Exigiendo mejores salarios y rentas de vejez dignas, al mediodía del jueves decenas de uniformados y esposas de policías de bajo rango tomaron las oficinas de la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP) en La Paz, y horas después sus camaradas de Cochabamba, Santa Cruz y El Alto se acuartelaron e instalaron vigilias en apoyo al movimiento.

Desde hace décadas la Asociación Nacional de Suboficiales, Clases y Policías (Ansclapol) denuncia que sus afiliados son maltratados y discriminados por los diferentes gobiernos de turno, como si fueran los “hijastros” del Estado. Y es que la tropa policial sufre discriminación por doble partida.

Un suboficial de policía gana menos que un suboficial del Ejército, y por supuesto muchísimo menos que un oficial de policía. El salario de los guardias rasos supera por muy poco al salario mínimo nacional. En la gestión de 2011 los efectivos sin grado percibieron un incremento salarial del 11.3 %, superior al aumento de la gestión de 2010 (3%). El incremento se aplicó de forma inversamente proporcional.

Los cabos, sargentos, suboficiales y suboficiales superiores se beneficiaron con un aumento de 10,2%; los subtenientes, tenientes, capitanes y algunos coroneles, con 8,3% de aumento; mientras que coroneles y generales de la Policía no recibieron incremento. Los policías administrativos que se dedican exclusivamente a tareas no operativas percibieron un incremento de entre 4 y 5%.

Según el ministro de Gobierno Carlos Romero, la masa presupuestaria para salarios de policías se incrementó en 115% en los últimos siete años. Sin embargo, en el mejor de los casos, este año el incremento salarial efectivo para un uniformado que gana 1.300 bolivianos es aproximadamente 50 bolivianos, es decir menos de 10 dólares.

La extrema indefensión de la tropa policial fue la causa principal de la histórica insurrección contra el gobierno del ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada en febrero de 2003, que dejó como saldo 13 muertos; y ahora también es el detonante de la rebelión que estalló en el mismo cuartel, a menos de una cuadra del Palacio de Gobierno, el 21 de junio de 2012.

Al mediodía del jueves, alrededor de 30 efectivos vestidos de civil y con pasamontañas tomaron violentamente el cuartel de la UTOP en pleno centro del poder político boliviano, acompañados por decenas de esposas de policías de bajo rango lideradas por Guadalupe Cárdenas.

Los insurrectos expulsaron a patadas a los oficiales que se encontraban en el edificio, se acuartelaron, encendieron fogatas y se pertrecharon portando armas de fuego, exigiendo la nivelación de sueldos de policías y militares; una jubilación equivalente al 100% del último salario, y la abrogación de la Ley 101 de Régimen Disciplinario de la Policía que prohíbe la conformación de sindicatos y establece duras sanciones para los rebeldes.

“La Policía se rige por una normativa y reglamento de tipo administrativo-legal vigente, bajo una estructura vertical que no contempla ni admite la formación de agrupaciones con criterio sindical”, advirtió la institución en un comunicado. La Policía no reconoce ni tiene ningún tipo de relación con agrupaciones privadas, civiles y particulares que buscan protagonismo personal y político, advirtió aludiendo a Cárdenas, por lo que“no se la tolerará y se tomará acciones que corresponda por ley”.

En un intento de congraciarse con la tropa, el 12 de junio la Cámara de Diputados reconoció en un acto público al personal del Comando General de la Policía Boliviana y del Comando Departamental de La Paz que prestó servicios durante las últimas convulsiones sociales.

“Es un gran honor dar un reconocimiento a todos los policías que se han destacado en los últimos tiempos de procesos difíciles, que han sido agredidos, han puesto en riesgo sus vidas, por eso apoyamos la iniciativa del Comité de Gobierno y Policía Boliviana para hacer este reconocimiento como Cámara de Diputados”, dijo la presidenta de Cámara de Diputados Rebeca Delgado.

En la ocasión, los diputados del MAS Segundina Flores y Javier Santivañez entregaron la resolución a la institución policial, mientras que el ministro de Gobierno Carlos Romero agradeció a los coroneles, capitanes, tenientes y policías “por la actuación valiente y el sacrificio personal de los miembros de la institución”.

No es un motín

El ministro Romero negó enfáticamente que la “vigilia” de mujeres en La Paz sea comparable con un motín. Algunos sectores intentan “magnificar interesadamente” y“llegan a decir que estamos en una situación de amotinamiento policial, que hay un desafío a la autoridad del Comando Policial y del Comando del Estado y esos extremos no son tales”. Según el Ministro, ninguna unidad operativa de la Policía boliviana interrumpió sus labores de resguardo y seguridad ciudadana.

Lo cierto es que la rebelión de la tropa paceña encendió la chispa y al momento se masifican los vigilias de las esposas de policías rasos y sub oficiales en otras ciudades del país. Los manifestantes amenazan con radicalizar las medidas desde este lunes.

Dirigentes de la Anssclapol informaron a la red Erbol que policías de Cochabamba y Santa Cruz se acuartelaron, luego de que sus esposas empezaron con las medidas de presión el lunes de esta semana. Los uniformados del Regimiento Policial N. 5 de la ciudad de El Alto también decidieron acuartelarse y se sumaron al movimiento.

Además, varios gremios y sindicatos apoyaron de manera pública la protesta policial, entre ellos la Central Obrera Boliviana, la Federación de Maestros Urbanos de La Paz y la Federación Universitaria Local de Cochabamba.

“A nuestros camaradas que el día de hoy se encuentran movilizados por el tema salarial, indicarles que ese no es el camino, el Alto Mando Policial cohesionado está trabajando intensamente para brindar soluciones y encontrar alternativas de solución”, declaró el comandante general de la Policía Boliviana coronel Víctor Maldonado a la red Erbol.

Maldonado llamó a la calma y a la reflexión y pidió a sus subalternos que “depongan esa actitud intransigente y en forma conjunta podamos encontrar soluciones a este problema”. Sin embargo, la dirigente Guadalupe Cárdenas aseguró que sus esposos no acudirán al llamado de un Comandante desconocido por la tropa: “Ahora nosotros sólo queremos dialogar con el presidente Evo Morales, con nadie más”.