenzó a ver lo que siembra desde hace días: su versión sobre lo que realmente pasa en el TIPNIS. Se trata de desarmar el discurso falso armado por el gobierno de Evo Morales a nivel nacional e internacional. En el parque donde se realiza la Cumbre de los Pueblos andaban algunos activistas del gobierno de Evo Morales, regalaba a la concurrencia posters del presidente de Bolivia y de las Seis Federaciones de cocaleros del Trópico de Cochabamba, además repartían folletos a favor de la consulta en el TIPNIS para la construcción de una carretera.

“Un señora que no conocemos se les acercó y les gritó: ‘Ustedes son del gobierno, ustedes son los que están persiguiendo a los activistas que defienden los derechos de los pueblos indígenas en Bolivia’, en referencia a Nina Mancilla y Henry Segarrundo, jóvenes anarquistas presos por su vinculación a atentados con explosivos en cajeros automáticos de la ciudad de La Paz. “Se demostró que hay mucha gente que entiende la posición de nosotros. Es duro de hacer entender a muchos, pero también estamos avanzando muchísimo”, dijo Adolfo Moye, ex presidente de la Subcentral TIPNIS e integrante de la comitiva.

“La señora rápidamente les acusó, les dijo que el gobierno es quien quiere destruir a los territorios indígenas. Y que no es así como los del gobierno manifiestan, que ellos son ‘los defensores de los pueblos indígenas’. Realmente mucha gente entiende la situación nuestra y nos están respaldando muchísimo”, evaluó el líder del pueblo Mojeño. “Nuestra actividad acá en Rio es netamente esa: informar, aclarar y continuar informando en los espacios que podamos”, agregó.

El gobierno de Morales “invirtió” millones de dólares del pueblo boliviano para montar una campaña global contra los indígenas disconformes con la construcción de una carretera que destruiría sus casas, sus modos de vida, sus culturas, su ser indígena. “Hay muchas dudas que debemos aclarar. Dudas que el gobierno ha generado a través de campañas mediáticas, desprestigiando nuestra defensa. Este es el momento oportuno para aclarar, tenemos que aprovechar estos espacios que nos da la Cumbre de los Pueblos. Lo importante es que ahora la gente sabe bien que nuestra lucha es legal. No es como dice el gobierno, que queremos desestabilizarlo. Aquí le explicamos a la gente nuestra posición, que estamos decididos a continuar defendiendo el TIPNIS, así sea como sea” dijo Moye.

A pocos días de iniciada la Cumbre de los Pueblos sobre Río+20, se empezó a notar en el ambiente que el presidente Evo Morales –aunque no lo sepa- tiene un problema con los movimientos sociales del mundo. Y con los pueblos indígenas, los mismos que pomposamente y con mucho respeto hace algunos años lo había nombrado “Presidente de los Pueblos Indígenas del Abya Yala”, quienes no se esperaban tanta decepción, luego de escuchar a los habitantes del TIPNIS, quienes informan sobre su lucha por la supervivencia en un Estado Plurinacional. “El presidente Morales quedó bastante desacreditado. Lo notamos también ayer, cuando realizamos una marcha para terminar en una protesta frente al BNDES (Banco Nacional de Desarrollo), que financia megaproyectos, igual que en nuestro caso del TIPNIS. Hemos protestado y vamos a seguir participando de movilizaciones por la defensa de nuestros derechos”, contó Moye.

En la tarde de ayer, algunas organizaciones sociales prepararon un conversatorio entre indígenas y periodistas en un edificio de la avenida Rio Branco, en pleno centro de la urbe carioca. Participaron integrantes de la Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB) y del Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (CONAMAQ), cuando aún no había ocurrido el muy lamentable accidente en Yungas que se llevó la vida de dos marchistas: Otilia Cuñay y Alejandro Cayuba. Desde que llegó esta noticia, la comisión quedó profundamente entristecida. Todos conocían a la hermana y al hermano del pueblo Chimán fallecidos.