París.- El lugar que según la leyenda inspiró a Dante Alighieri para describir el acceso al mundo de las tinieblas en “La Divina Comedia” existe en un recodo del sur de Francia, entre las ciudades de Avignon y Arles. La travesía de Dante por los nueve círculos del averno, llevado de la mano por el poeta latino Virgilio, comienza por una austera puerta de piedra tras la cual se ocultan los horrores concebidos por la mente del inmortal escritor.

çEn el dintel pétreo, su imaginación grabó los versos que encabezan el canto tercero y sirven de severa advertencia al viajero: Por mí se va hasta la ciudad doliente / por mí se va al eterno sufrimiento / Por mí se va a la gente condenada… / dejad, los que aquí entráis, toda esperanza. El sitio se encuentra en la región francesa de Provence, concretamente en la población de Les Baux, en cuyos alrededores está enclavado el denominado Valle del Infierno.

Se trata de una zona rocosa de formas caprichosas, sin orden ni simetría, donde desde tiempos inmemoriales existieron canteras de piedra que dejaron numerosas cavernas y pasadizos con peñas y paredes casi verticales. La más notoria de estas grutas fue la que -según se dice- sirvió de modelo al poeta italiano del siglo XIV, así como a otros artistas más actuales, como el cineasta Jean Cocteau, quien filmó allí su cinta “El testamento de Orfeo”.

Hace 35 años el pintor y fotógrafo francés Albert Plécy inició un proyecto que transformó radicalmente las tenebrosas evocaciones del lugar al edificar allí la “Catedral de las Imágenes”, un mundo de luz y sonidos en cuatro mil metros cuadrados bajo tierra. Unos 40 proyectores lanzaron imágenes cambiantes sobre las pantallas naturales de roca caliza y las columnas talladas por miles de anónimas manos que durante siglos extrajeron el mineral y formaron las grandiosas naves.

Numerosas exposiciones se realizaron por este novedoso método, entre ellas una sobre cinco siglos de arte medieval que van desde el románico al gótico en un recorrido por Francia, Italia, Alemania, Flandes y Cataluña. La “Catedral de las Imágenes” cerró en 2010 al expirar la concesión otorgada por la alcaldía de Les Baux, momento aprovechado para remozar y modernizar el sitio. El número de proyectores se elevó a 70, dotados de lo más avanzado de la tecnología digital, y se aplicaron mecanismos para evitar el eco y las reverberaciones del sonido debidos a la naturaleza pétrea del lugar.

A partir de este 30 de marzo comenzó la segunda etapa de la iniciativa, ahora con el nombre de Las Canteras de la Luz y su primera propuesta al público no puede ser más adecuada. Más de 600 imágenes tomadas de obras del holandés Vincent Van Gogh y el francés Paul Gauguin serán sucesivamente plasmadas sobre todas las superficies de la caverna, incluido el suelo, para sumergir por completo a los espectadores.

“Gauguin-Van Gogh, pintores del color” es el nombre de la muestra, que permanecerá abierta hasta el 6 de enero de 2013. No resulta casual reunir a estos dos grandes maestros del postimpresionismo que legaron al mundo obras de gran calidad, repletas de luz y colorido. Ambos tuvieron un efímero y tormentoso encuentro en 1888 en la ciudad de Arles, donde Vincent soñaba con abrir un taller de artistas en la famosa Casa Amarilla y fruto de esa convivencia son los cuadros pintados por cada uno de ellos sobre el paisaje de los Alyscamps.

Sus personalidades se atraían y repelían simultáneamente y la experiencia terminó abruptamente tras una fuerte discusión, luego de la cual Van Gogh cortó con una navaja una parte de su oreja izquierda y se la envió a una prostituta llamada Rachel. Mientras se recuperaba en un hospital, Gauguin abandonó la Casa Amarilla de Arles y nunca más volvieron a cruzarse personalmente, aunque intercambiaron algunas cartas cuyos textos también serán proyectados en Las Canteras de la Luz.

Obras como “Campo de trigo con cuervos”, “La viña roja” o “La avenida de los Alyscamps”, con paisajes típicamente europeos de la época, se mezclan ante la mirada del público con las pinturas tahitianas de Gauguin, entre ellas “Jinetes en la Playa” y “Fatata te mite”. En todo caso se trata de un desborde de color que iluminará las oscuras galerías de la caverna, acompañado de una música capaz de trasladar al visitante a otro mundo, pero no de sufrimiento y dolor como imaginó Dante.

El director del centro, Mathieu Defline, aseguró que esperan rebasar pronto los 200 mil visitantes anuales que recibía la Catedral de las Imágenes, hasta llegar a una cifra aproximada de 300 mil. Defline es un personaje atípico en el mundo de las artes pues durante muchos años ejerció como oficial de la marina francesa, un antecedente inusual en estas tareas.

Quienes atraviesen en estos días la austera puerta de piedra no tendrán necesidad, como los personajes de la Divina Comedia, de abandonar toda esperanza, y por el contrario se adentrarán en un mundo lleno de vitalidad y optimismo.

* Corresponsal de Prensa Latina en Francia.