Naciones Unidas, Ginebra, Roma y La Paz (PL y Bolpress).- Alrededor de 21 millones de personas son víctimas de trabajo forzoso en el mundo, el 55% mujeres y niñas. Unos cinco millones de infantes sufren explotación sexual y servidumbre por deudas, según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). En Bolivia trabaja el 87% de los menores de entre cinco y 17 años de edad, a veces arriesgando su integridad física y mental.

Alrededor de 20,9 millones de personas en el mundo son obligadas a trabajar contra su voluntad, atrapadas en empleos que no pueden abandonar; 5,5 millones tienen menos de 18 años de edad, lo cual equivale al 23% del total, revela el informe “Estimaciones Globales de Trabajo Forzoso” de la OIT, difundido el 1 de junio en Ginebra.

Las víctimas son amenazadas con deudas, retención de documentos de identidad, denuncias ante departamentos de inmigración e incluso violencia física. La OIT estima que el 90% de las víctimas son explotadas por individuos o empresas privadas y el restante 10%, abusados por Estados, grupos militares o maltratados en centros penitenciarios.

Alrededor de 11,7 millones de trabajadores sometidos a empleos forzosos por medio de la coacción y el engaño viven en la región de Asia-Pacífico (56%); más de 3,7 millones en África; alrededor de dos millones en América Latina; 1,5 millones en los países de la Unión Europea (UE); 1,6 millones en naciones de Europa Central, suroriental y oriental que no son miembros de la UE; y 1,6 millones en la Comunidad de Estados Independientes.

El fenómeno es más común en Europa central y oriental (4,2 personas por cada mil habitantes), seguido de África (cuatro), Oriente Medio (3,4), Asia y el Pacífico (3,3), Latinoamérica y el Caribe (3,1) y las economías desarrolladas (1,5).

Para combatir el flagelo, la OIT recomendó identificar y penalizar el trabajo forzoso y los delitos conexos como la trata de seres humanos, y consideró que se debe evitar un incremento de la cifra de víctimas durante la actual crisis económica, en la cual las personas son cada vez más vulnerables a esta práctica nefasta.

La falta de acción eclipsa el combate contra el trabajo infantil

En 2006, varios gobiernos, trabajadores y organizaciones de empleadores se comprometieron a eliminar las peores formas de trabajo de infantes, incluido el trabajo peligroso, hasta el año 2016. En 2010, la comunidad internacional adoptó una guía para eliminar las peores modalidades de esos empleos, que pone de relieve el predominio del trabajo infantil en la agricultura.

Los Convenios sobre trabajo infantil 138 en relación a la edad mínima de admisión al empleo y 182 sobre las peores formas de trabajo infantil que han recibido un mayor número de ratificaciones. De los 185 Estados miembros de la OIT, 88% ha ratificado el primero y 95% el segundo. Además, la lista de países que establecen planes nacionales para combatir el trabajo infantil es cada vez más larga. Se aprobaron nuevas prohibiciones legislativas dirigidas a identificar y prevenir el trabajo peligroso para los niños, y también más legislaciones contra la prostitución y la pornografía infantil.

A pesar de los avances, en la conmemoración del décimo aniversario del Día mundial contra el trabajo infantil este 12 de junio, el director general de la OIT Juan Somavía lamentó que los progresos en la reducción del trabajo infantil hayan sido eclipsados por la incapacidad de traducir los compromisos gubernamentales en la práctica.

Somavía reveló que 215 millones de menores siguen trabajando para sobrevivir, y de ellos más de la mitad están expuestos a las peores formas de empleo infantil, incluida la esclavitud y la participación en conflictos armados. Según sus estimaciones, unos cinco millones de niños están atrapados en el trabajo forzoso, la explotación comercial con fines sexuales y servidumbre por deudas, y piensa que esa cifra está subestimada.

La mayor disparidad entre compromiso y acción está en la economía informal, donde tiene lugar la mayoría de las violaciones de los derechos fundamentales del trabajo. Los más vulnerables son los menores de las zonas rurales y agrícolas, así como los hijos de los trabajadores migrantes y de las poblaciones indígenas. Según la OIT, son relativamente pocos los casos de trabajo infantil que llegan a los tribunales nacionales y las sanciones por violaciones son con frecuencia demasiado débiles para ser suficientemente disuasivas.

La Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) señaló que alrededor de 130 millones de menores de entre cinco y 17 años de edad trabajan en el sector agrícola, incluidas la ganadería, la pesca y la silvicultura, en su mayoría fuentes laborales peligrosas.

El director general de la FAO José Graziano da Silva advirtió que los trabajos peligrosos perjudican la salud de los menores, su seguridad o su moral, pues son ocupados en campos donde se aplican plaguicidas, permanecen despiertos toda la noche en un barco pesquero, o llevan cargas tan pesadas que dañan el desarrollo de su cuerpo.

La FAO y la OIT calculan que sólo uno de cada cinco niños trabajadores recibe salario y la mayoría funge como mano de obra familiar sin derecho a remuneración.

En los últimos 12 años, México registró un aumento de 12% en la población de niños que trabajan. Solo en el primer trimestre de 2012 se reportaron 3,2 millones de casos de menores de entre 5 y 12 años explotados laboralmente, informaron investigadores de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) calificó de grave y alarmante la situación de más de un millón de menores de entre siete y 17 años sometidos a trabajos forzosos en Mozambique. El 15% de los infantes sufrió algún tipo de enfermedad o lesiones en el trabajo, principalmente en la agricultura, ganadería, caza y pesca.

Alrededor del 40% del cacao consumido en el mundo proviene de Costa de Marfil. Allí, una transnacional controla la comercialización y la producción de cacao, recolectado por miles de trabajadores en situación informal, muchos de los cuales son niños. Algo parecido ocurre con los salmoneros en Chile, los temporeros en Estados Unidos, los obreros de las maquilas en Centroamérica,ylos trabajadores que desguazan barcos en Bangladesh. (1)

Más de 850 mil menores trabajan en Bolivia

El Estado Plurinacional de Bolivia ratificó mediante Ley 3031 del 29 de abril de 2005 la Convención de Naciones Unidas contra la delincuencia organizada transaccional y su protocolo adicional para la prevención y sanción de la trata de personas, especialmente mujeres y niños.

La Ley 3325 del 18 de enero de 2006 tipificó los delitos de trata de personas, tráfico ilícito de migrantes y otros delitos relacionados; y mediante decreto N. 29851 se puso vigencia el Plan Nacional de Acción de Derechos Humanos 2009 -2013, que incorpora la estrategia nacional de lucha contra la trata de personas y tráfico ilícito de migrantes.

El 21 de mayo de 2012 el Ministerio de Gobierno y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) firmaron un acuerdo para la lucha contra la trata de personas y el tráfico ilícito de migrantes, que fomentará procesos de formación del personal de la Policía con el objetivo de prevenir y reprimir esos delitos, y asistir a las víctimas.

También en mayo de este año, la Cámara de Diputados aprobó el proyecto de ley N. 073/2012-2013 que instituye el 12 de junio de cada año como el Día Nacional contra el Trabajo Infantil en Bolivia.

“Sabemos que Bolivia tiene el compromiso muy fuerte para erradicar el trabajo infantil, es una lacra en la que está comprometida toda la sociedad y la OIT ha estado apoyando al gobierno; yo sé que se ha logrado disminuir pero todavía queda trabajo por delante”, dijo la especialista en Políticas de Género y Empleo para América Latina de la OIT María Elena Valenzuela.

En Bolivia trabajan alrededor de 850 mil niños y adolescentes, el 87% de los menores de entre cinco y 17 años de edad, a veces arriesgando su integridad física y mental, su salud, e incluso su dignidad, según un informe del Ministerio de Trabajo.

Aunque la legislación nacional reconoce el derecho al trabajo de mayores de 14 años, muchos menores se dedican a actividades peligrosas como la minería, la zafra azucarera y castañera, la fabricación de ladrillos, venta de bebidas alcohólicas, recolección de basura, limpieza de hospitales y servicios sexuales.

Para citar solo un ejemplo, en febrero de 2012 fue descubierta en Cochabamba una red de explotadores sexuales de menores de entre 13 y 15 años; solo en los primeros dos meses del año se reportaron más de 30 casos. En las zonas rurales los menores trabajadores (más de 452 mil) son explotados como peones en tareas agrícolas y otras ocupaciones que exigen fuerza física. Al menos el 80% de los niños y adolescentes trabajadores no recibe remuneración alguna.

Nota:

1. Joan Benach y Carles Muntaner, profesores de salud pública de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y de la Universidad de Toronto, analizan cómo las condiciones de empleo y trabajo afectan a la desigualdad en salud en todo el mundo. Ver Empleo, trabajo y desigualdades en salud: una visión global (Barcelona: Icària, 2010): www.upf.edu/greds-emconet/Llibre_Emconet/index.html

Actualización 13 de junio

Ecuador: En el período 2001-2011 más de 500 mil niños ecuatorianos dejaron de trabajar, según un informe del Observatorio de los Derechos de la Niñez y Adolescencia. El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) informó que de 2006 y a 2011 la incidencia del trabajo infantil se redujo del 17 al 5,8%. En los últimos cinco años el trabajo infantil en el área rural cayó 20%, y en el área urbana 5,8%. En 2011 trabajaron 213 mil niños en Ecuador; los que sólo estudiaron y no trabajaron representaron el 90% de los menores en edad escolar. El gobierno pretende erradicar el trabajo infantil en 20 años con una inversión cercana a los mil millones de dólares.

Costa Rica: El 4,6% de los menores de edad trabaja en diversas actividades económicas. Se estima que más de 47.400 niños y adolescentes trabajan y unos 25 mil lo hacen en faenas peligrosas. El 70% son varones y 30% mujeres, empleados principalmente en tareas comerciales, agrícolas, industriales y domésticas.

Guatemala: El año pasado se registraron 966.361 menores trabajadores, 63% en la agricultura, 16% en el comercio, 11% en fábricas o talleres, 3% en la construcción y el resto en otros servicios, según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida de 2011. Se calcula en 20% del producto interno bruto el aporte de los menores de 14 años, según el diario Siglo21.

El Salvador: Más del 10% de la población de entre 5 y 17 años trabajó en 2011, es decir más de 188 mil niños, niñas y adolescentes, según la Encuesta de Hogares de Propósitos Múltiples de la Dirección General de Estadística y Censos (DIGESTYC). Las autoridades de El Salvador pretenden eliminar el trabajo infantil en 2020 y su peores formas en 2015.

Con datos de la OIT y Prensa Latina.