El 12 de junio de 2012 la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen (FELCC) detuvo al tata Fernando Choque Romero, Curaq Mallku Huaquichij del Suyu Chaka Qhara Qhara de la Marka Pocoata (Norte de Potosí), por usar un sombrero adornado con15 plumas de ave y el 13 de junio un fiscal lo imputó penalmente por “delito ambiental”. “Esta indignante ofensa contra los pueblos indígenas es la negación absoluta del Estado Plurinacional que pregona el gobierno”, replicó la máxima organización de los pueblos indígenas de las tierras altas de Bolivia.

La autoridad originaria fue detenida en dependencias de la FELCC de la ciudad de La Paz cuando tramitaba la liberación de dos comunarios que participaron en las movilizaciones en defensa del Lago Sagrado de Mallku Qota. Aparentemente, la Policía pretendía hacerle firmar una declaración en contra de Cancio Rojas, Kuraka Mayor de Marka Sacaca, principal defensor de los recursos naturales de Mallku Qota y actualmente encarcelado en Cantumarca (Potosí), acusado de intento de homicidio por el gobierno de Evo Morales.

Choque fue denunciado por el “ambientalista” Pablo Leyton, acusado por “delito ambiental” relacionado a la comercialización de plumas de ave silvestre en riesgo de extinción. Pese a que no se determinó a qué ave correspondían las plumas de su sombrero, Choque permaneció enmanillado a un bote de basura hasta la noche del martes, cuando un fiscal le tomó su declaración y dispuso su detención hasta que un juez determine medidas cautelares en audiencia pública.

El miércoles 13 de junio el fiscal asignado al caso presentó una imputación penal contra Choque por el delito ambiental de portar 15 plumas de ave en su sombrero. El 14 de junio se llevó a cabo la audiencia de medidas cautelares ante el Juzgado 6ª de Instrucción en lo Penal, instancia que determinó la libertad de Tata Fernando Choque Romero bajo la figura jurídica de medidas sustitutivas, gracias a la intervención del Conamaq, la Asamblea Permanente de Derechos Humanos y el Defensor del Pueblo.

Hasta la liberación de Choque, ninguna autoridad de la justicia ordinaria (Policía, Juez, etc.) pudo determinar a qué especie de ave “en extinción” correspondían las plumas de su sombrero; aun así lo imputaron penalmente.

“Quienes en el pasado inmediato salieron a las carreteras para defender sus derechos y proponerle a Bolivia una nueva agenda del país (9 marchas indígenas desde 1990) hoy son imputados penalmente. En este caso, hasta usar 15 plumas de un ave constituye motivo suficiente para enmanillar a una autoridad originaria y mantenerla privada de libertad más de 48 horas e imputarla penalmente”, denunció el Conamaq en un comunicado.

“Esta indignante ofensa contra los pueblos indígenas es la negación absoluta del Estado Plurinacional que pregona el gobierno. Ésta es en realidad es la concreción de la persecución política y la cacería de los comunarios de Mallku Quta, alentada por la empresa minera canadiense South American Silver”, deploró la máxima organización de los pueblos indígenas de las tierras altas de Bolivia.

Al mejor estilo de la colonia española, o las épocas de las leyes de ex vinculación de Melgarejo y la persecución latifundista contra las autoridades originarias, “en un proceso de construcción del Estado Plurinacional se profundiza el racismo, la colonización, marginación y discriminación a los pueblos indígenas originarios, violando de manera flagrante el Convenio N. 169 de la OIT, la Declaración de Naciones Unidas sobre derechos de los pueblos indígenas, y el artículo 30 numeral 9 de la Constitución Política del Estado Plurinacional de Bolivia, que reconoce el derecho de los pueblos indígenas ‘A que sus saberes y conocimientos, sus idiomas, sus rituales y sus símbolos y sus vestimentas, sean valorados, respetados y promocionados’”, afirma el Conamaq.

El gobierno de Evo Morales criminaliza la protesta social y vulnera derechos elementales de la manera más grosera. Es muy triste constatar que los derechos indígenas constitucionalizados solo existen en la hoja de papel, “mientras el Órgano Ejecutivo usa cualquier pretexto para vulnerar derechos de las naciones originarias a cuyo nombre gobierna… Cuando Kafka escribía y describía sus pesadillas no pudo imaginarse un escenario semejante. Ya no es el campesino que espera frente a la puerta por la justicia, ni el soldado que frente a él no tiene una respuesta coherente. Es el Estado Plurinacional y son sus decisores y gestores los que lo confrontan y por quince plumas de un ave hacen efectivo todo el peso de una ley sobre un originario de la zona más pobre del país, el más pobre del continente”.

El Conamaq señala que “en este contexto burdo y absurdo de vulneración de derechos no vale proclamar la preexistencia de naciones originarias. Ningún instrumento internacional es suficiente. Ninguna carta de derechos puede ser demandada para la defensa de la autoridad originaria porque sencillamente se ha hecho pedazos el diseño constitucional de la justicia del Estado Plurinacional Comunitario; el Estado boliviano es apenas el fantasma del viejo Estado colonial que había quedado sepultado por el proceso constituyente; y nuestro Presidente, nuestros legisladores y nuestro sistema de justicia, los espectros que se alimentan de nuestras pesadillas”.